La resurección del sol naciente, Óscar Pujol. (II)

Retomamos nuestra historia en 2012, tras dejar el Worl Tour, como os contábamos en el anterior episodio, Óscar Pujol ponía rumbo a Asia, concretamente al Azad University Cross Team. Durante todo el año, Óscar dejo referencia de su calidad, dando clases de escalada en Asia, y realizando una buena temporada, siendo sexto en el Tour de Azerbaidjan, que curiosamente ganará el español Javier Ramirez Abeja, segundo en el Tour de Banyuwangi Ijen, pero sobretodo destacando su victoria en el Tour de Singkarak, su primera gran victoria en suelo asiático, gracias a su poderío en la subida a Istano Basa, donde sentenció la general. 

Óscar Pujol en los campeonatos de españa contra el reloj de 2012.

Pese a su buena temporada, no hubo acuerdo entre el equipo y él, así pues en 2013, continuo buscándose la habichuelas. Disputó la Vuelta al Tachira con el MMR Cycling Team (Equipo al que continua ligado en su temporada invernal, pues Óscar es ciclocrossero moderno), pasando por allí sin pena ni gloria, afectado todo el equipo por una gastroenteritis. Tras ello, hasta abril puso rumbo al RTS – Santic Racing Team, equipo con el que disputó el Tour de Langkawi, para poco después rescindir el contrato y fichar por el Polygon Sweet Nice Team hasta final de temporada, con ellos disputó el Tour de Singkarak, donde tras una buena actuación, fue sexto en la general, tras la armada asiática.

En 2014, parecía que su historia volvía a su ser y su suerte cambiaba. Tras conseguir un contrato con el nuevo y poderoso Sky Dive Dubai Pro Cycling Team, el equipo de los petrodólares, la temporada parecía apasionante para él. Pero las buenas piernas no llegaban y las actuaciones brillaban por su ausencia, pese a la insistencia del pequeño corredor en buscar fugas o cualquier otra manera de dejarse ver. Solamente un octavo puesto en la general y una victoria de etapa, de nuevo, del Tour de Singkarak, iluminaría una temporada que no le valió para renovar con el equipo.

Óscar demostraba su idilio con el Tour de Singkarak en 2014.

Pese a todo, y por suerte, en 2015 volvió a reinventarse y de nuevo, volvimos al pequeño ruiseñor brillando en la carretera, con nuevos colores, esta vez de la mano del Team Ukyo japones. Donde no logró una gran primera temporada, eso sí, haciendo una buena actuación a final de temporada en la Japan Cup, con un 24º puesto en una prueba repleta de equipos World Tour. Pese a todo, el equipo nipón tuvo paciencia con Óscar, y supo valorar todo el esfuerzo del corredor para continuar confiando en él (No es fácil para él pasar tan largas temporadas lejos de casa, y siempre ha de haber un periodo, largo, de adaptación para esto).

Así pues, en este nuestro 2016, Óscar comenzaba con ganas la temporada, entrenando más de lo habitual, esforzándose de nuevo como cuando era un junior, y tras un mal debut en el Tour de Taiwan y posterior abandono el el Tour de Azerbaidjan, la suerte se reencontró con el pequeño ruiseñor, que conquistó el Monte Fuji, alzándose con la victoria del Tour de Japon, y alzándose como emperador del sol naciente en la mítica ascensión.

Y si algo nos ha demostrado nuestro protagonista, es que nunca, jamás, debes de dejar de sonreír a la vida. Al final esas sonrisas, se devuelven. ¡No cambies pequeño ruiseñor! ¡Que tu sonrisa y tu bigote sigan alumbrando las carreteras de cualquier parte del mundo!

Escrito por:

@Sergioporquesi

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