Ciclistas bajo los focos

Pensé titular en un principio este artículo “Ciclistas de la noche”, pero afortunadamente rectifiqué a tiempo. Sería robarles protagonismo a todos aquellos routiers que, en los albores de este maravilloso deporte, disputaban muchas de las etapas y de las kilométricas clásicas de aquellos años inmersos en la oscuridad de la noche. Y que dieron lugar así, lejos de cámaras de televisión y sin apenas fotógrafos, a multitud de anécdotas. Creíbles unas. Pura leyenda otras. Pero a mí ya no me cabe ninguna duda de que en muchas ocasiones la realidad superaría la ficción.

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Hoy abandonaremos por un momento a los routiers y conoceremos un poco más el mundo de los pistards. Durante un tiempo, antes de la globalización tan cacareada por la UCI, la llegada al hemisferio norte del otoño suponía en el ciclismo tradicional europeo y americano el fin de las carreras de ruta y el comienzo de las competiciones de pista Pero las competiciones de pista hunden sus raíces entre finales del siglo XIX y principios del pasado siglo XX.

Ya en 1.899, en el neoyorquino Madison Square Garden, tuvo lugar la primera prueba de Seis Días por parejas. De ahí que a las pruebas de relevos se las denominase a partir de ese momento como “americanas”. Rápidamente surgieron réplicas tanto por los EE.UU como por Europa y así en la década de los años treinta del siglo pasado se llegaron a celebrar más de treinta pruebas de “Six Days” entre ambos continentes por temporada. En USA solamente en uno de esos años se disputaron veinte pruebas de estas en once ciudades. Había ciudades que repetían durante la misma temporada y estas competencias significaban para los aficionados uno de los acontecimientos más esperados del año ciclista, con sus 144 horas de competición ininterrumpida. Sí, sí; competición ininterrumpida.

Durante la década de los años cincuenta estas citas fueron a menos. Así, el Madison Square Garden vivió su última cita de este tipo en 1.961. A partir de la década de los sesenta es en Europa donde se concentran la mayor parte de “Six Days”. Pero progresivamente con el paso de los años el público iba a ir perdiendo interés.

Escribía el periodista Jef Van Looy allá por 1.989: “El ciclismo es un deporte que siempre ha sido asociado (parte de su grandeza y de su popularidad) a relatos nostálgicos” Juzguen las y los lectores: quizás quien escribe ahora esté cayendo en ese “error”. Pero, ¿por qué no relatar sucesos reales que ahora son desconocidos por las nuevas generaciones de aficionados a este deporte? ¿Por qué no darlos a conocer? Son reales. No inventados. Pertenecen a nuestra cultura ciclista y deben llenarnos de orgullo a quienes amamos el ciclismo. Que se sepa que muchas noches, estas variadas competiciones de velocidad, americanas, pruebas tras moto… congregaban a miles de espectadores como una opción más de ocio de varias capitales europeas durante el otoño y el invierno.

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Durante las décadas de los cuarenta y los cincuenta del pasado siglo un “pelotón” de unos 150 corredores se dedicaba profesionalmente a este circo. No les importaba por entonces que algunas figuras de la ruta apareciesen en aquellos mítines y cobrasen de fijo incluso más que ellos. Al fin y al cabo había trabajo y premios para todos. Esta perspectiva cambió cuando los “Six Days” empezaron a escasear. Además, estas vedettes de la ruta, poco duchas en las artes de la pista, a veces provocaban accidentes por su falta de suficiente habilidad. En la década de los ochenta, los veteranos se defendían con uñas y dientes de la entrada de jóvenes que les pudieran comer el pan del morral y la edad media de este pelotón, ya muy escuálido, era muy alta. La pescadilla que se muerde la cola. Finalmente, a día de hoy, las competiciones de este tipo son algo residual comparándolas con los “buenos tiempos”.

Hasta aquí una brevísima contextualización histórica de estas pruebas. Próximamente relataremos el día a día de estas competiciones. Un artículo que resultará mucho más divertido. Pero era necesario poner en antecedentes a los y las jóvenes lectoras, los que más manejan estas nuevas formas de información, de qué es de lo que estamos hablando. Lo podréis leer, cómo no, en Road and Mud.

Escrito por:
@ranbarren

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