De viento y petrodólares. Tour of Qatar 2016

La segunda entrega de lo que hemos rebautizado como la “Trilogía del Petrodólar” no ha dejado indiferente ha nadie, y ha suscitado controversia desde incluso antes de darse la salida en la primera etapa. La celebración de los mundiales de ciclismo de 2016 en Doha, añadían un aliciente más de interés a la carrera, puesto que muchas son (somos) las voces que desconfiamos de esta nueva maniobra de la UCI para promocionar las riquezas de las potencias emiratíes más allá del propio interés deportivo.

La polémica saltaba ya a dos días del inicio de la carrera. El organizador de la prueba, cómo no, poderoso jeque, se descolgaba con un comunicado en el que acusaba al conjunto Etixx de indisciplina, justificando la exclusión del gran dominador y animador de la carrera. ¿Por qué si la ausencia de los de Lefevre ya se conocía en diciembre, el comunicado no se hace público hasta dos días antes de la carrera? ¿Pataleta del jeque? ¿Estrategia publicitaria? ¿Forma sutil de esconder el arrepentimiento de dejar fuera al equipo que hizo grande el Tour de Qatar? Difícil saberlo, pero lo cierto es que otros grandes equipos como Movistar, Sky o Tinkoff también han optado por borrar esta prueba de su calendario en 2016.

En la primera etapa, se vivía un precioso espectáculo gracias al viento y, sobre todo, la intensidad de los ciclistas. Una auténtica batalla campal de equipos y rodadores, con la carrera rota desde salida y los abanicos causando estragos. Persecución épica de los dos primeros grupos. Ambos, el de los elegidos para la general y el de los que no querían dar su brazo a torcer, llegaron a meta con solo 1’43”, completando los 176 kilómetros de la etapa en menos de tres horas y media; o lo que es lo mismo, ¡a más de 50Km/h! El sprint se jugaría entre los 16 de cabeza, donde Katusha y Bora-Argon contaban con superioridad numérica. Los rusos mandaban y preparaban magistralmente el terreno para Kristoff, pero al noruego se le notaba que aún llegaba sin ritmo de competición y no podía mantener la cabeza en la volata. Mark Cavendish le rebasaba con cierta facilidad para conseguir su primera victoria con el maillot del Dimension Data, por delante de Sacha Modolo y Andrea Guardini. Etapa que nos demostraba que a veces el viento y las ganas de hacer daño pueden provocar más diferencias que un kilómetro al 25% de desnivel.

Edvald Boasson Hagen protected Mark Cavendish to keep him fresh fo rhe sprint. Photo: Tim De Waele | TDWsport.com
Foto: Tim De Waele | TDWsport.com

El segundo día venía marcado por el paso por el que, a priori, será circuito del mundial de Doha. Para llegar allí, primero habría que hacer una nueva travesía por las carreteras del desierto, con el viento preparado para volver a abrir la caja de Pandora. Y así era, se abría la caja y comenzaba una batalla similar a la del día anterior, con la sorpresa de que el líder Cavendish se quedaba cortado en un segundo grupo. En una curiosa, y quizás discutible decisión estratégica, Dimension Data decidía tirar a bloque para neutralizar al grupo que se había ido por delante, a pesar de que en él se encontraba Boasson Hagen, su mejor baza en la general. Parece que no querían perder la oportunidad del sprint y posiblemente Cavendish tuviera ganas de probarse en el circuito mundialista.

Llegaba así la entrada al circuito. Un circuito urbano, plagado de rotondas, y en general bastante abrigado del viento, lograba lo imposible; convertir una etapa emocionante en un tedio absoluto. El tercer grupo se fusionaba con el segundo grupo, que a su vez hacía lo propio kilómetro después con el cabecero. Empezaba una nueva etapa, mientras veíamos al pelotón negociar rotonda tras rotonda y a Smukulis y Van Hecke dejándose ver en fuga. Pasaban los kilómetros y poco más pasaba. De hecho, no pasaba nada. Solo antes de salir del circuito, Katusha amagaba con romper el pelotón en una recta con el viento de costado, pero… nueva rotonda y nuestro gozo en un pozo. Los cinco últimos kilómetros se dejaba atrás el decepcionante y “rotondeante” circuito para volver a exponerse al viento. En esta ocasión, daba de lado pero frontal, lo que haría el sprint largo y exigente. Una caída en la parte delantera dejaba sin opciones a sprinters como Sam Bennett o el joven Kragh Andersen. Boasson Hagen lanzaba el sprint en cabeza, pero Kristoff salía bien a su rueda y tomaba la delantera. Cavendish parecía poder llegar a remontar, pero iba por el lado más expuesto al viento, y el noruego, a puro pistonazo, aguantaba el envite para vencer su primera etapa en 2016 y darle una alegría a un Katusha envuelto en sombras.

Dos reflexiones nos dejaba esta etapa. La primera, el posible circuito del mundial. Esperamos equivocarnos, pero lo visto en Doha no promete mucho de cara al espectáculo. Depender de la meteorología para saber si habrá más o menos emoción es cuanto menos arriesgado, pero más aun si el propio recorrido no busca zonas más propicias para que esto suceda. En las carreras en Qatar, el viento es el condicionante clave de la intensidad de la etapa para el espectador, y los abanicos son uno de los momentos más bonitos del ciclismo; pero si la enjundia de la lucha por el arcoíris se va a librar entre edificios y rotondas, apaga y vámonos. Quizás los primeros kilómetros, fuera del circuito, pueden romper la carrera, pero las selecciones que cuenten con mayor representación tendrán terreno suficiente en el circuito final para estabilizar las cosas. Aun hay tiempo, esperemos que se replanteen el diseño, porque, desde nuestro punto de vista, promete poco.

La segunda reflexión viene a cuento de la seguridad de los ciclistas. Ya nos quejábamos de los túneles en Dubai, pero los islotes del final de la etapa en Qatar no le van a la zaga. En un país con las carreteras que tiene el emirato, ¿era necesario poner el sprint con una isleta sin señalizar en el medio? La caída era inevitable. Una auténtica chapuza que ha pasado bastante desapercibida. ¿Se imaginan que esto sucede en una de las grandes carreras europeas? Es fácil imaginarlo porque ya ha pasado. Este tipo de errores son imperdonables, y más aun si quien lo organiza es el responsable de llevar a cabo uno de los eventos ciclistas más importantes del año, como es el campeonato del Mundo.

En el tercer parcial, llegaba la crono, que se antojaba más decisiva que nunca, al haber una etapa menos que en anteriores ediciones, y por tanto menos opciones para los velocistas de acumular ventajas con las bonificaciones. A medida que llegaban corredores a meta, Jos van Emden hacía buenos los pronósticos y se destacaba como el mejor tiempo, seguido de cerca por Manuel Quinziato. Pero entonces entraba en acción un soberbio Boasson Hagen, que reventaba el crono, sacando más de dos segundos por kilómetro al neerlandés de Lotto Jumbo. Pese a las buenas prestaciones de Van Avermaet (4º) y Cavendish (7º), el noruego marcaba unas diferencias que le otorgaban un margen suficiente para convertirse en líder sólido, dejándolo a un paso de la victoria final. Arranque de año fantástico de Edvald, que ya había estado atento en las dos etapas anteriores, rascando incluso valiosos segundos en los sprints intermedios.

Pero el ciclismo es un deporte donde nada se puede dar por seguro hasta que se cruza la última línea de meta (incluso a veces ni siquiera en ese momento). Así sucedía en la cuarta etapa, marcada de nuevo por la posibilidad de fuertes vientos. Las ventiscas daban una tregua al pelotón, que aun así volvía a rodar a un ritmo endiablado. Se formaba fuga con Asselman, Gretsch, McNally y, de nuevo, el campeón belga Van Hecke. A unos 10Km de meta, el viento aumentaba su fuerza y el pelotón, con la escapada neutralizada, aumentaba el ritmo e intentaba castigar a los despistados. Entonces la mala suerte se cebaba con Boasson Hagen, al que un doble pinchazo le dejaba fuera de la batalla, y por tanto sin una general que acariciaba ya con la punta de los dedos. Katusha no dejaba pasar la oportunidad y de nuevo demostraban tener, de largo, el mejor “treno” de la carrera. Junto a ellos, BMC trabajaba para mantener vivas las opciones de Quinziato y Van Avermaet tras los pinchazos de Hagen, que se quedaba en un segundo pelotón, en el que él mismo llegaba a marcar el ritmo, pero que no lograba recontactar. El pelotón se rompía de nuevo en pedazos, dejando delante el grupo de sprinters muy reducido. Gracias al viento de costado y al ritmo de Katusha, se lanzaba el sprint con solo 7 corredores, cortados por el viento, en cabeza, de los cuales tres eran del equipo ruso. Guarnieri lanzaba a Kristoff para que el noruego se anotara su segundo parcial, por delante de Van Avermaet y el propio Guarnieri, que cerraba las bonificaciones. Cavendish recuperaba el liderato conseguido el primer día, con solo 2″ sobre Van Avermaet, 6″ sobre Quinziato y 9″ sobre Kristoff. Todo quedaba abierto para el último día.

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Foto: QCF/Paumer/Kåre Dehlie Thorstad / Fuente: roadbikeaction.com

La útlima etapa seguía un guion clásico. Fuga temprana con Jesse Sergent, el campeón francés Steven Tronet, y Tom de Clerq del siempre cobativo Topsport Vlaanderen. Brian van Goethem intentaba unirse a la fuga en un movimiento valiente pero suicida, rodando en tierra de nadie. Katusha y Dimension Data controlaban el pelotón en busca del sprint final. Para el equipo africano la fuga era cómoda, al anular las bonificaciones intermedias. Cazada la escapada a 12Km de meta, empezaba a formarse el “treno” Katusha. Morkov, Kuznetsov, Guardini y el resto de los compañeros de Kristoff, se han ganado el sueldo en esta carrera. Llegaba así un apretadísimo sprint entre los dos grandes velocistas de la prueba. Kristoff y Cavendish lo daban todo hasta el último golpe de riñón. La foto finish tenía que decidir para dar la tercera victoria de etapa para Alexander Kristoff, que en su primera carrera del año dejaba claro que va a por todas este 2016. Roy Jans, le daba a Wanty un buen tercer puesto en la etapa.

Mark Cavendish, pese a verse superado de nuevo en la mayoría de los sprints, podía quedarse satisfecho al lograr la primera victoria de etapa con Dimension Data y la general, mitigando la desgracia de Boasson Hagen en la cuarta jornada. Muy meritoria la carrera también de los BMC, ganadores por equipos y con Van Avermaet y Quinziato luchando por la general hasta el último día, pese a no contar con un gran velocista para arañar etapas y bonificaciones.

El “misil de Man” continúa su idilio con tierras árabes.Nueve etapas y dos victorias en la general en Qatar; dos etapas y una general en Dubai, y una etapa en Omán, lo convierten en el rey de esta “Trilogía del petrodólar”. Enhorabuena a Cavendish de Arabia, vencedor emulando a su compatriota Thomas Edward Lawrence en los desiertos de la península arábiga, que tanto ha cambiado desde los tiempos del soldado británico.

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Foto: @tourofqatar_

Escrito por:
@VictorGavito

2 comentarios
  • Previa Tour of Oman 2016 - Road&Mud
    Publicado a las 11:36h, 15 febrero Responder

    […] Tras un Tour de Dubai bastante insulso (con la nota del renacer de Kittel), y un Tour de Qatar por debajo de lo esperado, es el turno de la, a priori más dura de las tres. La prueba llega a su […]

  • La UCI erre que erre en sus trece - Road&Mud
    Publicado a las 14:08h, 25 febrero Responder

    […] que en Road and Mud hemos denominado la “Trilogía de los Petrodólares”, y a la espera de la propina que este año tendremos en octubre con la disputa del Mundial, me he decidido a sacar a colación algunas declaraciones referidas a este tema. Las declaraciones, […]

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