Apuntes para un Tour falto de sal

Gracias

En un Tour que será recordado como uno de los más aburridos de la historia reciente en cuanto a batalla por la general se refiere, es justo reconocer el mérito de los que han salvado la carrera. Los cazadores de etapas, en parte favorecidos por la pasividad general de los grandes gallos, nos han regalado una lucha memorable por las victorias parciales. Las victorias de etapa de este Tour tienen mucho nivel, y se han logrado a base de casta, clase y puro espectáculo en fugas de muchos kilates.

Los primeros en lograr destacar en este aspecto fueron Greg Van Avermaet, merecido maillot amarillo en la primera semana, con victoria de etapa a lo grande y con el honor de meterse en una gran fuga pirenaica luciendo el distintivo de líder; y Stephen Cummings, un ciclista que nunca falla y que ofreció una fantástica victoria a su equipo camino el Lac de Payolle.

Con el paso de las semanas, el Tour fue terreno de inconformistas que animaron cada paso de montaña, metiéndose en cada fuga y mostrándose ambiciosos cada día. Algunos de ellos lograron premio a sus esfuerzos, como un imperial Thomas De Gendt en Mont Ventoux; el colombiano Jarlinson Pantano, con una última semana que lo coloca como uno de los ciclistas más queridos por la afición, con victoria en Culoz, presencia continua y merecido premio a la combatividad; Tom Dumoulin, quien lleva tres grandes vueltas consecutivas llevándose etapas, algo al alcance solo de los fuera de serie; Ilnur Zakarin, repuesto de su caída en el Giro para coronarse en Finhaut-Emosson; Michael Matthews, capaz de reinventarse para llevarse al zurrón la etapa de Revel al imponerse en una fuga de peso; o Ion Izagirre, que daba una alegría al ciclismo español con su descenso suicida camino de Morzine, en la que posiblemente haya sido la etapa más bonita de la carrera.

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Fuente: fansided.com

Otros quedaron sin saborear las mieles del triunfo, pero merecen un aplauso por haber puesto sal a este Tour tan insulso. Cerca de las victorias estuvo un omnipresente Rafal Majka, que dio al palo varias veces pero que se puede ir satisfecho con su maillot de la montaña. Muchos nombres podrían figurar en esta lista de animadores sin premio, que podríamos encabezar con el pundonor de Dani Navarro, Julian Alaphilippe, Serge Pauwels, Stef Clement, George Bennett, Alexis Vuillermoz Rui Costa; la exhibición de Tony Martin camino de Berna; la presencia diaria de ciclistas que, pese a no estar en su mejor momento de forma, no se conformaron con pasar desapercibidos como Vincenzo Nibali, Pierre Rolland, Thibaut Pinot Domenico Pozzovivo; o los ciclistas más modestos que se enfrentaron al gran pelotón a sabiendas de que poco habría que hacer, como Vegard Breen, Leigh Howard, Arthur Vichot, Paul Voss, Jan Barta, Armindo Fonseca, etc.

A todos ellos, gracias. Muchos no subirán a ningún pódium, ni han abierto periódicos o crónicas, pero son los que nos han salvado de caer rendidos en los brazos de Morfeo en más de una ocasión. El ciclismo es para, y por, los valientes.

El “puto amo”

Un año más, y como ya hiciera en 2015, Peter Sagan ha demostrado ser el héroe que el ciclismo de hoy necesita. Un corredor excéntrico, natural y carismático que glorifica este deporte a base de ambición y esfuerzo. Tres días de amarillo, tres victorias de etapa, maillot verde, y un sinfín de ataques en todos los terrenos, lo hacen merecedor del premio al “supercombativo” del Tour y, seguramente, de mejor corredor de esta edición de la ronda gala.

No hay mejor ciclista para lucir el arco iris por las carreteras de todo el mundo. Cada una de sus victorias es una oda a la justicia, un soplo de aire fresco para un ciclismo  que necesita estrellas de su nivel. Es muy difícil no querer a Peter Sagan.

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El rodillo

Tercer Tour de Francia para Chris Froome. Un maillot amarillo merecido, ganado a pulso gracias a un liderazgo imponente y a una superioridad aplastante de su equipo el Team Sky. Un corredor, que, algunos, a veces cegados por el forofismo localista que tanto daño hace a este deporte, se afanan en desprestigiar, pero que debe ser admirado porque se entrega cada día por merecer sus éxitos. Tal y como se desarrolló la carrera, con la potencia de su escuadra y su superioridad contra el crono, no necesitaba arriesgar para llevarse la general con suficiencia, pero fue capaz de ir minando la moral de sus rivales con eso que llaman los “marginal gains”. Su ataque suicida en el descenso de Bagnères de Luchon, o su jugada magistral frente al viento en Montpellier, son muestras de que la superioridad no está reñida con la ambición. La polémica por su carrerita de triatleta en el Mont Ventoux no debe manchar una victoria lograda con el mayor mérito ante el derrotismo y pasividad de sus rivales.

Para los que quieran poner en duda la personalidad de este británico keniata, tengan perspectiva y recuerden que, a diferencia de otros dominadores de grandes carreras en el pasado, ha sabido demostrar saber perder con pundonor y profesionalidad en momentos pasados (véanse sus participaciones en la Vuelta a España).

El delfín

Francia lleva demasiado tiempo buscando un héroe para la general de su carrera patria. Uno tras otro, los grandes depositarios de las esperanzas del orgullo galo se ahogaban con el paso de las décadas. Pero, un escurridizo y valiente brivadois. está iluminando los rostros de sus compatriotas. Aún lejos de poder plantar cara al todopoderoso Chris Froome, Romain Bardet es un ciclista inconformista, valiente, espectacular y ambicioso. El corredor que necesitaban los franceses tras una nueva debacle de Thibaut Pinot. Su segundo cajón del pódium de París se cimentó en un órdago camino de Saint Gervais (al pie del Mont Blanc), jugándoselo todo en un descenso que llevó al suelo a muchos de los candidatos de la general, que le valió además una enorme victoria de etapa.

AG2R es un equipo que se hace querer, con ciclistas que dan espectáculo en cada carrera, y que no se arruga ante estructuras con más medios y poderío. A sus 25 años, el bueno de Romain tiene mucho ciclismo por delante, y, si no se tuerce, será sin duda el ídolo que el gran país ciclista que es Francia necesita.

The man from Man

Treinta etapas en el Tour de Francia lo llevan a coronarse como el mejor velocista de la historia de la carrera más importante. Incluso cuando parecía que ya no había mucho más que sacar de él, Mark Cavendish ha vuelto a sorprender a propios a extraños, con el ímputo de aquel joven que vencía por primera vez en el Tour en Châteauroux en 2008, para confirmarse de nuevo como el gran sprinter de esta edición. Cuatro victorias para un Dimension Data en estado de gracia, que lo aúpan en la clasificación histórica de vencedores parciales por delante de un tal Bernard Hinault y solo por detras del más grande entre los grandes, el “Caníbal” Eddy Merckx.

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Fuente: telegraph.co.uk

El Dúo Dinámico

La presencia española en la general ha estado sostenida por dos ciclistas que son bandera de una de las mejores generaciones que ha tenido nuestro deporte. Alejandro Valverde, un tipo único en su especie, que tras lograr un memorable pódium en el Giro de Italia, ha logrado ser el mejor de nuestro país en la general final; sexto estando al servicio de Nairo Quintana, gastando los últimos gramos de sus fuerzas en la montaña junto al colombiano. Todo está escrito sobre el murciano, y aún le queda año por delante para seguir acrecentando su leyenda. Mucho se echará de menos al ciclista de Movistar cuando cuelgue la bicicleta.

El que sí dice adiós a la práctica profesional del ciclismo es Joaquim “Purito” Rodríguez. Un corredor que ha sabido madurar como el buen vino, ganando con los años. Su último Tour finaliza con un séptimo puesto en la general, un top10 logrado con solvencia. Pese a que le ha faltado la victoria de etapa, ha terminado a lo grande siendo el único que supo atacar en la ignominia conformista en que se convirtió la penúltima etapa de este Tour. Dice adiós en un buen momento, cuando todavía tiene piernas para rendir entre los mejores, aunque sin la brillantez y explosividad de años pasados.

Confiamos en las nuevas hornadas que están por venir, pero cierto es que el listón está muy alto.

Juventud, divino tesoro

El ciclismo que viene, el ciclismo que llega, jóvenes que han dado un paso adelante en su confirmación como futuras estrellas, que tienen que acaparar titulares en los años venideros. Dos nombres sobresalen en esta edición por su rendimiento en la clasificación general Adam Yates Louis Meintjes. 

El británico de Orica se queda a un paso del pódium, en el que estuvo firme hasta la decimonovena etapa. Un ciclista de oro, con una Clásica de San Sebastián en su palmarés, que demuestra que también tiene fondo y calidad para luchar por las generales en las grandes vueltas. En un equipo que sabe llevar con paciencia a sus jóvenes talentos (el ejemplo de Esteban Chávez es paradigmático), tiene recorrido para enfrentarse a grandes retos. El maillot blanco lo confirma como la gran revelación del Tour 2016.

Por su parte, el sudafricano de Lampre, ha podido confirmar en el equipo italiano lo que venía apuntando desde hace años. Gran escalador, ha dado esta temporada ese paso al frente que sus seguidores reclamábamos. Sabiendo sufrir en el llano, donde el viento fue su gran enemigo, ha sabido aguantar las tres semanas para colarse en el top10 de la general. Un corredor que está evolucionando a pasos lentos pero seguros, y que es el primer africano (excepción hecha con el euopeizado Chris Froome), que logran tan alto puesto en la clasificación final.

En otras lides, se han dejado ver Jasper Stuyven, con una fantástica demostración de clase, truncada al final, en la segunda jornada camino de Cherbourg; y Sondre Holst Enger, el corredor más joven de este Tour, con cuatro top10 en etapas, entre los que destaca el tercer puesto en la exigente jornada camino de Berna.

Les domestiques

La historia del ciclismo y del Tour de Francia está escrita también por el esfuerzo de los entregados gregarios, corredores que anteponen el sacrificio por sus líderes a la gloria personal. En esta edición, el título del mejor doméstico de la carrera tiene que irse, sin duda alguna, a manos de Wouter Poels. Sus demostraciones en la montaña en favor de Chris Froome han traído de cabeza a los rivales. Una auténtica apisonadora que anuló todos los tímidos intentos de cuestionar la superioridad del Sky. El ganador de la Lieja-Bastogne-Lieja, es la punta de lanza de la armada negra de un Team Sky que vapuleó a todos sus rivales. Junto a él, un fantástico y fiable Mikel Nieve, o un irregular Geraint Thomas, decisivo en el ataque de Froome en los abanicos de Montpellier o al ceder la bicicleta a su líder tras su caída camino de Saint Gervais.

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Foto: Graham Watson. Fuente: cyclingweekly.co.uk

La superioridad de los “hombres del futuro”, ha dejado en segundo plano a otros bravos gregarios de este Tour. Diego Rosa para Fabio Aru, o Damiano Caruso para Richie Porte, se merecen un hueco por ser de los pocos que pudieron contestar el dominio británico en las montañas. El polaco Maciej Bodnar y el francés Mickael Cherel han sido lanzaderas decisivas en las victorias de Peter Sagan en Montpellier y de Romain Bardet en Saint Gervais. Ilnur Zakarin estuvo presente como puente en el ataque de Purito en la Joux Plane. Haimar Zubeldia Peter Stetina estuvieron cerca en los duros dos últimos días de Bauke Mollema. Imanol Erviti cumplió como capitán en carrera en los complicados días de viento para Movistar. El trabajo de Daryl Impey Luke Durbridge para Matthews y Adam yates. Todos ellos, y muchos más, pueden irse a casa satisfechos por el trabajo bien hecho. El ciclismo es y será, aunque la fama quede para los individuos, un deporte de equipo.

Mala suerte

En la carrera de fondo que es el Tour de Francia, los designios de la diosa Fortuna tienen el poder de hundir o encumbrar las esperanzas de los más fuertes. Los caprichos del destino se han cebado este año, una vez más, con algunos corredores importantes.

Alberto Contador no duró en este Tour ni unas pocas horas. Su caída en la primera etapa, y el remate de una nueva caída el segundo día, lastraron desde el inicio su rendimiento y su moral. Aguantó a base de orgullo hasta que no pudo más en la etapa de Andorra. Una lástima para el pinteño, que afrontaba con mucha ambición esta edición, y para los aficionados, privados del único corredor capaz de poner patas arriba la carrera a base de ataques y espectáculo.

El colmo de la mala suerte recayó sobre Bauke Mollema. El neerlandés estaba haciendo un Tour fantástico, rindiendo muy por encima de lo esperado. Fue el más fuerte en el Mont Ventoux, donde el despropósito organizativo ya le privó de unos interesantes segundos, y aguantó su posición en el pódium con firmeza incluso en las contrarrelojes, su talón de Aquiles en tiempos pretéritos. Todo se iba al traste en la antepenúltima etapa, se iba al suelo y ya no levantaría cabeza. Goteo de minutos en los Alpes para quedar incluso fuera del top10.

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Fuente: zimbio.com

En menor medida, pero sí de manera decisiva, el mal fario acompañó a Richie Porte. El aussie por fin ha podido dejar claro que es capaz de afrontar el liderazgo de un equipo en una carrera de tres semanas. Seguramente el único capaz de contestar a Chris Froome en la montaña, el pinchazo en la segunda etapa le hizo perder un tiempo muy valioso que quizás le habría permitido auparse al pódium de París (perdió 1’45” con los favoritos aquel día).

Decepciones

Tercero en el Tour 2016, su tercer pódium en la ronda gala con solo 26 años, algo al alcance de muy pocos. ¿Por qué entonces comenzar este epígrafe con Nairo Quintana? Eso se preguntarán algunos, más después de escuchar al colombiano relatar sus problemas de alergias que le hacían incluso plantearse la retirada. Pero, después de la campaña realizada con el #SueñoAmarillo, no podemos más que mostrar nuestra decepción con el Tour del boyacense. Cuando mejor en forma parecía, al llegar los Pirineos, aún con el recuerdo fresco de su imponente Route du Sud, parecía, y decía, guardarse para etapas posteriores. Primer error, pues la falta de ambición en esos días, en los que se le veía aguantar el ritmo de Froome o Porte con suficiencia, supusieron un lastre en días posteriores. No es la primera vez que Nairo y Movistar hipotecan la general por esperar al último día (en 2015 vivimos lo mismo), en favor de luchas menores como la clasificación por equipos; pero este año el resultado de la estrategia ha sido aún peor al fallar las piernas y las cuentas. Además, el despiste con el bidón en el descenso hacia Bagnères de Luchon y la falta de reacción del equipo en el ataque Tinkoff-Sky de Montpellier, afectaron a la moral y, quizás, al ambiente en el equipo. Afortunadamente, Nairo tiene margen para aprender de los errores, y camino por delante suficiente para hacer real ese sueño que parecía cerca pero que aún está lejos.

Algunos corredores que llegaban a este Tour con ambición, han vuelto a dejar patente, una vez más, que no están hechos para la presión que suponen tres semanas de carrera. Dos corredores son el paradigma de esta afirmación: Tejay van Garderen Warren Barguil. En los Pirineos el francés y en los Alpes el estadounidense, se dejaron cualquier opción de luchar por un puesto de honor en la general. Corredores de indudable calidad que todavía tienen recorrido para aprender a afrontar estas carreras, pero que a día de hoy parecen más adecuados para pruebas de una semana o lucha por la victoria de etapas.

La decepción entre las decepciones, la más dura de todas, ha sido el Tour de Francia 2016. Un Tour soso, aburrido en grado sumo, y, por si esto fuera poco, chapucero (el accidente con el arco del último kilómetro, pero sobre todo el penoso espectáculo del Mont Ventoux). La ronda gala tiene per se, la Historia y el prestigio detrás, que hacen que acapare la atención de todos año sí y año también, pero hace tiempo que ha dejado de ser el mayor espectáculo ciclista del año. La Vuelta, y sobre todo el Giro de Italia, le han pasado por la izquierda. Miedo nos da lo que se puedan sacar de la manga en ASO para solucionarlo.

Escrito por:
@VictorGavito

4 comentarios
  • Juan Manuel Padrón Morales
    Publicado a las 19:52h, 26 julio Responder

    Buenas tardes. Hace unas semanas y por casualidad, di con su página web y la verdad es que ha sido un grato descubrimiento. Ahora ya espero, anhelo, con expectación, toda nueva previa a una gran carrera. Me encanta hacer “porras” sobre candidatos y posibles revelaciones como ustedes. Con respecto a este artículo, permítame que le diga que me ha encantado. Rezuma mucho conocimiento y contrastar sus apreciaciones con las que yo, humildemente saqué de este Tour siempre me ayudan a aprender más. No obstante me gustaría hacerle una par de comentarios. El primero es esta afirmación (referido al Tour) “”pero hace tiempo que ha dejado de ser el mayor espectáculo ciclista del año. La vuelta y sobre todo el Giro de Italia, le han pasado por la izquierda.” Me parece algo exagerado. Me consta que muchos ciclistas, empezando por Contador han calificado el Giro como la “carrera más bonita del mundo” pero por seguimiento, participantes, perfil de las etapas y sobre todo implicación social, el Tour sigue siendo la “carrera de carreras” El segundo comentario tiene que ver con su referencia a las decepciones. Me parece un poco injusto poner al mismo nivel a Van Garderen y Barguil. No sólo por la diferencia de edad, luego de experiencia, sino también porque Barguil venía de “casi” ganar el Tour de Suiza (todavía me pregunto como pudo perder la carrera en la crono final. Será la maldición de los 8 segundos de Fignon), un par de semanas antes, donde Van Garderen, por cierto, volvió a decepcionar. Creo que es un ciclista sobrevalorado. A Barguil le ha sobrado semana y media. Acaso el próximo año le conviene hacer otro calendario. En cualquier caso creo que es aún pronto para exigirle al mismo nivel que al americano. Para terminar y aprovechando que otro de los artículos que he leído en la web es el de la “maldición de los franceses” quería preguntarle cuál cree que será el que acabará con esa maldición: ¿Romain “frío” Bardet, Thibaut “temperamental” Pinot, Warren “se le espera” Barguil”, Julian “segundo” Alaphillippe? ¿Otro? ¿Aún no ha nacido?…Muchas gracias

    • Road&Mud_roadandmud
      Publicado a las 19:58h, 26 julio Responder

      Buenas tardes,
      Antes de nada muchas gracias por todos los comentarios y las buenas palabras.
      Sobre el contenido del artículo. En lo referente al Tour como espectáculo, el comentario se refería más bien a espectáculo en cuanto a emoción y lucha por la general. Como bien indica, por estructura e impacto social sigue y seguirá siendo la primera. El Tour siempre es el Tour.
      En lo referente a Van Garderen y Barguil, claro está que el escalón y la vara de medir es diferente; especialmente porque uno de ellos (Barguil) tiene mayor margen de mejora que el estadounidense.
      Creo que Bardet es el que más opciones tendría de levantar esa maldición, pero aún está lejos de poder batir a un Chris Froome. En Francia se está haciendo buen trabajo con la cantera y hay corredores muy interesantes en camino, pero, quizás la presión con la que se les carga desde jóvenes en cuanto destacan en el Tour es un peso demasiado grande.
      Gracias y saludos

      • Juan Manuel Padrón Morales
        Publicado a las 22:17h, 26 julio Responder

        Muchas gracias por contestar y aportarme una información de la que siempre aprendo
        . Les seguiré muy de cerca a partir de ahora. Ni los temibles “abanicos” me harán perderme sus futuros artículos.

  • Ruben Correa
    Publicado a las 15:39h, 27 julio Responder

    Mucho articulo, ya quisiera yo sentarme a escribir así sobre ciclismo, mis más sinceras felicitaciones.

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