Alberto Contador: un hombre disfrazado de niño

Lee la primera parte de esta serie aquí.

Como los toreros con cicatrices en la cara, Alberto Contador puede ver cada vez que se mira en un espejo lo que pudo ser y afortunadamente no fue. Aún y todo, Alberto Contador sigue conservando una cara de típico niño bueno. Imagen totalmente engañosa. Porque Alberto es un hombre hecho y derecho. Y la cantidad de veces que ha sabido superar los reveses sufridos durante su carrera profesional nos muestra que es un hombre con un carácter y una personalidad fuera de lo común. No es fácil salir airoso de algunos de estos trances. Por desgracia, en el ciclismo tuvimos grandes campeones que nunca superaron estas adversidades y hoy ya no están entre nosotros.

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A Alberto no se le han creído muchas de lo que algunos calificaban como “excusas”, vendas antes de la herida, previas al comienzo de carreras en las que finalizó en la parte más alta del podium. No le creyeron cuando, antes de tomar la salida en el Giro de 2.008, afirmaba estar en una playa, sin entrenarse, y que le avisaron de que iba a participar pocos días antes del comienzo de aquella edición del Giro. Tampoco le creyeron en agosto del año pasado. Por entonces Alberto decía estar lesionado tras su caída el 14 de julio en el Tour, y dudaba sobre si iba a ser de la partida para la Vuelta a España. Cuando finalmente anunció su participación, nos intentó convencer de que durante las primeras etapas iba a estar a la expectativa de cómo evolucionaba de su lesión… Tanto en el Giro de 2.008 como en la Vuelta de 2.014 acabó primero en la general. Particularmente, para quien escribe, la ocasión que menos credibilidad me ofreció fue aquel famoso vídeo grabado una tarde tras una etapa pirenaica en el Tour de 2.010.

Como muchos recordarán, Andy Schleck atacó a Contador en la ascensión a Port de Balès. Contador se quedó atrás. Al poco tiempo Alberto salió a por Andy. Andy sufrió una avería mecánica y fue alcanzado y superado por Contador que se lanzó en el descenso para compensar la diferencia que el luxemburgués tenía sobre el madrileño en la general. Esa misma tarde Contador, no sabemos con qué asesoramiento, grababa y difundía un vídeo en el que manifestaba no haberse percatado de la avería mecánica del pequeño de los Schleck cuando le superó. Resultaba difícil creerse tal explicación porque el ritmo del luxemburgués denotaba que algo absolutamente anómalo sucedía. Pero más allá de eso, lo que menos me gustó del caso es que Alberto Contador grabase aquel, en mi opinión, ridículo vídeo. Porque Contador no tenía ninguna necesidad de grabar aquel esperpento. Porque Alberto Contador no debía explicaciones absolutamente a nadie. Porque era una situación absolutamente normal de carrera en la que él sacó provecho de una forma totalmente lícita en todos los sentidos, incluido el de la ética deportiva. Porque eso se ha hecho así siempre en la historia del ciclismo, salvo un paréntesis histórico, una moda, ridícula en mi opinión, que reinó en la década pasada. Y a la sombra de esa patética moda fue cuando Alberto rodó el famoso vídeo.

La moda de frenar, de esperar, atendiendo a no sé qué circunstancias. Una moda bastante hipócrita por cierto, como bien se pudo comprobar el 14 de julio de 2.003 en los segundos posteriores a la caída de Joseba Beloki, y cuando todavía se desconocía el alcance real de su lesión; la moda entonces no se aplicó. Pero que se volvió a aplicar en esa misma edición del Tour, cuando el ciclista al que no nombraremos rodó por los suelos al engancharse su rueda con una bandera. Fueron entonces sus adláteres, algunos de los cuales ni siquiera vestían el mismo maillot de quien cayó, los que ordenaron “frenar” la marcha. Afortunadamente hoy en día esa moda va quedando en el olvido. Sirva la imagen del ataque en tromba de Astaná cuando Contador sufrió esa avería mecánica pocos kilómetros antes del Mortirolo en este pasado Giro. Pena que Alberto acabase grabando aquel vídeo.

Mentiras o verdades al margen, la cuestión es que a Contador le sirven. Y desde mi punto de vista, la utilización de estas mentiras, medias verdades o verdades enteras, es algo que se ha dado siempre históricamente en nuestro deporte. Y en absoluto es algo por lo que se le pueda reprochar. Mucho más culpable, en mi opinión, es el rival que se las acaba creyendo, que Alberto Contador cuando lanza esos anzuelos al proceloso mar de la prensa. En ese sentido, Contador me recuerda a todo el show que monta Thomas Voeckler durante sus escapadas.

Es el propio Mikel Landa quien nos despeja las dudas de si toda esa escenificación de Alberto sirve para algo o no. Tras la etapa de Finestre donde Contador sufrió lo suyo para conservar la maglia rosa, el alavés manifestó: “Alberto nos ha engañado”. Tras la llegada a meta y analizar los datos, Mikel Landa comprendía que la maglia podía haber cambiado de portador si hubiesen probado antes y más veces a Contador. Sin embargo, Contador pareció estar como si nada cuando saltó a los ataques de Hesjedal, Kruijswijk y el propio Landa. Eso acabó desanimando a sus rivales para volverlo a intentar. Y el ataque que finalmente fructificó ya era demasiado tardío.

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Si de algo se le puede acusar a Alberto es, o de no haber sabido acertar a la hora de elegir los equipos donde ha corrido, o de haber tenido mucha mala suerte en esa elección. La responsabilidad no es suya en exclusiva. Es dominio público que tiene asesores. El Liberty de Manolo Sáiz donde dio sus primeras pedaladas profesionales se vio implicado en el asunto de la Operación Puerto… En 2.008, el equipo Astaná fue vetado por la organización del Tour y Alberto debió modificar su calendario… Cuando por fin pensaba encontrar la estabilidad, Armstrong volvió al ciclismo y le hizo correr con una terrible tensión aquel Tour de 2.009… La necesidad de un copatrocinador por parte de la escuadra de Riijs provocó que Oleg Tinkov apareciese por el equipo y con ello desaparecieran muchos indicios de racionalidad y aumentase la intranquilidad… Ejemplo paradigmático fueron las declaraciones del magnate ruso durante el Tour de 2.013. La tozuda realidad es que, siendo uno de los mejores ciclistas de la historia, la elección de equipos de Alberto ha estado condicionada por multitud de factores que han impedido que haya podido competir en entornos más estables.

Desde luego que sin unas condiciones genéticas de gran campeón para las grandes vueltas nada hay que hacer. Pero Alberto ha sabido sumar a eso una determinación y una fuerza mental extraordinarias para salir adelante. Ya de entrada para superar aquella operación de cavernoma y ser capaz de proseguir su carrera deportiva profesional. Pero no sólo eso.

Cuando el Tour vetó la participación de Astaná en 2.008 la reacción de Alberto no fue solamente la de quejarse. Prosiguió su preparación y se adjudicó las otras dos grandes rondas en que pudo participar aquella temporada. Así. Ni más ni menos. En 2.009, con un equipo Astaná totalmente enfrentado entre sus dos líderes (él y Lance Armstrong) Alberto fue capaz de superar todas las trampas y adversidades. Lejos de abandonarse a su esquiva suerte volvió a ganar la grande bouclé. Ni su propio director Johan Bruyneel pudo con Contador.

Lejos de tirar la toalla tras el positivo de 2.010 en el Tour, Contador se presentó en la salida del Giro 2.011 ofreciendo una soberbia exhibición. Aun a riesgo de que no le fuese a figurar en el palmarés oficial, como finalmente sucedió. Y también lejos de haber podido preparar esa edición del Tour de 2.011 en condiciones, Alberto tuvo muchísima presencia en carrera para finalizar quinto.

Durante su sanción Contador mantuvo la tensión de los entrenamientos. Al mes siguiente de su regreso Contador se adjudicaba una de las Vueltas a España más competidas que se recuerdan. Cuando algunos lo comenzaron a enterrar tras su discreto (para su nivel) Tour de 2.013, Alberto ha vuelto a vencer en Vuelta a España del año pasado. Acerca del Tour nunca sabremos qué hubiera sucedido sin mediar aquella caída…

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Recientemente ha ganado el Giro de 2.015. Apenas sin equipo, frente a un Astaná que teniendo un conjunto muy superior o no ha sabido o no ha podido arrebatarle la maglia rosa. Un triunfo muy necesario en el equipo Tinkoff-Saxo que llevaba una temporada muy complicada. Con salida de Riijs incluída. Y es que Alberto tiene una capacidad de concentración muy fuera de lo común. Abstraerse de todas las polémicas que suelen reinar en el seno de los equipos en los que ha militado, para centrarse en la carrera y acabar ganándola. Bruynnel, Armstrong, Tinkov… No deberíamos olvidarnos de la actuación de Levi Leipheimer durante la Vuelta de 2.008. Fue allí donde el pistolero de Pinto pudo comprobar in situ por vez primera cómo su principal enemigo puede llegar a vestir el mismo maillot que él. Alberto ha demostrado sobradamente durante toda su carrera cómo sabe manejarse en esos entornos complicados.

En el próximo capítulo haremos un análisis comparativo de los números de Contador en grandes vueltas en relación a otros grandes campeones. Para que lo situemos en ese contexto histórico y lo valoremos en su justa medida. Desgraciadamente, en España el ciclismo ha perdido seguimiento y Contador no ha encontrado en su país el reconocimiento que debiera. Cómo no, de nuevo lo podréis leer en Road And Mud.

Escrito por:
@ranbarren

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