Valverde en la Strade Bianche

La actuación y sobre todo las declaraciones posteriores de Alejandro Valverde tras la disputa de la Strade Bianche me merecen una rápida reflexión. Reflexión sólo basada en lo que son esas declaraciones. Con desconocimiento de lo que sucedió realmente entre el director del equipo Movistar en esa prueba, Chente García Acosta, y el propio ciclista.

Quizás no debiéramos darle mayor trascendencia a esas declaraciones. O quizás sí. Quizás fueran unas frases que las dijo simplemente de cara a la galería. O puede que la trascendencia de estas declaraciones resida en los antecedentes de este ciclista. Muy polémicos algunos de ellos. En la edición digital del diario deportivo Marca el corredor de Movistar afirmaba entre otras cosas: “Con mi actitud he intentado mostrar el espectáculo que reclama el aficionado, hacerles disfrutar, y en ese sentido hoy acabo contento”. Posteriormente Valverde añadía: “Conseguimos estar entre los primeros en los complicados tramos de tierra ‘sterrato’ y eso nos dio confianza a todo el equipo. Es posible que cogiera el mando muy pronto y por ello no he llegado con las fuerzas necesarias para rematar el buen trabajo”. Finalmente reconocía: “Es posible que me precipitara al atacar”

sptdw0271_670
Foto: Tim de Waele / TDWSport.com

Ya sé que este ciclista es utilizado como el muñeco de pim, pam, pum. Haga lo que haga en carrera, diga lo que diga a la prensa… recibe palos. Cierto es. Pero estas declaraciones, desde un punto de vista estrictamente deportivo, ciclista, chirrían.

Ni Alejandro Valverde ni ningún otro ciclista profesional debe estar condicionado en sus actuaciones ni por las opiniones de los aficionados, ni por las de la prensa. La premisa es que los equipos ciclistas tienen una dirección deportiva. Que la táctica de un equipo es decidida por ese director deportivo. Por supuesto que con un montón de condicionantes que ese mismo director deportivo debe valorar. Para eso está. Es ésa su función. Alejandro Valverde no debe salir a la prensa diciendo que ha corrido para contentar a los aficionados. Para finalmente acabar reconociendo que tanto desgaste le pudo costar la victoria. De entrada, si eso fuera así, demostraría su inmadurez deportiva. Alejandro Valverde debe de obedecer la táctica que marque su director deportivo. Sin importarle en absoluto el “¿qué dirán?”. También es verdad que en muchos casos el deporte ciclista pide instinto, veteranía, saber estar…Cosas que un director deportivo no puede resolver, cosas que se deciden en unos segundos. Pero no parece el caso en la Strade Bianche de ayer.

Y no sólo inmadurez deportiva. Estaríamos ante una disyuntiva. Si Valverde utilizó esa táctica de ir al ataque constantemente porque se lo ordenaba su director deportivo sería lo menos grave. Una táctica muy muy respetable que finalmente no dio sus frutos. Pero si Valverde corrió de esa forma sin atender a lo que le ordenaban desde el coche, sólo atendiendo a su libre albedrío… el problema sería gordo.

Un ciclista profesional debe tener la suficiente lucidez mental para aislarse del entorno: de la prensa, de los aficionados… Debe tener la suficiente confianza en sus directores deportivos, en sus cuidadores, en sus preparadores físicos. Pensar que esos son, y no otros, los que le deben guiar, con su profesionalidad, a la consecución de los mejores logros deportivos. Y además, dejarlo claro ante la prensa.

Sin comentarios

Escribe algo

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar