Valverde o la fórmula mágica del éxito de febrero a octubre

Lo ha vuelto a hacer, Alejandro Valverde, ha vuelto a brillar con fuerza en una de sus pruebas fetiches a estas alturas del año, la Vuelta a Andalucía. Ha vuelto a conseguir poner al sur patas arriba ganando por cuarta vez la Ruta del Sol. El murciano demuestra así que los años tienen un efecto más que positivo y que le aportan regularidad, madurez y mucha experiencia.

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Fuente: ciclismoafondo.es

El “Bala” es uno de esos viejos lobos de mar que saben más de vientos y días épicos que nadie en el pelotón. Es uno de esos que pueden ganar de febrero a octubre y que siempre hay que vigilar en la línea de salida de cualquier carrera que se precie. Parece tener la fórmula de la eterna juventud mental y física, lo que le lleva a un estado de forma de una regularidad inalcanzable para la mayoría de los ciclistas que suelen gozar de periodos de gloria, picos de forma para los más avezados, y de periodos de ausencia total de presencia en las carreras.

La regularidad del murciano le permite levantar los brazos casi en cada mes, llevándolo siempre a lo más alto de la clasificación final del UCI World Tour. Esto es algo que ha vuelto a demostrar este año con su victoria en la carrera andaluza.

Pero Balaverde no ha sido el único protagonista de la ronda sureña; En Andalucía hemos tenido la oportunidad de ver cómo alguno de los grandes de nuestro deporte han enseñado los dientes y las garras, afilando su estado de forma de cara a compromisos de mayor enjundia.

Así hemos podido ver cómo Danielle Bennati, el veterano sprinter italiano del Tinkoff, mojó la oreja de grandes hombres rápidos como Juanjo Lobato o Ben Swift en la primera etapa con final en la capital andaluza, con unos metros finales que derrochaban fuerza y sur a partes iguales y en los que el de Arezzo demostró que la veteranía y el trabajo en equipo, consagrado en un treno perfecto, pueden llevar a una victoria realmente sencilla.

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Fuente: cadenaser.com

Lo que pasó en Sevilla puso en sobreaviso a todos los navegantes que no se habían ubicado correctamente en la primera llegada masiva, lo que hizo que al día siguiente en la capital omeya el sprint fuese mucho más eléctrico, más excitante, rápido y loco.

Antes del sprint, sin embargo, quedaban unos últimos 30 kilómetros de infarto, que sin duda hicieron las delicias de los aficionados locales que disfrutaron de diferentes exhibiciones. La primera, justo a falta de 30 kilómetros se ha convertido en vídeo viral entre todos los que amamos las dos ruedas. Un pelotón cruza una glorieta inmensa por todos lados, para enfilar el mal llamado Alto de Trassierra, más conocido como Alto de San Jerónimo y que continuaba hasta las Ermitas para terminar por una de las bajadas más requebradas y técnicas de las que disfrutamos en la ciudad califal: Assuan. Tras esta pequeña anécdota, los Sky se apoderan del batallón, y afrontan un duro falso llano que los conducirá al acceso a las Ruinas de la antigua ciudad de Madinat Al-Zahra, uno de los tesoros que esconde la ciudad cordobesa. Giro a la derecha, cambios de plato, y de pronto un impasible Kiry se pone al frente del pelotón, inmutable, carente de sufrimiento, soviético, disciplinado, heroico; con un objetivo en mente y con una labor muy clara, poner ritmo. Subiendo a 30 lo que el resto de mortales nos conformamos con subir a la mitad. Salta Sivtsov, Konsta para los amigos, al menos así le conocían en Sky, hasta que este año cambio la escuadra británica por el proyecto sudafricano. El bielorruso, compatriota de Kiry, pone un ritmo infernal, que acentúa al pasar el cruce de  la carretera de Trassierra y encarar un tramo de toboganes, con curvas peligrosas que el corredor del este tomaba apurando al máximo. Es en ese momento cuando el pulso entre compatriotas y ex camaradas se intensifica, uno luchando por la victoria, otro por el control.

Sivtsov se come las motos, y aguanta con determinación en las partes más duras de esos toboganes, va de crono, es consciente de la dificultad de luchar contra alguien a quien conoce bien y que lleva ocasionalmente una suerte de maillot ajustado blanco con 5 bandas de color que indican algo, no sé exactamente qué…Ah sí, que es campeón del mundo contra el crono.

Aún recuerdo cómo hablaba mi gran amigo Marc De Paepe, gran aficionado belga, de Kiryenka… solía decir que era lo que yo traduciría como un currelante, un obrero del ciclismo, le encantaba su capacidad de trabajo en la sombra.

Sigue Sivtsov en la escapada, un hombre fuerte, rápido, que por momentos parece doblegar a su compatriota, pero que claudica sabiendo que Vasili ha sido hoy más fuerte, y que la inercia del grupo no va a ayudarle mucho en la bajada.

Coge unos metros, vuelve a soñar y de hecho comienza el descenso con unos metros que los que conocemos la bajada vemos como posiblemente insalvables. Traza bien, en una carretera húmeda, donde cualquier extraño da con tus huesos en el duro asfalto. Aparecen los gallos a la altura del mirador donde se puede lanzar la carrera, a partir de ahí, todos somos carne de Strava, nos lanzamos como locos, sin mirar, casi rezando por que la bici no se nos vaya. Justo en ese instante salta Tim Wellens, el altísimo belga, futuro y presente del país centroeuropeo. Curva, contracurva, pelotón enfiladísimo, fila india y Wellens que se come las motos y las ramas. Ya casi están abajo, un grupo de 10 unidades al frente que se convertirá a lo largo de las avenidas cordobesas en un grupo mucho más numeroso y en el que los grandes gallos dejan paso a los hombres rápidos, carne de sprint. Se respira la tensión, grandes avenidas, mucho nervio y BMC y Sky en cabeza controlando los movimientos. En un grupo en el que asomaban fuori serie como Chavanel, Gilbert, Samu Sánchez, Valverde o Wout Poels.

Ligera bajada, pelotón casi agrupado, fusión, otra gran avenida y de pronto, giro a izquierdas, estrecho, hay que estar bien colocado y eso lo sabe bien Nacer Bouhanni, que entra tercero en la curva. Swift progresa pero se frena levemente al no ver siquiera la meta, error admitido, arranca Sbaragli, movimiento de clase; le sigue Valverde, haciendo honor a su apodo, como una bala, pero el boxeador, hijo de la Francia inmigrante, hace valer su talento y explosividad; se encoge; se mete en el manillar, al estilo de Cavendish, tan imitado por la nueva generación de Ewans, Bouhannis etc., y esprinta hacia la victoria dejando a los allí presentes en un estado catatónico. He visto muchos sprints en mi vida, en directo, pero nunca había tenido tanta sensación de velocidad como en este.

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Fuente: ciclismoandaluz.es

Al día siguiente otra rompepiernas, de esas que se estilan por las serranías andaluzas, tierras de maquis y bandoleros, de emboscadas y de épicas batallas. En el ciclismo no es menos, Andalucía siempre ofrece una dosis alta de kilómetros de calidad, acompañados por una suculenta oferta de sol y público cercano, que llevan a su vuelta a ser una de las preferidas para los corredores a estas alturas de temporada. Desde Monachil a Padul, terreno granaino, de esos duros, que imponen; un perfil de hoja de sierra, afilado, una de esas etapas que resultan duras siempre, más aun en Febrero cuando las piernas aun no están al 100%.

Un día de escapada numerosa y entre los fugados nombres tan importantes como el ganador de una Ruta del Sol y vencedor contra el cáncer Markel Irizar, el italiano Manuele Boaro del Tinkoff o su compatriota del BMC Damiano Caruso. A ellos se les sumaron otros 6 ciclistas que completaron una fuga que llegó a tener unos 4 minutos de diferencia y que fue posteriormente disuelta .

La jornada se dinamitó a 16 de meta, en el Puerto del Valle, donde al primer ataque del asturiano Dani Navarro se le sumó el vizcaíno Omar Fraile. Marcharon juntos, abriendo camino y llegando a soñar con la posibilidad de que la carrera estuviese en las piernas de uno de los dos, pero no pudo ser, como casi siempre el grupo tiene mucha más fuerza que el individuo o en este caso la dupla. En el ultimo kilómetro Tinkoff remató un excelente trabajo y Oscar Gatto hizo las veces de Bennatti y se llevó una etapa con un final que picaba hacía arriba y que era más propio de un Juanjo Lobato incapaz de brillar en su tierra.

Saltaba la noticia, debido al puestómetro Ben Swift se ganaba el derecho de comenzar el último la contrarreloj individual del día siguiente en Alhaurín de la Torre.

Llegaba el día, la carrera de la verdad y en un recorrido relativamente largo y con pendientes de hasta el 15%, los corredores se sucedían uno tras otro hasta que comenzaron a salir los favoritos. Primero Kiryenka, enhiesto, impoluto con el diseño que Rapha y Pinarello han ideado para la representación diaria de su heroica gesta americana. Desde muy pronto quedó claro que no era su día y quedó lejos de los mejores. Jerome Coppel fue también protagonista, el medallista en Richmond 2015 se colocaba con el mejor tiempo en el punto intermedio y también en meta. Nadie excepto Kelderman y TJ pudieron desbancarle. El holandés se marcó una gran crono que le aupó al segundo puesto de la etapa y la general, gran jornada para el del Lotto Jumbo. Aunque desde luego el protagonista de la etapa fue Tejay Van Garderen, TJ, como se le conoce en sus círculos más cercanos. Salió fuerte, aunque de menos a más, llegó un segundo por detrás de Coppel en el punto intermedio y luego puso a trabajar sus piernas a pleno rendimiento para llevar a su Time Machine a la victoria.

Foto: cycling-today.com

En la quinta y última etapa con final en Peñas Blancas se jugaba toda la carrera. Un líder aparentemente sólido como Van Garderen, con un fortísimo equipo para respaldarle, sucumbió a la calidad y clase de Alejandro Valverde, que ya había avisado en Córdoba y que se había manejado en la crono. Con un ataque a unos 7 kilómetros de meta, el murciano consiguió enfundarse el maillot rojo de la general dejando a raya a Van Garderen, Mollema, Kelderman o Majka. Un ataque de los épicos, solo aptos para superclases, para héroes del pedal, para ángeles sobre dos ruedas, un ataque que recordaba a aquella mítica retransmisión italiana que elogiaba a Fausto Coppi: Un hombre solo al comando, su maglia verdiazul, su nombre Alejandro Valverde.

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Fuente: marca.com

 Escrito por:
Asier Jiménez Larzábal

4 comentarios
  • Sergio Aranda
    Publicado a las 17:07h, 23 febrero Responder

    Esta claro que Valverde es un luchador nato y mantiene al ciclismo de nuestro pais en lo mas alto

    • Asier Jiménez
      Publicado a las 00:05h, 24 febrero Responder

      Desde luego, Valverde es uno de esos a los que sólo el tiempo hará justicia en el mundo del ciclismo.

  • Dodani
    Publicado a las 19:44h, 24 febrero Responder

    Enhorabuena por tu primer artículo Asier,la verdad es que me ha gustado y ojala publiques más.

    PD: No se si te acordaras de mi pero fuimos voluntarios en el Mundial(somos amigos en Facebook jaja).

  • Asier Jiménez
    Publicado a las 16:16h, 25 febrero Responder

    Gracias Dodani, en ello estamos. ¡Claro que me acuerdo de ti! Lo pasamos genial en Ponfe, espero que todo vaya genial

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