Patrocinadores y la mujer del César

Que al ciclismo no le sobran patrocinadores es una letanía que uno lleva escuchando desde que el mundo es mundo, al menos, desde que es su mundo. Cierto es que pocos son los sponsors que desembarcan en él con la intención de quedarse y que los más, abandonan la empresa transcurridos unos pocos años. Sin embargo, si uno mira el cuadro global, que al final es la única forma en que merece la pena mirarse, se da cuenta de que en realidad, por cada cabeza que se cortan, aparecen dos y que nunca el ciclismo gozó de presupuestos mayores, de inversiones tan millonarias como en el presente (que le pregunten a los Perico, Lejarreta o Pino por el motorhome de Sky, por ejemplo).

Viene todo esto a cuento de una discusión que se suscitó el otro día entre algunos miembros de esta web sobre lo higiénico, lo éticamente correcto y al mismo tiempo sobre lo económicamente irrenunciable que resulta encontrarse con unos laboratorios farmacéuticos patrocinando, en este caso, una carrera. Os ponemos en antecedentes antes de presentar argumentos.

En 2006 nace, al albor del UCI Pro Tour, el Tour de California, en principio como carrera 2.1. Pero ya en ese mismo año, en noviembre, es “ascendida” a 2.HC, convirtiéndose en la carrera más importante del calendario americano. Hasta ahí, todo normal, incluso se puede hablar de ejemplo modélico a la hora de plantear un proyecto de esta envergadura. Pero resulta que el Tour de California está sponsorizado por Amgen, una empresa dedicada a “la investigación y desarrollo de productos farmaceúticos”, según reza en su propia web. A partir de aquí, los más puristas empiezan a plantearse la idoneidad de que una empresa de este perfil patrocine una carrera ciclista. ¿Es realmente imprescindible acudir a un laboratorio farmacéutico para mantener en pie una carrera World Tour?

2000px-Tour_of_California_logo.svg

En 2011, con la carrera ya disputándose en mayo, surge un cisma entre UCI y USADA, la agencia antidopaje estadounidense. La UCI se había comprometido en febrero de ese mismo año con la USADA a que estos realizarían los controles antidopaje previos a la carrera y, lo que es más importante, durante la carrera. Sin embargo el acuerdo se cae a última hora y aunque se presenta como una ruptura amistosa la propia USADA reconoce que ha sido la UCI la que lo ha roto. En el centro de la discordia están los controles durante la carrera. La UCI tan solo permitirá a la USADA recoger muestras pero no realizar test ni, por tanto, obtener resultados de dichas muestras. La USADA renuncia a realizar los controles en esas condiciones y se retira del Tour de California no sin que su CEO, Travis Tygart, deje una frase que molesta profundamente al por entonces presidente de la UCI, Pat McQuaid cuando compara los controles de la UCI con “un zorro vigilando el gallinero”. Con todo, lo más sorprendente es que la UCI decide no llevar a cabo controles de sangre en el Tour de California reduciendo su lucha contra el dopaje a análisis de orina. En 2011.

Así las cosas no faltan conspiranoicos dispuestos a establecer una relación causa-efecto entre el poderoso patrocinador de la carrera y estas extrañas e inexplicables decisiones de la UCI. Y es aquí donde surge el debate porque, más allá de que Amgen presionase o no a la UCI para sacar a la USADA de la carrera, que es un argumento de difícil digestión, nos encontramos con un problema de imagen pública, de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo que se proclama a los cuatro vientos y lo que sucede entre bambalinas.

Decían los romanos que la mujer del César, además de serlo debía parecerlo. Y en estos tiempos convulsos, con la reputación del ciclismo tan en entredicho, con todos los medios acechando a la espera del mínimo desliz para saltar a la yugular de una presa ya herida, resulta cuando menos discutible que según qué marcas y qué actividades se les permita publicitarse a través del ciclismo. Claro, que no falta quien lo justifica amparándose en esa crisis de patrocinadores de la que hablábamos antes así que, llegados a este punto y parafraseando el eslogan de Capitán América: Civil war, sólo nos queda preguntaros: ¿Y tú de qué lado estás?

 Escrito por:
@SespadaM

Sin comentarios

Escribe algo

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar