Los días de gloria de los tulipanes

Con la salida del Tour de Francia, Utrecht y toda Holanda se convierten en el epicentro mundial del ciclismo. El ciclismo de aquel país sigue buscando ese ciclista que sea capaz de igualar a sus grandes mitos en la carrera francesa.

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Las provincias de Utrecht y Zelanda se visten de amarillo en este primer fin de semana de julio. El Tour de Francia, la carrera ciclista por etapas más importante del mundo, pone su epicentro en tierras holandesas y sus habitantes, amantes como pocos del ciclismo, saldrán a las calles para ver el paso de los mejores corredores del pelotón mundial. La bicicleta ocupa una parte fundamental en la vida de cualquier ciudad de los Países Bajos, no hay más que ver los gigantescos aparcamientos para bicis en cualquier estación de ferrocarril, y es que los desplazamientos más cotidianos de los holandeses giran en torno a los pedales y a las dos ruedas.

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Respecto a la competición, no cabe duda de que Holanda podría considerarse una gran potencia, con un ciclismo de base envidiable y con corredores jóvenes muy prometedores pero que no acaban de explotar al más alto nivel en una carrera como el Tour de Francia, como le gustaría a la numerosa afición naranja. La primera gran referencia del ciclismo holandés en la Grande Boucle fue Jan Janssen. Siempre reconocible por sus gafas oscuras, que llevaba debido a su importante miopía, se hizo con la edición del Tour de 1968 siendo un potente rodador que se defendía en la alta montaña y coincidiendo sus mejores años con la época de transición entre la retirada de Anquetil y la aparición del Caníbal Eddy Merckx. En la década de los setenta fueron surgiendo una serie de escaladores holandeses que brillaron en el Tour cuando la carretera miraba hacia arriba, algo que no dejaba de ser curioso teniendo en cuenta la plana orografía de los Países Bajos. Joop Zoetemelk y Hennie Kuiper monopolizaron para Holanda la subida al mítico Alpe d’ Huez durante aquellos años con dos victorias para cada uno, además Zoetemelk se convertía en 1980 en el segundo y último ciclista tulipán en coronarse de amarillo en Paris además de quedar en segunda posición hasta seis veces. Kuiper por su parte no pudo hacerse con el triunfo final en Paris, pero si ocupó posiciones de podio en un par de ocasiones además de vencer varias etapas.

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La década de los ochenta fue una de las más brillantes para el ciclismo holandés en el Tour de Francia. Además de un longevo Joop Zoetemelk que seguía dando guerra en las carreteras del país galo, fue saliendo a la luz otra hornada de corredores que al igual que en la década anterior iban a hacer del Alpe d’ Huez su coto de caza particular, tiñendo de naranja gran parte de la subida de las 21 curvas que empezó a ser conocida como la montaña de los holandeses. Peter Winnen en dos ocasiones junto a Steven Rooks y Gert-Jan Theunisse consiguieron la victoria en esta cima mítica que desde ese último triunfo de Theunisse no ha vuelto a ver a un holandés cruzando el primero su línea de meta. Peter Winnen y Steven Rooks ocuparon también puestos de podio en los Tours del 83 y 88 respectivamente.

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En 1990 Erik Breukink era todavía la gran esperanza del ciclismo en Holanda después de buenas actuaciones en el Giro de Italia y otras carreras. Buen rodador y con notables actuaciones en la alta montaña venció en varias etapas del Tour de Francia mientras que en esa edición de 1990 conseguía subir al podio de Paris detrás de Greg Lemond y Claudio Chiappucci. Sin embargo desde aquel tercer puesto en los Campos Elíseos no volvió a brillar en el Tour de Francia como se esperaba del ciclista de Rheden. En años posteriores la figura de Michael Boogerd fue lo más destacado del ciclismo Holandés en sus participaciones dentro del Tour de Francia. con dos victorias de etapa y oscilando entre los diez primeros de la general pero nunca con opciones reales de victoria o podio. En la actualidad, ciclistas como Gesink, Ten Dam, Kruijswijk, Mollema o Kelderman forman la punta de lanza oranje en las principales carreras por etapas. Buenos escaladores en líneas generales pero con algunas carencias en la lucha contra el crono y con una preocupante falta de regularidad que hace que siempre les falte algo para emular a los Janssen o Zoetemelk.

Escrito por:
@Sincadenablog

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