Diario de un globero en el Camino Portugués a Santiago – Día 3

Día 3 Porto -Barcelos (60km)

Oporto no está hecha para un “bicigrino”. Caos urbano, escaleras, cuestas, y una dudosa señalización del Camino, nos causaron no pocos problemas. Llama la atención que no esté mejor organizado, pues el número de peregrinos aumenta considerablemente a partir de la ciudad del Duero. Nos tocó improvisar ruta y lidiar con bastantes incidencias. Si a eso añadimos una tediosa y molesta lluvia, la jornada empezaba cruzada.

Hasta llegar a Maia, unos 12km en carretera urbana, por polígonos y barrios residenciales que hacen el camino bastante aburrido. Allí se nos unía nuestro cuarto expedicionario. Dos asturianos y dos ingleses en ruta. Solo queda uno por probar suelo, pues hoy hemos tenido dos caídas, causadas por el suelo mojado, pero afortunadamente sin consecuencias. A partir de Maia,comienza el adoquín portugués de nuevo, el cual será la nota predominante en todo lo que queda hasta Barcelos. Buena amortiguación en la bicicleta, guantes y paciencia hacen falta para soportar el continuo traqueteo. Dos horas después de terminar la etapa nos siguen vibrando las manos.

La lluvia no cesaba y pasados los primeros 30km decidimos hacer la pausa reglamentaria para comer. En ese tiempo se abrió el cielo y salió el sol. La segunda parte del camino sería muchísimo mejor.
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Siempre el adoquín presente, alternado con algunos tramos de tierra y gravilla muy agradables. Los bonitos paisajes de esta región dejaban su huella en nuestras retinas: maizales, pinares, viñedos, puentes medievales sobre el río y pueblos que sorprenden por su monumentalidad. Mención especial para el maravilloso São Pedro de Rates, con su iglesia de origen visigodo y estilo románico cluniacense, y un ecomuseo cuyo guía nos atendió con mucha amabilidad y nos explicó la historia de este recomendable lugar.

Los últimos 15km, con el cielo ya totalmente despejado, son lo mejor de la etapa. Sin abandonar el adoquinado, el camino va bajando hasta el valle donde nos recibe la bella localidad de Barcelinhos, que sirve de vestíbulo a Barcelos. No dejen de visitar la ciudad del gallo que se ha convertido en símbolo portugués. Merece mucho la pena.

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Una etapa muy sencilla en lo que a perfil se refiere, aunque la climatología y los problemas físicos y mecánicos la complicaron más de lo previsto. Seguimos pedaleando.

Escrito por:
@VictorGavito
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