La crónica – Paris-Roubaix

Y llegó el gran dia, la clásica por excelencia, aquella que prácticamente todo el mundo conoce sea o no aficionado al ciclismo. Este año nos recibía con un clima más que favorable a pesar del viento (que arreciaba con fuerza en algunos tramos de la carrera) y la lluvia caída en los últimos días. Así se nos presentaba la 113ª edición de la París-Roubaix, una de las más abiertas de los últimos años por la ausencia de dos corredores que desde 2005 han estado en lo más alto del podio en siete ocasiones, tres  Cancellara y cuatro Bonen. Sin un favorito claro, esto nos dejaba un amplio abanico de corredores con claras opciones al triunfo.

A las 10.30 daba la salida una nueva jornada en el Infierno del Norte y las primeras horas de carrera fueron rapidísimas formándose la que iba a ser la escapa del dia con nueve corredores,  Rast (FR), Blythe (OGE), Gougeard (ALM), Saramotins (IAM), Perichon (BSE), Declercq (TSV), Backaert (WGG)  Matzka (BOA). El pelotón seguía rodando fuerte aunque la fuga cogía ventaja poco a poco y se llegaba a la primera hora de carrera con una media de 50 km/h y 1:10 para los fugados.

Con el ritmo tan alto de carrera los escapados llegaban al primer tramo adoquinado de los 27 a afrontar con una ventaja de casi diez minutos. A la llegada del pelotón era el equipo Sky de Sir Bradley Wiggins quien comandaba el pelotón en los primeros tramos de pavés. Y con las primeras piedras empezaron a llegar los problemas, en primer lugar al corredor de Trek Stijn Devolder, en forma de caída que le haría abandonar la carrera a las primeras de cambio, en segundo lugar al corredor del Astaná Liuwe Westra en otra caída junto con mas corredores, que le obligaría a abandonar más adelante tras otra caída y en tercer lugar al galés Geraint Thomas en forma de pinchazo a la entrada del sector Haveluy to Wallers, lo que le haría ir toda la carrera a remolque hasta quedar descartado.

En estas tesituras llegábamos al mítico tramo de Arenberg, que si de normal se llega muy rápido,  el viento que soplaba a favor en este tramo hacia que se llegara a una velocidad endiablada. La cabeza de carrera lo pasaba sin más problemas salvo el pinchazo de Sean De Bie (LTS), con una ventaja que rondaba los cinco minutos, y al paso del pelotón se abrieron las primeras hostilidades, esas que no sirven para el devenir de la carrera (salvo caída o pinchazo) pero si sirven para poner a cada uno en su lugar. Lotto Soudal tomó la cabeza del pelotón y fue relevado por Van Avermaet que dejaba claro que llevaba buenas piernas, por detrás, la mayoría de los favoritos, salvo Wiggo que se lo tomó con bastante calma y a la salida del tramo volvió a entrar en carrera. Todos vivos. Todo por jugar.

Y llegábamos al punto anecdótico del día, que afortunadamente quedó en eso, en una anécdota. Caprichos del destino el TVG Francés fue a encontrarse con el pelotón en uno de los cruces de vías que hay en la carrera, partiendo al pelotón por la mitad y a más de uno jugándose el tipo contra las barreras, el gendarme y el tren. Ahora le tocara a los jueces decidir que hacer con esta situación. La solución en carrera fue fácil, rebajar la marcha del pelotón hasta agrupar a todos los corredores, decisión acertada.

Poco a poco los kilómetros pasaban hasta que en una buena maniobra del Etixx en el tramo Beuvry-la-Forêt to Orchies dejaba cortada la cabeza del pelotón con gran parte de los favoritos delante excepto Wiggins, Kristoff, Paolini y Van Avermaet. Gran jugada que a los pocos kilómetros quedo anulada devolviéndole la vida a estos corredores, restaban sesenta a meta.

Varios movimientos sin relevancia en la cabeza del pelotón aceleraban el ritmo de carrera, rebajando a menos de dos minutos la diferencia con la cabeza. Los corredores iban eliminándose, unos por fatiga, otros por avería y otros como es el caso del ganador de 2011 Johan Van Summeren, por caída.

Y bajo la tortura de un viento frontal que aun hacia mas dura la carrera, se sucedían los ataques, pequeños movimientos, pero que hacían que el ritmo no bajase y en cabeza de carrera cada vez quedaban menos corredores. Etixx empezaba a mover sus cartas, mandando a Vandenbergh por delante, era el equipo con más corredores y estaban obligados a tomar la iniciativa, la diferencia con la escapada bajaba del minuto y los nervios a flor de piel, nadie quería perderse la fiesta.

Era un movimiento del Britanico Wiggins a la entrada del tramo Templeuve (Moulin-de-Vertain) el que ponía a todos en alerta, gran acelerón cogiendo a todos por sorpresa, salvo a Stybar, que tras unos instante logró coger la rueda del corredor del Sky y se unía a Vandenbergh y al campeón belga Jens Debusschere. Tampoco este movimiento iba a ser decisivo y se sucederían los ataques a continuación de Vanmarcke, Bosic y Roelandts. Esto propiciaría que se acabara la fuga y se quedara Jurgen Roelandts en cabeza intentando una cabalgada de las buenas, de las que hacen afición como la que casi culmina en Wevelgem. Por detrás Terpstra intentaba lanzar la carrera, pero un Degenkolb muy atento a todos los movimientos hacia que la carrera no se rompiera, nadie lo quería como compañero de fuga.

Así pasamos Carrefour de l’Arbre sin que nadie de los favoritos hiciera movimiento alguno salvo para mantener la distancia con Roelandts que sería cazado poco después de acabar el tramo. Y se llegaba a los últimos quince kilómetros con un pelotón bastante numeroso donde prácticamente no faltaba nadie, un movimiento de otro corredor del Etixx, en este caso Lampaert, que se llevaba a Van Avermaet a rueda abría hueco, tras ellos el corredor del Giant Bet de Backer y más tarde John Degenkolb, demostraba que llevaba fuerzas para ganar y no podía dejar escapar la carrera. Por detrás Boom, Stybar, Elmiger y Vandenbergh aguantaban el tirón en la distancia a duras penas, pero el Alemán iba desbocado y pronto dio alcance a la cabeza de carrera.

Con Degenkolb en cabeza, el corredor del Etixx dejó de relevar y Van Avermaet entraba sin convicción, ya que no era el compañero de fuga deseado para ellos, pero esto no importaba al corredor del Giant que sabiéndose favorito cogía las riendas de la carrera. Con Stybar sin relevar por detrás los cuatro perseguidores se acercaban y cuando los tuvieron a tiro, el campeón checo fue el primero en saltar para enlazar con la cabeza, aunque más tarde lo harían el resto de corredores y se formaba el grupo de siete corredores que se jugarían la carrera, entre ellos dos Etixx, que parecían tenerlo todo de cara, pero visto lo visto esta temporada eso no era ninguna garantía y menos llevando con ellos a un Degenkolb que había demostrado que tenia piernas para ganar.

Por detrás Wiggo intentaba dar un ultimo aceleron gastando su ultima bala como corredor de carretera, intentando enlazar con la cabeza, aunque el esfuerzo fuera en vano, se le agradece, gracias por todo Sir. Y por delante llegaban al último “tramo” antes de la llegada al velódromo y eran los dos corredores del Etixx los que cogían posiciones seguidos de Degenkolb y Van Avermaet. Lampaert intento una simulación de lanzar el sprint a Stybar pero las fuerzas ya no le llegaron, el checo arrancó, pero hoy la gloria estaba reservada para el corredor que más fuerza había demostrado y no era otro que el gran corredor alemán John Degenkolb que en una arrancada sublime sacaba de rueda a Stybar que sería segundo y Van Avermaet tercero.

Gran final a una carrera en la que en algunos momentos parecía falta de movimientos por parte de los grandes favoritos pero que mantuvo la emoción hasta el final, coronando a un corredor que ha sido capaz de ganar en carreras tan dispares con Milan-San Remo y París-Roubaix, no le quiten un ápice de gloria a este Teutón.

Escrito por:
@oscarpinacdm

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