14 de julio, el día de la vergüenza (inter)nacional 

Debía ser una jornada especial para el ciclismo y el Tour de Francia y así lo fue…

Con la celebración del Día Nacional de Francia (en conmemoración a la la toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789 -punto de inflexión en los albores de la Revolución Francesa- y a Fiesta de la Federación el 14 de julio de 1790) y la ascensión de una de las cimas más míticas y prestigiosas del Tour de Francia arrancaba una jornada especial diseñada para apelar a la épica, a la reencarnación y regeneración del ciclismo francés, que ansía una victoria en su Día Nacional desde la conseguida por David Moncoutié en 2005.

Sin embargo, la jornada estuvo finalmente marcada por la vergüenza y el bochorno. Un incidente entre una moto y los espectadores, seguido del violento choque del trio de favoritos (formado por el australiano Richie Porte, el británico Chris Froome y el neerlandés Bauke Mollema) contra esta, desencadenó uno de los mayores esperpentos y vergüenzas de este deporte.

Un líder Chris Froome, sin bicicleta (probablemente rota en el impacto), corriendo hacia la cima “improvisada” del Mount Ventoux como si de su compatriota Paula Radcliffe se tratase, de quien decían que había adaptado su eficiente manera de respirar.

Un Mollema valiente, desconocido y sublime, levantándose rápidamente tras la fuerte caída (si bien es cierto que fue el mejor parado ya que terminó encima de Froome y Porte) y logrando entrar en meta por delante del resto de favoritos.

Un “aussie” Porte demostrando que los infortunios mecánicos, incidentes y caídas son el gran rival que le puede privar del podio final de una Gran Vuelta, y en particular de este Tour de Francia.

Solo, el ciclista neerlandés cruzó la línea de meta 20 segundos por delante del grupo de favoritos (que no habían podido seguir el ritmo del trio anterior tras los ataques de Froome y Mollema). Porte se dejaba en meta 1 minuto sobre Mollema, mientras que Froome 1’45”.

Diferencias que, tras la reunion de urgencia entre comisarios, organizadores y demás partes implicadas en el Tour de Francia, fueron eliminadas, otorgando el tiempo en meta de Mollema a Froome y Porte. Parecía así que de esta manera se subsanarían en cierta medida los daños provocados por el incidente (sin que aún conozcamos las posibles lesiones causadas a los corredores, motoristas y espectadores).

Sin embargo e incomprensiblemente, al entregarse el malliot amarillo el público comenzó a silbar al líder de la carrera. Chris Froome, quién fue una de las víctimas del accidente, provocado por exceso de publico o ausencia de seguridad, que sucedió en la parte final de la ascensión, fue abucheado como si de un tirano antideportivo se tratase.

Una nota más en el esperpento vivido hoy en Francia, donde el gran protagonista y animador de la carrera, dentro de los contendientes a la general de la ronda francesa, recibe un desprecio desmesurado e inmerecido.

Escrito por:
Diego Martín

1Comment
  • SrRojo
    Publicado a las 20:13h, 14 julio Responder

    Incomprensible los abucheos a Froome, en tal caso a las autoridades francesas y ASO por la desastrosa organización!!!

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