Bucando un contrato (II) – “Ciclistas del pelotón mundial en último año de contrato”

Los días pasan y el fin de la temporada se acerca. Muchos ciclistas acaban contrato este año y, o bien no han decidido todavía su futuro, o bien no han sido capaces de encontrar equipo. A continuación os hablo sobre una serie de corredores interesantes que aún no sabemos dónde correrán la próxima temporada porque, quizás, no lo sepan ni ellos mismos. Empezamos:

Sonny Colbrelli, el velocista de Bardiani, parece haber encontrado su segundo pico de forma de la temporada tras vencer hace escasos días en el Memorial Marco Pantani y en el Gran Premio de Industria. El lombardo, natural de Desenzano di Garda, ya había conseguido otras dos victorias este año. Lo hizo en el mes de junio, imponiéndose en el Tour de Eslovenia y cuatro días más tarde en el Giro del Apenino. Su comienzo de temporada fue bastante bueno y cosechó muchos puestos de honor entre los que hay que destacar su sexto puesto en la Milán-San Remo y su tercer puesto en la Roma Máxima. Buenas actuaciones para el joven italiano que anduvo rozando la victoria en esa primera parte de la temporada aunque el triunfo siempre se le escapaba por poco. Sin embargo falló en uno de los principales objetivos del año: el Giro de Italia, donde su mejor actuación fue el décimo tercer puesto cosechado el último día en Trieste. En la gran cita italiana ni siquiera pudo ser el sprinter principal de su equipo y hasta tuvo que preparar alguna llegada a su compañero Enrico Battaglin. La progresión de Colbrelli sigue su curso. En sus dos primeros años como profesional no había conseguido nunca la victoria. Este año ha conseguido cuatro. A sus veinticuatro años el siguiente paso debe ser, o aumentar el número de victorias por temporada, o comenzar a conseguir victorias de prestigio. Conseguir esto último en Bardiani está complicado. Él seguirá peleando cada llegada aprovechando su velocidad y su capacidad para pasar pequeños puertos. Quien se haga con los servicios de Sonny quizás esté firmando alguna que otra victoria de cara al año que viene.

Al igual que Colbrelli, también finaliza su contrato otro de los prometedores jóvenes de Bardiani: Enrico Battaglin. El corredor oriundo de Marostica, en la Lombardía italiana, se ha especializado en el Giro de Italia y ya lleva dos victorias de etapa en la Corsa Rosa en tan solo tres participaciones. Es de suponer que Bardiani intente retener a un ciclista que le ha dado tanto en el Giro, objetivo principal de la escuadra italiana cada año. Battaglin es un cazador de etapas muy a tener en cuenta. Tremendamente inteligente, sabe moverse en carrera gracias a su gran instinto. Posee una más que aceptable capacidad para pasar la media montaña, lo que unido a su gran velocidad en grupos reducidos le permite ser un serio candidato a la victoria en multitud de etapas. Para hacernos una idea, se trata de un ciclista con un perfil muy parecido al del suizo Michael Albasini. La próxima temporada Battaglin tendrá veinticinco primaveras y aunque su presencia no garantiza 100% las victorias, potencialmente puede ganar etapas en cualquier carrera, incluyendo, por supuesto, las del calendario Pro Tour.

Y si hablamos de velocistas no podemos olvidarnos de Elia Viviani. El sprinter de Cannondale a sus veinticinco años suma ya treinta victorias como profesional. Seis ha cosechado esta temporada. Viviani es un hombre rápido de los de toda la vida, de esos que sufren con cualquier tachuela pero de los que no perdonan en llegadas sin desnivel. Viviani ya se ha consolidado como velocista. Se encuentra en el tercer escalón de la velocidad. En el primero está, a día de hoy, Kittel. Un peldaño por debajo, Greipel, Cavendish y Bouhanni. En el siguiente escalón es donde podríamos situar a Viviani. En su contra hay que decir que tanto en el Giro, como en el Tour de Francia, ha estado muy por debajo de lo esperado, especialmente en la ronda francesa donde no consiguió ni un solo Top 10, claro que en Francia Peter Sagan fue el amo y señor del equipo. Viviani es una excelente opción para cualquier equipo que busque un hombre rápido, aunque es de suponer que no todos los equipos podrán pagarle lo que pida.

El esloveno Grega Bole es otra buena opción si el equipo busca victorias de etapa. Bole ha conseguido tres victorias este año siendo la más importante la obtenida en el Tour de Qinghai Lake. Es verdad que sus victorias siempre se producen en carreras menores pero también es cierto que allá donde va pelea por la victoria y es una garantía de buenos puestos. Además este año ha corrido en Vini Fantini con lo que su calendario, lógicamente, no podía estar lleno de grandes carreras. Era imposible exigirle victorias de renombre. Bole es un hombre rápido ideal para esas carreras que al equipo ni le van ni le vienen. Muchos son los equipos que acuden a carreras de poco prestigio a hacer kilómetros y rellenar calendario. El esloveno supone una oportunidad estupenda para acudir a esas carreras con opciones de victoria. Es un ciclista duro como pocos y bastante rápido, aunque no lo suficiente como para llevarse el sprint de una gran vuelta. Eso le resta puntos. ¿Serán su constancia y su regularidad reclamos suficientes para hacerle volver a algún equipo World Tour?

Yuri Trofimov es un treintañero con cara de pocos amigos. Ruso como él solo, se desconoce cuándo fue la última vez que se rió con un chiste (de hecho no se sabe cuándo se rió por última vez, así, en general). El caso es que Trofimov ha vuelto a hacer sonar su nombre en el pelotón mundial tras su magnífica Dauphiné de este año. Allí consiguió una victoria de etapa y hubiese conseguido una segunda si no hubiese aparecido in extremis un Lieuwe Westra que en esa parte de la temporada alcanzó su mejor pico de forma. El ruso de Katusha también finalizó décimo cuarto en la general del Tour, aunque estuvo lejos de conseguir una victoria de etapa. En la Vuelta se dejó ver un poco pero sin forzar demasiado la máquina. Vale que Trofimov no sea un súperclase, pero es un magnífico ciclista capaz de rodar muy bien en todos los terrenos. Sube bastante bien y cuando se centra es capaz de hacer buenas contrarrelojes. Al menos no es de los que hacen ridículos tales como el de Mollema en la última crono del pasado Tour. Yuri puede ganar etapas llanas, de media montaña, con repechos, e incluso de alta montaña, siempre y cuando coja la fuga buena. Soporta a la perfección las tres semanas. Su lugar habitual es en el escalón situado entre el Top 10 y el Top 20. Su principal problema, como buen ruso, es la indolencia. Supongo que lo de la indolencia rusa viene por la falta actitud en los entrenamientos, pero quién en su sano juicio saldría de la cama por propia voluntad para ir a entrenar con “la fresquita”. Se tiene que estar a gustísimo montando en bicicleta a las nueve de la mañana en febrero en Rusia. A lo que voy, Trofimov puede ser un magnífico ciclista para cualquier equipo si el director del equipo de turno consigue motivarlo y exprimirle todo el potencial que tiene. Otra cosa es que él, con ese carácter tan suyo, se deje exprimir.

Hay ciclistas que nacen de pie y que sin saber ni cómo ni por qué consiguen victorias sin apenas esfuerzo. Otros poseen un talento fuera de toda duda. A otros, aun siendo buenos les toca bajar a la mina y picar piedra a destajo para sacar provecho, ya sea para sí mismos o para sus líderes. Cyril Gautier es un corredor de estos últimos, un escalador de los sobrexplotados. Con una predilección hacia el calendario francés (militar en Europcar y ser bretón es lo que tiene), Gautier está acostumbrado a buscarse la vida por delante del pelotón, siempre como avanzadilla, siempre a la sombra de Voeckler y Rolland. No nos engañemos, aunque tiene tres victorias en su palmarés (las tres menores), Gautier no es un ganador. Sí que es un magnífico gregario. Es preferible ponerlo a trabajar cuando la carretera pica para arriba, pero a Cyril no se le cae el pulsómetro por tener que trabajar como una mula en el llano. Es verdad que los grandes puertos se le atragantan pero también es verdad que cuando los comienza a subir ya ha gastado el doble de fuerzas que el resto de los corredores. Su principal virtud es la entrega total y absoluta con la que lo hace todo, porque para él, la victoria de un compañero es como una victoria suya. Y no, esto último no es tan habitual en el pelotón como te puedas imaginar. Gautier es el compañero que todos quisieran tener.

Los años no pasan en balde para nadie y Michele Scarponi no es una excepción. Treinta y cinco años tiene ya Scarponi y tras su estrepitoso fracaso en el Giro ha sabido reinventarse y ha sido, junto con Kangert, el gregario más valioso de Vincenzo Nibali en las etapas de montaña. Otros ciclistas no saben o no quieren convertirse en gregarios. Michele lo ha hecho a las mil maravillas. Ese será su papel a partir de ahora. Ya no está para mucho más. Si acaso, para pelear por alguna vuelta de una semana como la Tirreno-Adriático, su prueba fetiche, o para luchar por alguna victoria de etapa. Su época dorada ya pasó. No estuvo mal. Ganó un Giro (en los despachos, por la descalificación por dopaje de Contador) en 2011. Seguro que el año que viene lo seguimos viendo aferrándose con fuerza al manillar cuando la carretera comience a empinarse.

Viene de hacer una impresionante Vuelta a España el polaco de Lampre Przemyslaw Niemiec. Mucha presencia en carrera en las jornadas montañosas y victoria en los Lagos de Covadonga. Niemiec es un escalador recio, de los que no se descomponen. Podrá perder una minutada pero nunca parece estar hundido. Niemiec es un buen ciclista que, como líder, es capaz de pelear por entrar en el Top 10 de una grande (ya lo hizo en el Giro de 2013), pero es mucho mejor utilizarlo como segundo espada. Su mayor problema es que ya tiene treinta y cuatro años. Otro corredor interesante para correr como gregario de calidad o con cierta libertad.

Un perfil similar al de Niemiec ofrece el corredor de IAM Cycling Mathias Frank. Frank ha demostrado en infinidad de ocasiones ser un notable escalador. Sin ir más lejos, este año se impuso en uno de los finales en alto de la Bayern Runfahrt por delante de gente como Pinot, Bardet o König, tres ciclistas que poco después hicieron un magnífico Tour. En la cita francesa, el suizo de IAM sufrió una caída que lo mandó para casa antes de tiempo. Frank lleva un par de años consiguiendo victorias y con tan solo veintisiete años aún le quedan cosas por decir. Si sigue progresando será un corredor importante en los próximos años. Por lo pronto, este año ya ha mejorado sus prestaciones contra el crono, especialidad en la que no es, ni mucho menos, un paquete. Además te asegura una participación de nivel en la Vuelta a Suiza. Allí, en casa, rodeado del aire puro de los Alpes, de los verdes prados suizos y de sus seres queridos, Frank corre con un extra de motivación y se convierte en un rival dificilísimo de batir. Cada año se supera en la Vuelta a Suiza. Esta temporada solo Rui Costa pudo batirle. No sería extraño que el año próximo, siguiendo con su mejora, se llevase el triunfo final de la ronda helvética.

Once contrarrelojes ha disputado en lo que va de año Jesse Sergent, neozelandés del equipo Trek. En nueve de esas once participaciones ha acabado en el Top 10 de la etapa. La primera vez que se quedó fuera fue en su primera crono de la temporada, en su cuarto día de competición. Fue decimotercero. La segunda vez que no ha estado entre los diez mejores ha sido el miércoles pasado, en el Mundial de Ponferrada, donde ocupó la décimo segunda plaza. Lo extraño es que, teniendo como tiene seis victorias en su palmarés, solo una haya sido en la lucha contra el cronómetro. Esto también nos da una idea de la clase de ciclista que es a sus veintiséis años de edad. Excelente ciclista para un equipo. Puede aportar victorias a lo largo de la temporada, ayudar en las cronos por equipos y hacer un magnífico trabajo de colocación en el llano para sus líderes. Pedirle más estaría fuera de toda lógica ya que, como buen pistard, no sube ni en ascensor.

También de Trek y también excelente contrarrelojista es el belga Kristof Vandewalle. Aunque ha sido más irregular en las contrarrelojes disputadas este año que su compañero Sergent, Vandewalle ha conseguido brillar más al adjudicarse tres etapas contra el cronómetro; una en la Vuelta a Austria, otra en la Vuelta a Polonia y la última en el nacional de Bélgica que le valió para alzarse por tercera vez consecutiva con el título de mejor contrarrelojista del país. El flamenco, está preparado para rodar, rodar y rodar, nada más. Ni siquiera se atreve con las clásicas. Vandewalle interesa si lo que el equipo busca es un cronómetro. Tic, tac, tic, tac… es hora de renovar o fichar a Vendewalle.

Otro ciclista interesante que finaliza contrato es otro escalador suizo, Steve Morabito. Se trata de un gregario impagable. Buen escalador, tiene capacidad sobrada para hacer buenas contrarrelojes, por lo tanto es un complemento imprescindible en las competiciones en las que haya cronos por equipos. Con treinta y un años aún le quedan kilómetros y kilómetros de buen trabajo en sus piernas. Puede hasta jugar el papel de líder del equipo en vueltas de una semana. Hay que decir también que las tres semanas siempre se le atragantan pero, esto mismo le ocurre a una gran mayoría de ciclistas y es que tres semanas son muchos días de competición. Claramente su rol deberá ser el de gregario de calidad en vueltas por etapas. También puede y debe tener libertad en algunas pruebas de la temporada.

En Sky, Dario Cataldo podría decir adiós al concluir la temporada. Cataldo es un vueltómano con todas las letras. El italiano es un ciclista notable en todas las especialidades. Su fuerte es la contrarreloj y sube bastante bien pero la alta montaña se le resiste. No es que llegue a meta con la grupetta pero a día de hoy no ha sido capaz de llegar con los mejores y siempre tiene un día especialmente malo durante las tres semanas. Este año ha tenido magníficas actuaciones en el Giro, donde se mostró muy combativo y estuvo cerca de llevarse una victoria en un par de ocasiones. En la Vuelta su rol ha estado más al servicio de Chris Froome. En las carreteras españolas realizó un trabajo impresionante. Siempre cerca de Froome en el llano, y endureciendo la carrera en las etapas de montaña. Cataldo fue, en varias ocasiones, el último relevo de ese tren que impone Sky en los finales en alto. El de Lanciano es un valor seguro para quien ande buscando buen trabajo para sus líderes y buenas participaciones tanto en grandes vueltas como en vueltas de una semana. Debería mejorar su remate ya que lo intenta mucho pero gana poco. En cualquier caso Cataldo no es un ciclista al que se le pueda reprochar falta de actitud. ¡Ah, y aún no ha debutado en el Tour! Gran ciclista Dario Cataldo.

Las expectativas depositadas en Filippo Pozzato siempre han estado por encima de su rendimiento. Esto es una verdad a medias. Hablamos de un ciclista que tiene en su palmarés, entre otras cosas, una Tirreno-Adriático, dos etapas del Tour de Francia, una del Giro de Italia y una Milán-San Remo. El problema de Pozzato es que ganó mucho siendo muy joven, con lo cual, lo que se esperaba de él se disparó por las nubes. En cierto modo Pippo ha sido víctima de su propio éxito. Muchos ciclistas matarían por tener su palmarés pero ese mismo palmarés es el que hace que se le exija ganar todos los años. Y no me refiero a ganar cualquier prueba, sino a ganar carreras de nivel y prestigio. Su perfil ciclista es el de un clasicómano. Muy rápido sin ser un sprinter puro, pasa la media montaña y sabe moverse en el pelotón. En teoría lo tiene todo para conseguir victorias una tras otra. Lo que más se le puede achacar es que en muchas ocasiones no lo intente. Es verdad que no se puede ganar siempre, pero a un ciclista de su nivel y con una sala de trofeos como la suya lo mínimo que se le debe exigir es que quiera ganar, que se deje ver, que se meta en las llegadas masivas en las que no estén los grandes galgos… y no siempre lo hace. Pozzatto es un ciclista muy propenso a desaparecer, a quitarse de en medio. A sus treinta y tres años seguro que puede conseguir alguna victoria más pero si quiere seguir corriendo en un segundo plano, sin presión, sin ser muy exigido, no le quedará más remedio que rebajarse el caché.

Además de Pozzato, otros hombres rápidos quedan libres a final de la presente temporada. Ciclistas que dada su punta de velocidad pueden conseguir victorias al sprint, ya sea en grupos numerosos o resolviendo una etapa en grupos reducidos. Hablo de corredores como Roberto Ferrari de Lampre, Francesco Chicchi y Rafael Andriato de Neri Sottoli, Borut Bozic de Astana, Matteo Pelucchi y Vicente Reynés de IAM, Aidis Kruopis de Orica, Nicola Ruffoni de Bardiani, Heinrich Haussler de Trek, Kenny van Hummel de Androni Giocattoli, Davide Apollonio de Ag2R, Kévin Réza de Europcar, Fran Ventoso de Movistar o Gert Steegmans de Omega.

Esta ha sido la segunda entrega de esos ciclistas que andan a la caza de un contrato. Hay más, la lista es interminable. En breves aparecerá la tercera y última entrega. ¡Estad pendientes de la web!

Escrito por:

@AbdonRV

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