Armindo Fonseca, un luchador sin premio

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Foto: fortuneo-vital-concept.fr

La tercera etapa del Tour de Francia, entre Granville y Angers, fue una de las más aburridas que se recuerdan. Ante la somnolencia del pelotón, solo un valiente osó encarar los más de 220 kilómetros cara al viento. Un corredor modesto, un francés de origen portugués, como su apellido deja a la claras, Armindo Fonseca, fue el único jinete que, durante más de 150km, dignificó su oficio en un día para olvidar. Pero Armindo no abre portadas, ni congrega a las masas en las salidas, así que el jurado del premio de la combatividad, optó por entregar el dorsal rojo a Thomas Voeckler. El de Direct Energie atacó a 80 kilómetros de meta, tras pedir permiso al pelotón, en una imagen bastante lamentable. Cierto es que le dio salsa a la etapa, pero no llegó a ir en cabeza en solitario en ningún momento, y fue cazado al mismo tiempo que el de Fortuneo-Vital Concept. Una auténtica injusticia para un ciclista que se había ganado su cuota de pódium en una etapa indigna. Por todo ello, queremos dedicarle este humilde artículo, que no servirá para compensar el robo sufrido ayer, pero que es al menos nuestro sincero homenaje por su espíritu combativo.

Su papel como obrero del pedal ya parecía predestinado cuando nació un primero de mayo, Día del Trabajador, en la ciudad bretona de Rennes. Su nombre y apellido testimonian su origen portugués, que le viene de lado de su padre, natural de Travassós, en el noroeste del país luso.

Desde sus primeras pedaladas se enamoró del ciclismo, que se convirtió en gran pasión. Siempre ligado a equipos de su región, fiel a la sangre bretona que le corre por las venas, militó desde los 13 años en las escuela ciclista de su ciudad natal, para pasar en su segundo año juvenil al importante equipo del Côtes d’Armor, que presume de haber criado ya en su cantera a más de dos decenas de profesionales galos (Hardy, Bihel, Cherel o Gérard entre ellos). Como aficionado, destaca su victoria en la carrera bretona de un día Redon-Redon en 2010.

Un año después, le llega la merecida oportunidad de saltar al profesionalismo, de la mano del equipo regional, el por entonces Bretagne-Schuller, estructura a la que se mantiene fiel desde entonces. Siempre valiente y decidido a brillar, ya consigue resultados destacados en su debut, como la segunda plaza en el Tour de Finitère por detrás de Romain Feillu y varios top10 en diferentes etapas y pruebas del calendario galo. Su buena punta de velocidad le hace acumular puestos de honor en los siguientes años, incluyendo un séptimo y un octavo en dos etapas de una carrera muy especial para él, la Volta a Portugal de 2013, y segundos puestos en Getxo, Boucles de la Mayenne o Tour de Limousin entre otros.

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ouest-france.fr

La progresión y los buenos resultados en los años anteriores, se confirman en el que hasta ahora es su mejor año, el 2014. Sigue acumulando pódiums y puestos importantes en el comienzo de temporada, e incluso se mete en sprints de carreras de nivel como París-Niza (7º en la segunda etapa). El primer premio del año a su constancia llega en Boucles de la Mayenne, en la que por fin logra su primera victoria profesional, que había rozado en tantas ocasiones, en la etapa con final en Bonchamp. Con la lata abierta, llega su debut en el Tour de Francia 2014, carrera que disputa este año por tercera vez consecutiva. En su primer Tour, logra su mejor posición en una etapa, al ser decimosegundo en la etapa conquistada por Alexander Kristoff en Saint Étienne.

2015 no empieza tan bien como los años anteriores, pero vuelve a dejarse ver en el Tour de Francia y acaba el año en gran estado de forma, con buenos resultados entre los que destaca el séptimo puesto en el sprint de una carrera WorldTour como el GP de Plouay.

En esta temporada, sigue manteniendo su regularidad y logrando buenos puestos desde el principio de temporada, pero la victoria no llega. Rápido en los finales en grupo, no cuenta con el punch que marca la diferencia para cruzar la meta en primer lugar. Pero Armindo, un corredor de equipo, un profesional de los de verdad, no pierde la fe y sigue luchando por brillar, a base de una combatividad y buen hacer que le ha granjeado el respeto de sus directores y compañeros.

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au.eurosport.com

Subirse al pódium para recibir el premio de la combatividad en Angers, habría sido un merecido para un ciclista y un equipo modestos. El Tour olvida a veces qué estos corredores hacen tan grande este deporte como los que “venden camisetas”.

Volverá a ser corredor indispensable en Fortuneo-Vital Concept, dejando ver el maillot del conjunto de su tierra y ayudando a Daniel McLay en los sprints, o protegiendo a Eduardo Sepúlveda en estas etapas llanas.

Ojalá volvamos a ver al bueno de Armindo luchando por la fuga en este Tour, y que, por qué no, pueda celebrar con un buen bacalhau una victoria del equipo de su vida.

Escrito por:
@VictorGavito

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