David De la Cruz, la cara española en el Etixx-Quick Step

Sacrificio, entrega, esfuerzo, constancia e ilusión pueden ser algunas de los palabras que describan perfectamente al protagonista de este artículo, al que hoy queremos rendir un pequeño homenaje, porque el ciclismo, como cualquier otro deporte, no siempre es justo con aquellos que entregan su vida y se dedican en cuerpo y alma a su pasión. Pero a aquellos que persisten sin cejar en su empeño, a aquellos que poseen las cualidades anteriormente citadas, a esos, tarde o temprano, el ciclismo les sonreirá.

Cycling: Team Etixx Quick-Step 2016
Cycling: Team Etixx Quick-Step 2016

David De la Cruz Melgarejo, nacido el 6 de mayo de 1989 en la localidad de Sabadell, en Barcelona, es uno de esos ciclistas a los que este maravilloso deporte les debe un premio, un reconocimiento oficial, más allá del que cualquier aficionado pueda brindar con su apoyo incondicional.

David comenzó en esto del ciclismo con 18 años, después de haber practicado con anterioridad numerosos deportes (atletismo, fútbol, etc.), utilizando únicamente la bicicleta para desplazarse hasta su lugar de trabajo. Quién iba a decir por aquel entonces, que en la actualidad, formaría parte del que es, según él mismo, el mejor equipo del mundo. Antes de llegar a las filas del conjunto belga, militó en 2012 en la formación navarra del Caja Rural. Su buena temporada en el calendario peninsular, terminando 4º en la Vuelta a Castilla y León, 2º en la Vuelta a Asturias y 5º en la Vuelta a Portugal (mejor joven), le valió merecidamente el paso al Team NetApp – Endura, actual Bora – Argon 18, durante dos campañas. La primera de ellas (2013) supuso un año de adaptación, mientras que en 2014 fue capaz de mostrar su calidad en carreras como el Amgen Tour of California (10º), siendo 2º en una etapa de montaña, tras una larga fuga, en la que fue batido por nada más y nada menos que Johan Esteban Chaves. Casi nada.

De la Cruz - Netapp

Su buena actuación le valió un billete para el Tour de Francia, donde el año de su debut, fue capaz de coger numerosas fugas. Fue en una de estas, donde la mala suerte se cebó con el catalán, una mala suerte que parece perseguirle, sin darlo tregua cuando parece que está ante sus mejores momentos y oportunidades. En aquella etapa camino de Saint-Etienne, una caída le privó de la oportunidad de pelear por la etapa, y le obligó a abandonar el Tour tras sufrir una rotura de clavícula. No obstante, su calidad no pasó desapercibida, y, tras su recuperación, Patrick Lefevere llamó a sus puertas con la intención de reclutarlo para las filas de su Etixx. Aquí comenzaba una nueva etapa.

Desde ese momento, son ya dos temporadas las que lleva en el conjunto belga, siendo una pieza clave para el equipo, un gregario de lujo cuando se le ha necesitado. Ha sabido aprovechar sus oportunidades para liderar el equipo y dar una buena imagen, destacando en 2015 su buen Giro de Italia (34º), en el que tuvo la oportunidad de brillar por todo lo alto en la 18ª etapa con final en Verbania. David fue capaz de filtrarse en una fuga con mucho nivel, y mostrándose como uno de los más fuertes en la última ascensión al Monte Ologno, sin embargo, coronándose este lejos de meta, no pudo desenvolverse como las circunstancias requerían en los últimos kilómetros, con un final de etapa enrevesado, en el que un magistral Philippe Gilbert le robó la cartera a él y al resto de sus compañeros de escapada, llegando de incógnito desde atrás, como si de un juego de niños se tratara. Finalmente, De la Cruz terminó 6º aquella etapa, resistiéndose una vez más la victoria, un triunfo profesional que sigue sin llegar, en una trayectoria que cuanto menos, merece esa recompensa.

David-de-la-Cruz-Giro-d-Italia

En esta última temporada (2016), “Thor“, como lo apodan los que lo conocen (por dar golpes con la mano a su sillín), empezó muy temprano, corriendo en tierras australianas el Tour Down Under (21º), y manteniendo su regularidad en la Paris-Niza (20º). Entrado el mes de mayo, y formando parte de la selección de su equipo para el Giro de Italia, se pone al servicio de los intereses de su escuadra, haciendo una labor impagable junto con su compañero y compatriota Carlos Verona. Formidable su trabajo en la sombra, e incluso de cara al viento, defendiendo con un gran espíritu combativo el liderato en la carrera del luxemburgués Bob Jungels. Un espíritu combativo que, nuevamente, no pudo volar a su libre albedrío cuando las circunstancias de carrera lo favorecían más. La mala suerte se volvió a cruzar en su camino, y cuando llegaban etapas muy interesantes, mostrándose con un gran estado de forma, y con la libertad para buscar su día de gloria, las alergias se cruzaron por su camino. David se vio forzado a abandonar el Giro tras la última jornada de descanso.

La rabia y frustración lógicas de ese momento se hacen evidentes incluso para quienes somos ajenos al círculo de confianza del corredor, pero no son nada en comparación con lo que esperaba a continuación. Días más tarde, el corredor catalán debe operarse de apendicitis, operación que le obliga a replantear el resto de la temporada, modificando su calendario, e impidiéndole disputar el Dauphine Libere, una carrera en la que el año anterior supo ingeniárselas para terminar 13º peleando de tu a tu con los hombres llamados a disputar la general del TDF.

Inmerso en el proceso de rehabilitación, y sin perder la sonrisa y la ilusión, “Thor”, debe regresar con más fuerza aún si cabe, y a ‘golpe de mazazo’, exigir al ciclismo, al menos una mínima parte de lo que le debe. Lograr a ‘golpe de mazazo’, el regalo que el ciclismo tiene pendiente.

Escrito por:

@Alvaro_Queve

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