Resumen del segundo bloque del Giro 2017

DUMOULIN SE LUCE EN SU TERRENO

Resumen del segundo bloque del Giro 2017

El segundo bloque de este Giro nos ha dejado chispazos de gran ciclismo. No ha sido una semana constante pero sí que ha ofrecido algún que otro pico por el que merece la pena pagar la entrada. Afortunadamente en el ciclismo no se cobra entrada. La última semana plantea una carrera que es un gran interrogante. Las condiciones de Dumoulin nos hacen preguntarnos sobre si estamos ante una carrera muy abierta o ante un Giro ya sentenciado.

Etapa 10. Foligno – Montefalco (CRI).

El especialista contra el crono Luis León Sánchez, a quien le está quedando un Giro muy pintón pero al que le sigue faltando la victoria, marcó el mejor tiempo en su paso por meta. Su tiempo era bueno y pocos tendrían la opción de mejorarlo. Uno de los que lo consiguió fue Geraint Thomas. El galés, aún marcado por los golpes sufridos en la caída del día del Blockhaus -días después abandonaría la carrera-, sacó la trituradora de asfalto y fue arañando segundos hasta que se plantó en meta con una mejora de casi un minuto respecto al crono que había marcado Luisle. El muleño se volvía a quedar cerca de la victoria. Poco después de Thomas tomó la salida otro de los grandes nombres para esta contrarreloj de cuarenta kilómetros, Bob Jungels. El luxemburgués, que rueda con tanta rapidez como elegancia, estuvo toda la etapa pegado a los tiempos de Geraint Thomas, metiendo miedo, opositando a la victoria, pero se plantó en Montefalco con siete miserables segundos de desventaja. Solo Tom Dumoulin podía evitar que la victoria se la llevase Mini Wiggins, ya que la carrera del resto de los favoritos, todos escaladores, se basaba en salvar el día lo mejor posible y no en asaltar la Casa de la Moneda. Desgraciadamente para ellos salvar el día iba a ser imposible por culpa la demostración de fuerza de Tom DumOlano. El líder de Sunweb iba reventando relojes a su paso. Ganó la etapa sobrado, metiendo casi un minuto al segundo, Thomas. Después declararía que no había tenido un buen día. Pues menos mal. Si lo llega a tener, echamos la llave, recogemos el Giro y nos vamos todos para casa. Por suerte, “solo” distanció en 2’07” a Nibali, 2’16” a Amador, 2’17” a Mollema, 2’19” a Zakarin, 2’42” a Pinot y 2’53” a Quintana. Un buen bofetón de realidad, sobre todo para Quintana, quien esperaba perder como mucho dos minutos y medio.

La decepción del día fue Pinot ya que el francés ha mejorado bastante contra el crono. Se le esperaba en el tiempo marcado por Nibali y al final se dejó casi tres minutos. Sí estuvo bien Mollema quien, desde que en los cincuenta y cuatro kilómetros de la crono final del Tour´14 en Perigueux se dejase casi diez minutos, ha evolucionado bastante en la especialidad. Yo personalmente imaginaba que iba a hacer la contrarreloj con una cesta en el manillar repartiendo periódicos -Paperboy- y el holandés de Trek acabó siendo de los mejores de la general y dándome un buen porrazo en el hocico.

En cualquier caso la conclusión era clara: Tom Dumoulin pasaba a ser el enemigo a batir. Sus puntos débiles: la incógnita de su rendimiento en las etapas de alta montaña con encadenados y un equipo con poca manta para arropar a su líder.

Etapa 11. Firenze – Bagno di Romagna.

El día después de la contrarreloj de Montefalco había una etapa de esas en las que como te descuides dices adiós a la carrera. Varios puertos encadenados pero de poca entidad daban la posibilidad de organizar una fiesta similar a la de Puerto Urraco. Y la cosa empezó con ganas. El passo della Consuma casi de salida hizo que se empezara a un tremendo ritmo y que se sucedieran los ataques. Movistar, contrariamente a lo que suele proponer, metió en la fuga a tres hombres: Rojas, Herrada y, atención, redoble de tambores… Andrey Amador. El equipo navarro se atrevió a

meter desde tan lejos a su segundo espada. Gran movimiento para poner nervioso a Dumoulin y a su equipo y para volver a situar a Tico Tico en la pelea por el Giro. Hay que remarcar que en la fuga se metió más gente que en los trenes de la India. Rolland, Villella, Carthy (Cannondale), Antón, Fraile (Dimension Data), Kangert, Cataldo (Astana), De Plus (Quick-Step), Hermans (BMC), Visconti (Bahrain), Deignan, Landa (Sky), Rui Costa (UAE) y un largo etcétera de corredores. Sunweb, que tras el petardazo de la Vuelta´15 ha aprendido la lección, metió en la escapada a su escalador más diestro, el veterano Laurens Ten Dam. El agónico grimpeur debería mantenerse fresco para estar disponible en caso de que la cosa se complicara y DumOlano necesitase su ayuda por delante.

Aunque no estuvo mal, la etapa se quedó en la mitad de lo que pudo ser. Nadie en la fuga apostaba por tirar con fuerza -mucho gallo- y, detrás, Sunweb no picaba el señuelo de Amador y se dedicaba únicamente a controlar la distancia; a que no se fuera la diferencia por encima de los cinco minutos. Los kilómetros de batalla inicial dieron paso a kilómetros de transición en los que Mikel Landa y Omar Fraile aprovecharon para marcharse en solitario.

Hasta que no quedaban medio centenar de kilómetros no se volvió a animar la cosa. En ese momento, Movistar decidió que ya era hora de poner a trabajar a sus hombres de la fuga y, primero, Herrada y, luego, Rojas, con la colaboración de otros escapados le pusieron un poco de salsa al asunto. Dieron caza a Fraile que se resguardó a cola de la numerosa escapada esperando a una nueva oportunidad. Poco después atraparon a Landa. El alavés, sobreexcitado por su prematuro adiós a la general por culpa de una caída, fue quien más se entregó y forzó hasta que se quedó sin fuerzas. Acabó descolgado de la fuga en la última ascensión del día, Fumaiolo. Allí, en ese puerto, lanzó el ataque definitivo Pierre Rolland. El escalador de Cannondale abrió un pequeño hueco y se fue en busca de la cima de este puerto de segunda.

En el pelotón entró a colaborar FDJ, asustado por la posibilidad de que Amador pusiese en problemas a Pinot. Pero, bueno, el ritmo impuesto por los franceses estaba lejos de ser infernal.

A falta de pocos metros para coronar Fumaiolo, por detrás de Rolland, apareció la figura de Omar Fraile dando unos pisotones que hacían temblar las entrañas de la Tierra. Unos pisotones que solo puede dar de un tío de Santurce. Aúpa, Omar. Fraile, moviendo desarrollo como si se fuera a acabar el mundo, coronó primero y se lanzó para abajo junto a Rolland. En la bajada contactó con ellos Rui Costa “el Asesino Silencioso”. Mal compañero de fuga si pretendes ganar.

En el lote principal Nibali vareó el grupo con un ataque que dejó solos a los más fuertes de la general. Dumoulin terminó encontrando el apoyo de su islote Ten Dam y pudo disfrutar de un final de etapa plácido. La táctica de mandar a un hombre por delante le salió bien al Sunweb.

Rolland, Fraile y Rui Costa se iban a jugar la etapa. Rolland atacaba y Rui Costa, especialista en la guerra psicológica, cada vez que se movía el francés levantaba el pie como obligando a Fraile a asumir el desgaste de la persecución. Rui es un maestro de la manipulación. Su DNI dice que es portugués pero bien podría haber sido un torturador soviético de la KGB. La cosa es que Fraile le salió contestón. El de Santurce jugó sus cartas de tal forma ante el “estalinista ” Rui Costa que el glasnot y la perestroika parecen una reunión de vecinos a su lado. Tanto tensó la cuerda el portugués, y tanto le mantuvo el pulso Fraile, que por detrás terminó llegando Kangert. Y si hubiesen seguido un poco más con el jueguecito hubiese llegado hasta el coche escoba, ¡incluso hasta Van Garderen!

Kangert lanzó el sprint demasiado pronto y se quedó sin chance. Rolland aceleró con la potencia del McLaren de Fernando Alonso. Desde el último lugar del grupo se tiró como un loco Omar Fraile que derrotó al favorito Rui Costa, con un derroche de fuerza sobrehumano. Sin palabras la demostración de Omar Fraile ganando por fuerza en un día en el que se había metido en la escapada de la escapada; la metaescapada.

Etapa 12. Forlì – Reggio Emilia.

Mirco Maestri (Bardiani), Marco Marcato (UAE) y Sergey Firsanov (Gazprom) formaron la fuga en una jornada que no tenía más función que la de ir pasando hojas al calendario. Este Giro está teniendo demasiadas etapas de este tipo, como si fuesen un estorbo.

En la llegada, un extraordinario Max Richeze dejó al hombre más rápido del pelotón en disposición de ganar. Sin mucho esfuerzo Gaviria se impuso por delante de Jakub Mareczko y de Sam Bennett.

Etapa 13. Reggio Emilia – Tortona.

Camino de Tortona se repitió la etapa del día anterior. En un recorrido plano como una tabla de planchar, otra vez fueron Gazprom, UAE y Bardiani los que se metieron en la escapada. En esta ocasión le tocó sudar a Pavel Brutt, que ya ha transpirado de sobra en este Giro; a Matej Mohoric, que no termina de confirmar todo lo bueno que apuntaba cuando era un chavalito -ojo, lo sigue siendo-; y a Vincenzo Albanese, un pimpín de veinte añitos con buena punta de velocidad.

Una vez que fueron neutralizados solo quedaba por ver la llegada final. Y no defraudó. Desde su Antioquía natal, y arrasando con todos lo que andaban a su alrededor, esprintó Fernando Gaviria para conseguir su cuarta victoria de etapa en su primer Giro de Italia. Vaya debut. Sam Bennett, segundo, solo pudo quitarse el sombrero ante la progresión que Gaviria realizó por la parte derecha de la calzada. Stuyven ocupó el tercer lugar de la etapa.

Etapa 14. Castellania – Oropa.

La jornada empezó fuerte, como si el pelotón tuviera ganas de llegar a Oropa, santuario donde Miguel Induráin lo pasó fatal en 1993. Hasta las faldas de este cómodo puerto transitaría el pelotón por las fértiles tierras que hay situadas en la frontera entre el Piamonte y Lombardía. Los teloneros encargados de mostrarnos la región fueron Natnael Berhane (Dimension Data), Sergey Lagutin (Gazprom) y Daniel Felipe Martínez (Willier). Nunca gozaron de una ventaja amplia. Ni siquiera pudieron empezar el puerto en cabeza.

Ya en las rampas de Oropa -una subida de once kilómetros con bastantes descansos en los que los cinco primeros kilómetros son muy cómodos- Movistar se encargó de marcar el ritmo. Diego Rosa e Igor Antón fueron los primeros en probarlo pero sus intentos no provocaron ni rasguños. Da alegría ver a Igor Antón volver a estar metido en carrera después de varios años de “ausencia”. A poco más de cinco kilómetros para la llegada, ya en la parte dura del puerto, cuando Anacona andaba sacando brillo a la chepa de los favoritos, llegó el ataque de Zakarin, que sirvió para que se quedaran en cabeza los más fuertes. Un kilómetro más tarde, un ataque de Pozzovivo sirvió como catapulta para el esperado movimiento de Quintana al que solo respondió Zakarin. La mente de Dumoulin, con unos pocos metros perdidos, se llenaba de cálculos; porcentajes, metros, vatios, pedaladas, segundos… Cuando calentó su musculatura aumentó el ritmo con constancia y se fue a por Quintana. Que me siga el que quiera. Bueno, más bien el que pueda. Nairo, a tirones, se resistía a ser engullido por la voracidad de Dumoulin a quien solo le aguantaban la rueda Zakarin, que no pudo seguir a Nairo, Nibali y Landa. Cuando Dumoulin llegó a Quintana, cedió Nibali. Quedaba un kilómetro y medio y el holandés quiso triturar al colombiano atacándole justo cuando llegó a su rueda. Pero no consiguió abrir un hueco físico, sí mental. Se puso en cabeza y tiró para adelante como una mala bestia, como si fuese montado en la famosa bici de Cancellara. En los últimos metros Quintana y Landa cedieron y, en la llegada, Dumo le dio un repaso tremendo a Zakarin a base de fuerza. ¿De dónde sacó la fuerza? No lo sabemos, pero el holandés estaba imparable. Si le hubiesen puesto una pared delante la hubiese tirado. Qué bárbaro.

En un día que el que el neerlandés debería haber perdido tiempo, no solo no lo perdió sino que además ganó y lo hizo aumentando su diferencia con el resto de los rivales. Por detrás Pinot hizo una ascensión de menos a más y acabó superando a Nibali. Jungels, Mollema y, sobre todo, Amador se dejaron mucho más tiempo en meta del esperado.

Es verdad que se trataba de una etapa unipuerto y que era una subida que se amoldaba bien a las características de Dumoulin, pero de ahí a ganar la etapa… El de Maastricht está más fuerte que un cubata de lejía y va a ser difícil bajarlo del primer puesto. Y más con los treinta kilómetros de contrarreloj que habrá el último día. Si quieren desbancar a Dumoulin tendrán que intentar aislarlo y desfondarlo. A Dumo le queda una asignatura pendiente; la de mostrarse sólido en los etapones de montaña. Si lo hace, el Giro será suyo. Hasta ahora solo ha habido que pasear hasta el puerto final. Una tapita de ensaladilla… un pincho de tortilla… La última semana viene el menú completo. Un cocidaco de tres vuelcos. Veremos si a Dumoulin se le atraganta o si puede con eso y con más.

Etapa 15. Valdengo – Bergamo.

La etapa tenía un final bastante atractivo, aunque las posibilidades de que plantease una gran batalla de cara a la general eran escasas. Hasta el primer puerto, Miragolo San Salvatore, un segunda que se coronaba a cuarenta de meta, llegaron diez hombres. Cinco se descolgaron pronto: Gaviria (Quick-Step) -vaya Giro el suyo-, Shalunov (Gazprom), Silvan Dillier -que también ha ganado en este Giro-, Simone Pettili (UAE) y Enrico Battaglin (Lotto Jumbo). Otros dos no tardaron mucho más en ceder: Julen Amezqueta (Willier) y Enrico Barbin (Bardiani). Los otros tres, Philip Deignan (Sky), Jacques Janse van Rensburg (Dimension Data) y Rudy Molard (FDJ), siguieron apurando sus opciones de victoria. El trío de cabeza recibió la incómoda visita de Pierre Rolland y Luis León Sánchez.

En el descenso del puerto se fue al suelo Nairo Quintana. Afortunadamente no tuvo consecuencias. Pudo continuar y enganchó sin problemas con el pelotón en el que Sunweb levantó, tímidamente, el pie. Poco a poco iban restando kilómetros y limando la diferencia de los cinco fugados. En la entrada de Bergamo, donde había que subir un fuerte repecho, para luego bajar hasta la meta, fueron cazados los escapados. Antes de llegar a la parte alta de Bergamo lo intentaron Jungels y Nibali, que fue el encargado de liderar la bajada. De nuevo volvieron a quedarse solo los más fuertes de la carrera, lo que dice bastante de la dureza del final de la etapa.

En la recta de meta Mollema, que no es lento, se inmoló y le puso en bandeja el triunfo de etapa a Bob Jungels, que ganó sobradísimo. Cada vez que un hombre de Quick-Step se mete en un sprint acaba levantando los brazos. Quintana, para asombro de todo el mundo fue segundo y rascó seis segundos. Pinot fue el tercero de la etapa.

La mala noticia de la jornada la protagonizó el estonio Tanel Kangert que voló en una isleta por encima de una señal de tráfico y se fracturó el húmero. No solo dice adiós a un Giro en el que era séptimo en la general, sino que, además, se despide de lo que queda de temporada. Un error grave de la organización que no señalizó debidamente ese punto peligroso.

Ahora a disfrutar de lo que nos deparará la última semana en la que se preven magníficas etapas llenas de ataques lejanos. ¡Que se mueva la carrera!

Escrito por:

Abdón Ramiro @AbdonRV

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