Nibali debía sospecharlo

Quizás Vincenzo Nibali ya lo sospechara. Cuando en la segunda etapa con final en Caminito del Rey se cayó. Con alrededor de un minuto perdido sobre el pelotón de los favoritos, Nibali o su director Sheffer, decidieron que el Tiburón se agarrase a aquel coche azul para no perder ni ese minuto. Efectivamente, las diferencias entre quienes van a subir al podio de Madrid son de poco más de ese minuto. ¡Cómo ha cambiado nuestro ciclismo! Recuerdo los años ochenta cuando nuestros ciclistas acudían al Tour de Francia. Nuestros escaladores, preguntados por los periodistas de aquel entonces, hacían cábalas acerca del tiempo con el que se conformaban perder durante la primera semana de aquellos Tours. La temida y odiada primera semana. Allá había contrarrelojes individuales, había contrarrelojes por equipos, había pavés, había viento, había lluvia, había caídas… Nuestros ciclistas se daban con un canto en los dientes si sólo perdían unos cinco minutos. ¿Por qué? Porque luego veían que en la montaña había terreno suficiente para recuperarlos. Otra cosa es que luego hubiera fuerzas para hacerlo, o que los cinco minutos se convirtiesen en más. En esta Vuelta a España los y las lectoras ya habrán comprobado las diferencias obtenidas en las etapas de montaña. Sobre los trazados ya escribimos ayer y por tanto no nos reiteraremos.

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Finalmente Fabio Aru va a inscribir su nombre como ganador de esta edición de la Vuelta a España. Lo va hacer merecidamente. La pena es que no lo pueda inscribir también Tom Dumoulin. Que quizás no sea en este momento todavía un gran vueltómano, independientemente de su evolución futura. Lo de nuestro deseo de que Dumoulin ganase esta Vuelta era más como castigo a aquellos ciclistas que partieron como favoritos en Puerto Banús, a los que en la teoría más favorecía el trazado diseñado por Guillén y su equipo, y que han estado muy cerca de no ganarla por su actitud enormemente rácana.

En Puerto Banús sobre el papel los tres bloques más potentes eran Movistar, Astaná y Sky. En ese sentido, que un ciclista de uno de esos equipos, el Astaná, sea el vencedor final, no puede suponer ninguna sorpresa. Pero la forma en cómo se han desarrollado los acontecimientos hasta que el sardo se ha vestido definitivamente de rojo no ha seguido para nada el guión previsto. Ha ganado un escalador. Quizás uno de los que más futuro apuntan en este momento. Por tanto, tampoco puede considerarse sorpresa su triunfo, en un trazado con innumerables etapas de “montaña” y finales en alto. Es en este sentido que la victoria de Aru tiene cierto carácter de pírrica. Porque con un trazado en la teoría muy favorable a sus condiciones, sólo ha conseguido encauzar el triunfo en la última etapa de montaña, en el penúltimo puerto, si bien es verdad que fue su prestación contrarreloj la que le permitió estar situado donde estaba a la espera de las últimas jornadas.

Que el ciclismo es un deporte de equipo ha quedado nuevamente claro. Astaná ha sido el bloque más fuerte, pese a episodios un tanto oscuros, como fueron sobre todo los de la etapa de Andorra. La victoria de Landa aquel día hizo revivir los sucesos del Giro pasado. Sobre los movimientos del alavés ha habido interpretaciones de todo tipo. Pero en la decisiva etapa de la sierra madrileña el papel del de Murguía no ha dejado lugar a dudas. Desde luego que Giant-Alpecin no trajo un equipo a la Vuelta pensando en defender el maillot rojo y lo ha terminado acusando. Salvo excepciones como las de Greg LeMond en aquel equipo AD Renting-Coors Light, resulta sumamente difícil ganar una gran ronda sin un bloque medianamente potente. Sky se quedó sin Froome ya en Andorra y Nieve ha dejado ver sus carencias para ganar una vuelta de tres semanas precisamente en esta tercera semana.

El tema de Movistar merece capítulo aparte. Tanto Valverde como Quintana parece que todavía no se han recuperado de los esfuerzos del Tour. Independientemente de ello, su actitud ha sido bastante conservadora. Pero sobre todo Nairo Quintana deberá cuestionarse muchas cosas al final de esta temporada. Pero muchas. Movistar ha protagonizado momentos auténticamente esperpénticos, como el comportamiento de Valverde camino de Ávila. Como sé que compañeros míos de Road and Mud van a profundizar en el asunto, aquí lo dejo por mi parte.

Dumoulin ha estado a punto de ganar esta Vuelta a España. Ha pasado con sobresaliente muchas etapas de montaña. Pero también es verdad que sus rivales apenas le han atacado. Sus rivales han desaprovechado varias etapas de montaña sin ponerle a prueba. Las etapas con finales en alto han estado bloqueadas. Deberemos esperar la evolución de Dumoulin como vueltómano, que dependerá también mucho de cómo evolucionen los trazados de esas grandes rondas. Sus etapas de montaña, la cantidad de kilómetros cronometrados, su disposición en el recorrido…

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Insistimos pese a todo que la victoria de Aru es merecida. Por tener el bloque más fuerte y por haber sido él el ciclista más fuerte. Siempre que siga mejorando su prestación contra el crono (siempre que las vueltas las programen claro está), poco a poco se va acercando al mismísimo nivel de los grandes favoritos. Observando además el estancamiento de su gran rival de generación Nairo Quintana. Estancamiento que tampoco tiene que ser definitivo, por supuesto. En conclusión, el futuro de Aru en este deporte es envidiable.

Por otra parte también se entreve que para doblar dos grandes vueltas en un solo año, sale mejor el doblete Giro y Vuelta que cualquiera de los otros dos. Pero renunciar al Tour es mucho renunciar. Y si Froome no hubiera abandonado por accidente, quién sabe si este párrafo se hubiera quedado sin escribir.

Se ha demostrado que se pueden establecer muchas más diferencias, y resultan jornadas mucho más emocionantes, aquellas etapas con encadenados montañosos pero que no incluyen porcentajes exagerados en sus rampas. Por ejemplo, sin ir más lejos, la etapa de la sierra madrileña. Los acontecimientos han salvado a Guillén. Ha podido “vender” un producto muy “emocionante”. Puede presumir que su carrera no se ha resuelto hasta el último momento. Para ello va a contar con bastantes acólitos. Pues sí. La última etapa de montaña ha resultado realmente memorable. Pero ni a mi ni a muchos otros nos va a hacer olvidar que hasta esa etapa la carrera ha tenido momentos muy muy aburridos. Y quede claro que no es responsabilidad exclusiva suya. Pero algo tiene que ver.

Por desgracia, esta Vuelta ha sido una vuelta a la mediocridad, como bien señalaba mi querido juntaletras, así como yo, @AbdonRV. Nos las prometíamos muy felices en Marbella con su excelsa participación y sin embargo…

Que la brillantez de su final no nos lo haga olvidar.

Escrito por:
@ranbarren

1Comment
  • Marcos
    Publicado a las 00:57h, 15 septiembre Responder

    No veo en ningún caso el estancamiento de nairo, en el tour compitió de tu a tu con froome, en la vuelta estuvo enfermo y se podía haber bajado perfectamente, sin embargo continuo y consiguió una buena cuarta plaza; además nairo es un escalador de verdad como aru, no son de cuestas de cabras como puede ser purito, así que el recorrido tampoco les favorecía

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