22 desconocidos de este Giro 2016 (Segunda parte)

Mi madre siempre dice que no termino nada. Con esta segunda parte de los ciclistas desconocidos del Giro (puedes leer la primera parte pinchando este enlace) me permito liberar mi alma y hacerle un in da face a mi progenitora, pero sobre todo, seguir rindiendo homenaje a unos cuantos corredores que hacen que las carreras ciclistas sean posibles. Esos puntitos de color que aparecen en las tomas aéreas de las carreras son, al fin y al cabo, personas montadas en la bicicleta que sacrifican su brillo personal en favor de otros. Ese acto de generosidad había que compensarlo de alguna manera. Este es mi agradecimiento, mi intento por que el público sepa de la existencia de esos estoicos luchadores.

Uno de los hombres de confianza de André Greipel es el danés Lars Ytting Bak. A sus treinta y seis años aún le quedan pedaladas que dar a este robusto rodador con una espalda sobre la que se podría forjar una katana. Acostumbrado a echar fugas abajo, Bak es uno de esos ciclistas que ponen el pelotón a mil cuando se va acercando la meta. El de Silkeborg es el azote de los escapados que saben que cuando Bak comanda la persecución poco tienen que hacer ante el preciso timing del hombre de Lotto Soudal. De vez en cuando se permite la coquetería de filtrarse en una fuga, que a todos nos gusta que nos digan cosas bonitas. En esas situaciones no es de los que se ponen nerviosos y tiene capacidad para resolver, como lo demuestra por ejemplo su victoria en el Giro de  2012. Por si fuera poco, va bien en los adoquines. Puestos a buscarle un fallo diremos que no sube ni a la acera. Conclusión, si buscas un gregario para tu jefe de filas, pocos habrá más adecuados que Lars Ytting Bak.

Cuesta entender cómo llegó Jasha Sütterlin a las filas de Movistar. En una escuadra, la telefónica, que suele contar en sus filas con hombres latinos, ya sean españoles, colombianos o italianos, resulta extraño ver que apostasen por el talento de un joven ciclista alemán de piel blanca como la leche. Contrarrelojista que aún debe hacerse como corredor pero que no renuncia a soñar: “me gustaría batir a Tony Martin” (ya puedes ir entrenando, gorrión). Natural de Friburgo, Sütterlin es uno de los encargados de realizar el trabajo sucio de su equipo en los primeros kilómetros de carrera (vigilar, sacar la basura…), por eso no se le suele ver delante de la cámara. Este Giro supone su primera gran vuelta por etapas. Desgraciadamente para él, en su equipo hay demasiados gallos como para que pueda hacer cualquier otra cosa que no sea trabajar. Pero no afirmemos nada, igual nos sorprende.

Si en Astana tiene que haber kazajos, en Nippo-Vini Fantini debe haber japoneses, y este año la responsabilidad de ser el japonés del nueve del Giro recae en Genki Yamamoto. Risueño y tímido, como corresponde a los nipones, Yamamoto se impuso en el nacional de ruta de su país hace un lustro cuando tan solo tenía diecinueve años. Desde entonces no ha vuelto a levantar los brazos. Se trata de un corredor con una punta de velocidad aceptable y que no rinde mal en el calendario oriental pero al que, cuando le toca competir en Europa, la cosa se le complica y es que, en el Viejo Continente nadie perdona. Habrá que ver si Yamamoto es capaz de asomar la cabeza en los puestos cabeceros aunque sea para ayudar a Grosu o a Cunego.

Tour de San Luis 2016 - 2a tappa San Luis - Villa Mercedes, 181.90 km - 19/01/2016 - Genki Yamamoto (Nippo - Vini Fantini) - foto Roberto Bettini/BettiniPhoto©2016
Fuente: nippovinifantini.com

El canadiense de Orica Svein Tuft tiene treinta y nueve años recién cumplidos, pero no os engañéis, parece mucho mayor. Tuft, de cabeza pelada como el lomo de un delfín, es un auténtico capitán en ruta. Su amplia experiencia en el pelotón internacional le vendrá muy bien a su líder, el joven escalador Esteban Chaves. Este brillante contrarrelojista, de inagotable fuerza bruta, siempre está bien colocado dentro del pelotón. Lo mejor que puede hacer el colombiano es pegarse al canadiense en carrera y también fuera de ella. En el hotel, en los ratos muertos, Chaves puede obtener sabias enseñanzas. Tras las batallitas de rigor (debe tener muchísimas después de varios años viajando por el mundo y durmiendo al raso), Tuft se habrá ganado un merecido y necesario descanso. Enfilará el camino a la habitación, pondrá la dentadura a remojo en un vaso con agua y se irá a dormir consciente de que ha hecho lo que debía, de que, un día más, habrá sido fiel a sí mismo.

A pesar de su aspecto de galán de cine, metro noventa de estatura y mandíbula angulosa, a Tom Stamsnijder nunca le importó que fueran otros los que interpretaran el papel protagonista. Sabedor de que una gran película necesita de brillantes secundarios, asumió su rol de trabajador abnegado sin levantar jamás la voz. Si para que la estrella triunfe él debe interpretar al mayor de los villanos, así será. Holandés de familia ciclista, Stamsnijder, amante de la París-Roubaix, tiene grabada a fuego la lógica del gregario, esa que dice que la victoria de uno es la victoria del equipo y viceversa. Tom llega al Giro para desvivirse por y para sus líderes; Tom Dumoulin, candidato a la victoria final, y Nikias Arndt, uno de los outsiders en los sprints de esta Corsa Rosa.

Hijo de la Perestroika, Pavel Sergueievich Kochetkov será el encargado, junto a Rein Taaramäe, de escoltar a Ilnur Zakarin en las montañas de este Giro. El escalador ruso (escalador y ruso, qué paradoja) de Katusha, puede ser de gran ayuda en las ascensiones siempre que permanezca concentrado y evite las desconexiones tan habituales en él (qué raro también, un ruso desconectando). Si mantiene el nivel, no será extraño verlo subiendo con los mejores, justo antes de que se muevan los favoritos y salte todo en mil pedazos. Ahí puede residir el valor de este ciclista oriundo de la lejana Kamensk-Uralsky. Zakarin podrá dar gracias por poder contar a su servicio con un compañero fuerte como un yunque.

kochet
Fuente: velonews.competitor.com

El funcionamiento como equipo del Lotto Jumbo siempre me resultará una auténtica incógnita. Acostumbrado como está el cuadro holandés a la piratería, fiel herencia del celebérrimo terror de los mares Piet Heyn, de vez en cuando se ve a los amarillos conducir al pelotón sin razón de peso alguna. Martijn Keizer es uno de esos tipos altos como un mástil con patente de corso para intentar saquear las etapas del Giro. A sus veintiocho años, con el cuchillo entre los dientes, aún le quedan muchos asaltos que realizar y puede que algún día cace un gran botín y su nombre quede escrito con letras de oro en la historia de la piratería ciclista.

De rojo pelaje y blanquecina piel moteada de pecas como si fuera un leopardo, Ian Boswell se afana en cumplir las órdenes que le dictan los directores del Potenciómetro Team. Escalador largo y fino, Sky tiene reservadas para él largas y extenuantes sesiones de trabajo. La función que desempeñará Boswell para el equipo británico ya la hemos visto mil veces en la piel de otros corredores. Lo que le espera a este oxigenado estadounidense, nacido en el lluvioso estado de Oregón, es coger la cabeza del pelotón en las ascensiones intermedias de cada etapa y marcar el ritmo del grupo hasta reventar. Ride until your limit es el mantra que le repiten desde el coche de equipo. Todavía es joven y, si sigue mejorando, puede que los hombres de negro empiecen a darle libertad en vueltas por etapas de poco calibre. Si no, el futuro que le espera es picar piedra de sol a sol para el Team Sky, los trabajos forzados mejor pagados del mundo.

La carrera de Jesús Hernández siempre ha estado muy ligada a la de Alberto Contador. Aunque de un tiempo a esta parte el de Burgohondo, provincia de Ávila, ha dejado de acompañar al pinteño en sus aventuras. Tras el retiro de Benjamín Noval y el ostracismo de Hernández, el Pistolero ha tenido que buscar a otra persona que le prepare la maleta y le deje la cama hecha en los hoteles. El año pasado, este escalador, que ha llegado a ser décimo noveno en la Vuelta a España de 2009, no disputó ni una sola vuelta grande. Parece que le hayan echado un mal de ojo, pero es posible que se deba a que su ineptitud en la lucha contra el crono, y puesto que en los últimos tiempos están de moda las cronos por equipos en la grandes… pues mucho mejor no tener que remar cargando con ese peso muerto. A sus treinta y cuatro años parece que sus días de dar pedales llegan a su fin, aunque puede que tenga un último truco guardado y esté dejando para el final la que sería su primera victoria profesional. Ojalá que así sea y que en este Giro borre con una soberbia actuación su tibia puesta en escena de la temporada pasada. Ningún ciclista debería colgar la bicicleta sin haber levantado, aunque sea solo una vez, los brazos en la línea de meta. Y menos alguien como Jesús Hernández, quien ha entregado su alma en beneficio de los demás.

Ritiro Tinkoff - Saxo Gran Canaria - Tinkoff - Saxo Training Camp - 11/12/2014 -  - foto Luca Bettini/BettiniPhoto©2014
Fuente: tinkoffsaxo.com

Se ve que es imposible de que de Luxemburgo salgan escaladores de escasa talla. Laurent Didier es un bigardo que se mueve con soltura en la media montaña. Su gran tamaño hace que las montañas más exigentes se le atraganten pero, a su vez, le supone un plus cuando hay que llanear. De hecho, Didier se proclamó campeón luxemburgués en la lucha contrarreloj en 2014 por delante de un especialista como Bob Jungels. Un par de años antes se había proclamado, también, campeón en ruta de su país. En las seis grandes vueltas que ha disputado hasta la fecha, contando el presente Giro, nunca obtuvo un resultado reseñable. Licenciado en ingeniería, está acostumbrado a poner su cabeza y sus piernas al servicio de sus líderes hasta que el rojo de sus mejillas se enciende en señal de agotamiento. Si Hesjedal busca un socio para emprender una aventura desde lejos, lo primero que debe hacer es mirar en el seno de su equipo. Ahí encontrará un espigado luxemburgués listo para hacer kilómetros.

Julen Amezqueta, “el Teletubbie”, de tan solo veintidós años, tiene el atrevimiento propio de los jóvenes. Debuta en una gran vuelta por etapas y en su segundo día ya se metió en la fuga de la jornada y se dio un baño de masas a su paso por Holanda. Si no se escapó el primer día fue porque el Giro comenzó con un prólogo. Otros se tiran varios años para atreverse a coger una fuga en una grande, Julen, quién dijo miedo, lo hizo en la primera ocasión que tuvo. Este navarro llega al Giro para aprender y parece ser un alumno aventajado. Amezqueta no siente pudor por sentarse en la primera fila de la clase y que le llamen empollón. Mejor eso que retirarse al fondo de la clase para rezongar y perder el tiempo. La vida del ciclista es corta y hay que aprovechar. Con el descaro que está mostrando en su paso a profesionales no parece que vayan a tardar en llegarle los éxitos. Falta saber cómo evolucionará su cuerpo y si se confirma este proyecto de escalador puro. Por ahora, el Teletubbie se conforma con hacer un buen papel en las etapas quebradizas. Lo demás ya llegará. Tiempo tiene por delante. Él seguirá estudiando.

No quiero terminar sin dar las gracias a todos y cada uno de los ciclistas que componen el pelotón. Ojalá hubiese podido escribir sobre todos. Siento la injusticia que supone tener que hablar solo de unos pocos. Por eso mismo, perdón y gracias.

Escrito por:
@AbdonRV

1Comment
  • Beli
    Publicado a las 00:19h, 13 mayo Responder

    Bravisimo! como la primera entrega, así da gusto.

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