Induráin-Echávarri: El final de lo que fue (IV)

La prueba “secreta” de Bordeaux

Lee la primera parte aquí.

Seguramente sea este el episodio más desconocido de todos los hechos que estamos relatando y que desembocaron en la ruptura tanto profesional como personal de Echávarri y Unzué con Miguel Induráin. Como ya contamos en el capítulo tercero, Induráin llegaba a Navarra el 18 de Octubre de 1.995, cansado tras su periplo de mes y medio por el continente americano. Y había mantenido, al parecer, una fuerte discusión con sus mentores durante el domingo 15 de Octubre. Sin embargo, sorpresivamente y bajo un fuerte secretismo, Miguel Induráin rodaba durante la mañana del domingo 22 de Octubre nuevamente por el velódromo de Bordeaux. ¿Qué le impulsó a hacerlo?

Jacques-Laporte3Apenas había descansado. No parece que tuviera mucho hambre de bicicleta. ¿Quizás se hubieran exagerado los términos de la discusión en aquel hotel colombiano en la reunión informal entre Echávarri, Unzué, Induráin y el médico Sabino Padilla? ¿Tal vez hubiera durante esa semana alguna maniobra de acercamiento de posturas que no trascendió? ¿Cómo asimiló Miguel la nueva situación tras regresar del periplo americano? ¿Se habría arrepentido de algo de lo que hizo o dijo en Bogotá el pentacampeón del Tour?…. Podríamos estar elucubrando páginas y páginas…. Poco o nada se ha sabido al respecto. Y salvo que alguno de los protagonistas alguna vez lo desvele… nunca llegaremos a saber nada en claro.

En una entrevista publicada por el extinto semanario Meta2Mil, Echávarri intentaba envolver la prueba de Bordeaux en un clima de absoluta normalidad: “Miguel está en un buen momento y podría batir el récord, pero le faltan más horas horas en pista. Nos ha faltado más preparación específica en el velódromo”.

A buenos entendedores… Con esas palabras Echávarri estaba exonerando de responsabilidades tanto al propio ciclista como a su médico y preparador. Y a su vez, también se estaba atribuyendo a sí mismo buena parte de culpa. Entonces, ¿por qué esa precipitación en hacer el intento de Bogotá con tan pocas horas de entrenamiento específico en la pista? ¿Por qué en ese velódromo de cemento, bacheado, sin cubrir…? ¿Por qué a esa hora tan temprana sin permitir al deportista un adecuado descanso?…

Echávarri continuaba en aquella entrevista: “Después del intento de Bogotá le propusimos ir a Cali, pero Miguel sólo tenía ganas de volver a España a ver a su familia y nos pareció perfectamente comprensible pues llevaba más de un mes a muchos miles de kilómetros de los suyos. No le quisimos presionar, pero cuando ya habíamos llegado a España le comentamos hacer un último test en Bordeaux y como le pareció bien lo hicimos. Si no hubiera querido, pues no se hubiera hecho” Estas dos últimas frases del director de Banesto ya veremos como cobrarán nuevamente vigencia cara a la decisión de participar o no Miguel Induráin en la edición de 1.996 de la Vuelta a España.

Durante la entrevista, el máximo responsable técnico del equipo bancario manifestó su sorpresa por la repercusión que había tenido el hecho de que el “asalto” de Bordeaux se hubiese intentando mantener casi en secreto. Echávarri seguía intentando quitar hierro al asunto y transmitir una imagen de normalidad. Pero el hecho era que incluso máximos dirigentes no del equipo ciclista Banesto sino del propio banco desconocían que Induráin fuese a atacar el récord de la hora en Bordeaux. Este secretismo chirriaba. Chocaba muy de frente con el ostentoso intento de sólo siete días antes en Bogotá, donde Banesto había tratado de obtener la máxima rentabilidad publicitaria mediante aquel jugoso contrato televisivo con la cadena televisiva Canal +.

Estas eran las palabras de Echávarri en la entrevista: “No se pretendía que no se enterara nadie, lo que ocurrió es que fue un test que se nos ocurrió hacer antes de que Miguel comience sus vacaciones y aprovechando que todavía está con la forma de Colombia. Como sabemos la expectación que despierta todo lo que afecta a Miguel y puesto que sólo se trataba de una prueba de la que esperábamos extraer unos datos y conclusiones que nos puedan servir para el futuro, pues no se hizo público. Sin más” Respecto a estas palabras, cuesta imaginar a un Miguel Induráin motivarse para realizar una prueba sin más. Un Miguel Induráin que como se demostró al poco tiempo ya vislumbraba su retirada de la competición como algo cercano. A esas alturas de la película más nos imaginamos a un campeón que iba a comprobar si era o no capaz de batir un récord de la hora. Sin medias tintas. No a realizar un mero test de campo cara a futuras oportunidades.

Pero lo más sorprendente de aquel intento de Bordeaux fue que el propio José Miguel Echávarri no estuviera presente. La versión oficial era que durante ese fin de semana había realizado alguna gestión en Italia. Cierto era que el sábado 21 de Octubre se había disputado el Giro de Lombardía. Pero con esa revelación también era palpable que la relación con su pupilo no atravesaba su mejor momento.

Respecto a la prueba en sí pocos datos existen dado el secretismo con el que se llevó a cabo. Al parecer el ciclista llegó a rodar durante un cuarto de hora a un promedio de 55,550 kilómetros por hora. De mantener ese mismo ritmo durante otros tres cuartos de hora, hubiese llegado a batir el récord que Tony Rominger poseía con 55,291. Fue el propio Miguel quien decidió parar y no continuar con el intento. Las causas fueron principalmente dos, demostrativas ambas de la precipitación y de la nula planificación con que se estaba desarrollando este intento de récord en su conjunto.

La primera fue la cristalera que tenía el velódromo de Bordeaux. El sol penetraba por ellas y no permitía ver con claridad la línea negra que marcaba la cuerda de 250 metros de aquel velódromo. Y la segunda fue precisamente esa cuerda de 250 metros. Aunque Miguel ya había batido el récord de la hora precisamente en ese lugar hacía trece meses, estaba más acostumbrado a una cuerda más larga: la de su más reciente intento en Bogotá, que medía 83 metros más. Así, Induráin se salía de la línea negra en las curvas y esto iba a terminar provocando que durante una hora el número de metros que recorriese de más fuesen trascendentes para el resultado final del intento.

Se llegó a hablar incluso de hacer un intento nuevo en el velódromo cubierto de Moscú, de 333 metros de cuerda…Pero tal hecho no hubiera sido más que otra prueba fehaciente de que casi todo en este intento de récord había sido llevado a cabo con bastante improvisación. A salto de mata.

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Induráin decidía finalmente tomarse vacaciones para preparar la que iba a ser su última temporada como ciclista profesional. ¿Era consciente de ello? Días después el ciclista navarro recibía el apoyo de la afición tras su medalla de oro en Tunja en un partido de fútbol diputado entre Osasuna y Real Oviedo.

En el siguiente capítulo de la serie nos centraremos en cómo fueron los preliminares y la participación de Miguel Induráin en la Vuelta a España de 1996.

Escrito por:
@ranbarren

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