Mirar o no mirar; la única diferencia

Estos días ha saltado a la prensa el asunto de que desde 2.001 hasta 2.012 más de 800 atletas mostraron en sus análisis valores que sugieren el uso de sustancias dopantes. No es que yo quiera difamar a otros deportes que no son el ciclismo. Pero sí defenderlo de los agravios comparativos que padece en muchos tratamientos.

La reacción de la Federación Internacional de Atletismo, la IAAF, ha sido la de echar balones fuera. En absoluto ha sido lo de: vamos a investigar los casos para saber mejor lo que ha podido suceder y que nuestro deporte gane credibilidad. Y en eso seguramente tenga razón la IAAF. Porque en esta sociedad en la que vivimos, el ponerse manos a la obra en ese asunto, lejos de garantizar transparencia, lo único que asegura es polémica y mala imagen. Por desgracia fue lo que le sucedió al ciclismo y en eso nuestro deporte podría impartir un máster.

corredores

No mencionaré ningún nombre. Por supuesto que de forma voluntaria. El caso es que a mediados de la década de los noventa la UCI inició, con toda su buena voluntad, una campaña para dar credibilidad a su deporte. Esa campaña consistía en más investigación, más controles, algunos de los cuales en España ni siquiera lograrían superar un examen de nuestro Tribunal Constitucional… más sanciones… El tiro salió por la culata. El resultado fue el contrario al deseado. En lugar de dar una imagen de que era el ciclismo el deporte que más luchaba contra el dopaje, la imagen creada fue casi la de que todos sus practicantes se dopaban. Cuando en la prensa se hablaba de dopaje en genérico, las imágenes que acompañaban a esas noticias eran las de unos señores montados en bicicleta. Se tomó la parte por el todo. Implícitamente, los demás deportes, por comparación, se ganaban una imagen de que eran “deportes limpios”. Era en el ciclismo donde se concentraba la mayor parte de la maldad referida a este tema.

Esa asociación de ideas, ciclismo-dopaje, nos ha acompañado casi ya durante dos décadas. La UCI prosigue con su cruzada, no con tanta intensidad, a pesar de las evidentes pruebas de que: uno, se le vuelve en su contra. Y dos, el resto de deportes no proclaman tal cruzada. Y sus federaciones niegan la mayor cuando su especialidad resulta amenazada.

Particularmente dolorosos fueron los sucesos de junio de 2.006 en España, enmarcados dentro de la llamada Operación Puerto, cuyo nombre ya denotaba el objetivo principal de aquello. Si los y las lectoras repasan el palmarés del campeonato español de ciclismo en ruta para profesionales, se encontrarán que aquella edición permanece como desierta. Lo que sucedió aquella mañana, conviene recordarlo de cuando en vez. Aquella mañana nuestros profesionales de entonces decidieron no disputar la carrera, por lo que publicaba ese mismo día el diario “El País”. Pero centrémonos y recordemos lo que entre cosas decía. Venía a decir que en la Operación Puerto estaban implicados 190 deportistas, de los cuales 50 eran ciclistas. Que ya son. Pero, ¿recuerdan los lectores algo de los otros 140 deportistas que no eran ciclistas? ¿Recuerdan algo de futbolistas, tenistas, atletas, remeros…implicados?

24 MAYO 2006 : ANDAND

Más vergonzante fue cuando, por fin, en febrero de 2.013 se celebró el juicio. Aquel clamoroso y repito, vergonzante silencio, cuando uno de los participantes ofreció a la jueza el nombre de todos sus clientes. Por supuesto, con prepotencia y choteo. Porque aquella persona sabía de sobra que no se los iban a dejar decir, y que aunque los dijera, nada iba a cambiar. Pero ese ofrecimiento dejó en evidencia a todo el sistema judicial y a la mayor parte de la prensa, sobre todo la que consume el gran público, que jamás ha tenido mayor interés en investigar los “otros 140 casos” y sí regodearse en los que afectan al deporte del pedal.

Duele el agravio comparativo. El porqué unos han decidido mirar e investigar y otros han decidido el no mirar hacia sus adentros. Y duele también la hipocresía de la mayor parte de la sociedad cebándose precisamente con quien ha decidido actuar, y expiando de sus pecados a quienes han decidido no mirar o mirar para otro lado.

Por desgracia, el dopaje afecta a todos los deportes. Pero fastidia que mientras el ciclismo da nombres, apellidos y productos consumidos, otras federaciones no hacen sino negar la existencia de esa lacra en su terreno. Por eso a quien escribe, un veteranillo ya seguidor del ciclismo, no puede sino invadirle una profunda sensación de escepticismo cuando oye las noticias de otros casos de dopaje en el universo ciclista. Sin que con ese escepticismo justifique esa acción, y la profunda trampa que tal acto produce respecto a sus compañeros del pelotón que no trampean.

O todos a la vez. O todos o ninguno

Escrito por:
@ranbarren

Sin comentarios

Escribe algo

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar