Diario de un globero en el Camino Portugués a Santiago – Día 5

Dia 5: Valença do Minho – Pontevedra (55km)

Salíamos de Portugal esta mañana para cruzar el puente sobre el río Miño y entrar en Tui. Pasar la frontera nos da un punto de moral añadida. Santiago está más cerca.

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El camino comenzaba subiendo por el empedrado de Tui, para disfrutar de su catedral y sus bellas calles. La primera parte de la etapa alterna zonas de carretera con pistas de gravilla a la orilla de los ríos Miño y Louro. Muy asequible, con mucho descenso suave y en un ambiente agradable.

Unos kilómetros más adelante se llega al descomunal polígono industrial de O Porriño. Aquí hay un recorrido alternativo, 2km más largo, para evitar el asfalto. Quizás los caminantes agradezcan esta opción, porque el polígono es una recta de más de 5km sobre carretera.

Pasado O Porriño la carretera se inclina, y una vez se atraviesa la localidad de Mos, la pendiente se endurece con una buena serie de repechos en asfalto y en gravilla. Reconocibles las vallas publicitarias de la Vuelta a España, cuyo pelotón pasaría pocas horas después por la misma carretera. Tras un descenso empinado se llega a Redondela. En este tramo mi manillar comenzó a hacer ruidos extraños. Las piedras de ayer habían causado problemas en la bicicleta. Me acordé de George Hincapie en la París-Roubaix y sentí cierto miedo a salir volando. Afortunadamente, en el bar Corisco, recibí ayuda mecánica y pudimos encontrar una solución provisional para poder seguir adelante.

Aprovechamos para comer en el ya citado bar y seguir nuestro camino, que volvía a encontrar una buena serie de repechos camino de la ostrera localidad de Arcade. El adoquín portugués queda ya lejos, aliviando nuestros brazos y muñecas.

En Pontesampaio cruzamos su maravilloso puente y volvemos a encontrar empinadas rampas. El tramo final, por pista de tierra y rocas, tiene algunas rampas de grandes piedras, no tan terribles como las de ayer en Labruja. Con una buena bici MTB y piernas en forma se podrían salvar, pero nos tocó empujar la “burra” algunos metros.

Los 6 últimos kilómetros van descendiendo hasta Pontevedra, que nos recibe con el ambiente propio de las fiestas de la Peregrina.

Un día muy tranquilo y de menor dureza que las anteriores jornadas. El sol y los kilómetros acumulados han sido los principales enemigos. Mañana Santiago nos espera. Ya solo un último esfuerzo. Seguimos pedaleando.

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