Crónica de la Vuelta a España’15 (Parte II)

Una Vuelta a España muy #MarcaEspaña

Lo prometido es deuda. Ya estamos aquí con la segunda parte de la crónica. Vamos directamente a hablar de la competición sin dar más rodeos.

 Córdoba-Sierra de Cazorla

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 Nueva llegada en alto de chichinabo en la Vuelta. Esta carrera es un eterno dejá vu en la que no pasa nada durante decenas de kilómetros y todo el interés queda reducido a los últimos cinco. La organización, moderna como es, se ve que apuesta por Youtube. En la era postmoderna de la televisión a la carta, puedes disfrutar del ciclismo de la forma más cómoda posible. Comienzas a ver el vídeo y de vez en cuando vas avanzando en la línea de tiempo a tu antojo (total, no te vas a perder nada interesante) hasta llegar al punto de interés de la etapa: los cinco últimos kilómetros. Y al decir cinco estoy siendo bastante generoso con el espectáculo hasta ahora ofrecido.

Sesenta kilómetros tardó en formarse la fuga integrada por Cyril Gautier (Ag2r), Kristijan Durasek (Lampre), Steve Cummings (MTN), Niki Terpstra (Etixx) y Peter Velits (BMC), el que fuera líder tras la mascarada de Puerto Banús. A ellos se les unió poco después y tras mucho esfuerzo el atrevido Miguel Ángel Rubiano. Algún Team Colombia tenía que haber en la fuga. Desgraciadamente para ellos, Gautier solo había perdido unos tres minutos en la clasificación de los punteros, por lo que el equipo del líder, Giant, no permitió nunca que la diferencia se marchara demasiado. El último en entregarse a la arrolladora voluntad del pelotón fue el ganador de etapa en el pasado Tour de Francia, Steve Cummings, al que se le atragantó una de las durísimas rampas finales que casi lo parten por la mitad.

Entre los favoritos nueva siesta, otra oportunidad perdida, otro penalti lanzado al segundo anfiteatro. Es francamente irritante que en carreras de tres semanas los corredores se conformen con jugársela en un único día. Pero eso es lo que hay. No nos queda más remedio que resignarnos. Ya vendrán etapas y tiempos mejores. O eso queremos pensar.

Ante la pasividad de todos, fue de nuevo Chaves quien se movió en las pronunciadas cuestas de Cazorla. El colombiano está demostrando tener unas piernas espectaculares en esta primera semana. Lanzó un bravo y poderoso ataque, hizo valer su poco peso y se marchó en solitario hacia una victoria que nadie le pudo arrebatar. Solo Dumoulin intentó cerrar el hueco con el bogotano pero el “Chavo” anduvo más fuerte y se llevó su segunda etapa. Dan Martin, que se movió tarde y mal, como en él es costumbre, fue segundo, seguido del líder, Dumoulin, que acabó tercero. Chaves recuperaba así el liderato que había perdido el día anterior en Alcalá de Guadaíra.

Jódar-La Alpujarra

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Primera llegada en alto seria de la “Eminente”. La etapa finalizaba en el Alto de Capileira, de primera categoría, aunque, perdido entre los 190 kilómetros del recorrido, se encontraba el Puerto de los Blancares, de tercera categoría y de absoluta intrascendencia para el desarrollo de la carrera.

Trece minutos fue la ventaja de la que llegaron a gozar Amets Txurruka (Caja Rural), Jérôme Cousin (Europcar), Carlos Quintero (Team Colombia) y los repetidores de fuga Ilia Koshevoy (Lampre) y Bert-Jan Lindeman (Lotto Jumbo). La pasividad de los equipos importantes invitaba a pensar que la escapada podría jugarse la victoria de etapa. Esta hipótesis se vio reforzada cuando el quinteto de cabeza se plantó a pie Capileira con unos seis minutos de ventaja sobre el paquete principal. Mucho tendrían que correr por detrás para atraparlos.

El primero de los cinco en quedarse descolgado fue Carlos Quintero. Poco después comenzó la cacería y se desataron las hostilidades. La camaradería y el buen entendimiento que les había llevado hasta allí quedó en nada en cuanto comenzó a oler a etapa fresca. Primero parecía que Cousin era el más fuerte de los cuatro suprevivientes. Luego, el ataque de Koshevoy nos hizo pensar que el bielorruso de Lampre era el hombre a batir hasta que se volvieron a juntar en cabeza. Por detrás, el pelotón de los hombres importantes subía a un ritmo suave. Para que el ganador de la etapa fuese uno de los corredores del pelotón había que cambiar el ritmo ya, pero esa era una apuesta que nadie estaba dispuesto a realizar.

Txurruka fue el segundo descarte de la fuga, lo que redujo a tres el número de candidatos para la victoria de etapa, ya que, una vez más, los favoritos se fumaron la ascensión final. “Hay que guardar fuerzas…” “está todo muy apretado…” “no había terreno suficiente…”. Algo debe tener el agua de esta Vuelta porque están todos los favoritos con la tripa suelta. Ya pasada la pancarta de dos a meta (esta vez ni se movieron bajo la de tres) Dan Martin cambió el ritmo y Aru le dio continuidad. A Froome se le aflojaron las piernas y cedió terreno pero como la subida que realizaron fue tan pusilánime la pérdida de tiempo fue mínima. Al final, todos los favoritos terminaron el día en una miserable horquilla de veintisiete segundos. Por supuesto, estos timoratos movimientos no les sirvieron para alcanzar a los fugados.

Volvamos al terceto de cabeza y a la resolución de la etapa. Bajo la pancarta del último kilómetro, Koshevoy lo volvió a intentar. Unos segundos después, cuando volvió la cabeza para ver cuánto daño había hecho su ataque, recibió dos noticias: una buena y otra mala. La buena fue que Cousin había hecho crack. La mala, que Lindeman seguía cosido a su rueda. Koshevoy siguió forzando el ritmo con la intención de desfondar al holandés, pero el hombre de Lotto Jumbo aguantaba su paso sin sufrir lo más mínimo y, a falta de 300 metros para la llegada, soltó un demarraje que dejó seco a Koshevoy. Así que la victoria fue a parar para el más perro de la escapada. El neerlandés se había limitado a conservar fuerzas y a permitir que los demás integrantes de la fuga le fueran acercando a la cabeza de carrera de turno sin que le diera ni una pizca de aire. Su táctica resultó ser tan vil, rastrera e impopular como efectiva. Desde ese día, Lindeman cuenta en su palmarés con una victoria en una grande; Cousin, Koshevoy, Txurruka y Quintero, no. Y ahora que cada uno se pregunte: ¿el fin justifica los medios?

Puebla de don Fadrique-Murcia

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Se dice que fue el mismísimo Valverde el encargado de diseñar el trazado de esta etapa. 182 kilómetros de sube y baja con una doble subida a la Cresta del Gallo, puerto de tercera categoría, para acabar con un descenso corto y diez kilómetros de llano hasta Murcia capital.

La etapa dejó varios momentos importantes. Uno de ellos fue la caída que se produjo en la primera entrada a Murcia. El golpazo se cobró víctimas ilustres como Tejay van Garderen (BMC) del que parecía que tampoco estaba siendo su Vuelta, Nacer Bouhanni (Cofidis) que este año ha besado más el suelo que un adulador y el voluntarioso pero también gafado, Dan Martin (Cannondale). Pero el peor parado de todos sin lugar a dudas fue Kris Boeckmans (Lotto Soudal). El belga fue quien provocó la caída al coger un bache, más bien un socavón, mientras bebía agua relajado. Desde el primer momento las sensaciones fueron pésimas. Boeckmans permanecía en el suelo inmóvil, sin moverse lo más mínimo. Mala señal. En su caída se había golpeado con fuerza contra el bordillo. Cuando Mikel Martínez, el médico de la Vuelta, llegó hasta él, el belga no respiraba y hubo que abrirle la tráquea con el tubo Guedel. Ya en el hospital facilitaron el parte de lesiones: los pulmones encharcados de sangre, uno de ellos perforado, tres costillas rotas y varias fracturas faciales. Desde entonces permanece en coma inducido y su estado es grave. ¡Ánimo y mucha fuerza, Kris! ¡Eres un grande!

Y tras esto ¿cómo me las apaño para seguir escribiendo? No queda más remedio que hacerlo, al igual que a los ciclistas no les queda más remedio que seguir dando pedales.

En el primer paso por el puerto la escapada fue neutralizada. En ella viajaban Iljo Keisse (Etixx),  Jasper de Buyst (Lotto Soudal), Jimmy Engoulvent (Europcar), Tom van Asbroeck (Lotto Jumbo) y Ángel Madrazo (Caja Rural) que, junto con Alex Howes (Cannondale), fue el que más aguantó en cabeza antes de reintegrarse en el seno del pelotón.

En el segundo paso por la Cresta del Gallo se produjeron numerosos ataques que le dieron chispa a la carrera. José Gonçalves “Superestar” (Caja Rural), Alberto Losada (Katusha) con su mono de trabajo siempre a cuestas y Kenny “Mosca” Elissonde formaron una nueva avanzadilla que pedaleaba con rabia arañándole kilómetros a la etapa.

Pero aún quedaba una última sorpresa desagradable camino de Murcia. A ocho de meta una moto de la carrera mandó al suelo a Peter Sagan, que se cogió un cabreo de los de Ernesto de Hannover y comenzó a hablar en namequiano. “Peto” incluso llegó a patear su propia bicicleta de la indignación. La verdad es que pegarte una paliza para pelear por ganar una etapa y quedarte fuera por la incompetencia de un motorista es algo que no está bonito.

Ante la falta de rivales de entidad, ya fuera por caídas (Bouhanni, Sagan) o por la incapacidad de estos para pasar los puertos (Ewan, Degenkolb, Drucker…), Trek veía una oportunidad estupenda para imponerse en el sprint con Jasper Stuyven. A Zubeldia y a Zoidl no les quedó más remedio que sacar las uñas y desfondarse en favor de su compañero. A menos de cuatro kilómetros para la meta los tres escapados fueron atrapados. El postrero ataque de Adam Hansen no sirvió para evitar el un sprint que fue lanzado por ¡José Gonçalves! Su compañero, Pello Bilbao, no pudo culminar su gran trabajo. Quien si respetó el esfuerzo de sus compañeros fue Stuyven que levantó los brazos victorioso y celebró su primera victoria profesional a lo grande. Veintitrés años, tan solo, tiene Stuyven y un futuro brillante ante sí. ¿Será “Ewan vs Stuyven” el duelo de las llegadas de los años venideros?

Torrevieja-Cumbre del Sol. Benitachell 

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Nueva ración de lo mismo: la archiconocida combinación de aburrimiento y rampones finales. En esta ocasión la subida final de tres kilómetros con rampas que llegaban “solo” al 19%.

Sagan no tomó la salida. Los motivos aducidos fueron los hematomas y abrasiones que se produjo en la caída del día anterior pero tú, yo y todos, sabemos que no tomó la salida porque si se cruzaba con Guillén le iba a poner la cara como una ensaimada de Mallorca. El eslovaco seguro que se pasó toda la noche llamándole y gastándole bromas telefónicas del tipo: “Hola, buenas noches, ¿está ahí Francisco Memela?”.

Geraint Thomas (Sky), Omar Fraile (Caja Rural), Yohan Bagot (Cofidis), Maxime Bouet, Nikolas Maes y Pieter Serry (Etixx), Lorenzo Manzin (FDJ), Mattia Cattaneo (Lampre), Jim Songezo (MTN), Tony Hurel (Europcar), Maarten Tjallingii (Lotto Jumbo), Pavel Brutt (Tinkoff) y Danny Van Poppel (Trek) fueron los hombres que se mantuvieron en cabeza tras mucha pelea y hasta que comenzaron las primeras rampas de la subida final. Llegados a ese punto la oportunidad de luchar por la etapa ya se les había esfumado y solo les quedaba llegar relajadamente a meta y esperar a saber si llevaban el premio diario de la combatividad.

Por fin este escarpado puerto nos brindó una buena subida. Hubo guerra desde abajo. El primero en probar fue Valverde. Tras su intento, vino otro de Quintana. Cuando Nairo tampoco abrió hueco volvió a probar Alejandro. El único de los favoritos que quedó cortado fue Chris Froome, pero el líder de Sky pedaleaba con cadencia y consiguió entrar en el parón que siguó a la captura de Valverde. Tras la reagrupación, Tom Dumoulin lo intentó un par de veces sin suerte y fue a la tercera cuando consiguió marcharse hacia delante sin que nadie le siguiera. Pasada la pancarta del último kilómetro, dentro de la zona de seguridad que el potenciómetro de los hombres de Sky marca, Froome, que siempre vuelve, hizo su clásico ataque del jorobado, destrozó el grupo de los notables y se llevó consigo a Joaquim Rodríguez. El británico y el catalán llegaron a la altura de Dumoulin. “Purito” ya se veía ganador y si no se frotaba las manos era por no soltar el manillar de la bicicleta. Se levantó sobre los pedales y demarró. Dumoulin cedió pero Froome consiguió mantenerse a rueda de Joaquim. Algo había fallado. El tanque estaba vacío. A falta de 300 metros Froome arrancó y el líder de Katusha se quedó clavado. Se le había escapado la etapa. La etapa que tantas veces había ganado. En los 150 últimos metros Dumoulin alzó la vista y fue a por todas, pasó a Joaquim y, dejándose un par de años de vida, alcanzó a Froome y le superó. La victoria de etapa fue para el holandés que se aprovechó del mal día de Chaves para, además, vestirse de rojo. Por fin los corredores nos ofrecieron un final digno de una grande.

Valencia-Castellón

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El primer bloque terminaba con una etapa que transitaba por la tierra de la chufa. En el primer puerto, Oronet, de tercera categoría el prometedor Caleb “Banzai” Ewan abandonó dejando los sprints masivos de esta Vuelta un poco más huérfanos.

Como al día siguiente tocaba descansar parece ser que todo el mundo tenía ganas de cachondeo y se formó una escapada de, nada más y nada menos que, cuarenta corredores. Normalmente cito a todos los escapados en señal de respeto y agradecimiento. En este caso no lo haré por respeto a mí mismo y para no teneros leyendo nombres hasta la comunión de vuestros hijos. ¡El que quiera leer nombres que coja una guía de teléfonos!

Para cribar un poco el sprint final había una subida de segunda categoría situada a pocos kilómetros de la llegada, el Alto del Desierto de las Palmas. Allí apareció la figura larga y fina de alguien a quien echábamos de menos este año, De Marchi. El italiano iba en moto la temporada pasada y esta todavía no había asomado el bigote. Tenía que arreglar su mala temporada. Con él se la jugaron también dos escaladores que en esta edición de la ronda española son incapaces de rodar mucho tiempo dentro del pelotón, Romain Sicard y Kenny Elissonde. Pero la apuesta de estos tres lozanos muchachotes se fue al traste con el preciso trabajo de Giant, especialistas en enfilar el pelotón en los kilómetros finales. Aunque el trabajo de los holandeses fue en vano porque Degenkolb comenzó el sprint bastante mal colocado y, a pesar de que fue el más rápido de la volata, solo pudo ser segundo por detrás de Kristian Sbaragli, el esprinter de MTN-Qhubeka.

Tras la disputa de esta etapa, el primer bloque de la Vuelta 2015 llegaba a su fin. Al día siguiente los corredores disfrutaron del día de descanso y al otro les esperaba la madre de todos lo monstruos: la etapa de Andorra. Un recorrido que aunque tenía poco kilometraje encerraba más puertos que la civilización fenicia. Pero eso es otra historia y os la narraremos en breves. Seguid pendientes en www.roadandmud.com y @_RoadandMud porque en los próximos días publicaremos artículos que os harán salivar más que la comida hecha por una madre.

Escrito por:
@AbdonRV

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