El ciclismo, un deporte de equipo (II)

Os contábamos en la primera parte de este artículo la “supuesta traición” de Stephen Roche sobre Roberto Visentini en aquella etapa de Sappada del Giro de 1.987. Y os anunciábamos que íbamos a trataros de dar otra perspectiva acerca de los hechos. Porque, ¿era la primera vez que en el seno del equipo Carrera se actuaba así? ¿Los ciclistas de Davide Boifava tenían por costumbre el saltarse las estrategias marcadas por el director deportivo? ¿O quizás, como última y remotísima posibilidad, fueran estrategias diseñadas por el propio director deportivo?

Dos meses y pico antes de aquella polémica y ya histórica etapa de Sappada, el equipo Carrera Jeans había ganado la Milán-San Remo. Sí, sí. El equipo Carrera Jeans. Ah sí claro, con un ciclista; es verdad. Su nombre: Eric Maechler. El palmarés hasta aquel momento de aquel ciclista suizo era corto pero selecto. Incluía el campeonato suizo en ruta, etapas en la Vuelta a Suiza, etapa en Tirreno, etapas en el Dauphiné- Liberé de entonces. Y ni más ni menos que la etapa del Puy de Dôme en el Tour de 1.986.

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Eric Maechler venciendo la Milan-San Remo

El teórico jefe de filas del Carrera en Milán era el refutadísimo sprinter Guido Bontempi. Guido ya entonces no era el hombre tan rápido que fue. Había perdido chispa en las llegadas. Pero con los años, como la gran mayoría, había ganado en fondo y en experiencia. Lo ideal para afrontar una clásica con ese kilometraje: siete horas justas sobre la bicicleta. A más de 110 kilómetros de meta se produjo una escapada de nueve ciclistas en la que Maechler entró en la teoría con labores de marcaje. La ventaja superó los nueve minutos. En la subida a La Cipresa Alan Peiper demarró y sólo Maechler pudo seguirle. Pero en el ascenso al Poggio de San Remo era Maechler quien se iba en solitario. Por detrás el pelotón, muy cerca. A escasos segundos. Maechler consiguió ganar la clásica y Bontempi hizo segundo en el sprint del pelotón sólo superado por Eric Vanderaerden. Doble presencia en el podio para el Carrera Jeans-Vagabono.

Boifava tuvo clarísimo el jugarse la carrera con un suizo en la Clasiccisima italiana. Incluso a pesar de que su teórico jefe de filas, un italiano, tuviese grandísimas opciones de triunfo como el sprint final de los perseguidores demostró.

Las declaraciones de Maechler tras vencer en San Remo podían ser las típicas de cualquier gregario. El valor añadido a esas palabras se lo confería lo sucedido en la carretera unos minutos antes. Decía el suizo:”No podrá creerlo (dirigiéndose al periodista), pero también en esta Milán-San Remo he trabajado para el equipo. Permaneciendo en cabeza he obligado a todos los adversarios a esforzarse el doble para poder alcanzarme. En el caso de que mi fuga hubiese tenido un resultado negativo, mi compañero Bontempi los habría puesto a todos en su sitio en el sprint”. Como hemos escrito Vanderaerden finalmente superó a Bontempi.en la lucha por el segundo puesto. Pero la estrategia estaba clara.

En una entrevista publicada por el semanario “El ciclista” en abril de 1.987, a pocas semanas del inicio del Giro, tanto el propio director Boifava, como los ciclistas Schepers y Roche nos apuntaban el ambiente que reinaba en aquellos días en el seno del equipo. Escribía en la introducción el periodista Jef Van Looy: “¿Por qué el Carrera es distinto, en cuanto a su estructura se refiere, a otros equipos italianos? ¿Por qué el Carrera no se asusta –todo lo contrario- de reunir varios nombres prestigiosos, cuando la mayoría de los equipos italianos siguen adheridos al sistema de un solo jefe de filas y el resto todos gregarios?”

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Roche (izquierda) y Visentini (derecha) bromean “peleando” por la maglia rosa

Ya luego entraba en harina y preguntaba al que hemos llamado gregario casi “privado” de Stephen Roche, al menos en aquel Giro, el belga Eddy Schepers: “Si el cargo de director deportivo de Davide Boifava no fue una vocación, al menos no se puede negar que el hombre tiene todo el talento de un líder. ¿No es así Eddy Schepers?” Y el belga respondía: “Davide Boifava es uno de los primeros (hasta ahora quizás el único) que se ha dado cuenta de que la época de las formaciones con un solo jefe de filas ha terminado, probablemente para siempre. Ahora hay buenos corredores en todos los países, hay muchos más equipos que antes y eso se nota en las carreras, donde los ataques provienen de todos los lados. Hay mucha gente buena en las clásicas, otros en las pruebas por etapas, y un solo jefe de filas no puede con esa presión y esas responsabilidades. Hoy en día un buen equipo necesita a más de una figura, máxime ahora, cuando el último verdadero patrón del pelotón, Bernard Hinault, ha desaparecido. Tal vez por eso ahora Eric Maechler pueda adjudicarse la Milán-San Remo”.

Luego era el propio irlandés Stephen Roche, que a la postre acabaría con Giro, Tour y Mundial de Villach en el zurrón, quien continuaba contando “intimidades” del equipo: “Creo que Davide Boifava ha conseguido algo muy importante, algo que él mismo considera como el cambio más importante de todo, y es el cambio de mentalidad. Superar la mentalidad del patriotismo en el ciclismo italiano, el traspasar las fronteras. En Italia, el público y los periodistas, probablemente no entendieron cuando en la pasada Milán- San Remo Davide jugó la carta de Maechler. Un suizo en lugar del italiano Bontempi en la clásica italiana de más prestigio. Fíjate. Pero la sopresa de Eric Maechler también tenía posibilidades y le dio la razón. En un equipo ciclista cada uno tiene sus deberes.”

Era finalmente el propio Boifava el que pasaba ante el micrófono. A la pregunta de si él también pensaba así, respondía: “Sí, por supuesto. El ciclismo es internacional, cada vez más. En Italia no todo el mundo lo entiende así y me temo que en España también hay bastantes que siguen viendo el ciclismo a través de prismáticos patrióticos. Te doy un ejemplo de cómo veo las cosas: este año la París-Niza fue más dura que la Tirreno-Adriático, por lo que decidí que Roche y Zimmermman participaran en Francia, mientras que Visentini y Bontempi lo hicieron en Italia. Si hubiera sido al revés, te aseguro que mis corredores italianos hubieran ido a Francia, no a Italia. Es algo que tanto ellos como los demás tienen que aprender a aceptar”.

-¿También el patrocinador?, le inquirió el periodista belga. A lo que Davide respondió: “Por supuesto que sí. Eso también es parte del trabajo del director deportivo. Mira, el año pasado invité a mi patrón a una sola carrera: el Tour de Francia. Lo primero que le mostré fue la sala de prensa, donde trabajaban 500 periodistas, mientras que en el Giro sólo hay 50, más o menos. No necesitó más explicaciones”.

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Roche manda callar a los que les pitan en el podio

Remataba el final de la entrevista el propio Stephen Roche: “En nuestra filosofía ganar no es lo más importante. Atacar, correr en cabeza y dejarse ver es mucho más importante. El que sube al podio ha hecho publicidad para las cámaras pero el que ataca además de la publicidad de las cámaras, ha hecho publicidad para el corazón deportivo del aficionado. Cuando Maechler nadaba solo en cabeza en la Milán-San Remo, lo hacía sin la presión y el peso de la obligación de tener que ganar. No tenía obligaciones en la cabeza, sólo tenía que preocuparse de andar, de pedalear y lo hizo hasta el final. Quien gane no tiene importancia. Es uno de la familia y cada uno participa de la ganancia del otro y todos tan contentos. No importa que sea suizo, irlandés, italiano, belga o de cualquier otra nacionalidad”.

Finalizaba Van Looy la entrevista resumiendo: “Atacar, andar en cabeza, estar en los puestos de cabeza, la lucha a pecho descubierto. Es la filosofía del Carrera y de su director deportivo. Sin duda alguna, Stephen Roche es fiel reflejo de esta filosofía, como lo ha demostrado en cada prueba de esta temporada”.

Reitero que esta entrevista se hizo unas semanas antes del inicio de aquel polémico Giro. Concretamente en la Vuelta al País Vasco. Con este material, saquen las y los lectores sus propias conclusiones. ¿Fue una traición lo de Sappada? ¿O fue una estrategia totalmente normalizada dentro del contexto de cómo estaba funcionando aquél año el equipo Carrera Jeans- Vagabono? ¿Estaba la Italia ciclista de aquellos años capacitada para aceptar aquellos planteamientos tan revolucionarios de Davide Boifava? ¿O una vez comprobada la reacción tan furibunda que se produjo tanto entre la afición como en los medios de comunicación italianos tras lo ocurrido en la etapa… mejor estarse calladitos? Calladitos y por supuesto manteniendo a Roche en carrera y con la maglia rosa. Porque hubo sectores que pidieron incluso al director Boifava que apartase a Roche de la carrera por aquella supuesta indisciplina.

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En el misil con la bandera italiana se puede leer “Traditore” (Traidor).

Para finalizar. No caigamos en la ingenuidad de que por recordar estas frases de los implicados pretendamos poseer toda la verdad de lo sucedido. Ni mucho menos. Vayan ustedes a saber lo que pasó en realidad. Sólo he pretendido aportar una nueva visión de aquel tema. Y si alguna vez, en su círculo de aficionados ciclistas, surge el tema, recuerden a los otros contertulios las frases de los protagonistas unas semanas antes.

Escrito por:
@ranbarren

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