La Vuelta a España sigue marcando tendencia

Las y los aficionados al ciclismo deberemos agradecer a los hermanos Casero el que hayan recuperado la Volta a la Comunidad Valenciana para el ciclismo profesional. Se trataba, en esta edición, de apuntalar la organización, de conseguir un éxito asegurado que permitiese la continuidad y la estabilidad de la carrera. Y los hermanos Casero han tirado por el camino fácil. Actuación bastante comprensible. No seré yo quien, en estas circunstancias del ciclismo español, les reproche absolutamente nada. Bastante han hecho. Además, la Volta ha contado con una participación muy interesante, con “nombres” que además se han implicado de verdad en la carrera.

Pero, ¿cuál es ese camino fácil? Pues sí. El modelo de los “muritos”. El iniciado por la Vuelta a España, en las postrimerías del siglo pasado, precisamente con el Xorret del Catí. El pretender que la carrera no se decida hasta la llegada de ese murito. Aunque en esta Volta todavía quedase la llegada a la capital de la Comunidad. Suponemos que por cuestiones económicas se habrá diseñado esa etapa final en Valencia.

No nos vamos a extender demasiado en lo que ya hemos escrito en otras ocasiones. Las carreras con etapas finales en metas de este tipo suelen permanecer bloqueadas hasta ese momento. El organizador busca así que la emoción de decidir el vencedor final se mantenga hasta el final. Y eso que por lo menos en esta Volta tuvimos una contra reloj individual inicial que marcó ciertas diferencias. Lo cual no es lo de menos. Pero el problema es que el resto de etapas suelen resultar bastante anodinas. No ocurre prácticamente nada reseñable en lo relativo a la clasificación general.

Pero hete aquí que es lo que la mayoría del público parece que demanda. La subida al Xorret de Catí estaba bastante concurrida de espectadores. ¿Era ese el objetivo? Pues quizás. Y ante eso, ¿qué podríamos decir los aficionados que nos consideramos más “puristas”?

Los números, tanto los financieros como los de espectadores, probablemente darán razón a Guillén y a quienes imitan su modelo, en este caso los Casero. Y cuando prácticamente estamos hablando de la supervivencia del ciclismo como deporte profesional en España… se podría decir casi que no estamos en condiciones de exigir nada…. Pero es que tampoco es así. La penúltima etapa de la pasada Vuelta a España, que ya no incluía esos desmesurados porcentajes en sus rampas, y los magníficos espectáculos presenciados en la pasada Challenge de Mallorca, también sin incluir esas exageradas cuestas, nos cargan de razones a quienes aseguramos que “otro ciclismo es posible”.

¿Qué fue antes, la gallina o el huevo? ¿Qué fue antes? ¿La demanda por parte de los espectadores de este tipo de etapas? ¿O la aceptación por parte de los espectadores de este modelo impuesto por los organizadores? El caso es que ahí lo tenemos.

Por lo demás, empezamos a padecer la sequía de triunfos españoles con la que se venía especulando desde hace años. Disputadas ya la Challenge de Mallorca y la Volta a la Comunidad Valenciana, todavía no se han registrado victorias españolas en carreras de nuestro país. El escalafón intermedio del pelotón nacional comienza a mostrar su inferioridad frente a los de los demás países. Más allá de los Purito, Valverde, Contador… el panorama muestra estas carencias. A ver qué sucede en Andalucía, Murcia y Almería. Claro está que la única forma de progresar es compitiendo contra ellos. Por eso resulta importantísimo el que proliferen estas carreras.

Ayer también pudimos comprobar en el Xorret del Catí, puerto que algunos subieron a limpio chepazo, cómo Fabio Aru comienza a fraguar futuros triunfos en rondas de tres semanas. ¿Cómo? Por ejemplo, fidelizando a extraordinarios gregarios como Diego Rosa, al que ayudó, aunque finalmente éste último no pudiese rematar, y debió sucumbir ante la extraordinaria aceleración del vencedor Poels. Corredor éste que dispuso a su servicio de su equipo Sky. En este trabajo destacó nuevamente el navarro Mikel Nieve. Un ciclista que temporada tras temporada muestra que se encuentra mucho más cómodo de gregario que de jefe de filas.

Y por supuesto, pese a todos los matices expuestos, bienvenida sea de nuevo la Volta a la Comunidad Valenciana.

Escrito por:
@ranbarren

FOTOS por @pinacdm

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