La Biblioteca de R&M – “Put me back on mi bike”

Ficha

Título: Put me back on my bike. In search of Tom Simpson

Autor: William Fotheringham

Editorial: Yellow Jersey Press

Edición: 1a edición en inglés (2002). Publicado en Yellow Jersey Press en 2014.

Páginas: 336 (incluyendo fotografías en blanco y negro y a todo color).

9780224092395

Tom Simpson murió, un infausto 13 de julio de 1967, en las laderas del Mont Ventoux.

Antes había zigzagueado en los desniveles de la furiosa montaña. Sus mecánicos, ante esa situación, intentaron descabalgarle de su bicicleta, pero él les ordenó que le dejaran seguir. Apenas 450 metros después, sufrió un colapso y los intentos de reanimarle fueron en balde. Una insuficiencia cardiorrespiratoria acababa con la vida del ciclista.

La imagen de su cuerpo inerte, atendido por los médicos de la carrera, practicándole el boca a boca, y con la mascarilla de oxígeno, inútil, tirada en el suelo, conforman parte de esa leyenda negra del ciclismo internacional.

Su fallecimiento, que pudo ser visto gracias a las grabaciones de la época, produjo un revuelo de importantes dimensiones, poniendo en primera línea de debate el uso de sustancias dopantes en el deporte profesional y la necesidad de efectuar controles antidoping (que se inaugurarían en el Tour al año siguiente). Recuerden que estamos hablando de una época en la que a los corredores más destacados, Anquetil, Altig et altri, no les dolían prendas a la hora de reconocer que tomaban estimulantes.

William Fotheringham efectúa un análisis profundo de la figura de Simpson, el primer ciclista británico que culminó con éxito su aventura en el continente, recabando los testimonios de su viuda, de compañeros y, además, basándose en multitud de cartas que el ciclista remitió durante su estancia en Europa.

De este modo, el escritor se adentra en la vida del recién desembarcado en Europa, su contumaz ansia de triunfo, su inquietud por conocer los entresijos de la profesión y los caminos para obtener la victoria, sus esfuerzos por construir una vida mejor y sus proyectos vitales.

Una existencia vivida con rapidez y exigencia. Al límite.

El autor, asimismo, expone su teoría sobre la muerte de Simpson, recogiendo todos los eventos que pudieron influir en el deceso del Campeón del Mundo. El sofocante calor sufrido por los corredores, la deshidratación que había cursado Simpson, con vómitos y diarrea, en la etapa del Galibier y de la que aún no se hallaba totalmente recuperado, así como la mezcla de alcohol (proporcionado por sus propios compañeros de equipo) y las anfetaminas ingeridas con carácter previo al ascenso.

El controvertido final de Simpson, no obstante, no ha servido, en voz de Fotheringham y como cualquier puede comprobar, para que el ciclismo ejercitara una labor de limpieza completa. En este punto, el escritor traza un adecuado paralelismo entre el Tour posterior a la muerte de Simpson y el que siguió al escándalo Festina.

Put me back on my bike, la frase atribuida a Simpson que, en realidad, fue invención del corresponsal de The Sun desplazado al Tour, es una obra detallada y cuidada, que nos revela los entresijos del triste final del primer británico en portar, a sus espaldas, el maillot amarillo del Tour de Francia y que se vistió de arcoíris en San Sebastián en 1965.

Escrito por:
@OLMEDOTOMELLOSO

Un comentario de “La Biblioteca de R&M – “Put me back on mi bike”

  1. Un buen libro, pero que adolece de ganas de abordar la realidad. Fotheringham es, sin duda, uno de los grandes periodistas anglosajones en el cielo, pero eso no significa que sea un cronista veraz. A la hora de enfrentarse a la causa de la muerte de Simpson marea la perdiz, hablando de la gastroenteritis, el alcohol…lo cierto es que Simpson llevaba unos blisters con anfetaminas, en los cuales faltaban hasta 18. Todo lo demás sobra y no deja de ser un intento de disculpar al difunto. Ni altitu, ni gastroenteritis ni calor, ni leches,a Simpson lo mataron las drogas.es deprimente que Fotheringham diga que el siguiente fue un Tour limpio, y la comparación con el Tour del 99 ha día de hoy sabemos que sus a a descojone total.
    En todo caso, es un buen libro, y como pieza arqueológica nos sirve para entender lo que pasó en la era pre y post destinatario.
    Simplemente hay que leerlo sabiendo que es una elegía al muerto,y a partir de ahí, poner el punto de crítica que cada cual crea conveniente.

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