Con la miel en los labios.

Todos conocemos a Zdenek Stybar, segundo en discordia hoy en el pavés del norte. Un corredor competitivo, completo y llegado del ciclocros, disciplina donde fue dominador durante un lustro. Un corredor que pasó a la carretera con el único objetivo de triunfar y sobretodo, levantar un día los brazos en el velódromo de Roubaix, objetivo que hoy rozó con la yema de los dedos sin llegar a agarrar por completo. Por eso y por las diversas críticas que le han llovido, culpa de sus ‘no relevos’ en los últimos kilómetros, me parece oportuno analizar su Paris-Roubaix, porque personalmente me ha parecido un autentico carrerón con mayúsculas.

Foto de Belga.

Comienza nuestra carrera a 75 kilómetros de meta, cuando los diversos chances de carrera dejan al Quick Step Floors con únicamente dos corredores en el grupo de elegidos, Zdenek Stybar y por supuesto Tom Boonen. Es entonces cuando empiezan los movimientos en dicho grupo, y evidentemente con Tomekke ante su última prueba, es el propio Zdenek quién tiene que salir a cortar en más de una ocasión los cortes. Aquí van algunos documentos gráficos:

Fue en varios de los momentos de parón del pelotón cuando el Quick Step mandó a Stybar mantener el ritmo del grupo. Aquí tenemos una de las imágenes de esos momentos, con Tom Boonen a mitad de pelotón y con Zdenek controlando el ritmo del grupo, algo de aire le dio en esa zona (y no fue la única vez que se coloco en esa situación).

Aquí Zdenek Stybar cortando en primera instancia el movimiento de Sagan. Durante varios kilómetros el corredor eslovaco se había marchado por delante con, entre otros, su compañero de equipo Maciej Bodnar. Hasta que no reintegró en el grupo por culpa de un pinchazo, fue el corredor checo del Quick Step quién llevo el ritmo del pelotón.
Por supuesto, también aprovechó en varias ocasiones para intentar estar en el corte bueno, hasta finalmente conseguirlo. Esta imagen nos muestra como, junto a Langeveld, lo intenta bastante lejos de meta, no escatimando fuerzas.

Y por supuesto, siendo el primer corredor en conseguir alcanzar el movimiento bueno, al que luego finalmente se unio Greg Van Avermaet, y al que no llegó Peter Sagan, de nuevo por problemas mecánicos (maldita mala suerte la del eslovaco por cierto).

Finalmente fue en Le Carrefour de l’Arbre, último segmento de cinco estrellas, donde se produjo el corte definitivo de la fuga y se marcharon por delante Greg Van Avermaet, Zdenek Stybar y Sebastian Langeveld (que a posteriori conformarían el podium de la prueba), y fue entonces a partir de ahí cuando pudimos ver la cara mala de Zdenek, que prácticamente no dio ningún relevo en los últimos kilómetros y solamente le vimos delante para intentar atacar a Greg, pero también vamos a defenderlo en esta situación, porque básicamente con Tom Boonen a 30 segundos en su última Paris-Roubaix, si en esos momentos Stybar se digna a relevar como uno más, tiene que abandonar la carrera en una mula de contrabando, porque es Tomekke y porque es la Paris-Roubaix. Finalmente hizo lo que tenía que hacer y solamente el poderío de Greg Van Avermaet pudo con él.

Dicho todo esto, hemos visto un autentico carrerón, al fin, y podemos quedarnos a gusto con la Paris-Roubaix que hemos vivido esta temporada, una prueba que nos ha demostrado, una vez más, que no gana el mejor corredor, si no el que más suerte tiene, y sobretodo, el más listo. Carrerón de Greg Van Avermaet (que tuvo también un problema mecánico), y merecida victoria. Dicho esto… ¡Que viva el infierno del norte!

Escrito por:
@Sergioporquesi

2 comentarios
  • Juan Manuel Padrón
    Publicado a las 14:01h, 10 abril Responder

    Sergio: Buenas tardes. Comparto tú análisis. Sin embargo difiero de la afirmación última “una prueba que nos ha demostrado, una vez más, que no gana el mejor corredor, si no el que más suerte tiene, y sobretodo, el más listo.” Dar a entender que Van Avermaet no fue el mejor ayer me parece injusto. Cuando se hizo el terceto, el que llevó el grueso del avance fue Greg. Es más si finalmente el grupo de Tom Bonnen no llegó a conectar con la cabeza de carrera fue por Van Avermaet que no dejó de apertar sin especular en ningún momento. En otras palabras si alguien tiró para que llegaran los tres que hicieron podium fue el belga. Además si a eso se le suma el que después de hacer el esfuerzo y al llegar al velódromo fuera, otra vez, Greg el que se colocó en posición de controlar a los otros dos y que tuviera que remontar a Stybar para finalmente ganar, creo, modestamente que ayer ganó el mejor. El más listo también pero el mejor, sin duda.

    • Road&Mud_roadandmud
      Publicado a las 22:21h, 13 abril Responder

      ¡Buenas noches Juan Manuel! Siento la tardanza. No quiero quitar razón a que Greg fuere o no el mejor, si no quiero dar a entender que en Roubaix el 40% es la calidad, el 20% la cabeza y el otro 20% la suerte, y Greg tuvo problemas mecánicos si, pero no tuvo que retirarse ni fuerón reiterados, quién sabe si Sagan o Terpstra le pudieron ganar. ¡Un saludo!

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