EL TOUR DE LOS ACCIDENTES

Tremenda la semanita que nos ha dado el pelotón del Tour. Auténtica demostración de naderías y conservadurismo extremo, algo a lo que ya nos tiene acostumbrados, en los últimos tiempos, la que se supone que es la carrera ciclista más importante del calendario. El Tour sigue siendo la carrera más glamurosa, la que atrae la atención de las vedettes del pelotón y de los fascinados espectadores, sobre todo de aquellos que son seguidores de otros deportes -véase principalmente fútbol- y que se acercan al ciclismo como si de un adolescente romance veraniego se tratase. Pero a pesar de toda esa pompa y esa elegancia, cuando te acercas a la carrera, rápidamente te inunda un olor a rancio, a cadáver en descomposición del que asoman los tópicos en vez de los gusanos. Y es que en estos primeros nueve días de competición, casi la mitad de la carrera, todo lo interesante que ha ocurrido ha sido consecuencia directa de las caídas o de los problemas mecánicos, casi nunca de la propuesta valiente y atractiva de unos ciclistas más preocupados por ahorrar fuerzas a plazo fijo que por sacar rédito del terreno y de las situaciones de carrera.

Etapa 1. Noirmoutier en l´Île – Fontenay le Comte

Estaba escrito que el vencedor de la etapa y primer líder del Tour se dilucidaría al esprint. Como viene siendo habitual en las últimas ediciones de las grandes vueltas, no se disputó la fuga. Una muestra más del apolillamiento y de la enfermiza falta de ambición y coraje de unos ciclistas cada vez más aburguesados. Nada más darse la salida oficial, Jérôme Cousin (Direct Energie) se marchó hacia delante. Pronto se le unieron Kevin Ledanois (Fortuneo) y Yoann Offredo (Wanty). Este trío de franceses chupó cámara plácidamente hasta que los equipos de los esprínteres decidieron que se les había regalado suficiente protagonismo.

Los últimos kilómetros fueron intensos y entretenidos. ¿Por qué? Porque las carreteras eran estrechas y reviradas, lo que provocó múltiples incidentes. El vigente campeón, Chris Froome, que a punto estuvo de comerse un mojón -de los de las carreteras, no de los otros-, voló hacia la pradera, cayó en blandito y pudo continuar, pero la proximidad de la meta y el interés de los equipos de los velocistas le hicieron perder 49″ en meta. Mismo tiempo que cedieron Richie Porte y Adam Yates, envueltos también en la misma caída. Por encima de este calamitoso trío, el gran perdedor de la jornada fue Nairo Quintana. El boyacense sufrió un doble pinchazo -rueda trasera y delantera- a 200 metros de la zona de seguridad. Hay quien sostiene que no debió detenerse hasta cruzar la pancarta de tres a meta y hay quien dice que en esas condiciones era imposible pedalear ni un metro más. Sea por torpeza o por infortunio, el caso es que Quintana se dejó en meta 1’15”. La primera en la frente.

El esprint se lo llevó con tremenda facilidad Fernando Gaviria. El colombiano hizo bueno el trabajo de desgaste de Tim Declercq y compañía y, más que nada, el lanzamiento de un Max Richeze que casi lo puso en órbita. Sagan, pegado a su rueda, no pudo adelantar al velocista de Quick-Step y tuvo que conformarse con el segundo puesto. Fernando Gaviria debuta en el Tour con victoria de etapa y maillot amarillo. Poco más se puede pedir.

Etapa 2. Mouilleron Saint Germain – La Roche sur Yon

Vergonzosa escapada la de la segunda jornada. Un trío compuesto por Sylvain Chavanel (Direct Energie), Micharl Gogl (Trek) y Dion Smith (Wanty) se marchó sin oposición nada más comenzar la etapa. Al pasar por el único puerto puntuable del día, la côte de Pouzagues, de 4ª categoría, situado en el kilómetro 28 de carrera, Gogl se descolgó hasta el pelotón con aparentes problemas en la rodilla. Dion Smith, que ya había logrado su objetivo, rascar el punto de la cota, se descolgó hasta el pelotón para asegurar el maillot de la montaña de cara al día siguiente. Así que, de los tres hombres a los que les había regalado la escapada, solo quedaba en cabeza Chavanel. El francés, con más años que un telar, hizo lo que pudo hasta que fue neutralizado.

El esprint, una llegada bastante exigente, resultó ser un pulso entre Peter Sagan y Sonny Colbrelli. El arcobaleno eslovaco no dio opción al hombre de Bahrain, logró su primera victoria de etapa y aprovechó para enfundarse su, ya clásico, maillot verde.

Etapa 3. Cholet- Cholet (CRE)

El tercer día de carrera llegaba una jornada en la que a nadie le valdría esconderse: la crono por equipos. Se da la casualidad de que, con la salvedad de Quick-Step, todos los equipos importantes salían al principio de la prueba.

Los ciclistas de BMC, equipo vencedor de la crono por equipos. Foto: Tim de Waele/Getty Images

BMC, especialista en este tipo de etapas, se impuso con bastante incertidumbre gracias a rodadores de la talla de Küng, Schar, Bevin o sus líderes Porte y Van Garderen. La victoria les sirvió, además, para pintar de amarillo a Greg van Avermaet. Al final hubo bastante igualdad y se formaron cuatro bloques en los que los tiempos fueron muy parejos. BMC, Sky, Mitchelton, Quick-Step y Sunweb estuvieron en una horquilla de 11″. El segundo bloque estuvo formado por equipos con aspiraciones en la general pero que no contaban con un gran número de rodadores. Hablo de Movistar, Katusha, Bahrain, Astana y Bora que se dejaron entre 50″ y 1′. Un poco más atrás, con una demora situada entre 1’15” y 1’39”, el tercer bloque de equipos con Ag2r, Trek, UAE y con la sorpresa negativa, Lotto-Jumbo. Pensándolo bien, la pérdida de Lotto-Jumbo no puede sorprender a nadie. A pesar de contar en sus filas con un magnífico croner como Primoz Roglic, el resto de sus rodadores presentes en el Tour nunca han sido capaces de hacer un buen papel contra el crono. El último de los bloques fue el de los equipos desahuciados de antemano: los cuatro continentales y los World Tour a los que la etapa ni les iba ni les venía: Lotto Soudal, FDJ y Dimension Data.

La conclusión es que las diferencias fueron un poco más cortas de lo esperado, lo que, unido a los problemas del primer día de Froome, Porte y Yates, dejaba la carrera mucho más pareja de lo que todo el mundo pensaba que iba a estar tras la disputa de la contrarreloj por equipos.

Etapa 4. La Baule – Sarzeau

Otra escapada para principiantes compuesta en su totalidad por corredores de equipos continentales: Dimitry Claeys y Anthony Pérez (Cofidis), otra vez Jérôme Cousin (Direct Energie) y Guillaume van Keirsbulck (Wanty). El rodador de Wanty aguantó en cabeza hasta la pancarta del último kilómetro pero el treno de Quick-Step, en el que Max Richeze volvió a hacer un lanzamiento de matrícula de honor, sirvió la victoria en bandeja a su corredor Fernando Gaviria, que lograba así su segunda victoria parcial. Sagan fue segundo y un resurgido André Greipel fue tercero gracias a un esprint lleno de fuerza que le hizo soñar con la victoria. Solo la mala colocación y la excesiva distancia impidieron el triunfo del Gorila de Rostock.

Una inoportuna caída y un deficiente trabajo de Katusha hicieron perder 59″ a Ilnur “Soyuz” Zakarin, otro de los aspirantes en este Tour.

Etapa 5. Lorient – Quimpeur

Con un perfil similar al de carreras propias del tríptico de las Ardenas, había terreno para que, aunque no fuesen los hombres de la general, sí que se movieran y presentaran batalla los puncheurs del pelotón, hombres aptos para la media montaña y las cotas. Pero al igual que ocurre en las Ardenas, la etapa volvió a ser un tostón, un nuevo homenaje del Club de Fumadores del Tour a la ronda gala.

Poco pudo hacer la escapada compuesta por Sylvain Chavanel -de los pocos que ha mostrado amor propio esta semana- y Lilian Calmejane (Direct Energie), Toms Skujins (Trek), Elie Gesbert -que se terminaría saliendo de la carretera, aunque sin consecuencias graves- (Fortuneo), Jasper de Buyst (Lotto Soudal), Nicolas Edet (Cofidis) y Julian Vermote (Dimension Data). Al menos nos dejaron varias imágenes como la intentona en solitario de Chavanel, el agónico esfuerzo de Edet por no perder comba con la cabeza de carrera, y los mil y un navajazos que se dieron entre Calmejane y Skujins. Para sorpresa de todos, el letón de Trek le dio tal repaso a Calmejane que el de Direct Energie parecía su sparring. Aunque estos movimientos no les sirvieran para disputar la etapa, sí que le dieron un poco de color a la jornada. Además, los puntos sumados permitieron a Skujins subir al podio para enfundarse el maillot de mejor escalador del Tour. Toms ha llegado al día de descanso vistiendo el polka dot pero es de suponer que lo perderá este martes.

El final, frenético y rápido como siempre, nos dejó un fuerte ataque de Gilbert en la rampa final que no le sirvió para ganar. Sí lo hizo, de nuevo, Peter Sagan, que se volvió a imponer a un tan desilusionado como esforzado Sonny Colbrelli.

Etapa 6. Brest – Mûr de Bretagne Guerlédan

Dan Martin repitió el método que sirvió a Alexis Vuillermoz para vencer en el Muro de Bretaña en 2015. Esto es: ataque en la parte dura de la corta ascensión -solo dos kilómetros-, full gas hasta la meta y que me coja quien pueda. Latour no pudo contactar con Martin y fue segundo. Valverde, que iba mal colocado en la parte decisiva de la ascensión y que no encontró la colaboración ni de Landa, ni de Quintana, ni el atrevimiento necesario para ser él quien lanzara el ataque definitivo, tuvo que conformarse con ser tercero en un final que le venía de maravilla. Movistar sigue dejando pasar oportunidades para conseguir valiosas victorias de etapa. ¿Ayudar a Valverde durante medio kilómetro hubiese supuesto un fuerte lastre para las opciones de triunfo final de Mikel y Nairo? “Ñe”.

A 90 kilómetros de la meta Quick-Step aprovechó el viento de costado para formar unos abanicos que pillaron con la merienda a Primoz Roglic. Los de Lotto-Jumbo se tuvieron que dar una buena paliza para reintegrar en el pelotón a su líder. Hay que decir que los loteros holandeses no pudieron entrar en el paquete principal hasta que los hombres de Lefevere levantaron el pie.

Dan Martin en en busca de la victoria en el Muro de Bretaña. Foto: Jeff Pachoud/AFP

Lo más reseñable del día, victoria de Martin al margen -un tío que se lo merece-, fue la pérdida de tiempo que sufrieron Bardet y Dumoulin. El Delfín de Ag2r cedió 28″ con los favoritos por culpa de un pinchazo. Dumoulin, 50″ pero su flagrante trascoche le supuso una sanción adicional de 20″. En total, 1’10” de pérdida para el subcampeón del Giro’18. Tan justa es la sanción a Dumo, como injusto es que no recibieran la misma sanción Fuglsang, que también salvó un problema en los kilómetros finales gracias a la estela del coche de su equipo, o Adam Yates, que en la primera etapa había llegado a la meta oliendo a tubo de escape.

Etapa 7. Fougères – Chartres

Mucho vamos a tardar en olvidar la porquería de etapa que nos brindaron los profesionales de la bicicleta camino de Chartres. Se ve que a los ciclistas de hoy en día les molestan las etapas largas. No hay otra explicación posible a que recorrieran los 231 kilómetros de la etapa con media hora de retraso sobre el peor horario previsto. Espectáculo lamentable alejado de toda competitividad. Duele mucho ver cómo los ciclistas ocupaban todo el ancho de la calzada entre risotadas sin la más mínima intención de competir. Terrorífica etapa de las que sirven para espantar a televisiones, patrocinadores y público. Desde luego, ese no es el camino que tiene que seguir el ciclismo si quiere salir de la crisis en la que se encuentra. Después vendrán los lamentos, las reivindicaciones y los golpes en el pecho.

La victoria en el “primer día de descanso” del Tour fue para Dylan Groenewegen. Demasiado he comentado ya de una etapa que no merece ni una sola línea.

Etapa 8. Dreux – Amiens Métropole

Dylan Groenewegen volvió a ganar en un esprint con mucha miga. Quick-Step no pudo lanzar la llegada como en ellos es habitual. Cuando Richeze comenzó a acelerar se dio cuenta de que a su rueda no estaba Gaviria, sino Sagan. El eslovaco lanzó la volata desde muy lejos y terminó quedándose sin nitro. Por detrás venía remontando Greipel. Gaviria encerrado entre las vallas, Sagan y Greipel, emuló a su paisano Radamel Falcao y lanzó un cabezazo al alemán. Por la derecha de la calzada encontró una autovía libre de peaje Dylan Groenewegen, que logró repetir el triunfo logrado el día anterior, el día de la vergüenza de Chartres. La organización descalificó a Gaviria -que ve cómo se le aleja el maillot verde sobre los hombros de Peter “el Increíble Hulk” Sagan- y a Greipel. El alemán, antes de su incidente con Gaviria, también había emulado a otro gran cabeceador, su compatriota “Torpedo” Müller.

Marco Minnard (Wanty) y Fabian Grellier (Direct Energie) fueron los únicos que intentaron y, por supuesto, lograron meterse en la escapada.

Dan Martin, que cuando no rompe un espejo, se le cruza un gato negro y cuando no, derrama la sal, hizo gala de su habitual mala suerte y se fue al suelo en los kilómetros finales de la etapa -mucho estaba tardando en pasarle alguna desgracia- y cedió en meta 1’13”.

Etapa 9. Arras Citadelle – Roubaix

Los adoquines nunca decepcionan porque, aunque los ciclistas no propongan nada, siempre son selectivos y generan pinchazos y caídas que le dan tensión y espectáculo a una carrera que, si la dejásemos en manos de los ciclistas y sus directores de equipo, sería muy aburrida, como bien se han encargado de demostrar en los primeros ocho días de Tour.

La etapa comenzó con una muy mala noticia. Caída, fractura de clavícula y abandono de Richie Porte, un tipo capaz de apuñalarse a sí mismo con un terrón de azúcar. Y eso mucho antes de llegar al primer sector de pavés. Pocos ciclistas no sufrieron percances o no se vieron cortados en algún momento de la etapa. La palma se la llevó Romain Bardet. El francesito las está pillando todas este Tour. A la que haya una gripe por allí se la coge. El líder de Ag2r, entre pinchazos y caídas tuvo que parar en ¡hasta cinco ocasiones! Bardet para más que el C1. Lo sorprendente es que con tal cúmulo de mala suerte no le cayera una minutada. Otro que es digno de mención es Mikel Landa. El vasco de Movistar estaba realizando una etapa sobresaliente, siempre bien colocado, siempre delante y, en un momento de parón, se fue al suelo mientras bebía agua. Movistar dejó a Quintana y Valverde -impresionantes toda la etapa, en especial el murciano que hasta llegó a salir a rueda de Sagan- solos en cabeza y puso a todos los gregarios a tirar para minimizar la pérdida del alavés. El parón final en el grupo de favoritos permitió a Mikel perder tan solo 7″, los mismos que perdió el gafado Bardet, que entró a su rueda.

El resto de favoritos entraron juntos en meta. Hubo un momento en el que se formó un gran corte en el que entraron muchos de los corredores de Sky y Movistar, pero ninguna de las dos escuadras quiso tirar de épica y no aceleraron. Como venían anunciando, todos los equipos se limitaron a salvar el día. Así es como Landa y Bardet no han quedado descartados para la general. Otro que debe dar las gracias por el miedo de los favoritos es Rigoberto Urán. El colombiano fue víctima de una caída en la parte decisiva de la etapa. Ayudado por su equipo -gran trabajo de Vanmarcke, Scully, Phinney, Rolland y compañía- perdió 1’28” con el resto de favoritos. Si bien es una pérdida considerable, la desventaja podría haber sido definitiva de haberse corrido la etapa al ataque.

La victoria se la llevó un emocionado John “Degencobbles”. El alemán se impuso al esprint a Greg van Avermaet y a Yves Lampaert. Los tres se habían escapado en los últimos kilómetros. A Sagan se le marchó el caballo ganador delante de sus narices y Jasper Stuyven hizo un gran trabajo de control por detrás para facilitar la victoria a su compañero de Trek. De esta forma, Degenkolb logra su primera victoria en el Tour de Francia y entra a formar parte del club de los ganadores de etapa en las tres grandes. Una gran alegría para un hombre que ganó Roubaix y San Remo en 2015 y que, al año siguiente, sufrió un grave accidente -fue atropellado por un coche mientras entrenaba junto con varios compañeros de equipo- que le ha lastrado las tres últimas temporadas.

Escrito por:

@AbdonRV aka @elglobero2

1Comment
  • Juan Manuel Padrón
    Publicado a las 10:10h, 17 julio Responder

    …y Poels sigue paseándose por el Tour. Su primera semana ha sido de risa. ¡Cuánta energía conservada para cuando Froome le necesite! En las grandes cimas veremos su delgado cuerpo dirigir y controlar la carrera. ¿Puede ganar el Tour un corredor sin equipo?…..

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