Cinco razones para odiar el Tour’16

Vaya por delante que odiar, lo que se dice odiar, jamás he odiado ni odiaré una carrera ciclista, por muy aburrida, soporífera o tediosa que ésta me resulte. Quizá sea el hecho de subirme a menudo en una bici lo que me obliga a poner en valor el esfuerzo que requiere siquiera terminar cualquier vuelta de tres semanas. Por muy sentados que vayan y por muchos manjares que puedan degustar en esos largos paseos estivales sobre dos ruedas por el país vecino, terminar un Tour aún hoy me sigue pareciendo un logro extremadamente respetable. Y sin embargo, este año el Tour de Francia me ha decepcionado profundamente, quizá como sólo los grandes amores, las grandes promesas pueden llegar a desencantar. Así que, en cierta manera, si sólo se odia lo que un día se amó, es posible que sí, que un poquito sí que odie este Tour de Francia de 2016. Y los motivos, los culpables de este profundo desencuentro, tienen nombre y apellidos (o marca registrada en su defecto) y, además, en la mayoría de los casos carecen de defensa.

1. Nairo Quintana y el Movistar.

Absolutamente detestable el Tour de los telefónicos. Se encontraron al final con un podio de Nairo que no merecieron, básicamente porque ni siquiera lo buscaron, y con una general por equipos de la que tanto gustan presumir, si bien parecen ser los únicos que la convierten en objetivo de primer nivel (¿alguien duda de que Sky habría barrido del mapa a Movistar a nada que se lo hubiese propuesto?) pero su Tour fue un completo despropósito. No dieron una a derechas tácticamente, fueron una calamidad en la famosa etapa del descenso de Froome a Bagnères-de-Luchon y repitieron tres días después, con agravantes, en la llegada a Montpellier. Pero lo más alarmante fue la absoluta falta de ambición de su líder, Nairo Quintana. El colombiano ya dejó escapar en 2015 una victoria final que, por momentos, pareció rozar con los dedos y de la que sólo su excesivo conservadurismo le separó. En este 2016, sin embargo, ha estado desaparecido, convertido en un corredor absolutamente mediocre e irrelevante. No demostró ni una pizca de gallardía, no tuvo, al menos, un arrebato de coraje con el que arruinar su puesto en la general pero salvar su imagen. Una imagen que quedó aún más deteriorada en el Mont Ventoux con su injustificable pillería de agarrarse a la moto. A nivel emocional, Nairo es el gran damnificado de este Tour y mucho tendrá que nadar contracorriente para recuperar lo perdido, para volver de su ya largo extravío.

2. La organización.

En el día de la Fiesta Nacional, el 14 de julio, la organización del Tour de Francia convirtió la carrera más grande del mundo y por extensión el ciclismo mismo, en el hazmerreír más grande del mundo. Justo lo que necesitábamos, vaya. No supo gestionar el exceso de aforo en el Mont Ventoux, agravado por el recorte de kilómetros debido al fuerte viento que hacía en la cima y no supo, como por otra parte nadie ha hecho en el último año y medio, gestionar el exceso de motos en carrera. Esta vez al menos la negligencia no devino en tragedia y se quedó en el mero esperpento de ver al líder correr ¡a pie! por las mismas cuestas donde su compatriota Tom Simpson se dejó la vida hace cinco décadas. A partir de ahí, ya no podía haber una buena solución y la respuesta salomónica de los jueces vino a minimizar el daño que la incompetencia de ASO había creado, si bien el indulto de Froome les obligaba moralmente a mirar a otro lado con los pecados cometidos ese mismo día por Aru y Quintana. El trascoche de uno y el “motorista, persiga a ese del maillot amarillo” del otro parecían merecer un castigo mayor del que ambos recibieron. Y es que jueces y ASO quedaron ese día en evidencia. Un día que, como en su momento aseguró Roosevelt sobre el ataque japonés a Pearl Harbor, vivirá para siempre en la infamia de la Historia. Del ciclismo, eso sí.

3. La ausencia de Contador.

Hace tiempo que la sensación de que el corredor madrileño es el gran animador de las grandes vueltas por etapas se está tornando casi en un hecho científico, una aseveración demostrable empíricamente. Junto a Froome, Contador es el gran vencedor, curiosamente, de este Tour, al menos entre los vueltómanos. Hasta el punto de que el propio líder del Sky aseguraba en los últimos días haberle echado de menos. Como en su día Ayrton Senna reconocía ante la ausencia de su intimo enemigo, el francés Alain Prost, Chris Froome pareció aburrirse sin su némesis en carrera. Contador es un feliz anacronismo, un corredor con un carácter y una forma de correr que pertenecen a otra época, a los años dorados de los Coppi, Bartali o Bobet. Pero su llama se apaga y cada vez costará más verle brillar con el fulgor de sus años dorados. Por eso, que una maldita caída nos lo robase tan temprano en un Tour que, como se vio luego, le necesitaba tanto, fue el primer y, probablemente, gran drama de esta edición de la ronda francesa. Y es que, como el propio Froome sabe y reconoce, una gran vuelta sin Contador, es menos grande.

4. Todos los favoritos (menos Froome).

Chris Froome ha ganado su tercer Tour por una cuestión que, más allá de sesudos análisis sobre picos de forma, fortaleza de los equipos, mala (o buena) suerte, inoportunas enfermedades, etc, se resume en una única máxima: porque ha sido el ÚNICO que ha querido ganar el Tour. Lo probó bajando, en el llano, subiendo… a pie. Hizo todo lo posible por ganar. Y ganó. El resto no hicieron nada más que conservar su puesto, fuese el que fuese. Una actitud absolutamente injustificable que llegó a su grado máximo de paroxismo el último día, cuando con cuatro corredores en poco más de un minuto y dos plazas del podio en juego nadie intentó ni el más mínimo movimiento. Bardet, el único que puede ser excusado, se había reservado su único y certero golpe para el día anterior, en el Mont Blanc, donde había conquistado la segunda plaza del podio por escasos 16″ sobre Nairo Quintana. Pero ni el colombiano, ni Adam Yates, ni Richie Porte, intentaron asaltar ese podio camino de Morzine. Esta etapa, la penúltima, la del paso por Ramaz y Joux Plane sirve de perfecto ejemplo, de paradigma de lo que ha sido este Tour: Froome contra La Nada.

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5. El recorrido.

Vale, no era un recorrido detestable. Es más, era un recorrido con más aciertos que errores. Por ejemplo, la sucesión de etapas a priori intrascendentes era escasa y los puntos de interés estaban más que aceptablemente secuenciados por lo que la narrativa de la carrera, su ritmo interno, podría haber resultado mucho más ameno de lo que finalmente fue. Sin embargo, tampoco está exento de crítica y hay algunas consideraciones que merecen una reflexión al menos. Para empezar, los kilómetros contrarreloj, siguiendo la tendencia actual de la mayoría de grandes vueltas, fueron escasos, muy escasos. Se echa de menos una crono larga, de al menos 50 kilómetros y, desde luego, algo más llana, más propicia para los grandes rodadores. Por otra parte, en el paso por los Alpes se echaron de menos los grandes puertos que construyeron la leyenda del Tour de Francia. No hace falta que todos los años haya que visitar Galibier, Izoard, Glandon, Croix de Fer, Iseran y La Bonette pero sí al menos algunos de ellos. En este Tour de 2016, sin embargo, se obviaron todos estos viejos dinosaurios con el agravante de que el kilometraje de las etapas más duras era realmente escaso. Así que, sin noticia de estos míticos raids alpinos, los Alpes acabaron resultando irrelevantes para la lucha por la general. La guinda fue el despropósito, ya reincidente, de colocar el Tourmalet a 100 kilómetros de meta, convirtiéndolo en un paso absolutamente irrelevante para el desarrollo de la etapa. Si las montañas hablasen, el gigante pirenaico sin duda protestaría con un amargo “yo para esto no salgo de casa”

Este es el resumen del, probablemente, peor Tour de Francia. Aunque, parafraseando en esta ocasión al eterno Bogart, siempre nos quedará Peter Sagan.

Escrito por:
@SespadaM

10 comentarios
  • Ruben Correa
    Publicado a las 15:59h, 26 julio Responder

    Totalmente de acuerdo, este tour ni fu ni fa

  • Ángela Zuluaga
    Publicado a las 19:37h, 26 julio Responder

    De acuerdo en todo. Tenemos Sagan para rato, Contador no debe faltar en ninguna carrera grande. Sobre Nairo dicen sus Seguridores que hizo y hace mucho, para mi sería mejor hacer mucho de lo que hacen pocos y no poco de lo que hacen muchos…el palmarés lo dice todo. Quedan muchas cosas en la retina: para nosotros los colombianos ver la fuerza de Jarlinson Pantano que libre de líder hizo su carrera y se hizo a un nombre más fuerte en el medio, siempre es grato ver a un Valverde, a un Greipel, a un Nibali y lo del sky del otro mundo, un equipo sólido fuerte y compacto.

    • Ángela Zuluaga
      Publicado a las 19:44h, 26 julio Responder

      También aclaro: no odiè el tdf 2016 pero espero ver un mejor tdf 2017.

      • Sergio Espada
        Publicado a las 20:46h, 26 julio Responder

        Todos esperamos ver un mejor TdF en 2017 porque si no…

        Jarlinson Pantano creo que ha conquistado muchos corazones en este Tour. Ha estado excelso bajando, muy generoso en las fugas y siempre, siempre, muy combativo. Todo un descubrimiento para el gran público. Puede ser un excelente aliado de Contador en Trek la temporada que viene.

  • Juan Manuel Padrón Morales
    Publicado a las 20:20h, 26 julio Responder

    Buenas tardes. Totalmente de acuerdo con tus comentarios, especialmente su referencia a Nairo Quintana y el Movistar. Con el colombiano me ocurre que me parece algo sobrado. En algunos episodios soberbio (el comentario que hizo en la penúltima etapa de que tiró de “clase” cuando llegó arrastrándose me parece, cuando menos, provocador. Espero que no le pase como a esas personas que esperan a un gran amor que nunca llega y finalmente se les pasa el arroz. Para terminar y aprovechando que otro de los artículos que he leído en la web es el de la “maldición de los franceses” quería preguntarle cuál cree que será el que acabará con esa maldición: ¿Romain “frío” Bardet, Thibaut “temperamental” Pinot, Warren “se le espera” Barguil”, Julian “segundo” Alaphillippe? ¿Otro? ¿Aún no ha nacido?…Muchas gracias

    • Sergio Espada
      Publicado a las 20:37h, 26 julio Responder

      Buenas tardes, Juan Manuel. Gracias por tu comentario. Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario sobre la arrogancia que a veces se desprende de las declaraciones de Nairo (aún recuerdo su celebre “creo que Merckx o Hinault no me ganarían”. Para enmarcar). Yo, sinceramente, creo que antes o después acabará ganando un Tour porque sus condiciones son excepcionales y pueden compensar sus otras carencias pero claro, también pensaba lo mismo de Andy Schleck y al final tuvo que irse a un laboratorio de Colonia a buscar su maillot amarillo…

      En cuanto a lo de franceses, no estoy muy convencido de que el corredor que acabe con la maldición esté ya en profesionales. A priori creo que Bardet, aunque sólo sea por carácter, es el que más opciones tiene pero han de darse demasiadas situaciones rocambolescas para que eso llegue. Pinot y Barguil creo que pueden optar a buenos puestos, sobre todo el primero, pero no les veo ganando un Tour. En cuanto a Alaphilippe creo que será mejor clasicómano que vueltómano. Ya ha hecho estragos en las Ardenas y acabará ganando una gran clásica antes que una gran vuelta. Tengo curiosidad por ver como va creciendo Pierre-Roger Latour, de Ag2r. Parece ser que irá a la Vuelta a España y creo que puede ser un corredor interesante en la montaña. En cualquier caso, ninguno de ellos me parecen ganadores de Tour

      • Sergio Espada
        Publicado a las 20:40h, 26 julio Responder

        Se me olvidaba añadir: ojalá el corredor que le de un primer Tour a Colombia sea Chaves. Me gustó mucho en la Vuelta’15 y me ha conquistado con su actitud competitiva en la carretera y señorial fuera, en el Giro’16.

        • Juan Manuel Padrón Morales
          Publicado a las 22:13h, 26 julio Responder

          Totalmente de acuerdo. Ojalá….por el bien del ciclismo. Es como Froome, como lo vilipendian cuando para mi, te gustará más o no su forma de correr, pero es un gran campeón. Un señor. Muy correcto y educado. Sus comentarios siempre son acertados. A la altura de la leyenda que está forjándose.

      • Juan Manuel Padrón Morales
        Publicado a las 22:10h, 26 julio Responder

        Jajaja ¡Qué bueno lo de Andy Schleck! Andy fue una gran decepción. Se le esperaba mucho. Como a los otrora Erik Breukink o Raúl Alcalá. En cualquier caso, yo también pienso que Nairo terminará ganando el Tour. Es sólo cuestión de tiempo…..y de Froome (por cierto acaban de anunciar en el Telediario que correrá la Vuelta) . En cuanto a los franceses espero que no se cumplan tus designios. Tengo muchas esperanzas puestas en esta nueva y joven generación. Son muchas decepciones ya: Mottet, Bernard, Moreau. Jalabert, Virenque….

  • Carrick on Suire
    Publicado a las 22:31h, 26 julio Responder

    Lo preocupante para la ASO debiera ser la casi unanimidad de los medios especializados en ciclismo en las críticas recibidas. Otra cosa es que estas críticas le importen lo más mínimo y sólo le interesen las opiniones de los grandes medios de comunicación, a los que salvo excepciones, el Tour no les interesa lo más mínimo y van a ser condescendientes con la ASO. Con la ASO y con Movistar, por su gran poder y por la publicidad que genera en los grandes medios de comunicación, que limitan las críticas siquiera referidas a una mera prueba deportiva. El Tour puede continuar con esta deriva porque seguramente los números le cuadrarán. Lo triste es que la ASO se está vendiendo a un tipo de espectador con apenas cultura ciclista, y que da por buenas e interesantes ediciones como la de este año, al carecer de cultura ciclista y poder comparar con lo que ha sido verdaderamente e históricamente el Tour. Mientras tanto, a los aficionados veteranos poco a poco nos van echando de este deporte.

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