Los nombres de la semana del 26 de febrero al 4 de marzo

Semana pasada por agua con pocas carreras. La primera de todas fue una modesta carrera de un día que siempre da espectáculo y en la que hay presencia de adoquines, Le Samyn. El ganador fue Nikki Terpstra que se lleva el trofeo a casa por segunda vez en su vida. Nikki formó una alianza infalible con su coéquipier Philippe Gilbert -que ha ganado la prueba en una ocasión y ha sido segundo en tres ocasiones- y entre ambos jugaron con un buen Damien Gaudin igual que un gato juega con un pajarito indefenso. Tras divertirse con él terminaron destrozándolo y fueron primero y segundo. Otro doblete para Quick-Step. Qué contento debe estar el mánager del equipo, Patrick Lefevere. Tosh van der Sande anduvo mostrando el maillot de Lotto Soudal hasta que no pudo más y Alex Kirsch, el gigantón de Veranclassic -1,94 metros-, quiso demostrar que esta carrera es una de sus favoritas aunque al final no pudo pelear por la victoria y tuvo que conformarse con la sexta plaza.

La siguiente cita de la semana fue la fascinante Strade Bianche, un nuevo clásico del calendario que ya pide a gritos que se la considere un Monumento.

La lluvia y el frio marcaron la edición número 12 de la Strade Bianche dejando imágenes tan espectaculares como esta

Strade Bianche es la carrera del sterrato, los polvorientos caminos de tierra que con la lluvia se convirtieron en duros lodazales. Romain Bardet y Wout van Aert tuvieron la carrera en su mano pero la insistencia, la ambición y unas piernas de oro de Tiesj Benoot se lo impidieron a la pareja franco belga. Benoot rodaba con bastante terreno perdido, unos 40″ y la compañía de Pieter Serry, otro Quick-Step dando guerra. Benoot, como si de Tom Boonen se tratara -Tomeke es el nuevo asesor de Lotto Soudal- dejó despatarrado a Serry y se marchó en solitario a por la pareja de cabeza. En un abrir y cerrar de ojos les dio alcance. Se mantuvo con ellos el tiempo justo para darles el beso de la muerte y en uno de los miles de repechos que conforman la prueba los apuñaló, pero no por la espalda, sino cara a cara, mirándoles a los ojos, como diciendo “no hay nada que podáis hacer”. Magnífica victoria de Benoot, la primera en la carrera de un corredor que es presente y futuro de las primaveras ciclistas. Benoot es un ciclista que merece su propio artículo. Si lo pedís es probable que lo tengáis. Romain Bardet es un ciclista muy versátil. A mí personalmente me parece un perfil muy similar al de Vincenzo Nibali aunque siendo mucho menos fiable contra el crono. Destinado a pelear las grandes generales, sabe moverse en carreras de un día. El francés tiene instinto y parece valiente aunque a veces le tiemblan las piernas, sobre todo en el Tour de Francia, donde cada año acude con una presión enorme. Se dice de él que es uno de los mejores escaladores del pelotón actual y se da la paradoja de que casi siempre que lo veo atacar es cuesta abajo; las cosas de la vida. De Wout van Aert podemos decir que es una auténtica bestia parda. Con tan solo veintitrés años es triple campeón mundial de ciclocross, su verdadera especialidad. La cosa es que es tan bueno que incluso dando el paso a la carretera apenas nota el cambio. En Strade Bianche mostró una fuerza tremenda y estuvo peleando la victoria hasta que Benoot le dejó claro que no sería su día. En una prueba en la que había tantos gallos y en la que el fondo es tan importante, nos deja a las claras que habrá que tener a Van Aert muy en cuenta para el futuro. Su actuación da tanto miedo -especialmente por lo que puede hacer en el futuro- que miedo pelotón mundial durmió aquel día con la luz encendida. El sábado la carrera fue tan dura que solo cincuenta y tres corredores terminaron la Strade Bianche. Otros hombres que hicieron un buen papel fueron Giovanni Visconti, que estuvo motivado y voluntarioso a pesar de no contar con las mejores piernas y Robert Power, que fue el encargado de salvar el honor de su equipo, el Mitchelton.

 Wout van Aert cae al suelo vacío en la subida final a la Piazza del Campo de Siena. Vídeo: Twitter @kingstonwheeler

El domingo fue cuando se disputaron casi todas las carreras de la semana. Matej Mohoric había sido undécimo el día anterior en Strade Bianche y se desquitó ganando como el sabe, en solitario, en el Gran Premio Larciano, también conocido como GP Industria & Artigianato. Parece que su victoria de etapa en la pasada Vuelta a España le ha dado confianza a un ciclista del que se esperaba mucho y que parecía estancado. Se impuso en terreno italiano, ante lugareños como Marco Canola, Davide Ballerini o Mauro Finetto.

En el Grand Prix Bruno Comini, el francés Jérémy Lecroq le regaló una nueva victoria a su equipo Vital Concept. Todas importan. No olvidemos que se trata del primer año del equipo.

Quick-Step volvió a exhibirse individualmente y como equipo en la carrera Dwars door West Vlaanderen, otra carrera norteña pasada por agua. Volvieron a repetir el exitoso patrón de Le Samyn pero cambiando de protagonistas. En tierras flamencas acabaron con la resistencia del joven Soudal Frederik Frison, entre Florian Sénéchal y Rémi Cavagna. A Sénéchal, amante de las piedras, se le ha aparecido la virgen con su fichaje por Quick-Step y parece que no piensa desaprovechar la oportunidad. En Dwars door fue segundo tras su compañero Cavagna. Rémi ha conseguido su primera victoria como profesional corriendo de la manera que él sabe; como si fuese una contrarreloj. Su ataque vino con una aceleración en la que no se levantó de la bicicleta y así siguió, perfectamente acoplado, hasta que levantó los brazos en la meta. Por si fuera poco, cuarto fue otro Quick-Step, Fabio Jakobsen, otro croner de una magnífica planta que dominó los últimos kilómetros en el grupo perseguidor. Y encima el proyecto de vueltómano, el ecuatoriano Jhonatan Narváez fue séptimo demostrando inteligencia y ambición. Al final, también se dejaron ver un joven Cofidis como Anthony Turgis -buena pinta la de este chaval- y un atrancadísimo ex Quick-Step, Guillaume van Keirsbulck, que también tuvo presencia en Le Samyn.

Cavagna, Sénéchal y Fridson en la Dwars door West Vlaanderen. Foto: Photo News

Terminamos con la primera etapa de una carrera por etapas con mucho pedigrí, la París-Niza. Hubo que esperar a la photo finish para dar como ganador a Arnaud Démare en un esprint que se disputó en el duro repecho de Meudon. Démare consigue contra pronóstico -no se esperaba su victoria en este final- su primer parcial de la temporada. Sorprendente fue también el final protagonizado por Gorka Izagirre a quien le sobraron unos pocos metros. Tampoco entraba el vasco en las quinielas para llevarse el triunfo de etapa. El gran favorito para la victoria Julian Alaphilippe finalizó en una decepcionante sexta plaza. Antivalverde tendrá que esperar para sumar un nuevo triunfo. De todas formas no pasa nada porque Quick-Step no gane una carrera. Los otros hombres que estuvieron en la pelea en el esprint final fueron Christophe Laporte, esprínter de Cofidis, Tim Wellens, que no necesita más presentaciones y un rodador de Sunweb que de vez en cuando se deja ver en alguna llegada masiva, Mike Teunissen.

Hasta aquí los nombres de la semana pasada. ¿Seguirá alguno dando guerra en esta semana? Lo veremos en el siguiente resumen. Salud y ciclismo.

Escrito por:

@AbdonRV

1Comment
  • Julio
    Publicado a las 08:45h, 09 marzo Responder

    Estupendo resumen

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