Perspectivas Giro 2016 – El largo camino organizativo hasta Turín (Cannondale Staff)

En esta pequeña sección, intentaremos ver el Giro de Italia desde la perspectiva de diferentes protagonistas de ámbitos variados. Tras una primera entrega donde nos centrábamos en un equipo y un ciclista debutantes en la Corsa Rosa, ahora es el turno de focalizar nuestra atención en el largo viaje y en la gestión organizativa de los integrantes del Staff de Cannondale Pro Cycling.

Con la disputa el pasado viernes del prólogo en Apeldoom, Países Bajos comenzó la 99ª edición del Giro con la participación de 198 corredores y 22 equipos ciclistas. Muchas líneas se han escrito acerca de la gran expectación generada y del gran número de espectadores que se han acercado a las cunetas en estas primeras tres etapas en territorio neerlandés.

Hoy en estas lineas vamos a centrarnos en el trabajo y en la gestión organizativa que supone, para el nutrido de grupo de profesionales que acompaña a los ciclistas, el comienzo de una Gran Vuelta en un país y el posterior traslado a otro, como ha sucedido en esta edición de la Corsa Rosa.

@rideargyle
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En el caso del conjunto estadounidense Cannondale Pro Cycling la aventura para una parte del staff comenzaba el pasado lunes 2 de mayo cuando viajaban hacia los Países Bajos. Hasta allí desplazaban parte de su equipo deportivo con cinco coches, una furgoneta, un camión y un bus del equipo, con los que cubrir las primeras tres etapas de la Corsa Rosa. Todo este material deportivo y equipamiento se quedaría en el norte de Europa para la disputa de ciertas pruebas del calendario del conjunto estadounidense tales como el Tour de Bélgica. La única excepción era un furgón con las bicicletas de contrarreloj, utilizadas en el prólogo, que si se desplazaría hasta país transalpino.

Otra parte del staff del equipo (Olga, la cocinera del equipo Olga; Andrea, el conductor del bus; y dos mecánicos)  aguardaba mientras tanto en las inmediaciones de Girona, a la espera de partir el viernes 6 de mayo desde el puerto de Barcelona hacia Civitavecchia con la cocina-móvil, el camión número y el bus principales del conjunto Cannondale.

Mientras los ciclistas, directores deportivos, soigneurs, uno de los dos cocineros del equipo –Sean– y parte del equipo de mecánicos viajaban en avión desde los Países Bajos hacia Italia, era Luca -uno de los soigneurs del equipo- quien con la colaboración de algunos de sus amigos conducía desde el norte de Italia hacia Calabria otros cinco coches del equipo con los que disputar las siguientes etapas de la Corsa Rosa. Por otro lado, algunos soigneurs del equipo se encargaron de trasladar una furgoneta al sur de Italia para realizar las funciones de VIP Hospitality durante la Corsa Rosa.

Sean y Olga en la Corsa Rosa
Sean y Olga en la Corsa Rosa

Todas estas duplicidades y gestión de los recursos o medios deben realizar los conjuntos ciclistas en aquellas ocasiones (cada vez más frecuentes) en que las Grandes Vueltas comienzan en territorios foráneos, no adyacentes.

Con la colaboración especial de:
Sean Fowler
Olga Belenko
Escrito por:
Diego Martín

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