Diego Rosa – El niño de la montaña.

En 1989, en Alba, en Italia, nacía nuestro protagonista de hoy, Diego Rosa. Como todo chaval de 12 años que sigue el ciclismo, Diego Rosa era un hombre de bici de montaña, con el tiempo pudo dedicarse a ella, ya con bastante más suerte y calidad que todo chaval. Día a día, su calidad aumentaba, incluso llegó a entrar en el Top10 de un mundial de la modalidad, en 2011, siendo 8º en la prueba sub23. Pero a Diego Rosa la montaña, no le valía, a él le gustaba el espectáculo, dejarse ver y sobretodo, si la victoria llegaba, poder disfrutarla.

Todo esto serviría para que Diego, tomase la decisión de dejar la montaña por la carretera. Terreno donde podría dejarse ver, tendría muchas fugas por delante y se podría ganar al público tras las cámaras. Con veinticuatro años, Rosa salta al Androni – Giocatolli (Potenciado por su victoria en el Giro della Regione Friuli Venezia Giulia), perfecta elección para un corredor italiano, equipo donde podría dejarse ver en las mejores pruebas del país. No dejaría pasar sus posibilidades, y en su primer año deja una impronta increíble, sobre todo en el Giro d’Italia, donde estaba entre lo fijos de los ataques y las fugas, dejaba rápido ver sus características: Un buen escalador que disfrutaba atacando.

En 2014 se ve obligado a abandonar el Giro, su prueba fetiche, por problemas físicos. Pero su temporada, su agresividad y su soltura encima de la bicicleta le sirven para dar el salto al World Tour, fichando por el Astana Team, equipo donde milita actualmente.

Imagen A&J All Sports

Ya en su primera temporada en Astana cumplió a la perfección. Cuando tenía que trabajar, trabajaba, cuando tenía libertad, atacaba. Los resultados eran buenos, y finalmente la victoria deseada llegó. Fue a final de temporada, en Superga, en la Milano – Torino, una de las pruebas más importantes del panorama italiano, allí Diego consiguió saltar por el corner y vencer a hombres de la talla de Pinot o Majka. Pero esto no sería suficiente para Diego, él necesitaba disfrutar del sabor de la victoria.

La temporada actual comenzaba bien para él, buenas carreras, buenas sensaciones. Y llegó, llegó lo que Rosa llevaba deseando desde que comenzó en el mundo de la bicicleta, no ganar por escasos segundos y al sprint, si no poder disfrutar de la victoria, tener tiempo suficiente para ese momento que pocos pueden saborear. En la etapa con llegada al santuario de Arrate de la actual Itzulia, Diego Rosa atacaba de lejos, como si de una hazaña histórica se tratase, cabalgando en solitario hacia la victoria y sin oposición, dejando lejos a sus perseguidores y disfrutar al fin, de su momento.

Estamos seguros de que este no será el último gran momento de Diego Rosa, que con veintiséis años, todavía tiene mucho ciclismo por delante, y esperamos, que sobre todo, tenga mucho espectáculo.

Escrito por:

@Sergioporquesi

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