La responsabilidad de Javier Mínguez

La relación entre José Luis López Cerrón y Javier Mínguez data de hace décadas. Vallisoletanos ambos, actualmente el primero ocupa el cargo de presidente de la Federación Española de ciclismo y el segundo el de seleccionador nacional. Un cargo este último sin excesivas responsabilidades hasta que se acercan las fechas de celebración de los Campeonatos Mundiales. Es en el momento de la preselección de los ciclistas que defenderán nuestros colores y de la posterior lista definitiva, cuando año tras año, indefectiblemente, el nombre del seleccionador se pone en boca de buena parte de la afición ciclista. La polémica es todos los años la consabida. Qué ciclistas han quedado fuera de la convocatoria y por qué, y cuáles no debieran haber entrado y su porqué. Fieles a la tradición, los comentarios este año tampoco han faltado.

189607-944-516

Cerrón y Mínguez se conocen desde jóvenes. Mínguez incluso llegó a dirigir a López Cerrón en aquel equipo Zor, con sus variadas denominaciones, durante la década de los ochenta. El rumor que existe es que Mínguez ha aceptado el cargo de seleccionador debido a esta relación con el presidente. La depauperada situación económica del ente federativo español no da para mucho. Lo que está al cabo de la calle es que Mínguez no cobra por desempeñar el cargo, salvo que se consiga algún éxito reseñable. Hablando en plata: medallas. Más o menos, que Mínguez está ahí por la buena relación que mantiene con Cerrón.

Bien. Pero independientemente de lo anterior, Javier Mínguez es quien ocupa el cargo. Es el máximo responsable técnico de los resultados que se obtengan y de la elección de los ciclistas que defiendan el maillot amarillo y rojo. A él le corresponde tomar las decisiones. En este caso parece que no cabe decir que para eso le pagan pero…debe tomar esas decisiones. Y para quien escribe no ha estado acertado a la hora de elegir a los seleccionados.

Atrás quedan los años en que nuestra selección funcionaba como un bloque con un líder muy definido: Óscar Freire. La irrupción de Alejandro Valverde y su indudable versatilidad a la hora de conseguir el triunfo final, conllevó a su vez una diversificación de las posibilidades de éxito del conjunto de la selección. Esto a su vez contrajo unas divisiones y una rivalidad que quizás pudo ser mantenida oculta ante el gran público. La convivencia del murciano con el cántabro no fue nada feliz. Por mucho que nos quisieron vender la moto. Ya no es cuestión de buscar culpables. Fue una realidad. En 2.012, en Valkenburg, Freire puso punto final a su gloriosa participación con el combinado nacional en un final de carrera que evidenció nuevamente las desavenencias. En 2.013, ya con Purito y Valverde como “rivales”, no hubo forma de intentar ocultar ya nada. Sin haber visto siquiera la carrera, con solo ver la ceremonia de pódium, no hacía falta ser muy listo para entender que “algo” había sucedido.

Purito-Rodriguez-llora-mundial-reuters-2013

¿Buscar culpables? Seguramente no serviría de nada. Las cosas sucedieron así y punto. Pero si las cosas son así, lo que no se debe hacer es ignorar que son como son. Incluir en un mismo combinado a Joaquim Rodríguez y Valverde es ignorar esa realidad. Además recientemente, con lo sucedido en la última etapa de la Vuelta, el Purito ha vuelto a recordarnos esa enconada rivalidad con el murciano. ¿Por qué ignorarla? Está visto que ese tema no está resuelto. Y observando cómo están las posturas, no se va a poder solucionar de aquí al domingo.

Lo que no se puede hacer es ir de “queda bien” y convocar a los dos. Es inútil. No sirve para nada. Es Mínguez quien debiera de haber tomado la decisión: o uno u otro. Porque no nos imaginamos ni a Moreno ni a Purito trabajando para Alejandro. Y tampoco al revés. Eso, de una forma o de otra, es, de entrada, tener menos equipo. E incluso, tener en el seno de tu equipo a ciclistas que van a preferir que gane cualquier corredor menos el supuesto jefe de filas para el que tiene que trabajar. No nos estamos inventando nada. A las recientes pruebas me remito.

Aunque no cobre, Mínguez es el seleccionador. Él es quien debe mojarse y tomar decisiones, aunque éstas sean duras y le puedan causar la animadversión de una parte de la afición y de los ciclistas descartados. Debe crear un equipo con unidad de mando. Dar unas instrucciones claras desde el principio de carrera y hacer que se cumplan. Y quien no las cumpla… ¿O acaso tampoco estaban las instrucciones dadas con claridad desde el principio de la carrera en aquel lluvioso día? ¿Acaso en Florencia ni Purito ni Valverde incumplieron las órdenes porque ni siquiera las había? Y esos son asuntos que conciernen estrictamente al seleccionador.

Todo lo anterior, hablando en estricto término de funcionamiento ideal de un equipo. Porque todo lo anterior, sobre las diez de la noche del próximo domingo, puede convertirse en agua de borraja. Hay un ciclista dentro del combinado nacional con capacidad suficiente para saltarse todos esos protocolos de funcionamiento de equipo y conseguir la victoria. Saben que se llama Alejandro Valverde. Tiene clase de sobra para vencer en un sinfín de situaciones de carrera, con independencia de quienes tenga o no tenga trabajando a su lado. Pero esas posibilidades aumentarían con un equipo claramente definido a su servicio.

Campeonato-del-Mundo-Ruta-Elite-22

E incluso la victoria de Valverde, o Purito, no eximiría de la obligación de Mínguez de haber cumplido con su obligación: conformar un auténtico equipo.

La selección española que participará el próximo domingo en Richmond, ¿es un equipo?

Escrito por:
@ranbarren

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *