Los tiempos han cambiado, pero Dumoulin en Bergen nos hizo recordar.

Al ver la contrarreloj de los mundiales de Bergen, la exhibición del holandés Dumoulin, lo bonito del recorrido, la carretera abarrotada y el gran espectáculo ciclista que estaba contemplando me vino a la cabeza una canción de Bob Dylan, “The times they are a-changing” cuya letra traducida vendría a decir:

Reuníos a mi alrededor gente,
por donde quiera que vaguéis,
y admitid que las aguas
de vuestro alrededor han crecido,
y aceptad que pronto
estaréis calados hasta los huesos.
Si el tiempo es para vosotros algo que
merece la pena conservar,
entonces mejor que empecéis a nadar,
u os hundiréis como una piedra,
porque los tiempos están cambiando.

Vamos, escritores y críticos,
que profetizáis con vuestras plumas,
mantened los ojos abiertos,
la oportunidad no se repetirá.
Y no habléis demasiado pronto,
porque la ruleta todavía está girando.
Y nadie puede decir
quien es el designado.
Porque el ahora perdedor,
será el que gane después.
Porque los tiempos están cambiando.”

Los tiempos han cambiado, o lo hicieron hace tiempo, en las grandes vueltas por etapas ya no hay los kilómetros contrarreloj que había antes. Atrás quedaron aquellas cabalgadas espectaculares de Miguel Induráin, como aquella contrarreloj de Luxemburgo del año 1992, dos años antes que irrumpieran los mundiales contra el crono, fue increíble.

Miguel Induráin

Muy improbable que se repita, o que volvamos a ver algo parecido. En aquel Tour de Francia de 1992 el ciclista navarro, aventajó en tres minutos a Armand de las Cuevas, en tres minutos y cuarenta y un segundos a Gianni Bugno y en más de cuatro minutos a Greg Lemond.

Recordar también la contrarreloj de Bergerac del Tour de 1994, donde de nuevo Miguel Induráin sobre 64 km, aventajó en dos minutos a Tony Rominger, más de cuatro minutos a De las Cuevas, más de cinco minutos a un especialista como Chris Boardman, y más de diez minutos a Alex Zulle. Increíble.

Es por ello que el gigante holandés, ganador del Giro de Italia de 2017, gracias a haber más kilómetros contra el reloj, y saberse defender en la montaña, nos ha recordado en algún momento a nuestro ciclista más laureado. Quizá si en el ciclismo moderno de ahora hubiese los kilómetros de antes cronometrados, el palmarés de Tom Dumoulin podría ser muy diferente. Pero los tiempos son los que son.

Tom Dumoulin. Fuente Roadcycling

Pero lo que de verdad nos gustó, fue ver a una ciudad como Bergen y a un país como Noruega, que está viviendo, desde hace unos años ya, el ciclismo con una expectación impresionante.

Gracias a corredores como Alexander Kristoff, Thor Hushvod, Edvald Boasson Hagen, Sven Erik Bystrom, Petter Nordhaug…y otros muchos que están haciendo crecer este deporte en su país, así como carreras que allí se disputan en estos momentos; la Arctic Race of Norway y el Tour of Norway.

Gran mérito también el de Chris Froome y su tercer puesto, o la gran temporada de Primoz Roglic, con victorias en Romandia, País Vasco o el Tour de Francia.

Lo que está claro es que los tiempos no dejarán de cambiar y el ciclismo con ellos. Veremos qué nos deparará el futuro, pero jornadas como la vivida el miércoles en Bergen, son de las que hacen afición.

Escrito por:

@rickydrawback 

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