La Vuelta a la mediocridad

Crónica de la segunda semana de la Vuelta a España 2015

Aburrida, triste, lánguida, cobarde, pusilánime, tediosa, rácana, soporífera, ruin, lamentable, penosa, frustrante, desilusionante, mustia… todos estos adjetivos encajan perfectamente con lo que está siendo la peor Vuelta a España de los últimos años. Obviamente es una opinión personal pero jamás hasta la fecha había visto una ronda española tan pobre. Vamos con la crónica, si es que el desánimo me lo permite.

Andorra la Vella-Cortals d´Encamp

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Aunque la etapa contaba solo con 138 kilómetros el recorrido era, a priori, espectacular ya que ofrecía un maravilloso encadenado de puertos. Nada más comenzar la etapa, Chris Froome, el gran favorito para hacerse con el triunfo final se fue al suelo en una curva. El británico se levantó con notorios gestos de dolor pero se montó en su bicicleta y continuó en carrera.

Un grupo amplio, como era de esperar, rompió la habitual armonía del pelotón y rápidamente comenzó a ganar minutos. Los fugados del día fueron: Nelson Oliveira y Rubén Plaza (Lampre) Darwin Atapuma (BMC), Matteo Montaguti y Mikael Cherel (Ag2r), Javier Moreno e Imanol Erviti (Movistar), Romain Sicard (Europcar), Omar Fraile y José Gonçalves (Caja Rural), Pawel Poljanski (Tinkoff), Alberto Losada (Katusha), Mikel Landa (Astana), Damien Howson (Orica), Jerome Coppel (IAM), Romain Hardy (Cofidis), Carlos Verona (Etixx), Ian Boswell (Sky) y George Bennett (Lotto Jumbo). Casi todos buscaban vencer en una etapa que habría de ser mítica. Uno de ellos tenía otro objetivo. Omar Fraile, portador del jersey blanco de puntos azules que acredita al mejor escalador de la Vuelta, buscaba conseguir un buen puñado de puntos que le afianzara como líder de esta clasificación. Omar no consiguió hacerse con la victoria al final del día pero sí que le pegó un buen bocado a la clasificación de la montaña.

La calma reinaba en la etapa hasta que los corredores llegaron a la Collada de la Gallina, el puerto más duro de la jornada. Allí la carrera empezó a decidirse tanto entre los escapados como en el pelotón. Un movimiento de Landa hizo la gran criba en el grupo de escapados. Con él se marcharon, Atapuma, Boswell, Poljanski, Oliveira y Sicard. Al mismo tiempo que Landa se marchaba por delante, en el pelotón tiraba Astana. Las cuestionables y vergonzosas tácticas de carrera del equipo kazajo nos permitieron ver una actuación superlativa de Dario Cataldo. El italiano hizo una subida a la Gallina inconmensurable. Hizo reventar a decenas de corredores y llevó a los favoritos con el gancho. Hubo un favorito que no pudo soportar el ritmo de Cataldo: Froome. El líder de Sky que, a base de cadencia siempre vuelve, se quedó clavado. Sus pedales no giraban a la velocidad acostumbrada y a cada rato el pelotón se le alejaba más y más. Cuando el keniata coronó la Gallina el pelotón era un destello en el horizonte. El ganador del Tour decía adiós a cualquier posibilidad de ganar la Vuelta.

Valverde, con poca fuerza como para probarlo cuesta arriba, se lanzó de manera temeraria en el descenso y tras él salió su inseparable sombra, Joaquim Rodríguez. El resto de favoritos se quedaron descolgados. El murciano y el catalán encontraron por el camino a Erviti y Losada y por detrás se les unió Dani Moreno. Cinco hombres para abrir hueco. Pero Cataldo, quién si no en este día, se los merendó él solito. Dumoulin, un hombre a eliminar de cara a la contrarreloj de Burgos, rodaba con cuarenta segundos de retraso. Movistar y Katusha, equipos que no trabajan a menos que sean ellos los únicos que puedan beneficiarse de este esfuerzo, consintieron que Dumoulin recortase la desventaja gracias al empeño de Pozzovivo y Mikel Nieve, que rodaban con el holandés. De nuevo vuelta a empezar entre los hombres de la general.

En Cortals d´Encamp, a falta de casi nueve kilómetros para la meta, Mikel Landa dio las gracias a todos sus compañeros de escapada, se levantó sobre su bicicleta y se marchó en solitario sin ningún tipo de piedad. En el pelotón Luis León ponía ritmo. De nuevo Astana tiraba delante y detrás. Por lo menos, en esta ocasión, cuando restaban ocho kilómetros para llegar a la meta, Fabio Aru, que pilló dormido al realizador, movió el árbol buscando arrebatarle el jersey rojo a Dumoulin. Con Aru se fueron Joaquim Rodríguez y Dani Moreno. Todos los demás se descolgaron y tuvieron que buscar su propio ritmo. Poco después Aru consiguió soltar a los Zipi y Zape de Katusha. De aquí en adelante Aru fue arañando segundos con sufrimiento mientras “Purito” se pegaba a la rueda de Dani Moreno. A Joaquim le da menos el aire que a los peces del acuario.

Landa, sobrado, ganó la etapa de manera holgada. “La libertad me la he buscado yo” declaró el vasco en meta. Mikel tiene unas piernas tan poderosas como larga tiene la lengua. El alavés demostraba que es un corredor con unas posibilidades enormes y, a su vez, que sus relaciones con Astana están más que rotas. 

Fabio Aru fue el mejor y más valiente de los hombres de la general lo que le valió para ser segundo en la etapa y colocarse el maillot rojo de líder en detrimento de un Tom Dumoulin que consiguió minimizar mucho su pérdida. Joaquim, gracias al extenuante esfuerzo de Dani Moreno, se colocó detrás de Aru en la general, unos segundos por delante de “Dumou”. El resto de los favoritos quedaron muy limitados para subirse al cajón más alto del podio de Madrid. 

Chris Froome terminó cediendo 8´41” con Landa. En ningún momento el hombre del “equipo del futuro” se dio por vencido y siguió pedaleando. Al día siguiente tendría que abandonar la carrera por una fractura en el pie. Enorme Froome. Gran esfuerzo, mayor aplauso. 

No puedo concluir el resumen de esta jornada sin apuntar el atropello que sufrió Sergio Paulinho por parte de una moto de TVE. El portugués se vio obligado a abandonar la carrera. Segundo atropello en esta edición y de nuevo a un ciclista de Tinkoff. Este tipo de accidente se está repitiendo mucho últimamente. Urge encontrar una solución a algo que nunca debería pasar y que es evitable.

Escaldes-Engordany. Andorra-Lleida 

Poca historia hubo tras la etapa de Cortlas d´Encamp. Cinco incautos fueron los que amenizaron la jornada con su correría: Jaco Venter (MTN), Miguel Ángel Rubiano (Team Colombia) cubriendo la cuota de protagonismo cafetero del día, Maxime Bouet (Etixx) vigésimo cuarto de la general a veinte minutos, Alexis Gougeard (Ag2r) y Bert-Jan Lindeman (Lotto Jumbo) que se impuso el día de La Alpujarra y aun así quería más.

De nada sirvió su intento porque el pelotón guiado por Giant y por Trek calculó la persecución al milímetro. Los escapados fueron atrapados a 300 metros de la meta. En el agónico sprint la victoria fue para Danny Van Poppel. Segundo fue Daryl Impey y tercero Van der Sande. Degenkolb, mal colocado, solo pudo ser quinto. Vaya Vuelta chunga que le está quedando al alemán. Después hablan de Sagan.

La victoria de Van Poppel tiene mucho más mérito puesto que sufrió un pinchazo a falta de once kilómetros para llegar a la meta de Lleida. Esta victoria es la cuarta de Danny en lo que va de año y la primera de su carrera en una grande.

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Calatayud-Tarazona

Al contrario de lo ocurrido otros días, la escapada fue muy disputada. No fue fácil entrar en el numeroso grupo que se formó por delante del pelotón y que acabaría jugándose la etapa. Hubo que subir dos puertos y alcanzar casi el ecuador de la etapa para que se formase el grupo definitivo integrado por veinticuatro hombres, a saber: Sergio Henao y Nicolas Roche (Sky), Mikael Cherel y Rinaldo Nocentini (Ag2r), Alessandro de Marchi (BMC), David Arroyo (Caja Rural), Yohan Bagot y Julien Simon (Cofidis), Niki Terpstra y Gianluca Brambilla (Etixx), Kenny Elissonde y Kevin Reza (FDJ), Sylvain Chavanel y Jerome Coppel (IAM), Rubén Plaza, Valerio Conti y Nelson Oliveira (Lampre), Maxime Monfort (Lotto Soudal), José Joaquín Rojas (Movistar), Stephen Cummings (MTN), Cameron Meyer (Orica), Yukiya Arashiro y Romain Sicard (Europcar) y Pawel Poljanski (Tinkoff).

En los primeros kilómetros de la etapa Nairo Quintana sufrió para mantener el ritmo de los notables debido a unos problemas de salud. Finalmente el colombiano se sobrepuso y pudo finalizar la etapa sin perder más tiempo en la general.

La permisividad de un pelotón que lleva dos semanas pensando en terminar la Vuelta propició que los hombres de delante se jugaran la etapa. El más listo de todos fue Nelson Oliveira, portugués de Lampre que atacó en la bajada de la última dificultad montañosa del día. Oliveira aprovechó sus dotes de contrarrelojista y el maravilloso trabajo de cobertura de sus compañeros Conti y Plaza. Los hombres de Lampre se encargaron de acabar con todos los insurgentes que desde el grupo de escapados intentaron dar caza al portugués. No quedó ni uno vivo. Julien Simon fue el más rápido en el sprint del grupo perseguidor lo que solo sirvió para generarle más frustración al ver la ocasión perdida.

El momento surrealista de la etapa lo protagonizó un desconocido del pelotón mundial, el lituano Gediminas Bagdonas. El corredor de Ag2r, quién sabe por qué motivos, se desmarcó del pelotón a un kilómetro para cruzar la meta. Este encomiable esfuerzo le sirvió para ser vigésimo quinto en línea de meta a casi cinco minutos del ganador. Toda una hazaña. Saluda, Bagdonas, que te están viendo en casa.

 

Vitoria-Alto Campoo. Fuente del Chivo

Alessandro De Marchi logró imponerse entre la niebla en la cima inédita de Fuente del Chivo. El italiano de BMC demostró ser el mejor escalador de los cinco hombres a los que el pelotón permitió llegar al último puerto con la ventaja suficiente como para pelear entre ellos la victoria de etapa. José Joaquín Rojas (Movistar), Mikael Cherel (Ag2r), Carlos Quintero (Team Colombia) y Salvatore Puccio (Sky) intentaron apuntarse la victoria de etapa pero el combativo De Marchi no consintió que saltase la sorpresa en la fuga y confirmó su favoritismo. Y bien que lo tuvo que pelear. A De Marchi le tocó siempre tener que salir a los ataques de sus compañeros. Puccio, Cherel por dos veces y Rojas, probaron dejar atrás a los otros escapados pero siempre surgía De Marchi para dar al traste con sus planes. Ya en el último kilómetro el hombre de BMC decidió contraatacar y ni Rojas, ni Puccio, que rodaban unos metros por delante en ese momento pudieron seguir sus poderosas pedaladas.

Astana lideró la subida de los mejores y también la de los peores puesto que el ritmo era tan pestoso que era imposible descolgarse. A seis de meta había tantos ciclistas en el pelotón que para saber el número exacto de corredores había que utilizar el sistema de medición que se emplea en las manifestaciones. Allí no se descolgaba nadie.

Ya a falta de cuatro kilómetros para la meta y con la cara roja, como el maillot de líder, de la vergüenza, Astana rompió por fin el grupo con la aceleración de Cataldo, primero, y Landa, después. Al aumento de ritmo del de Munguía siguió un ataque de Aru al que solo pudo salir Quintana aunque, al final, casi todos consiguieron volver a conectar con el italiano de Astana. Nairo, que fue todo el tiempo a rueda de Aru, hizo lo que mejor se le da, pancartear y picarle unos miserables segundos al líder de Astana. Dumoulin se dejó poco menos de treinta segundos en meta. Otra porquería de pérdida. El holandés debe estar flipando ante la poca guerra que le están dando los supuestos escaladores. ¡Escaladores! Los coge el Bahamontes de ahora y les mete cinco minutos a esta panda de timoratos.

 

Comillas-Sotres. Cabrales

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Menudo pestiño que nos tocó comernos camino de Sotres. Y van ya unos cuantos. Tremenda tortura de día. El vídeo de esta etapa se lo ponen a los presos de Guantánamo para que confiesen.

No hay mejor resumen de la etapa que el sigue:
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Nueve fueron los forajidos que se escaparon del pelotón: Haimar Zubeldia (Trek), Pierre Rolland (Europcar), Blel Kadri (Ag2r), Maarten Tjallingii (Lotto Jumbo), Natnael Berhane (MTN), Nikolas Maes (Etixx), Ricardo Vilela (Caja Rural), Dominique Rollin (Cofidis) y Brayan Ramírez (Team Colombia). Lástima que a Movistar le diera por trabajar y dejar la escapada medio sentenciada.

La siesta siguió hasta que los corredores alcanzaron las primeras rampas del Alto de Sotres, lugar donde saltó la noticia más insospechada: ¡ataque de Zubeldia! El vasco, que ha basado toda su carrera en ir a rueda y llegar hasta donde las piernas le permitían, nos emocionó con el que ha podido ser el primer ataque de su larga vida ciclista. Y ha llegado en el ocaso de su carrera, en el otoño de su vida deportiva, en los últimos días de su imperio, en los… bueno, supongo que ya habéis pillado la idea. La pena para este hijo de Euskadi con más cara de vasco que la propia ikurriña fue que la renta alcanzada a principio de puerto era insuficiente.

Los hombres de la general nos regalaron una insulsa subida a Sotres hasta que a poco más de dos kilómetros para llegar a la meta Dumoulin se cortó. En un alarde de valentía y ambición desmedida los favoritos dejaron que fuese Poljanski quien pusiera el ritmo que debía distanciar a “Dumou”. Los supuestos hombres fuertes llevan toda la Vuelta subiendo a ritmo de gregarios se llamen Dani Moreno, Visconti, Cataldo o Hansen.

Bajo la pancarta del último kilómetro Joaquim Rodríguez realizó un cambio de ritmo fuerte y sostenido que terminó destrozando a Quintana y a todos los líderes. Fabio Aru se contorsionaba sobre la bicicleta para no perder terreno pero al final la victoria de etapa fue para el catalán de Katusha. Aru consiguió mantener el maillot rojo por tan solo un segundo. Dumoulin se dejó cincuenta segundos más las bonificaciones.

Otra porquería de etapa menos en el calendario. Nunca pensé que diría esto pero, por fin, ya queda menos para que termine la Vuelta.

 

Luarca-Ermita de Alba. Quirós

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Alguien debería explicarle a los ciclistas cómo funciona lo de la clasificación general. A lo mejor es que con la confusión del primer día, de la CRE de Puerto Banús, los ciclistas piensan que se siguen neutralizando los tiempos de la general porque si no, uno no se explica cómo es posible tanta pasividad. Para que empiece a haber diferencias en las llegadas en alto va a haber que dar bonificaciones de un minuto, cuarenta y veinte segundos en meta.

La etapa de Ermita del Alba fue un calco de la del día anterior con la única salvedad de que el pelotón dejó que la victoria de etapa se la llevara la fuga. Giant no tiene corredores para controlar etapas de montaña. A Astana le conviene que no haya bonificaciones en meta y a Katusha no le gusta trabajar, de modo que el ganador de la etapa saldría del grupo de los fugados compuesto por Pierre Rolland (Europcar), Rodolfo Torres (Team Colombia), Carlos Verona, (Etixx) Fränk Schleck (Trek), Omar Fraile (Caja Rural), George Bennett (Lotto Jumbo), Cyril Lemoine (Cofidis), Larry Warbasse (IAM) y Moreno Moser (Cannondale). Omar Fraile iba a la caza de los puntos de la montaña. El vizcaíno tiene muy de cara el poder mantener el maillot de la montaña hasta Madrid. De ser así, Caja Rural volvería ha ganar esta clasificación tras la victoria lograda el año pasado por Luis León Sánchez. 

La desvergonzada actuación del pelotón, descanso para la piernas de los ciclistas a la vez que tomadura de pelo para los espectadores, hizo que la diferencia de la escapada alcanzara los veintidós minutos de ventaja. Sí, se conoce que en el pelotón tiraba una vieja con el carrito de la compra.

Cuando el final se iba acercando, a los equipos no les quedó más remedio que empezar a tirar. Aumentó el ritmo pero nadie aprovechó los kilómetros de subida para intentar dar un vuelco a una carrera que no parece interesarle lo más mínimo a nadie. En la Cobertoria Mikel Nieve amagó con irse, pero fue reintegrado en el pelotón doscientos metros más tarde. Casi tiene que pedir perdón por su tímido demarraje.

En la misma Cobertoria, penúltima ascensión del día, Fränk Schleck seleccionó el grupo de cabeza. Con él se fueron Carlos Verona, Rodolfo Torres y George Bennett. Al final de la subida volvió a forzar la máquina y solo el colombiano Torres pudo aguantar su rueda. La victoria de etapa se la jugarían ellos dos.

Por fin los ciclistas llegaron a las escarpadas cuestas de Ermita del Alba. Otra mentira bien grande. Es cierto que hay cierta belleza en observar cómo se doblan los ciclistas para superar esas rampas pero a efectos de la carrera la subida a Ermita del Alba resultó ser un truño. Y más viendo el puñado de cobardes que se están jugando la Vuelta. Todos iban a rueda y nadie intentaba nada. Los pactos de no agresión están muy bien entre naciones pero en ciclismo son un castigo insufrible para los aficionados. Por supuesto que los ciclistas se escudan en la dureza extrema de las rampas que podría hacerles pagar los esfuerzos. Pamplinas y excusas baratas.

Por delante Schleck consiguió soltar la rueda de Torres a tres de meta. El colombiano se había ido agarrando con mucha seguridad a su rueda hasta que ya no pudo más. Fränk, que no se fiaba del escarabajo, siguió quemando ácido láctico y ampliando el hueco con su perseguidor. Finalmente, el esfuerzo del luxemburgués se vio recompensado y tuvo tiempo para besar la medalla que guardaba junto a su pecho y para levantar los brazos. Celebró así una victoria de etapa que se le resistía desde 2011.

Los favoritos iban todos cogidos de la mano subiendo al buen ritmo que marcaba Mikel Landa. Cerca de meta Dumoulin cedió terreno pero no explotó. Joaquim y Aru necesitaban ampliar su ventaja con el holandés si querían tener opciones de ganar la general. Había que atacar. Y el ataque llegó por parte de “Purito”. ¡A 700 metros para la llegada! ¡Cuánto valor! Joaquim se valió de su explosividad para cruzar la meta dos segundos por delante de un Fabio Aru que dio la vida para no ceder más tiempo. El italiano se pudo permitir partirse el pellejo, al fin y al cabo era solo un esfuerzo de 700 metros. ¿Habría reventado Aru con un movimiento más lejano del líder de Katusha? De nuevo volvemos al terreno de la especulación. Está claro que si uno quiere ganar una gran vuelta tienen que quemar naves y arriesgar. Y en esta edición de la Vuelta nadie arriesga lo más mínimo. Con todo y con eso, Joaquim consiguió ponerse líder por un solo segundo.

Fue una jornada de victorias pírricas. Todos estaban contentos cuando deberían estar apesadumbrados. Joaquim feliz porque se vestía de líder y Aru contento porque había conseguido minimizar la pérdida con “Purito”. Y por detrás, Dumoulin con la mandíbula desencajada de tanto reírse. Mientras los demás se peleaban por las migajas él conseguía que el catalán y el italiano no se le marchasen demasiado en la general. En los treinta y ocho kilómetros de la contrarreloj de Burgos el holandés debería ridiculizar a Joaquim y a Fabio. El que ríe último ríe mejor. Aunque esto vuelve a ser pura especulación. Dumoulin deberá demostrar su supuesta superioridad en la carretera pero no sabemos si la Vuelta se le estará haciendo larga.

Y con esto acabamos la crónica de la segunda semana. Con la sensación de que, estos hombres que tantas tardes de gloria nos han dado, en esta ocasión, nos han robado decenas de horas de nuestra vida. La Vuelta de las promesas incumplidas. La Vuelta del espectáculo que nunca llegó. Esperemos que en la última semana la carrera cambie y me tenga que comer mis palabras. Nada me gustaría más que ver cómo estos corredores me dejan en ridículo. Estoy dispuesto a sacrificarme en favor del espectáculo, en favor del ciclismo de verdad.

Escrito por:
@AbdonRV

1Comment
  • Beli
    Publicado a las 08:10h, 10 septiembre Responder

    Fabuloso artículo. So!o quiero remarcar que Zubeldia( dicen las malas lenguas y mi memoria quiere recordar) atacó hace 10 años en los Alpes franceses al mismo Armstrong.

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