Desde la cuneta, sintiendo el esfuerzo

Desde hacía meses teníamos planteado ir a ver el tríptico de etapas del viernes, sábado y domingo. Cerca de casa y recorridos que quitaban el hipo, ¿Qué más se podía pedir? Todos los ingredientes para disfrutar de lo que tanto amamos.

La primera sorpresa nos la llevamos cuando modificaron el recorrido de la etapa con final en Urdax. Quitaban el último puerto, por lo que se rebajaba la dureza considerablemente. En cuanto nos enteramos, nos apenamos, ya que iba a ser un auténtico territorio comanche, de esos a los que tanto provecho saca un tal Alberto Contador. Después de ver como finalizó la etapa, no sabemos si hubiera cambiado la forma de correr del pelotón, pero deducimos que sí.

Etapa 13. Bilbao – Urdax-Dantxarinea 213,4 kms.

Pocas veces habremos disfrutado tan poco viendo una carrera. Y es una pena, porque el recorrido era de auténtica clásica. No creo que Urdax-Dantxarinea repita como final de etapa de la Vuelta. Yo no invertiría ni un euro por algo así, desde luego. Todo el mundo señaló al instante a los corredores. Lógico. O no.

Pongámonos en situación. Llevaban 12 etapas disputadas. 7 por Galicia. 6 finales en alto. El cansancio en las piernas de los corredores era lógico. No se habían dado tregua en las 12 etapas anteriores. Fugas que se consolidaban pasada la hora y media de carrera. Repechos, ritmo, ambición. Desde ese aspecto, poco o nada se podía reprochar a los corredores. ¿Por qué entonces ese “paseo” de 213 kilómetros?

En mi opinión, por una combinación de circunstancias. Más de la mitad de equipos metieron un corredor suyo en la fuga. 12 concretamente. Nos quedan 10 equipos por detrás. Equipos como el Team Sky o Movistar solo querían reservar fuerzas. Lógico con lo que se les venía encima. ¿Pero y los demás? Simplemente, o no se veían capaces de echar abajo la fuga, o se quisieron dejar ir. Un día de tregua después de dos semanas. Tampoco me parece descabellado. A esas alturas de carrera, bajar las escaleras del hotel al parking ya es un suplicio. Las piernas duelen tanto o más que en los repechos.

El equipo de casa, el Caja Rural, no pudo meter a ninguno de sus hombres en la escapada que a la postre se jugaría la victoria. ¿Por qué no intentaron echar abajo la fuga? Si ellos no lo intentaron, deduzco que no había piernas para ello. Ni ellos ni los demás equipos. ¿Podían haber dado la cara en casa comandando el pelotón e intentando poner al menos, más ritmo? Sí, pero también para ello hay que poder. Los aficionados solo esperamos que fuera cuestión de piernas, de falta de fuerzas. Lo entenderíamos.

Ciclismo / Cicling: La Vuelta 2016. Etapa 13. Bilbao - Urdax-Dantxarinea 02-09-2016.  FOTO/PHOTO: J. A. MIGUELEZ/UNIPUBLIC.
Foto: www.lavuelta.com

Por tanto, la organización también tiene su parte de culpa. Hay que ser conscientes de los esfuerzos que estás exigiendo, para evitar situaciones así. Con una etapa mucho más corta, dudo que hubiésemos visto algo parecido. O no. Nunca lo sabremos. Mi enhorabuena a los 12 gladiadores de la escapada y sobre todo a Valerio Conti y a Lampre-Merida.

Etapa 14. Urdax-Dantxarinea – Aubisque-Gourette 196,1 kms.

Las durísimas rampas del coloso pirenaico eran una fiesta desde la noche del viernes. Caravanas, tiendas de campaña, bicicletas, de monte y de carretera, niños y no tan niños. Todos ansiosos de ver un duelo tremendo, entre Nairo Quintana y Chris Froome. Esperando el resurgir de Alberto Contador. Pero la etapa deparó mucho más.

El reguero de ciclistas ascendiendo el Aubisque, era constante desde que hizo acto de presencia el primer rayo de sol. Entre nuestra grupeta, un novato. No había tocado una bicicleta desde hacía 4 años. Casi nada. Apuestas entre nosotros de si podría subir o si por el contrario llamaría en busca de auxilio.

Pudo, claro que pudo. Como todos los que subíamos a la preciosa cima. Si se quiere, se puede. Pedro Delgado y Carlos de Andrés, ya estaban comentando el inicio de etapa. Así que tocaba ver sufrir, a los que saben sufrir, para nuestro deleite. Sustituimos nuestro sofá y nuestro salón de casa, por una pantalla gigante en la estación de esquí de Gourette. Marco incomparable, con las imponentes montañas de fondo.

Comienza el festival. Y si alguien se merecía todos nuestros elogios en esta etapa, ese fue el equipo Orica Bike Exchange. Chapeau que estábamos en Francia. Tres corredores ni más ni menos, esperaban a Simon Yates al coronar Marie Blanque. Para quitarse el sombrero. Uno en la cima. Todos pensábamos que no sería suficiente para abrir o mantener el hueco en el terreno llano que les llevaba al principio del puerto final. Pero ahí aparecieron dos más. En el momento perfecto. Cuando finalizaba la vertiginosa bajada. Toda una obra maestra, la ejecutada por el bueno de Neil Stephens y sus chicos. Ojo que van a por la etapa y a dar un golpe en la general, pensábamos.

Simon Yates on stage 14 of the 2016 Vuelta a EspaÒa
Foto: www.lavuelta.com

Pero detrás no estaban para bromas. Desde 2 kilómetros a meta, que es donde nos encontrábamos, veíamos como venía la carrera. Hecha añicos. Impresionante. Se nos ponía la piel de gallina al verlos ahí abajo, subiendo por el valle como si fueran en moto. ¡Madre mía qué velocidad!

Robert Gesink, Kenny Elissonde, Egor Silin y George Bennett se retorcían delante de nosotros, en busca de adjudicarse una de las etapas más duras que se recuerdan. Impresionante como le arrancaba primero el pequeño de la FDJ y luego el a la postre ganador de la etapa Robert Gesink, al bravo corredor galo.

Simon Yates apareció a un ritmo endiablado. Pero a dos de meta, ese hueco de 50” que llevaba parecía muy difícil de cerrar. No obstante, toda la cuneta nos quedamos sin voz para alentarlo y para honrarlo por lo que habían hecho. Como a todos los demás corredores.

Y de pronto, el maillot rojo y el blanco. Codo con codo. Exagerada la arrancada que le hizo Nairo Quintana a Chris Froome. En la televisión parece que van arrancándose y parándose. En vivo no. En vivo piensas que no serías capaz de seguirlos ni 100 metros, ni aun saliendo fresco. Sin palabras. Nos dolieron las piernas a todos y a todas, solo con mirarlos, boquiabiertos.

Nairo Quintana and Chris Froome on stage 14 of the 2016 Vuelta a EspaÒa
Foto: www.lavuelta.com

Pasados los grandes favoritos, faltaba el grueso del pelotón. Nunca había visto las caras que vi en esos kilómetros finales del Aubisque. Todos y cada uno de ellos venían con la cara desencajada, idos completamente. Subiendo por inercia. Sabíamos que la etapa se presentaba durísima, pero ellos nos lo estaban mostrando. La imagen del agotamiento estaba personificada esa tarde, en esas rampas francesas, en sus caras. Todos bajamos hacia abajo, a nuestros coches, asombrados, emocionados, comentando como iban todos de mal, de vacíos. Ni una sonrisa. Bueno, creo que Imanol Erviti tenía un gramo de fuerza para sonreír. Gracias por el espectáculo chicos. Desde el primero al último. Sois grandes.

Ciclismo / Cicling: La Vuelta 2016. Etapa 14. Urdax-Dantxarinea - Aubisqur-Gourette 03-09-2016.   FOTO/PHOTO: J. A. MIGUELEZ/UNIPUBLIC.
Foto: www.lavuelta.com

Etapa 15. Sabiñánigo – Sallent de Gállego. Aramón-Formigal 118,5 kms.

Viendo lo que vimos el día anterior, casi palpando ese cansancio que llevaban los corredores, empezamos a entender el porqué de lo sucedido en Urdax. Pero eso es otra historia. Teníamos la sensación, de que a pesar de lo corta que era la etapa, iban a suceder cosas. Hablábamos entre nosotros y esperábamos ataques sorpresa, tácticos, en Cotefablo, el segundo puerto del día. Pero la sorpresa fue mayúscula cuando atravesamos la frontera y empezamos a escuchar lo que estaba ocurriendo, a través del Twitter de, cómo no, Road&Mud.

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Foto: www.lavuelta.com

¿Qué vienen Alberto Contador y Nairo Quintana con 2 minutos sobre Chris Froome? ¿Qué? ¿Y no tiene compañeros? ¿Pero qué ha pasado? Lo que pasó fue que había un corredor con muchísima ambición y con muchísima rabia contenida que quería destrozar la carrera. Alberto Contador, en nombre de todos los que vimos esa etapa desde la cuneta y en nombre de los que estaban en casa, ¡Gracias!

Gracias también a Nairo Quintana. Se le criticó muchísimo en el Tour de Francia, pero sin él, probablemente lo de Alberto hubiese sido anecdótico. De esta etapa poco podemos contar que no se sepa ya. Etapa para el recuerdo. Y si encima, la vives en directo, siento daros esa pequeña envidia, el recuerdo será imborrable.

Hay que agradecer también a la estación de esquí de Aramón-

Formigal por todas las facilidades ofrecidas a los aficionados. Habilitaron para todo el mundo telesillas gratuitos, para ascender y descender desde 5 kilómetros de meta, a la misma raya de meta. Allí, otra vez, una pantalla gigante nos aguardaba, para deleitarnos con lo que ocurría en carrera.

La incredulidad era generalizada al ver a Astana trabajando en el segundo grupo. Algunos enfadados. Otros decían que era por dinero. Otros que era una vendetta con Movistar. Opiniones para todos los gustos. Incluso aficionados que silbaron al coche y a algún corredor del equipo Kazajo. No creo que vean muchas carreras al año, aquellos que silban, con todos mis respetos. Esto no es fútbol por fortuna. En mi opinión, cada uno hace lo que quiere y como bien dijo Neil Stephens en el transcurso de la etapa, cuando le preguntaron si negociaría con Sky para anular la fuga, no negociamos con nadie, yo solo quiero ganar.

Nairo Quintana pasó volando hacía la meta, sacando de punto a todos menos al bravo corredor transalpino, Gianluca Brambilla, quien ganaría después la etapa. Locura al ver pasar a Alberto Contador. Y expectación y todavía incredulidad, al ver a Chris Froome y al Team Sky haciendo aguas. No estamos acostumbrados a ello.

¿Lo de la grupeta? Los que estábamos allí, lo consideramos anecdótico. Veíamos que no venía nadie y pensábamos, ¿Dónde estará la mitad del pelotón? Pero lo veíamos normal, después del etapón que había sido desde salida y después de las caritas que vimos el día anterior. Yo no le daría más importancia. Es mi humilde opinión. Aunque hubiese sido bonito ver un pelotón de 71 corredores. Un auténtico sálvese quien pueda. Incluso Chris Froome ha dicho que se merecían estar en casa, en vez de continuar en carrera, todos aquellos que llegaron fuera de control. En ese río revuelto, estoy seguro de que Alberto Contador habría sacado tajada. Pero eso ya es ciencia ficción.

Escrito por:
@mikeilundain

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