El Top10 de la Vuelta a España

El grupo de favorito durante una de las etapas. Foto: EFE

Una vez terminada esta magnífica Vuelta a España vamos a analizar un poco lo que han hecho los diez mejores hombres de la general.

Chris Froome ha sido el mejor de la Vuelta en todos los terrenos. El Pollo de Nairobi solo aparentó atravesar dificultades el día de Los Machucos. Dos victorias de etapa, una con final en alto y otra en la crono individual donde hizo valer su superioridad en ese terreno. Va sobrado de piernas. Su único punto débil parece ser la lectura que hace de las carreras y sus propias sensaciones pero ¿quién necesita esas tonterías en pleno siglo XXI con los maravillosos potenciómetros y pinganillos que hay hoy en día? Y si sus piernas y su inteligencia asistida fallan, ahí aparece un equipo sobresaliente hombre por hombre, ocho compañeros que no solo le solucionan la papeleta sino que le evitan muchos dolores de cabeza, ya que hay que pensárselo mucho antes de atacar a los abusones del patio del colegio. Así que sí, en esta Vuelta a España Froome se ha comido su bocadillo y el de los demás niños. Enhorabuena a Froome, un señor dentro y fuera de la carretera. Lástima que su forma de correr me deje tan frío que a veces tengo que taparme con una manta en pleno verano. Pero mira, eso que me ahorro en aire acondicionado.

¿Cómo es posible que concluyendo segundo y con una victoria de etapa Vincenzo Nibali me haya podido decepcionar? La fama de Nibali es la de un campeón inconformista, un luchador infatigable que se rebela ante las injusticias del pelotón ciclista. Por desgracia, salvo excepciones, hemos visto una versión lobotomizada del Tiburón. Esperaba mucha más batalla de un ciclista que se ha pasado la tercera semana agarrándose al segundo puesto de la general como un náufrago a un madero en vez de intentar volar la carrera por los aires. Dicen que con los años nos volvemos más conservadores. Eso mismo puede estar pasándole a un Nibali que ya disputó un Giro plagado de recortes.

Ilnur “Soyuz” Zakarin, el ruso de Náberezhnye Chelny -premio para el que me diga el gentilicio de esa afable localidad- ya tiene el podio en una grande que ansiaba. Lo ha conseguido como una hormiguita. El ruso se ha pasado toda la Vuelta a rueda y no ha asomado el hocico hasta las últimas etapas. No ha sido su actuación más espectacular pero sí la que mejores resultados le ha dado. Hay que tener en cuenta que ha tenido a su disposición un equipo que ha sido una calamidad táctica. Como equipo han sido una nulidad. Por suerte para ellos, el ruso tenía piernas suficientes como para rascar ese tercer puest

El último disparo de Alberto Contador. Foto: Jose Jordan/ AFP

Alberto Contador ha sido la Vuelta de 2017. El Pistolero, que el tercer día de carrera ya había dicho adiós a casi todas sus opciones de victoria final, ha sido un auténtico dolor de muelas para Froome. El líder de Sky y sus secuaces de negro serán los únicos que no echarán de menos al pinteño la próxima temporada. Contador ha dado espectáculo casi todos los días. Daba igual que anduviese con piernas o no, él ha sido el único que ha intentado darle color al entierro de difuntos que proponía Sky para la carrera. Algo muy de agradecer en este ciclismo futurista sin alma que nos ha tocado vivir. Si me planto cuatro horas delante del televisor es para ver a alguien que me haga emocionarme. Un héroe trágico que intenta acabar con la previsibilidad, que intenta que el ciclismo no sea una mera cuestión matemática. Contador ha sido el ganador moral de esta carrera porque ha sido el más humano de todos, un personaje shakespeariano lleno de matices y no un robot que corre mirando una página de Excel.

Wilco Kelderman ha sorprendido a muchos colándose en el quinto puesto de la general. Nadie esperaba al holandés tan arriba en la general a pesar de ser un corredor con un buen potencial. Buen contrarrelojista -en Logroño iba levantando gritos de asombro a su paso por cada punto intermedio hasta que Froome los apagaba con su progresión quirúrgica- ha evolucionando bastante en las subidas. Hasta esta Vuelta siempre había tenido algún día en el que salía a la alta montaña y se dejaba las llaves en casa. En esta fue minimizando sus pérdidas diarias y, con los cuarenta kilómetros de crono, a punto estuvo de colarse en el podio. Se le escapó en el durísimo Angliru, en el mano a mano final con Zakarin, mejor escalador que el holandés.

Si Contador es el personaje de una tragedia, Wout Poels es el protagonista de un melodrama. El holandés no ha dudado ni un segundo en hacer cuantos sacrificios personales fuesen necesarios para que Froome lograra su objetivo. Afortunadamente su película tuvo un final feliz al estilo hollywoodiense, su líder se llevó el triunfo final y él logró ser sexto a pesar de correr bajo el pesado yugo de Sky. La verdad que el hecho de que haya conseguido ser sexto habiendo trabajado todo lo que ha tenido que trabajar es para que se le haga una película a este escalador poseedor de una nariz que le permite oler el peligro para su jefe de filas y unos amplios hombros sobre los que cargar la pesada responsabilidad de controlar la carrera.

La gran sorpresa de la carrera ha sido el tan veterano como inexperto -treinta años tiene y solo dos temporadas en el World Tour- Michael Woods. El canadiense se colocó arriba en una primera semana que encajaba de maravilla con sus condiciones de ardenero. Todos contábamos con que el de Ottawa se viniera abajo en las siguientes semanas, sin embargo, ha demostrado tener un extraordinario fondo y se ha agarrado a su posición privilegiada con las mismas maneras de otro insigne habitual de los puestos de honor: Bauke Mollema. Si querían bajarlo de su posición tendría que ser a cañonazos, y en esta Vuelta, solo Contador trajo munición pesada. Ahora falta por saber si Miguelito se convierte, a sus años, en un Bauke Mollema o en un Dan Martin. Todo dependerá de como afronte en el futuro sus participaciones en las Ardenas y en las grandes vueltas.

Miguel Ángel López deja atrás a sus rivales. Foto: AFP

Las expectativas generadas en torno a la figura de Miguel Ángel López son del tamaño del Galibier desde que el colombiano, natural de Pesca, en el departamento de Boyacá, se impusiera hace tres años en el Tour del Porvenir. Por unas cosas o por otras -esas cosas suelen ser las lesiones- el pescano no ha podido más que dejar destellos de su incuestionable calidad como ciclista. Con más de tres minutos perdidos tras la disputa de la primera semana, en la segunda se puso su capa de Superman y se apuntó dos parciales mostrando una superioridad abrumadora en las subidas. El mejor escalador de la Vuelta en esos días, muy por encima del resto. Ante tal alarde de condiciones, la tercera semana iba a ser la de su esperada presentación al público como vueltómano HQ -como aspirante a ganar grandes vueltas, vamos-. “Superman” López, de naturaleza rumbosa y pícara, lo intentó, pero alguien debió poner kriptonita en el pesto de sus espaguetis porque ni en Los Machucos, ni mucho menos en el Angliru pudo demostrar el mismo nivel que había mostrado pocos días antes. Como escalador está ya entre los mejores del pelotón mundial, falta saber si se va a quedar en un cazador de cumbres prestigiosas o si va optar a todo, incluido el #sueñoamarillo del Tour.

Voluntad no le ha faltado al holandés Steven Kruijswijk -tercer holandés entre los diez mejores de la Vuelta- pero sí piernas. Desde que el año pasado se le escapara el Giro, en gran parte por culpa de una caída, este moteado pelirrojo nacido en Nuenen, en la provincia Brabante Septentrional, no ha vuelto a encontrar esa facilidad para subir puertos. Steven se ha pasado toda la Vuelta en un segundo plano, siempre siendo uno de los primeros favoritos en quedarse en el grupo, incapaz de seguir el ritmo marcado por Mikel Nieve y Wout Poels, y en ocasiones hasta por Gianni Moscon. Como es un ciclista valiente y orgulloso, intentó sorprender a Contador y al resto de favoritos en el Angliru pero, como en toda la ronda española, le fallaron las fuerzas. Aun así, su perseverancia y pundonor le han permitido ser finalmente noveno. Ahora me gustaría saber si volverá el Kruijswijk del Giro’16 o si esa habrá sido la forma de su vida.

Tejay van Garderen estuvo metido delante en las primeras etapas de la carrera en las que la montaña era una caricatura. Etapas en las que no había que subir grandes puertos, en los que el nivel de sacrificio es menor. A medida que la exigencia fue creciendo, el estadounidense fue perdiendo terreno en la general. Parece que el principal problema de TJ es su cabeza. El tipo no está dispuesto a sufrir lo más mínimo. Es un ciclista de ley… de la ley del mínimo esfuerzo. Al final ha entrado en el Top10 en los puestos de honor gracias a la caída de De la Cruz y al hundimiento de Chaves primero -¡ay, Chavito!-, y Aru, después.

Por cierto, ¿alguien sabe si ha cruzado ya la meta del Angliru Fabio Aru?

Escrito:

@AbdonRV

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