Resumen de la primera semana – Tour de Francia 2015

Comenzó el Tour de Francia 2015, una carrera diseñada para cabras, con mucha montaña y muy poca contrarreloj. Estos nueve primeros días de competición han dejado detalles interesantes y sobre todo momentos de gran ciclismo. Pero no faltemos a la verdad, también ha habido momentos más aburridos que una licenciatura de Teología. A continuación un resumen de lo que ha sido esta primera semana de Tour.

Utrecht-Utrecht

El Tour arrancaba con los únicos catorce kilómetros de contrarreloj individual en una especie de prólogo largo por las calles de Utrecht, antiguo centro neurálgico de los Países Bajos y exresidencia de obispos. Dando pedales con una fe propia del católico más abnegado, Jos Van Emden, el mismo que durante la cronoescalada del Giro 2014 se detuvo para pedir matrimonio a su novia, marcó un tiempo que hacía pensar que podría incluso valerle para conseguir la victoria de etapa. Pero no le duró demasiado la alegría al pelado neerlandés puesto que Rohan Dennis rebajó su marca quince segundos. Los corredores iban cruzando la meta pero nadie era capaz de acercarse al tiempo marcado por el australiano de BMC. Es más, los ciclistas no podían ni tan siquiera rebajar el crono que había establecido Van Emden quien se maldecía a sí mismo y sobre todo a Rohan Dennis.

Llegó el turno de Tom Dumoulin, gran favorito para la victoria parcial y holandés para más señas. El hombre de Giant, jaleado por la enardecida afición local, parecía volar por las calles de Utrecht. El rictus de Dennis se iba agriando poco a poco hasta que Dumoulin fue incapaz de batir su tiempo, momento en el que Dennis volvió a recuperar el gesto aniñado de su imberbe cara. Pero aún debía sufrir un poco más el contrarrelojista de BMC. Tanto Tony Martin como Fabian Cancellara tuvieron a Dennis con el corazón en un puño. Las sensaciones y el tiempo que ambos iban marcando eran fantásticas pero a ambos se les atragantó la última recta y solo pudieron ser segundo y tercero a cinco y seis segundos del aussie.

En cuanto a los favoritos hubo mucha igualdad. Marcaron un buen crono Kelderman, Gesink, Mollema, Urán, Pinot y Van Garderen. Un poco por detrás estuvieron los cuatro grandes favoritos: Nibali correcto; Froome con un buen tiempo pero por debajo de lo esperado; Contador mal, sin chispa; y Quintana que parecía que había hecho una muy mala crono salvó la jornada bastante bien ya que sus máximos rivales no rindieron de manera superlativa. Las diferencias, como no podían ser de otra manera en una contrarreloj tan corta fueron escasas. El peor parado de los hombres con opciones fue Joaquim Rodríguez que perdió entre treinta y cincuenta segundos con respecto a los cuatro principales favoritos.

3500

Utrecht-Zélande

Para el segundo día de competición el Tour llegaba a Zélande, la Albacete de los Países Bajos. ¡Qué manera de pegar el aire! Y la ventolera estuvo aderezada con un poco de lluvia, lo que viene siendo un día fantástico para montar en bicicleta. Lo que para los ciclistas fue un suplicio para los espectadores fue una bendición. Esto nos lleva a la conclusión de que los aficionados al ciclismo somos una especie de sádicos que disfrutamos viendo sufrir a los ciclistas. A mayor sufrimiento, mayor diversión. Por supuesto, los corredores son unos masoquistas que se prestan a sufrir esas calamidades. Sí, hay que estar loco para subirse a una bicicleta de manera profesional.

Como cada día se formó la esperada fuga integrada por Stef Clement de IAM, Pérrig Quemeneur de Europcar, Jan Bárta de Bora y Armindo Fonseca de Bretagne. Los pobres desdichados no llegaron muy lejos ya que la ira de Eolo, dios de los vientos, desató una lucha a muerte entre las principales escuadras del pelotón del Tour.

Cuando se llevaban recorridos un centenar de kilómetros, Sky y Etixx realizaron una aceleración que volvió a mostrar las vergüenzas de Movistar. De nuevo el equipo de Eusebio Unzúe fue pillado por sorpresa y sus líderes Valverde y, sobre todo, Quintana se quedaron descolgados. Movistar se esfuerza en ser el pardillo de la clase, ese niño gordito con gafas y con un parche en el ojo al que todos los días le roban el bocadillo en el recreo. También fueron sorprendidos Péraud y Joaquim Rodríguez, el cual imaginamos que estaría marcando de cerca a Valverde.

Quince kilómetros más tarde, Lotto Soudal, que trabajaba para Greipel, vuelvió a tensar la carrera y forzó el corte definitivo en el que, a falta de cincuenta kilómetros para la meta, solo se metieron unas veinticinco unidades. Froome, Contador, Van Garderen y Urán consiguieron entrar en el corte bueno. El resto de favoritos incluyendo a Nibali, Pinot o Bardet entre otros, perdieron contacto. Poco a poco la diferencia iba aumentando. En el segundo grupo también viajaba el líder de la carrera, Rohan Dennis.

Al final, los veinticinco hombres de delante se jugarían la victoria de etapa. Etixx llevó la iniciativa en los kilómetros finales y preparó el sprint para que Cavendish rematase. Hubo un problema: Renshaw, último relevo, se apartó a 300 metros para la meta. Cavendish, cegado por la gloria que supone una victoria de etapa en el Tour, arrancó pero la lejanía de la línea de meta acabó con su resistencia y en los metros finales fue superado por Greipel y Sagan. Decepcionado, el británico se dejó llevar, lo que aprovechó Cancellara para ser tercero en la meta y arañar unos segundos de bonificación que le valieron para colocarse líder por delante de Tony Martin. De pronto Etixx, que se había dado una paliza tremenda a lo largo de toda la etapa, se quedaba sin victoria parcial y sin maillot de líder.

En un día en el que volaron los peluquines la victoria fue para André Greipel y el amarillo para Fabian Cancellara. Maravilloso fue el sprint que el suizo nos regaló sin levantarse de la bicicleta. Después de tal demostración, a todo aquel que siga pensando que Cancellara es lento es para darle un babuchazo en el hocico. Froome, Contador, Van Garderen y Urán consiguieron meterle 1´28” al resto de favoritos.

Mención aparte merece lo de Lotto Jumbo. La escuadra holandesa llegaba al Tour quemando todas las naves. Sus cuatro líderes formaban parte del nueve para la ronda gala. Pues bien, el segundo día de carrera, ¡el segundo día! Kelderman, Kruiswijk y Ten Dam se dejaban más de cinco minutos en la meta. Solo Gesink salvaba el honor llegando en el grupo de Nibali y Quintana a 1´28” del ganador. Esto sí que es cubrirse de gloria.

Amberes-Muro de Huy

El tercer día llegaba la primera de las grandes clásicas dentro del Tour de Francia. El pelotón debería subir tres cotas de cuarta categoría para terminar la etapa en el mítico Muro de Huy, final habitual de la Flecha Valona, una de las más prestigiosas clásicas de primavera.

Nada más comenzar la etapa, el francés de Europcar, Bryan Nauleau se lanzó a la aventura y con él, para que no estuviese solo, se marcharon Serge Pauwels de MTN-Qhubeka, Martin Elmiger de IAM y Jan Bárta. El checo, que estaba suelto como “gabete”, se metió en la escapada por segundo día consecutivo. De nada le serviría estar tan rumboso. La aventura solo le sirvió para dejarse ver y para lanzar un par de besos a la cámara.

Después de recorrer poco más de 100 kilómetros se produjo una caída tremenda. William Bonnet se iba al suelo y hacia la croqueta sobre el asfalto. La pelotera que se formó obligó a neutralizar la etapa por falta de ambulancias. Más de veinticinco corredores se fueron al suelo. El peor parado fue Bonnet que tuvo que abandonar. Como el galo, también se vieron obligados a terminar prematuramente su participación en el Tour, Simon Gerrans, Dmitry Kozontchuk, el único representante ruso de Katusha y Tom Dumoulin, que tras la decepción que supuso no haber ganado la crono inicial se veía con ganas y fuerzas suficientes como para ponerse de líder en las pronunciadas rampas de Huy. Otro año será, Tom.

480

Tras la neutralización Astana forzó la marcha durante una decena de kilómetros y ooootra vez pillaron por sorpresa a Alejandro Valverde. Por suerte para el murciano el pelotón levantó un poco el pie y hubo reagrupación.

A su paso por las cotas el pelotón siguió imprimiendo un fuerte ritmo y solo unas cuarenta unidades consiguieron llegar delante al comienzo del Muro de Huy. La sorpresa fue que Thibaut Pinot, que se había quedado cortado anteriormente junto con Valverde y Bardet, perdió contacto con los favoritos antes de llegar a Huy.

Ya en Huy, Giampaolo Caruso puso ritmo con Joaquim Rodríguez muy atento. El catalán de Katusha al ver la pancarta del último kilómetro salivaba como el perro de Pavlov. A falta de 350 metros pegó su pancartazo de todos los días. Nadie pudo seguir a “Purito”. Froome fue el único que se le acercó. Los demás favoritos perdieron unos pocos segundos. El peor parado (al margen de Pinot) fue Contador que no tuvo piernas y llegó solo a dieciocho segundos de Joaquim. En el caso de Alberto lo peor no fue la pérdida de tiempo sino las sensaciones.

Cancellara, involucrado en la caída masiva, se dejó una minutada y el maillot amarillo de líder lo consiguió Froome por menos de un segundo con respecto a… ¡Tony Martin! Al alemán se le volvía a escapar el liderato por muy poco.

Seraing-Cambrai

Tras la versión de la clásica de las Ardenas del día anterior, la carrera rendía homenaje a otras clásicas de primavera. Era la hora de disputar la temida etapa del pavés en la que antes del comienzo del Tour Nibali había declarado que podría conseguir una buena ventaja. La mala noticia era que Fabian Cancellara, uno de los favoritos para este día no podía tomar la salida como consecuencia de la caída sufrida el día anterior.

A la etapa le faltó la dureza que sí tuvo el adoquín del año anterior. Además la meteorología también dio un respiro a los protagonistas y solo cayeron unas tímidas gotas de agua insuficientes para hacer la carrera más dura y peligrosa.

Por si acaso Astana repitió la fórmula que tan buen resultado le había dado el año anterior y mandó por delante a Lieuwe Westra, exactamente igual que en 2014: mismo hombre, misma estrategia. Con el holandés se marcharon el belga de Lotto Soudal Thomas De gendt y dos franceses: Frédéric Brun de Bretagne y Pérrig Quemeneur de Europcar, que ya estuvo escapado en el segundo parcial.

Al poco de entrar en el primer tramo de pavés los cuatro escapados fueron absorbidos por el pelotón. En ese primer tramo Nibali y Astana entraron con una gran determinación poniendo en dificultades a todo el mundo y creando un pequeño corte que terminaría por cerrarse. El primer tramo de pavés fue decisivo. Resultó ser una declaración de intenciones y una invitación a la aventura. Lo que Astana parecía proponer era que quien quisiese estar en la pomada tendría que ir con todo y arriesgar. Quien no estuviese dispuesto a ello acabaría descolgado y perdiendo bastante tiempo. Así lo entendieron el resto de favoritos que en el resto de tramos de pavés adoptaron también una postura temeraria y lucharon por no ceder tiempo y terreno ante el empuje y la insistencia del “Tiburón” Nibali.

Sobresaliente fue el desempeño de Froome y Valverde a quienes siempre se les vio con mucha soltura en las posiciones cabeceras. Soberbia fue también la actuación de Van Garderen y medio BMC. Contador le debe más de media etapa al desempeño de Bennati y, sobre todo, de un estratosférico Peter Sagan que terminó la etapa en tercera posición. Que Quintana no perdiera tiempo fue cosa de hombres como Castroviejo o Gorka Izagirre.

De nuevo al pobre Pinot le pasó de todo y volvió a ceder más tiempo. Definitivamente, Pinot, “mal Tour para dejar de fumar”.

La victoria de etapa fue para Tony Martin que se sobrepuso a un pinchazo en los kilómetros finales y aprovechó la vigilancia que había delante para encender el turbo y llegar en solitario a la meta. Después de dos días disparando al palo el alemán se llevó una doble alegría puesto que no solo ganó la etapa sino que además se vistió de amarillo.

La conclusión es que fue una etapa bonita y entretenida más por la tensión que se respiraba que por las cosas realmente ocurrieron.

Arras Communauté Urbaine-Amiens Métropole

La tranquilidad llegó al Tour con la quinta etapa, aunque eso de tranquilidad es relativo y si no que se lo digan a Nacer Bouhanni que se fue al suelo en el kilómetro quince y tuvo que abandonar hecho un Cristo. Hay veces que la vida nos manda señales que somos incapaces de interpretar. El sprinter de Cofidis se fue al suelo en el Campeonato Nacional de Francia de ruta una semana antes del comienzo del Tour. De hecho fue duda hasta el último momento. Nacer, dada la importancia de la cita para él y para su equipo, finalmente entró en el nueve de Cofidis. El franco argelino se ha tenido que volver para casa sin haber podido disputar ni un solo sprint.

La calma que imperaba en el pelotón solo se rompía de vez en cuando, más concretamente cuando algún corredor se iba al suelo. En una de esas caídas, Jack Bauer de Cannondale, como Bouhanni, tenía que decir también adiós a la ronda francesa.

El día estaba tan a medio gas que incluso la escapada del día se formó sin ganas. Pierre-Luc Perichon, pistard francés del equipo Bretagne se marchó solo por delante con la única compañía de sus pensamientos y de la Moto 1. Por supuesto su correría tenía fecha de caducidad y no llegó a inquietar a los equipos de los velocistas.

La victoria fue de nuevo para un Greipel que estuvo muy bien arropado por todo su equipo y en especial por Marcel Sieberg, un robusto alemán de casi dos metros que quita tanto aire que ha habido veces que sus compañeros han llegado envasados al vacío.

SERAING/CAMBRAI

Abbeville-Le Havre

La sexta etapa del Tour supuso una invitación a que los espectadores se reconciliaran con la siesta.

Pérrig Quemeneur de Europcar volvía a meterse en la escapada. Se puede ser de todo en esta vida menos pesado. Pérrig, una cosa es mostrarte activo en carrera y otra cosa muy distinta es meterte tres días de cinco en la escapada. Es que ya llega un punto en el que uno hasta el coge manía al corredor. ¿198 corredores en el pelotón y siempre te escapas tú? Eso es como cuando el profesor hacía una pregunta en clase y siempre levantaba la mano el mismo.

Pues bien, con el “jartible” de Quemeneur se fueron Kenneth Vanbilsen, corredor de un Cofidis necesitado de alegrías tras el abandono de Bouhanni, y Daniel Teklehaimanot, africano de piel negra perteneciente a MTN-Qhubeka. Aunque la escapada no consiguió alcanzar la gloria de la victoria sí sirvió para que Teklehaimanot le arrebatase el maillot de puntos rojos a Joaquim Rodríguez. Perfecto. Cuota de exotismo más que cubierta. Los medios de comunicación frotándose las manos como las moscas. ¡Un eritreo líder la clasificación de la montaña! “Bravo, ya tenemos algo que meter en el telediario”. Me encanta cuando los periodistas deportivos se ponen dignos y se sacan de la manga la tan manida muletilla de: “el periodismo deportivo no habla de deportes, lo que busca es contar historias”. Y lo de “Tekle” da para hablar sobre sus orígenes humildes, de lo que supone dedicarse al ciclismo en un país y un continente sin apenas tradición ciclista, bla, bla bla…

A tres de meta es neutralizado el último superviviente de la escapada, el belga Vanbilsen, y los equipos de los sprinters aprietan para preparar la llegada de los especialistas. El final de Le Havre tenía la suficiente pendiente como para descartar a los velocistas puros. En plena pelea por ganar posiciones el portador del jersey amarillo se va al suelo y su clavícula hace “crack”. Su batacazo arrastra a Nibali y Quintana que pasaban por allí. Por suerte para ellos nada grave. La caída de Martin produjo un gran desconcierto que aprovechó su compañero de equipo Zdenek Stybar para imponerse con unos metros de ventaja por delante del pelotón. Que nadie se confunda, el ganador fue el checo Stybar y no Mateo Trentin como Carlos de Andrés se empeñaba en proclamar. Y no nos confundamos, aunque Carlos de Andrés piense que Mateo Trentin y Guido Trentin son la misma persona en realidad no lo son. Las cosas del directo.

Para el recuerdo queda la imagen de Tony Martin cruzando la línea de meta vestido de amarillo con el brazo en cabestrillo mientras es ayudado y arropado moralmente por sus compañeros. De nuevo los medios de comunicación frotándose las manos para fomentar valores tan humanamente enriquecedores como la lealtad, la deportividad y el compañerismo. La verdad es que cuando los medios se ponen ñoños…

ABBEVILLE/LE HAVRE

Livarot-Fougères

Vaya regalo de etapa la séptima de este Tour de Francia. Como estaréis hartos de leer cosas insustanciales y a mí se me echa el tiempo encima aprovecharé que no pasó nada para terminar pronto con el resumen de esta etapa.

Casi con la bajada de bandera se formó una fuga compuesta por cinco hombres: Kristijan Durasek de Lampre, Luis Ángel Maté de Cofidis, Teklehaimanot de MTN-Qhubeka para afianzar un poco su jersey de líder de la montaña y aprovechando que el Tour pasaba por la Bretaña francesa dos hombres del Bretagne, Anthony Delaplace y Brice Feillu.

Antes de la escapada hubo una caída sin consecuencias de Contador en el tramo neutralizado. Después de la escapada y antes de la predecible volata la nada más absoluta. Solo sopor y aburrimiento.

La victoria fue para Cavendish que volvía a ganar en el Tour dos años después, claro que el año pasado se fue al suelo el segundo día. El británico remontaba en el último suspiro y evitaba así que Greipel levantase los brazos por tercera vez.

Rennes-Mûr de Bretagne

Como cada día la fuga se formó en el tiempo que se tarda en deshacer una cama. La verdad es que este año se regalan las fugas. Es más fácil meterse en la fuga que comprar armas en el Estado de Texas. Cómo será la cosa este año que casi se forma una el día de la contrarreloj individual.

Los valientes del día fueron un repetidor como Pierre-Luc Perichon de Bretagne, Sylvain Chavanel de IAM, Bartosz Huzarski de Bora y Romain Sicard de Europcar. Y tan bien avenidos que iban los cuatro hasta que en el sprint intermedio se volvió loca la cosa. Los participantes del sprint, azuzados por el agitador Pierre Rolland y por Michal Kwiatkowski se fueron hacia delante formando un grupo de diecisiete corredores. Pero la broma se acabó cuando dieron caza al cuarteto cabecero. En ese momento, como pararlo todo está muy feo, Lars Ytting Bak de Lotto Soudal, Michal Golas de Etixx y Bartosz Huzarski, al que aún le quedaban ganas de jugar, se adelantaron a todos los demás y abrieron y mantuvieron un hueco de un minuto. En el pelotón, Cannondale se pegó la paliza en la persecución pensando que Dan Martin podría conseguir la victoria de etapa en el Muro de Bretaña, una especie de Muro de Huy. Pero Cannondale no fue capaz de cerrar el hueco hasta que recibió la ayuda de otros equipos como Sky o BMC.

Nada más comenzar los dos kilómetros de ascensión finales, Alexis Vuillermoz se marchó por delante junto a Geschke y Adam Yates pero el trío no consiguió abrir mucho hueco y fue el propio líder de la carrera Chris Froome quien a ritmo les dio caza. A falta de 800 metros Vuillermoz volvió a acelerar. Todos los hombres importantes de la general se abrieron y se quedaron mirándose los unos a los otros. Tarde y mal intentó darle caza Dan Martin, pero tanto su cambio de ritmo como el trabajo de todos sus compañeros de equipo fueron en balde ya que el irlandés no fue capaz de atrapar a Vuillermoz que ganó en la Muro de Bretaña, dándole así la primera victoria en el Tour al ciclismo francés y a su equipo el Ag2R.

El cambio de ritmo final de Vuillermoz sirvió también para dejar en evidencia a Vincenzo Nibali que se quedó clavado y acabó cediendo diez segundos con respecto a los favoritos. El tiempo perdido fue escaso pero la sensación dada por Nibali fue muy mala. El siciliano cruzó la meta que parecía que le habían pegado un balazo. En las próximas etapas sabremos si solo fue un mal día o si ese ha sido el principio del fin de Nibali en este Tour.

Como ya hiciera con Stybar, Carlos de Andrés volvió a sufrir una crisis aguda del síndrome de las abuelas y se empecinó en llamar Alaphilippe a Vuillermoz. Alaphilippe, que ni es de Ag2R, ni corre el Tour. Hay que decir que su insistencia fue sangrante pero el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. 

Vannes-Plumelec

El noveno día de competición llegó la contrarreloj por equipos con algunas escuadras bastante perjudicadas como por ejemplo Orica. Tres corredores del equipo australiano habían dicho adiós a la carrera y un cuarto, Michael Matthews, se mantenía a duras penas en la carrera a raíz del trompazo del tercer día. Además la contrarreloj acababa en la Côte de Cadoudal, una subida de 1,7 kilómetros al 6,2%. Ante este panorama más de un equipo pensaba en salvar el día más que en hacer cosas interesantes.

El primer equipo que marcó un buen tiempo en meta fue el IAM que cuenta con buenos especialistas en la lucha contra el crono. Poco después Astana conseguía batir su tiempo por tres segundos. El Cannondale de Talansky se dejaba un buen pico. Terminaría en duodécima posición a 1´29” del ganador final. Un ganador final que no sería Astana ya que Movistar rebajó considerablemente el tiempo de los kazajos. El tiempo marcado por el equipo azul fue muy bueno ayudado por hombres que se manejan muy bien en la especialidad como Castroviejo, Dowsett o Malori.

Fueron llegando equipos pero ninguno era capaz de batir el tiempazo de Movistar. Tinkoff fue el que más se acercó pero su tiempo no inquietó al equipo capitaneado por Quintana y casi se dejaron medio minuto en meta.

Solo quedaban dos equipos, BMC, los favoritos para la victoria y Sky, el equipo del líder. La escuadra estadounidense dio una lección de como correr en la disciplina y ayudado por sus magníficos rodadores y contrarrelojistas consiguió mejorar el gran tiempo de Movistar en tan solo ¡cuatro segundos! Los gestos de los corredores de Movistar lo decían todo. La victoria se escapaba por los pelos.

La contrarreloj de Sky transmitía también muy buenas sensaciones y se mantenían en tiempos de luchar por la victoria de etapa. Bajo la pancarta del último kilómetro Wout Poels hacía su último esfuerzo y se descolgaba dejando únicamente a cinco corredores en cabeza. El tiempo era bueno como para pensar que Sky lo podría conseguir pero en ese último kilómetro las piernas de Roche dijeron basta y poco a poco se le fueron escapando los segundos al equipo británico en el que los otros compañeros tiraban moralmente del irlandés. Por un momento hasta parecía que algún compañero le iba a empujar. El misterio de la victoria de etapa no se resolvió hasta que Sky cruzó la meta. Unas décimas de segundo separaban a los británicos del triunfo mientras que los corredores de BMC se felicitaban con gran alegría.

CJudb4bWgAAOyZN

El Ag2R de Péraud y Bardet se dejó 1´24”. Astana finalmete 35” y Tinkoff 28”. El gran perjudicado del día fue el Katusha de Joaquim Rodríguez que se dejó 1´53” en la línea de meta. Al cuadro ruso quizás le pesó la baja de Paolini que fue expulsado en la octava etapa tras dar positivo por cocaína en la etapa del pavés. Con esto Paolini ha demostrado ser un corredor al que se le da perfectamente el pavés, el sol, la lluvia y sobre todo, la nieve.

Hasta aquí lo que ha dado de sí la primera semana del Tour de Francia. Nueve etapas, algunas muy intensas y otras no tanto que nos han aportado bastantes pistas de lo que puede ocurrir en las dos semanas que quedan de competición. Amigos, nos seguimos leyendo. Y ya sabéis, lo mejor está por llegar.

Escrito por:
@AbdonRV

Sin comentarios

Escribe algo

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar