París-Niza 2016: De ídolos y embajadores

Los caprichos de la meteorología determinaron que una de las etapas más trascendentales de esta edición de la París-Niza quedase anulada. Decisión acertada, al menos en opinión de quien escribe, viendo las imágenes que pudimos ver. Ante todo la seguridad y la salud de los ciclistas. Otra cosa fue lo sucedido con la etapa suspendida de la Tirreno Adriático, en una decisión tomada el día anterior, pero que fue discutida, por ejemplo, por Thibaut Pinot, Nibali… La decisión de la organización de Tirreno seguramente estuvo mediatizada por lo sucedido el año pasado en la etapa con final en Terminillo, recordada por la nevada y por la exhibición de Nairo Quintana.

Cyclists of FDJ team have a break under the snow during the third stage of the 74th edition of the Paris-Nice cycling race between Cusset and Mont Brouilly on March 9  2016     AFP   KENZO TRIBOUILLARD
Foto: AFP KENZO TRIBOUILLARD / Fuente: elperiodico.com

Por lo que atañe a la Carrera del Sol, esa suspensión mutiló muy mucho los perfiles y condicionó la competición, al no ascenderse el Mont Broully como puerto final, con rampas superiores al nueve por ciento, en esa tercera etapa.

Tras el triunfo en la contra reloj inicial de Matthews, la carrera se convirtió en un duelo de sprinters, con victorias para los franceses Démare y Bouhanni, y también para el australiano Matthews, que venció vestido de amarillo. Un triunfo este del canguro a pesar de no haber cruzado la línea de meta en primera posición, por el empujón que recibió de Bouhanni, justamente sancionado ese día. Ni siquiera los cuatro tramos de sterrato de la primera etapa lograron romper el dominio de los equipos de los sprinters esos primeros días. Fue el ciclista kazajo del equipo Astaná Alexey Lutsenko, con un meritorio ataque en largo, el único que logró burlar el dominio de los trenos en esos kilómetros finales.

Y así, la Carrera del Sol se plantaba ante sus dos últimas montañosas etapas con todo por decidir.

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Fuente: eurosport.es

Las dos etapas finales de París-Niza nos reafirmaron en unas tesis muy antiguas. Tan antiguas tan antiguas… que a veces conviene recordarlas. Con dos objetivos. Uno: que las generaciones veteranas se reafirmen en ellas. Bien es verdad que el ciclismo ha cambiado mucho. Pero en determinados aspectos, sigue siendo el mismo de siempre. Y el segundo objetivo: que las generaciones más jóvenes también las vayan conociendo y alguno de ellos suelte el consabido: ¡Qué razón tenían estos viejos!

El aserto de que las carreras no las hacen duras los recorridos sino los corredores, volvió a cobrar vigencia este fin de semana. La empresa ASO, la organizadora del Tour y también de París-Niza, deberá agradecer a Alberto Contador el que su carrera haya tenido el desenlace y la emoción que ha tenido. ASO ha tenido la suerte de que su carrera no se ha decidido hasta el último kilómetro. Por que si llega a ser por otros ciclistas…

Más allá de perfiles altimétricos, lo que se necesita para que una carrera resulte espectacular es un ciclista dispuesto a dar espectáculo. Con la ambición y determinación necesarias para ello. Por supuesto con unas fuerzas que le acompañen. Y también, si el equipo le ayuda, como fue el caso, las posibilidades de hacer sangre aumentan. Tome nota señor Guillén y otros de su escuela, que no hacen falta esos porcentajes desmesurados en las rampas de los puertos para propiciar espectáculo. Sí. Ya sabemos que ningún organizador puede manejar la combatividad de los ciclistas. Pero sí está en su mano el disponer trazados que no mermen esa combatividad, el encontrar encadenados montañosos adecuados…

Alberto Contador tiene este año entre ceja y ceja el Tour de Francia. Ha modificado su calendario respecto al año anterior. Ha renunciado al Giro para intentar llegar más fresco al Tour. Y debía tener también entre ceja y ceja esta París-Niza como test importante en su preparación. Ya lo demostró en la primera etapa cuando se metió en un sprint buscando bonificaciones. Suponemos que le habría fastidiado bastante la suspensión de la tercera etapa. Pero su mentalidad era la correcta. Afirmó en la prensa que buscaría hacer cosas en las etapas del fin de semana, sin entrar en mayores lamentaciones. Contador no ha ganado su tercera París-Niza. Se ha quedado a cinco segundos de ello. Los resultados del test de Niza son algo “secreto” a lo que solo tienen acceso sus preparadores, el equipo… Quizás Contador ya no “rompa” como antes con sus demarrajes, o los perfiles de esos puertos no eran suficientemente duros para sus condiciones… Pero más allá de esos resultados, Contador se ha vuelto a ganar a la afición con sus constantes ataques y la ambición mostrada.

Sí. Es cierto. La carrera del Sol la ha ganado Geraint Thomas. Más bien la ha ganado el equipo Sky con Geraint Thomas. Un extraordinario equipo. Con los Boswell, Roche, Swift, y sobre todo en esta oportunidad Henao. Ciclistas que han renunciado a su más que probable jefatura de equipo en escuadras menores a cambio de los pastizales que se llevarán en el equipo inglés. Sobre la progresión del galés Thomas poco más podemos añadir viendo algunas de sus ascensiones de puertos en la pasada edición del Tour de Francia. No sorprende su victoria. Más si tenemos en cuenta la suspensión de esa tercera etapa que condicionó toda la carrera. Y al igual que no sorprende lo de Thomas, tampoco sorprende lo de su equipo. Es todo el equipo el que raya a gran nivel. Sin ese equipo a ese nivel, probablemente Thomas no hubiera ganado esta carrera.

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Fuente: elconfidencial.com

Lo que sí cuesta entender, al menos al aficionado medio, es que ese extraordinario equipo cuente con una especie de “embajadores” en otros equipos y que surgen como por arte de magia cuando la situación se torna complicada para el equipo que viste de negro. Quien escribe es aficionado veterano. Tampoco le sorprenden ciertas cosas porque son dominio público. Pero es que en la etapa con final en Niza Tony Gallopin puso en peligro la más que probable victoria de su compañero de equipo en Lotto-Soudal Tim Wellens… no sabemos exactamente a cambio de qué. La actitud de Gallopin tirando de Henao y Thomas es muy difícil de explicar.

No solo Lotto-Soudal. Cuesta entender ciertas actitudes de equipos y ciclistas en el desenlace final de la etapa de Niza. Los y las lectoras que hayan visto la etapa sabrán de sobra poner nombres, apellidos y marca comercial de a quienes nos estamos refiriendo. La única razón objetiva, y confesable, de esos comportamientos, puede ser el llamado “puestometreo” En las razones subjetivas no podemos entrar, porque no existen pruebas. Pero da que pensar que siempre estén implicados los mismos que en otras ocasiones.

Pero más allá de puestometreos y gaitas de ese tipo, propiciadas por la actual reglamentación de la UCI, y totalmente lícitas en términos deportivos, faltaría más, los aficionados de a pie seguimos conservando la independencia, capacidad y conocimiento suficientes para determinar quiénes son nuestros ídolos ciclistas y quienes nunca llegarán a serlo. Por muchos puestos que hagan y a veces hasta incluso victorias que consigan.

Escrito por:
@ranbarren

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