José Ángel “Guaje” Arenas – El ciclismo desde dentro (Parte 1)

Nos citamos con el “Guaje” (apodo muy asturiano con el que todos conocen a José Ángel Arenas) en la localidad lavianesa de Barredos, en la cuenca minera del Valle del Nalón. Un pueblo que, como todos los de la zona, tuvo en el carbón su principal motor de desarrollo industrial durante el s.XX. Pero en Barredos hay también historia del ciclismo asturiano. El “Guaje”, masajista del, actualmente, mejor equipo del Mundo, Movistar Team, también pertenece a una familia de tradición minera, pero también muy ligada al mundo de las dos ruedas. Los Arenas han tenido presencia en el ciclismo asturiano desde hace ya más de 30 años. Muchos aficionados recordarán el nombre de Guillermo Arenas, que fuera corredor de equipos míticos como Reynolds, Teka o CLAS. José Arenas, hijo de José Ángel, siguió la tradición familiar y llegó a ser un buen ciclista en el campo amateur, logrando buenas victorias y llegando a ser campeón de Asturias élite antes de colgar la bicicleta. En un bar (o “chigre”, como decimos en Asturias), cercano también a la casa de otro grandísimo exciclista como Manuel Jorge Domínguez, compartimos una charla llena de anécdotas y entresijos del ciclismo que el “Guaje” cuenta con gran conocimiento de causa, tras 30 años en el mundillo.

El “Guaje” llegó a ser ciclista profesional, aunque casi no llegaría a debutar y muy pronto comenzaría con las labores de masajista.”Llevo desde el año 88, época del equipo Mavisa. Era ciclista en Mavisa, aunque casi no llegué ni a debutar. Me voy en enero representando a España a correr la Vuelta al Táchira, que ganó Luis Felipe Moreno, del que luego fui masajista en Kelme, y en la que quedó tercero Ekimov. Allí sufrí una caída que me produjo heridas graves (nos enseña las cicatrices que aún conserva de aquel accidente). Mi hijo ya había nacido, era muy pequeño, y la verdad que me asusté un poco, así que decidí colgar la bicicleta. Fui a Setmana Catalana a romper contratos y finiquitar con el equipo. Estando allí, falló un mecánico, y como yo había ido para allá, me puse a ayudar al mecánico, y así empecé. Salté muy rápido. Hice un par de carreras de mecánico y ya salté a masajista. Los ciclistas eran compañeros míos. Estaba todo el día con ellos. Tenía un compañero, Iñaki Aragón, que era el masajista de aquel equipo, y fue con quien empecé a hacer cursos y aprender la profesión”.

De esta manera se convertía en masajista José Ángel Arenas, una profesión que ya le acompañaría para el resto de su carrera, en numerosos equipos importantes del ciclismo nacional e internacional. “En la temporada 89-90 formamos Tulip, en el que estaban Manuel Jorge Dominguez, Úbeda, Vilamajó… ahí estaba ya de masajista. Al año siguiente, se rompe aquel macroequipo de Caja Rural-Seat con Perico y Cabestany… y de ahí salen Artiach y Paternina. Paco Giner tira para Artiach y Txomin Perurena monta Paternina. Yo me voy con Paco a Artiach y estuve con él seis años: cinco en Artiach y uno en Kelme-Artiach”.

Tras sus inicios en España, decide saltar el charco para irse a un equipo que se convirtió en referencia de aquella época, el US Postal de Lance Armstrong. “En Artiach soy masajista de Johnny Weltz. Él, cuando se va ya para dejar la bicicleta, ficha por Motorola, y el último año ya lo hace de director allí. Cuando la gente de Artiach decidimos abandonar Kelme (Paco Giner, Guzmán, Hoyos, Crespo…), es el año que Motorola desaparece. Johnny Weltz aprovecha la licencia de Motorola para un equipo pequeño de EEUU, US Postal, al que yo conocía de la Vuelta a Portugal. Le dan las riendas de ese equipo para cubrir a Motorola. Era cuando en España había tantas carreras y querían tener gente de aquí para correr en Europa. Entonces Johnny me propone irme con él. Y para allí nos fuimos un médico de Bilbao y yo, un mes a San Diego para luego venir a hacer el calendario europeo”.

Después de abandonar US Postal, surge uno de los momentos curiosos en su carrera, que demuestra la personalidad de nuestro protagonista: “De US Postal me voy a Mapei, con Suárez Cueva de director. Y estando en Mapei, en plena carrera abandono la disciplina de Mapei y me voy a Coast. Estábamos cenando en Córdoba con Mapei en un hotel, después de la segunda etapa, y coincidimos allí con Coast. Se me acerca Fernando Escartín, con el que había estado en Kelme, y me dice que si tomamos un café. Estaban él, Garmendia y Zülle, y me proponen que vaya con ellos, que los técnicos que maneja ese equipo no son muy hábiles, porque no eran profesionales. De aquel café me fui a la mesa de Suárez Cueva otra vez, y pedí la baja y me fui a Coast”.

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A finales de 2003 entra ya en la estructura de Abarca Sports, en el Illes Balears-Banesto, con los que cumple ya doce años como masajista y conductor y responsable de uno de los autobuses del equipo de Eusebio Unzúe. Nos explica las razones por las que se ha asentado en el equipo navarro: “Yo era una persona a la que no le gustaba estar más de cuatro años en un equipo, creo que no se debe. Pero voy a cumplir 50 años, y tengo que pensar en mi futuro y el de mi familia. En Movistar llevo más tiempo por la legislatura en España, que nos exige ser empresas. Aunque también, por supuesto, porque estoy muy a gusto en el equipo. Mientras estás en un equipo extranjero no cotizas. Por eso se dice que los auxiliares en España son los que peor pagados están. En la mano ganamos menos, pero luego tengo mi paro, mi jubilación… Hace años que se propuso una reductora, para jubilarnos antes, pero de momento no hay nadie que la negocie y no nos la admiten”.

No se arrepiente de las decisiones que tomó, siendo más joven, de probar cómo era el ciclismo fuera de España; y en ese sentido, se siente un poco parte de los pioneros de todos los auxiliares españoles que ahora triunfan en equipos extranjeros: “Fui de los primeros auxiliares de España en emigrar. Se rompe el hielo cuando un compañero de Artiach, Crespo, se va a Saecco con Paco Lluna, un valenciano. Cuando decidí irme a Estados Unidos fue porque aprecié que no había diferencia entre estar en España o en Italia o Bélgica, porque las competiciones eran las mismas para todos los equipos. Un día estás en Valencia, otro en París, otro en Milán o en Lisboa, estés en el equipo que estés. La única diferencia son las costumbres de las concentraciones y esas cosas, y eso tampoco sería tan pesado porque no hay tanto tiempo en el invierno para tantas concentraciones. Valorando eso, me voy a EEUU y me llevo conmigo a Crespo. Así rompimos el hielo y el miedo de la gente. Ahora tenemos a Cristian en Sky, a Torralbo que desde que faltó CLAS siempre está por fuera; gente que lleva muchos años por ahí. Es más, ellos llegan a su casa antes que yo, porque ellos acaban una carrera, cogen el avión y se vienen para aquí. Yo no, tengo que ir a la base a Pamplona, perder un día allí, y luego a casa. Y siempre que voy a una carrera desde aquí, tengo que ir primero a Pamplona y de Pamplona a la competición, llevando siempre uno de los autobuses”.

Los auxiliares son parte fundamental del mundillo ciclista, pero no suelen estar a la luz de los focos y para el aficionado resulta complicado conocer todo el trabajo que hay detrás de una victoria de sus ídolos. El “Guaje” nos da unas buenas pinceladas de la dureza de su profesión: “El ciclismo que se ve es una cosa, y el que hay es otra. La gente no sabe lo que hay cuando se pasa la meta. Cuando llegamos al hotel, empieza la carrera nuestra. Tienes que cumplir horarios, los masajes, la cena, todo para que esté perfectamente cuadrado. Después de cenar, aun tienes que adelantar lo del día siguiente. Cuando te sientas tranquilamente ya pasa la medianoche, y te levantas al día siguiente, sales del hotel y miras para el cielo y dices, “pero si va a hacer sol” o “va a llover”, y tienes que cambiarlo todo. Tenemos una función muy invisible. Tampoco pretendemos que se vea. Lo que hay detrás, es nuestro. La gente no entiende que nosotros digamos que nos levantamos a las seis y media de la mañana si la carrera empieza a las 12h, y que acabamos de trabajar a medianoche cuando la carrera acaba a las seis de la tarde”.

El hecho de llevar el autobús del equipo exige además otra serie de responsabilidades: “Estamos fuera unos 200 días al año. Hay compañeros que andan por los 170-180, yo puedo llegar a los 210. El masajista que te lleva un vehículo grande está condenado. Iñaki (Aranguren) y yo lo tenemos muy claro: la gente siempre está loca con el calendario; en cambio, nosotros lo sabemos muy fácil “donde vas tú no voy yo y viceversa”. A pesar de todo, yo creo que es un sistema de trabajo que es el correcto. Hay equipos que tienen chóferes, y un masajista acompaña al chófer. Un chófer no está cualificado, ni en estudios ni en experiencia para saber cómo tiene que estar el agua, qué hay que tener preparado en esos autobuses para cuando lleguen los corredores de la carrera, qué tipo de etapa hay mañana, qué distancia tengo al hotel, qué les doy de comer… Cuando se acaba la etapa, lo que menos se piensa es que estás en un autobús. Ahí cada uno tiene su espacio. Llega, va a su espacio, va a su ducha, te cuenta sus penas de la carrera. El que tiene algo mal no tienes que esperar que venga él a contarte sus penas. Tienes que ir tú y preguntarle cómo está la pierna, cómo está la espalda… Si hay caídas hay que empezar a curar o a coser gente allí… Y todo eso hay que hacerlo en un espacio de media hora. Y ahí tienen ya que merendar, el arroz o lo que sea. Y de ahí sales zumbando al hotel, porque cuanto antes llegas al hotel antes empiezas la recuperación. Ahí hay un stress increíble. Llegas a la puerta del hotel, los dejas y te vas al parking, a instalar el bus. No es solo aparcar, es enchufar los cables, recargar… Coges la mochila, tus bártulos y entras al hotel. Te cambias de ropa y te pones a dar masajes 3 horas. Normalmente tengo tres ciclistas a mi cargo, a una hora por ciclista. Y ahí no se diferencia a nadie, a cada corredor lo tienes que tratar por igual. Y hay que pensar que en ese tiempo, hay que lavar y secar la ropa de todos, revisar bicicleta a bicicleta, coche a coche y rueda a rueda. Y como pases de una etapa llana a una de montaña, a cambiar desarrollos a todo el mundo, los mecánicos. Los mecánicos hay muchos días que se quedan sin cenar; pensando que ya no comieron, solo desayunaron y almorzaron un bocadillo rápido”.

A pesar de todos estos sacrificios, “Guaje” está muy satisfecho de su trabajo: “Es un trabajo duro, pero que a la vez es muy bonito. Es todos los días lo mismo, pero en diferentes sitios. Siempre pasan cosas. Estás tranquilamente en el bus y llega el director “oye, que mañana anulan un puerto pero meten otros dos”, y se llena todo de papeles, de rutómetros… y ya no acabó un día y estás con el siguiente. Hay que programar dónde dejas a la gente, sin tener claro si luego puede pasar el coche a recogerlos… Tiene que ser duro, porque hay gente que lo prueba y no repite. Pero es lo que me gusta. Yo vengo de una familia minera, como casi todos aquí en Barredos, y yo tenía prioridad para trabajar ahí. Todos mis compañeros de escuela pasaron por la mina, pero la mayoría no salió de Barredos. Yo con el ciclismo conocí muchísimo mundo. Cuando llego a casa, al poco tiempo ya estoy pensando en volver a las carreras”.

En 2016, José Ángel volverá a estar a cargo del autobús del equipo líder del WorldTour, recorriendo Europa de punta a punta. Nos comenta cuál es su calendario para esta temporada: “Mallorca, Andalucía, Algarve, Valencia. Marzo en Italia (Strade Bianche, Tirreno, San Remo…). De ahí nos vamos a Bélgica a Gante, haarelbeke y Kuurne. Hacemos LaSarthe, Flandes y Roubaix.  Descansamos y preparamos Giro mientras el otro grupo va a las Ardenas. Hace ahora cuatro años que cubro el Giro y no hago el Tour. El otro equipo se dedica a cubrir preparación al Tour y nosotros nos dedicamos al resto del WorldTour. Y este año más complicado, porque es año Olímpico y hay varios cambios en el calendario”.

El “Guaje” es un hombre campechano y simpático, directo al decir las cosas y que tiene muy claro qué es lo que piensa de cada uno de los temas que rodean el mundillo ciclista. La conversación sigue animada durante más de tres horas, y nos cuenta múltiples anécdotas y lo que piensa de los asuntos calientes de estas tres últimas décadas en el ciclismo. Lance Armstrong, Óscar Pereiro, el conflicto entre la ASO y la UCI, el dopaje, los avances en la estructura de los equipos… Todo ello y más, lo repasaremos en una segunda entrega de esta amplia e interesante entrevista, que nos aporta un punto de vista diferente de nuestro deporte

 Entrevistado:
Jose Ángel Arenas

Entrevistador:
@VictorGavito

2 comentarios
  • Carrick on Suire
    Publicado a las 12:03h, 21 enero Responder

    Magnífica entrevista. Uno de los actores del ciclismo nos cuenta, desde dentro, uno de los aspectos más desconocidos de este deporte. Desconocido pero imprescindible. Todas estas cosas que no salen en los grandes medios de comunicación pero que nos ayudan a entender cómo es el día a día de este deporte.

  • José Ángel “Guaje” Arenas – El ciclismo desde dentro (Parte 2) - Road&Mud
    Publicado a las 14:08h, 24 enero Responder

    […] su trayectoria profesional, continúa nuestra charla con el “Guaje”. Ataviado con su cazadora de Movistar, nos habla de su […]

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