Un domingo infernal en el paraiso

Es llamada la Reina de las Clásicas, otros aseguran que es un Infierno en el norte de Francia. Una jornada que puede cambiar la vida deportiva de una persona. Desde estas líneas entiendo lo que estará pasando por la cabeza, por las piernas y por todos los huesos de los héroes que han llegado, o no, al célebre velódromo de Roubaix. Pero yo y supongo que muchos mas hemos pasado un domingo en el paraíso.

Imagen © Watson

Poco o nada han importado las casi siete horas pegados a una pantalla de televisión.  Desde que el jefe Preudhomme, diez minutos tarde para evitar la coincidencia con los trenes, diera el banderazo de salida no hubo un solo minuto de calma en este tercer monumento ciclístico de la temporada. La escapada ha tardado en formarse pero después de muchos esfuerzos de los implicados lo acabo haciendo. Antes de la entrada en acción de los adoquines, el viento quiso llevarse su merecido protagonismo y la carrera se iba rompiendo paulatinamente.

Y con el sector de Troisvilles llegaron los adoquines. Esas piedras que te pueden catapultar a la gloria eterna o al ostracismo más absoluto. Por delante en la fuga viajaba, entre otros quince, un señor navarro llamado Imanol Erviti, protagonista también hace una semana en las carreteras de Flandes, que se ha defendido como un veterano en estas lides, como si en vez de nacer en Pamplona lo hubiera hecho en Oudenaarde, noveno en la línea de meta, un aplauso desde aquí.

Fabian Cancellara se despedía hoy de la Paris-Roubaix. Una historia de amor a primera vista la de un suizo con una reina del Norte francés. Una montonera sin importancia, de las muchas que hay en el transcurso de esta carrera. Ahí ha estado el final del idilio de Espartaco con su querida Roubaix. En el mismo corte Peter Sagan, con su flamante arco iris, con la idea en la cabeza de igualar a Van Looy como vencedor del doblete Flandes-Roubaix con la prenda de Campeón del Mundo a la espalda, hoy no ha podido ser. El grupo en el que viajaban el eslovaco y el suizo cruzaba la puerta del infierno de Arenberg con más de un minuto de desventaja. El caballo se escapaba, irremediablemente. La persecución sin demasiada ayuda no daba sus frutos. Para colmo Cancellara sufría una estrepitosa caída en el embarrado Mons-en-Pevele y enterraba definitivamente cualquier opción.

Imagen © Le Tour

El conjunto Etixx-Quick Step hoy estuvo donde tenía que estar. Ya dijimos antes que con el retraso en la salida se evitaba el cruce con los trenes en los pasos a nivel pero nadie advirtió que en el pelotón viajaba una locomotora. Es alemán y decía que venía a Roubaix con ganas de aprender. Tony Martin ha realizado esta tarde un trabajo encomiable para su líder en el día de hoy Tom Boonen. Tommekke buscaba superar al Gitano De Vlaeminck en su disputa por ser el Monsieur Paris-Roubaix. Después de años de fracasos en el intento hoy estaba en el sitio adecuado a la hora adecuada. Junto al belga de Etixx, Stannard, Boasson Hagen o el siempre desafortunado Vanmarcke eran los llamados a disputarse el pedrusco en la pista del viejo velódromo.

Iban cediendo los aventureros del día. Unos por caídas o averías, otros por falta de fuerzas. El australiano Matthew Hayman disputó su primera Roubaix en el año 2000. Hoy junto con Imanol Erviti, el ciclista del Orica fue un verdadero superviviente de la escapada de la jornada. Llegado el momento de la verdad, en el tramo de carrera entre el Mons-en-Pevele y el Carrefour de L’Arbre solo el aussie resistía el envite de los Boonen y cía. y se marchaba con ellos como invitado al desenlace de la prueba.

Imagen © Marca

Ya por las calles de la fronteriza Roubaix, y después de un buen movimiento sin premio de Sep Vanmarcke, Boonen y Stannard lo intentaban siendo sin embargo Hayman con un violento demarraje el que tomaría unos metros de ventaja, solo Tom pudo alcanzarle y juntos tocaron la pista del velódromo. De nuevo todos juntos se iban a jugar la carrera y el británico Stannard fue el primero en lanzar el sprint, pero con un magistral golpe de fuerza final ,tras marchar todo el día en fuga y contra todo pronóstico Hayman tomaba la delantera y superaba a Boonen por pocos centímetros, privando al ciclista flamenco de su quinto entorchado. El ciclista australiano no daba crédito a lo conseguido esta tarde.

Cuando vemos esas carreras de varios días donde los ataques no llegan hasta el vallado final, muchos nos preguntamos ¿hablamos del mismo deporte que el que hemos presenciado en el día de hoy ?. Un verdadero espectáculo, esencia pura de nuestro deporte, y es que independientemente de quien sea el triunfador o el derrotado, un día como hoy los vencedores son el ciclismo y sus aficionados. Merci Roubaix!

Escrito por:
@Sincadenablog

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