Resumen de la segunda semana del Giro de Italia 2016

Campi Bisenzio-Sestola (216 kms.)

La primera convulsión importante de esta edición de la Corsa Rosa llegó el martes, en la etapa con final en Sestola. Mikel Landa empezó a perder tiempo en un puerto de tercera, el Passo de la Collina, y a pesar de que su equipo Sky intentó que enlazase con la vanguardia de carrera, el propósito fue vano. El alavés, uno de los principales favoritos a la maglia rosa final, dejaba el Giro en el kilómetro 65 de etapa. Trabajo para los directores deportivos, que debían adaptar a las nuevas circunstancias sus opciones tácticas cara al futuro de la ronda tranalpina. La etapa fue tremendamente disputada por los equipos caza-etapas, con éxito final para Bardiani-CSF, de las piernas del joven Ciccone, ayudado en su desenlace por una maniobra poco noble de su compañero Pirazzi. Maniobra a la que no dio mayor importancia el más perjudicado, Damiano Cunego, nueva maglia azzurra de líder de la montaña. Códigos internos del pelotón. Entre los favoritos, y una vez más, nada de nada. Solamente un intento de Andrey Amador por vestir de rosa y conseguir cierta ventaja. El intento tuvo respuesta ni más ni menos que por parte de la maglia rosa Brambilla, pero no para sí, sino como gregario de su compañero en Ettix Bob Jungels, que se vestía así de rosa, manteniendo el liderato para su equipo. A pesar de la posible bicefalia de Movistar, con Valverde y Amador, los rivales tenían muy claro que, de entre los dos, la rueda a vigilar era la del murciano, y dejaron hacer al costarricense, del que se ocupó, como ya hemos dicho, Ettix con Brambilla y Jungels. La pasividad y la falta de actitud combativa por parte de los favoritos quedaba esta vez eclipsada por el abandono de Landa.

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Fuente: rtve.es

Módena-Asolo (212 kms.)

La siguiente etapa de 227 kilómetros con final en Asolo tenía sus primeros 204 kilómetros absolutamente llanos. Los últimos 23 incluían un puerto de cuarta categoría pero con rampas de hasta el 14 por ciento y un terreno ondulado hasta meta. La etapa se disputó muy rápida y Tom Dumoulin abandonaba por problemas físicos. A falta de 30 para meta se produjo una gran caída que dejó como principales perjudicados de la general a Pozzovivo y Fuglsang. A falta de escasos metros para coronar el puerto de cuarta, Forcella Mostaccin, un ataque de Kruijswijk detonaba las alarmas. El ataque tuvo su continuidad en el muy sinuoso descenso por parte de Nibali. Finalmente Chaves y Valverde empalmaban con el italiano. No sabemos porqué, ni el colombiano ni el español colaboraron decididamente con el actual campeón italiano y los tres fueron cazados por el grupo de favoritos. Entender algunas formas de actuación de Movistar desde un punto de vista estrictamente deportivo resulta demasiadas veces muy muy complicado. Efectivamente, el World Tour es un gran negocio y escaparate, y quizás los parámetros con los que se mueve este equipo sobre el asfalto no son solamente esos parámetros táctico-deportivos. Movistar intentó otra vez que el rosa acabase en las espaldas de Amador. Pero asistimos a un “déjà vu” respecto a lo vivido solo veinticuatro horas antes. Los favoritos le dejaron hacer de nuevo al ciclista centroamericano, y fue el líder Jungels en primera persona el que con enorme facilidad empalmó con el costarricense. A estos dos se unió Diego Ulissi que conquistó su segunda etapa, mientras que el luxemburgués vestía también su segundo día de rosa. La etapa tuvo un final en conjunto realmente bonito. El movimiento del holandés Kruijswijk y el posterior ataque de “Lo Squalo” resultaron sorpresivos y amenizaron ese final en cuanto a la lucha por la general. ¡Con qué poco nos conformamos…!

Noale-Bibione (168 kms.)

André Greipel se despidió de esta edición del Giro desde el podio e investido con la maglia rossa. La jornada con final en Bibione, absolutamente llana, resultó lluviosa. La organización de la Corsa Rosa se curó en salud; los últimos 8 kilómetros del circuito de Bibione, plagado de curvas de 90 grados, fueron excluídos del cómputo de la general…aunque el circuito finalmente resultó estar seco. Antes de esos 8 últimos kilómetros los equipos con aspiraciones a la general y las escuadras con sprinters, luchaban espectacularmente por mantener las primeras plazas del pelotón, en previsión de cualquier sorpresa. La superioridad mostrada por el equipo Lotto Soudal fue manifiesta en esa batalla, al igual que la que mostró Greipel nuevamente en el embalaje final. En este embalaje, Caleb Ewan pecó de bisoñez, y fue conducido sutilmente por el gigante alemán a un espacio del que ya no podría escapar con opciones de victoria.

Palmanova-Cividale del Friuli (170 kms.)

En la etapa del abandono de Landa, su tocayo Mikel Nieve se quedó con él para ayudarle. De esta forma, al leitzatarra le cayó buena minutada. Así Nieve tuvo carta blanca para protagonizar una magnífica cabalgada camino de Cividale del Friuli y vencer en solitario. Reeditó su triunfo en Gardeccia Val di Fasa un lustro antes, en aquella jornada que resultó ser una de las etapas más duras, sino la más, de la reciente historia del ciclismo. Nieve pasó en solitario los dos últimos puertos, Porzus de primera y Valle de segunda. Sus perseguidores fueron progresivamente desalentándose, al ver que la ventaja del navarro continuaba creciendo. La jornada resultó bonita y espectacular sí… pero hasta cierto punto. Hubo movimiento entre los favoritos a la general, pero finalmente no pasaron de ser meros escarceos. Estos movimientos se centraron más en los descensos, muy revirados y con carreteras estrechas, que en las ascensiones. Palpado el interés que Movistar tenía en que Amador vistiese la maglia rosa, esta vez Nibali sí que salió a un ataque del costarricense, pensando que le podía llevar a buen término. El resto de favoritos se la debieron jugar en ese descenso más de lo que les hubiera gustado… Tanto Amador como el líder Jungels sufrían en las subidas, el líder más que el costarricense. En la última bajada, la de Valle, el ciclista de Movistar consiguió empalmar con el grupo de favoritos. Sin embargo Jungels se quedó atrás con un solo gregario. A pesar de los esfuerzos, los ciclistas de Etixx no pudieron alcanzar a Amador, y este se convirtió en meta en la nueva maglia rosa. Los favoritos seguían “guardando” en espera de las dos jornadas que se avecinaban.

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Foto: LUK BENIES AFP

Alpago-Corvara Alta Badia (210 kms.)

Cuando uno ve por la televisión los paisajes de la etapa dolomítica sabatina con final en Corvara Alta Badia, dan ganas de abandonarlo todo e irse a vivir allí en ese mismo momento. Esta vez, la etapa, además de ser un placer para la vista y tener la impresión de que estás presenciando un reportaje publicitario producido por el Departamento de Turismo italiano, tuvo mucha chicha.

Resumir una etapa como esta cuesta. No sabe uno por dónde empezar ni cómo acabará. Al final, uno se queda con la impresión de que ha visto un magnífico espectáculo. Y se reconcilia con este deporte. Y se dice a sí mismo: ¡qué maravilla que me guste este deporte y no otro! Y hasta obliga a su propia voluntad: quiero que me guste este deporte, a pesar de los sinsabores que a veces me produce.

La etapa fue magnífica, ya desde el diseño de los organizadores. La estratégica situación del Passo Giau, no muy largo pero sí de extraordinaria dureza, resultó fundamental como labor de desgaste, y provocó que unos minutos más tarde pudiésemos asistir a las fenomenales “petadas” que tanto nos gustan a quienes amamos este nuestro maravilloso deporte. No eran el mismo tipo de puertos que los de la sierra madrileña en la Vuelta 2.015. Eran más duros. Pero se volvió a demostrar que el ciclismo clásico, el de siempre, sirve también en este siglo XXI. Que no hace falta asfaltar cuestas de cabras para presenciar espectáculo de verdad. Que con porcentajes de hasta el 13% es suficiente para el ciclismo en ruta. No hace falta más. Claro está: Siempre que los encadenados de puertos sean adecuados y produzcan en los organismos de los ciclistas la labor de desgaste necesaria.

Ver escalar a Darwin Atapuma es como recordar al futbolista Romario: un jugador “de dibujos animados”. La gracilidad, la agilidad, la facilidad con la que escala esos puertos el colombiano, nos recuerda a escaladores de décadas pasadas. Más, si lo comparamos con cómo pedalean los ciclistas que le acompañan en las ascensiones en este momento de la historia en el que le ha tocado correr; pedaleos más fundamentados en la fuerza que en esa agilidad que exhibe Darwin. Una pena que no pudiese obtener el triunfo de etapa. Pero su exhibición no pasó desapercibida.

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Fuente: sport.es

Comentar la actuación de Movistar da pereza. De verdad. Pero el compromiso con nuestros lectores y lectoras lo exige. Perdieron tiempo tanto Valverde como Amador. Pero tampoco es que estuvieran muy por debajo de su nivel. Está claro que los dos han tenido actuaciones mucho mejores que durante esta etapa en jornadas de idéntica naturaleza. Pero su actuación este día no sería para suspenderlos. Lo que sí evidenciaba era que, desde un punto de vista estrictamente táctico-deportivo, la actuación de Movistar los días precedentes había sido bastante deplorable. En esos días, sobre todo Valverde, tuvo situaciones tácticas muy favorables que no quiso aprovechar. Su fracaso fue el de los días anteriores a la gran etapa dolomítica. Quedarán en el limbo las explicaciones de determinadas actitudes durante esos días anteriores. O la explicación quizás sea mucho más sencilla. Que los intereses publicitarios de Movistar prevalezcan sobre los criterios de la dirección deportiva, considerados estos criterios como conducentes siempre a la obtención del triunfo final. Cuando uno observaba los jolgorios organizados en Costa Rica con motivo de que Amador había vestido la maglia rosa, podría llegar a pensar que el objetivo de márketing de Movistar ya se había cumplido. Que había jugado a eso durante toda la semana. Pruebas de que buscasen eso en el equipo telefónico tenemos. Su soberbia crono en la primea etapa y el hecho de que se metiese en terreno de los sprinters en la segunda etapa, clasificándose noveno en una etapa de libro para sprinters con bonificaciones en juego. Les había salido bien, sí. Pero desde un criterio deportivo, la carrera, considerada en un conjunto global de más de tres semanas, en esta jornada dolomítica les había propinado un varapalo. Desde luego que sabemos que Movistar es una multinacional que invierte unos recursos para obtener una publicidad. Pero quien escribe lo hace por afición: como no gana ni pierde nada con esto, los juicios que emite serán con arreglo a criterios deportivos.

Toca agradecer a Vincenzo Nibali el hecho de que moviese el árbol. Pero el ciclista de Astaná se topó con la cruda realidad. Le sobró corazón y le faltó cabeza. Un Nibali que, como se sospechaba casi unánimemente, no está al nivel de años pasados. Dejó atrás a un Valverde que ni se planteó seguirle en Valparola. Pero el “Tiburón” fue incapaz en ese mismo puerto de saltar a por Chaves y Kruijswijk cuando éstos pasaron al contragolpe. Midió mal sus fuerzas el de Messina. Con todo, sería de torpes descartar ya a Nibali con la cantidad de Giro que queda…

Chaves fue protagonista durante la pasada Vuelta 2.015. Protagonismo obtenido en esos puertos cortos y explosivos que tanto abundan en esa carrera. Sin embargo, luego bajó el nivel en la tercera semana. Pero la progresión que lleva es muy buena. En esta jornada dura, de gran fondo, con puertos largos, situada ya a finales de la segunda semana, Chaves se mostró muy contundente, aparte de ganar la etapa. La evolución de su carrera deportiva como vueltómano de tres semanas con sus veintiséis años, nos habla de que puede ser uno de los corredores del futuro. El déficit puede ser si su equipo debe controlar las etapas de montaña.

Era la enorme regularidad mostrada durante estos días por Steven Kruijswijk la que le había conducido a vestirse de rosa. El holandés ya demostró el año pasado su progresión en la tercera semana, y lo adaptado a esta carrera que está. Al igual que al Chavito, le harán falta gregarios… La jornada resultó interesante y dio para extraer conclusiones. Pero había que mantener la cabeza fría. Quedaba mucho Giro.

Castelrotto – Alpe di Siusi (10,850Km) CRI

Cerraba la semana una cronoescalada que debía despejar algunas incógnitas sobre el rendimiento de algunos de los gallos en la durísima jornada dolomítica del día anterior. Unos partían con la responsabilidad de afianzar sus logros en la general, mientras otros necesitaban un golpe de moral para recuperarse de las malas sensaciones camino de Corvara.

Las primeras horas de la etapa, no tenían a priori excesivo interés, más que el de tomar referencias, puesto que a estas alturas del Giro y con tanto castigo en las piernas muchos de los perdidos en la general encontrarían poca motivación para disputar una etapa tan dura. Pero sorprendentemente, los rusos de Gazprom-Rusvelo hacían saltar por los aires el guion establecido. Después de dos semanas muy grises de un equipo que se estaba ganando a pulso todas las maledicencias recibidas con su polémica invitación, al colarse en pocas fugas y al ver cómo su gran baza Firsanov pagaba los excesos de las carreras previas, comenzaban a marcar buenos tiempos en meta. Primero era Ovechkin, luego Rybalkin, pero sobretodo un sorprendente Alexander Foliforov marcaba un gran crono que le mantendría durante muchísimo tiempo en el Hot seat, viendo cómo podía incluso soñar con una inesperada victoria de etapa. Su compañero Firsanov tampoco lo hacía mal y se quedaba a treinta segundos de su en teoría gregario.

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Artem Ovechkin abría el festival ruso en Alpe di Siusi

Llegaba el turno entonces de los grandes candidatos a luchar por los puestos de gloria en la general. Algunos como Domenico Pozzovivo, Andrey Amador y sobre todo un Rigoberto Urán muy decepcionante, decían adiós a sus remotas opciones con unos tiempos muy pobres. Bob Jungels por su parte, se armaba de pundonor para realizar una estimable crono después de la paliza sufrida en los últimos días.

Alejandro Valverde marcaba muy buen tiempo, demostrando que, a pesar de la debacle de Corvara, sigue siendo un fuera de serie. A veces da la sensación de que el murciano corre mejor de forma individual que atado al pinganillo de los teóricos del conjunto telefónico. Zakarin y Chaves marcaban buenos tiempos en meta, próximos a lo marcado por Valverde, al igual que Rafal Majka, manteniendo sus opciones para la general.

Pero quedaban los dos golpes de escena finales. El primero, una avería mecánica que sorprendía a Vincenzo Nibali, al que se le salía la cadena y perdía un tiempo fundamental. Fatídico día para Lo Squalo, que perdía más de dos minutos con Kruijswijk y 1’47” con Alejandro Valverde. El segundo, la Percha Kruijswijk, que parecía encaminado a llevarse la etapa y mantener a lo grande su maglia rosa, merecida por todo lo mostrado en estas dos semanas, pero que solo conseguía uno de los objetivos. Marcaba 28’39” en meta… ¡el mismo tiempo que Alexander Foliforov que se llevaba la cronoescalada por centésimas!

Emocionantísimo final de esta segunda semana, con una epatante victoria del joven del Gazprom-Rusvelo, que salvaba a lo grande la carrera del equipo ruso, a quien ya nadie podrá cuestionar su actuación en este Giro 2016. “No sé cómo lo he hecho” decía Foliforov con la clásica efusividad que caracteriza a los ciclistas de las tierras del este. Nosotros tampoco lo sabemos, pero, como decía la olvidada Lucía Pérez en Eurovisión 2011 “qué me quiten lo bailao”.

Se nos presenta una apasionante última semana, con un líder que da sensación de solidez, pero que no tiene un gran equipo para apoyarlo (quizás Primoz Roglic y Enrico Battaglin son sus mejores hombres); y con una serie de aspirantes obligados a reventar la carrera. Vincenzo Nibali y su potente escuadra, con un Michele Scarponi viviendo una segunda juventud, deberán atacar de lejos, y sabemos que en esto el siciliano es un experto y que no va a dar una sola batalla por perdida. Mismo escenario para Alejandro Valverde. Esperamos que Movistar apueste de una vez por la ofensiva real y no por el pancartismo, porque a estas alturas ya no valen medias tintas, ya que hasta ahora su estrategia no les ha valido ni para liderar su amada clasificación por equipos. Zakarin y Majka tendrán en los últimos días un terreno perfecto para luchar el podium, con menos presión pero con una consabida calidad en las subidaa. Y qué decir del siempre sonriente Esteban Chaves, que, si sabe dosificar esfuerzos y aprovecharse de las ofensivas de los rivales, puede hacer a Colombia soñar de nuevo con el rosa.

Escrito por:
@ranbarren y @VictorGavito

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