Reflexiones tras el Giro 2016 (Parte I)

El trazado

Solo con que algunos, no todos, de los ciclistas implicados en la lucha por la victoria final del pasado Giro d’Italia, pusiesen de su parte para corresponder al trazado que dispuso la organización de la Corsa rosa, el espectáculo que pudimos presenciar fue fabuloso, emocionante y  hasta épico en algunos momentos. Claro está que la ronda transalpina no descubrió la pólvora con la disposición de las etapas. Hace tiempo que decidieron huir de la semana entera con finales al sprint (que permitió a Petacchi por ejemplo ganar nueve etapas en una sola edición). Ahora se alternan los tipos de etapa y las y los espectadores lo agradecemos. Este año, además, han decidido también renunciar a Zoncolanes y cuestas de ese calibre. La fórmula de siempre, vamos. Aunque las jóvenes generaciones piensen que lo de las rampas imposibles es una tradición rancia en los trazados de las grandes vueltas, conviene recordarles que no es así. Es algo muy novedoso y esperemos que sea una moda que desaparezca más pronto que tarde.

La organización del Giro introdujo decisivos puertos de paso a mitad de las etapas decisivas. Passo Giau, Mendola, Agnello… Sin excesivas pendientes, pero largos como día sin pan. Capaces de romper la carrera, de dejar a los líderes sin sus gregarios… salvo que los hubiesen mandado ya por delante… Dureza en fin de muchos quilates; dureza de la de verdad. Etapas que enganchaban al televisor durante dos y tres horas. Etapas épicas. Retrotrayéndonos a lo que ha sido de verdad el ciclismo de grandes vueltas. Mandando de una vez, y esperemos que por todas, a tomar viento al ya caduco ciclismo youtube. Persecuciones largas, de varias horas, como por ejemplo la de Chaves y sus gregarios camino de Andalo tras fallar en el Mendola el colombiano. Era, afortunadamente, una dureza diferente a la que podemos observar en la mayoría de las etapas de los últimos años en las grandes rondas.

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Fuente: www.greenedgecycling.com

“Las etapas se deciden en las subidas, pero las vueltas se deciden en los valles”. Hago mías también estas palabras de mi compañero Sergio Espada. La subida como medio de romper una carrera. El descenso y el discurrir por el valle para mostrar quién es mejor en el uno contra uno, una vez que la carrera ya está rota. Uno contra uno… salvo que encuentres un gregario por delante. Porque el ciclismo, a pesar de que algunos sean incapaces de verlo, hoy día es un deporte de equipo.

Insistimos en que el Giro no ha descubierto la pólvora. Ha recuperado la tradición y ha acertado. Simplemente por eso hay que felicitarlo. Tampoco nos despistemos. Quienes hacen duros los trazados no son las organizaciones de las carreras, sino los ciclistas. Como es justo reconocérselo, desde aquí aplaudimos el trazado de esta edición de la corsa rosa. Otra cuestión es si habría que volver a meter como se hacía antiguamente, dos contrarrelojes en lugar de una sola, más o menos llanas u onduladas. Para otro día el debate.

El diseño de un equipo

No se trata solo de ver con qué equipo acudes a una ronda de tres semanas si tienes un líder con posibilidades de ganar. ¡Qué va! Se trata de diseñar un equipo, desde agosto, desde septiembre o desde cuando sea que en la actualidad se realizan los fichajes. Como ya demostró Kruijswijk en el Giro 2015, el ciclista holandés tenía capacidad para ganar esta carrera. Se trataba entonces de hacer los fichajes oportunos para arropar a un líder que puede disputar la victoria en una ronda de tres semanas. Ya sea porque no es la prioridad de su equipo el Giro, ya sea por la cuestión que sea, el resultado es que Lotto Jumbo no ha realizado esos fichajes. Y eso al final se acaba pagando. En momentos decisivos, el más paradigmático sin duda en la caída en el descenso del Agnello, Kruijswijk estuvo sólo. La solución es bien sencilla, o bien difícil. Dinero para poder fichar a esos cotizadísimos gregarios que todos conocemos. Que en lugar de estar con el rival, estén contigo.

Quizás en menor medida, Chaves ha tenido idéntico problema en su Orica. Como ya pudimos comprobar en la Vuelta a España 2015 con Dumoulin, es muy difícil ganar una gran vuelta sin un equipo de garantías. Como excepción a esta regla, me podría venir a la mente la victoria de Le Mond en el Tour de 1.989 cuando estaba enrolado en el ADR- Fangio. Pero no muchas más. La falta de garantías de un equipo salta más a la vista en trazados como el del reciente Giro, donde los líderes pronto se quedaban sin gregarios. Y si además te tienes que enfrentar, te tienes que comparar, a todo un Astana, esas carencias se multiplican.

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Fuente: pulsoslp.com.mx

Además, el tener o no tener a esos gregarios especializados, te condicionará la táctica de cómo puedes atacar o defender un liderato. Un liderato se defiende con gregarios al lado del líder. Pero también con gregarios por delante del líder. Esto último echó en falta Kruijswijk y su equipo en los momentos decisivos. Compañeros que pudiese encontrar por el camino. Compañeros que le esperasen y no al revés: que el líder tuviese que esperar a sus compañeros. Se trataba, en fin, de filtrar gregarios en las escapadas. Y para atacar un liderato, pues ídem de ídem. Como demostró Astana. Claro, que los hombres que filtres, deben de ser de absoluta confianza. Porque si tienes por delante un compañero llamado Giovanni Visconti que luego se dedica a nadar entre dos aguas…

Este Giro ha demostrado que los tres equipos que tenían mejores gregarios eran Movistar, Astana y Sky. El equipo kazajo por delante del español, sin duda. Los gregarios de Sky, por su parte, se quedaron sin jefe de filas, y debieron buscar los triunfos por su cuenta. Tras su turbulento Giro 2015 con Aru y con Landa, Astana demostró este año que tenía su objetivo bien clarito. Astana solo tenía un objetivo y puso los medios adecuados para su consecución. Ganar la carrera. Eso le diferenció del resto. Corrió en exclusiva para ello. Y planificó correctamente su temporada para que hubiese hombres en su plantilla capaces de afrontar este reto en este momento.

Insistimos. Para eso, se trata de diseñar un equipo ya desde la temporada anterior. ¿Qué líderes tengo? ¿Qué capacidades tienen? ¿Qué medios debo disponer para que puedan obtener el triunfo? Ese trabajo de planificación previa parece que no se ha hecho, al menos en el caso de Kruijswijk y parece que en el de Chaves tampoco. Si el error se repite, serán ellos mismos quienes deberán empezar a pensar en cambiar de aires.

Próximamente en Road and Mud podréis seguir leyendo la segunda parte de mis reflexiones tras la disputa de este, sí, apasionante Giro d’Italia.

Escrito por:
@ranbarren

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