Los nombres de la semana del 23 al 29 de abril

El Tour de Romandía ha sido la única carrera de renombre que se disputó la semana pasada. En Suiza, Primoz Roglic fue el verdadero protagonista de la competición. El esloveno está siendo el auténtico dominador de las pruebas de una semana de esta temporada. En Romandía, como ya hiciera en Itzulia, demostró una solvencia en todos los terrenos pocas veces vista. En esta ocasión no pudo lograr ningún triunfo de etapa pero estuvo cerca. Tercero en el prólogo inicial, y segundo en la cronoescalada y en la jornada montañosa. Roglic se muestra siempre como uno de los favoritos en las cronometradas y este año está rindiendo con los mejores en la alta montaña. El hombre de Lotto-Jumbo tiene cambio de ritmo como para seguir los hachazos rivales y marcheta de sobra para seguirles la rueda. Apetece verle dando el paso a las grandes vueltas donde tiene que demostrar consistencia y resistencia. Falta saber cómo le sentarán tres semanas de esfuerzos continuados y cómo reaccionará en los encadenados montañosos. Quien le hizo sudar en esta ocasión fue Egan Bernal que está teniendo un año maravilloso. El colombiano parece haber dado un salto de cuatro o cinco escalones en su progresión con su paso a la categoría World Tour. Carrera que corre, carrera que disputa. El joven de Sky se deja ver y propone. Si no se tuerce, hay vueltómano para rato con él. Hizo un crono magnífico en el prólogo y se adjudicó con suficiencia la cronoescalada. El día en el que la montaña hizo acto de presencia destrozó a todos a base de ataques, con la excepción de Roglic que se soldó a su rueda con aparente facilidad. El resto de corredores o se dejaron una minutada o sufrieron de lo lindo para poder contactar con esta apisonadora colombiana. El podio lo completó Richie Porte, que aun quedando al final a pocos segundos de Roglic, dio la sensación de estar mucho menos fuerte que los otros dos. Digamos que fue el mejor de los mortales. Porte siempre anduvo con el gancho pero poco a poco va afinando su preparación de cara al Tour. Aunque tendremos que renunciar a verle atacar. El aussie sigue siendo un ciclista reservón, esclavo del potenciómetro. Lo suyo es mantenerse a rueda y cambiar de ritmo en el último kilómetro. Eso y sus buenas prestaciones -e irregulares- contra el cronómetro son sus bazas para pelear por las vueltas. Algo de inconformismo no le vendría mal al líder de BMC. Rui Costa parece cargar su barra de energía cada vez que pisa tierras helvéticas. Ya son varias veces las que el luso lo hace bien en Suiza o en Romandía. Como diría Íker Jiménez, ¿casualidad? Quinto puesto final y un sabor agridulce ya que perdió la posibilidad de imponerse en la etapa reina al hacer gala de su habitual racanería. Presente en un quinteto en el que viajaban los tres primeros de la general, que por supuesto se vigilaban entre sí, dejó que Fuglsang, el danés de Astana, se marchara confiando en que sería otro el que cerrase el hueco por él. Cuando se dio cuenta de que a sus acompañantes poco les importaba la etapa, reaccionó pero ya era tarde. Puede que esa alergia al aire sea algo adquirido de su etapa en Movistar, escuadra que está meditando crear un Change.org para abolir la energía eólica como fuente de energía alternativa.

Por supuesto otro nombre destacado fue el de Jakob Fuglsang. Jakob, nacido en Ginebra –wtf-, se llevó la etapa reina sufriendo para reenganchar con los mejores y siendo el más listo, jugando sus cartas a la perfección, todo lo contrario que Rui Costa. Desde que el año pasado se impusiera en el Criterium Dauphiné, Fuglsang es el prototipo perfecto de outsider para este tipo de carreras. Otro que ha dejado su impronta esta semana es Michael Matthews. Y lo hizo sorprendiendo ya que logró una etapa pero no fue al esprint, sino en la jornada inaugural, venciendo en el prólogo de cuatro kilómetros y demostrando que posee unas magníficas dotes de contrarrelojista no explotadas. Se impuso a croners contrastados como Tom Bohli, Rohan Dennis o el mismo Primoz Roglic. Se acaban las palabras para elogiar las hazañas de Thomas de Gendt. El belga de Lotto Soudal siempre se las apaña para hacer llegar a buen puerto aventuras condenadas al fracaso. A este paso terminará convirtiéndose en un ser mitológico. Para lograr su victoria de etapa en Yverdon les Baines contó con la colaboración de su compañero de equipo Victor Campenaerts, quien también ha sido protagonista esta semana -trabajo a destajo para De Gendt y una meritoria quinta posición en el prólogo de Friburgo-. Campenaerts tiró muchos kilómetros de una fuga en la que se quedó solo en cabeza junto con De Gendt y Nathan Brown. Cuando ya no pudo más De Gendt impuso un ritmo altísimo en el sube y baja final, terminó reventando a Brown y no dejó que el pelotón le rebajara más de tres minutos en los últimos cincuenta kilómetros de etapa. Colosal. En la primera etapa, la victoria fue para Omar Fraile, que sorprendió a Sonny Colbrelli en un esprint final que picaba para arriba y en el que no estaban los esprínteres puros. Fraile ya le dio un disgustó así a Rui Costa el año pasado en el Giro. Al vasco le van los esprints de fuerza. El último día el esprint masivo se lo adjudicó Pascal Ackermann, demostrando que la ingeniería alemana sigue gozando de buena salud en las volatas. Este joven ciclista de Bora estrena su palmarés en sus segunda temporada como profesional y lo hace con el prestigio añadido de ser una prueba de categoría World Tour. Otros nombres a destacar son los de Steven Kruijswijk, que hizo un buen trabajo para su compañero Roglic, Emanuel Buchmann o Hermann Pernsteiner.

No podemos olvidarnos de una carrera de solera que se celebra en suelo patrio, la Vuelta a Asturias, donde el protagonismo se lo llevó Ecuador, un país llamado a dar grandes momentos en los años futuros. Richard Carapaz, líder del todopoderoso Movistar y que partía como máximo favorito, no decepcionó. El ex de Lizarte realizó una portentosa escalada al Acebo en la etapa reina, lo que le permitió vestirse de azul. En la última etapa defendió el maillot de líder camino de Oviedo arropado por su equipo. La temporada del ecuatoriano ha comenzado con gran sabor de boca gracias a su excelsa París-Niza y al estreno de su casillero de victorias profesionales. Esperamos verlo brillar en el Giro de Italia. En el equipo telefónico, patrón de la carrera asturiana, hay que destacar también las buenas prestaciones de Rubén Fernández y, especialmente, de un Antonio Pedrero que demostró ser un gregario de oro. Pero Ecuador no solo mostró el talento de su gran estrella, pues el segundo clasificado fue también compatriota de Carapaz. Hablamos de un Jonathan Caicedo que lució el precioso maillot del equipo Medellín con mucha categoría. Se le escapó la victoria de etapa en la primera jornada al alzar los brazos antes de tiempo y refrendó su magnífica actuación en el Acebo con un segundo puesto que le llevaría a repetir esa posición en la general. Caicedo es otro joven valor muy a tener en cuenta, en un equipo que continúa su idilio con Asturias. Ya consiguieron una victoria de etapa con Weimar Roldán en 2017. Además, este año el veterano escarabajo Robinson Chalapud ha concluido en una notable cuarta posición final.

El vencedor de la primera etapa, el ruso Dmitry Strakhov, suma nada menos que su sexta victoria de la temporada en Pola de Lena. El calvo de Lokosphinx sorprendía a un imprudente Caicedo para anotarse su primer triunfo del año fuera de Portugal, donde está siendo el dominador de cada carrera en la que participa. Por su parte, en la meta de Oviedo la victoria fue para el luso Ricardo Mestre, que apostaba fuerte por meterse en la fuga buena del día para decidir su pulso con el pelotón en la subida y bajada del Violeo. Tras la victoria de Alarcón en la calle Uría en 2017, otro “dragón” levantaba los brazos en solitario en el centro vetustiano.

Escrito por:

@AbdonRV y @VictorGavito

1Comment
  • Pedro González
    Publicado a las 05:25h, 04 mayo Responder

    Bah, el verdadero protagonista de lejos es Egan Bernal, el único en discutir el triunfo de los ciclistas más en forma y veteranos del peloton en carreras de una semana en la primera parte de la temporada con solo 21 años. Claro que no extraña después del chasco del reportaje a la “nueva estrella” Robinson López que nos salió con gasolina extra. Pero Egan Bernal parece tener las condiciones y consistencia de un campeón, que recuerde nunca se a arrastrado en ninguna carrera, ni siquiera con 19 años.

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