Fragmento de entrevista a Anna González

Anna González es la viuda de Óscar Bautista, un aficionado al ciclismo que fue mortalmente atropellado por un camión en 2013, con el agravante de que el conductor del vehículo se dio a la fuga tras el atropello. Un juez dictaminó que el camionero había cometido una imprudencia leve y archivó la causa penal. Desde entonces, Anna intenta que se haga justicia. Con ese objetivo ha comenzado una iniciativa que pretende cambiar la ley para defender los derechos de las víctimas de los atropellos a ciclistas.

Los compañeros de la revista Desde la cuneta (@Desde_la_cuneta) le han entrevistado. A continuación pueden leer un adelanto de la entrevista completa que aparecerá en el próximo número de la revista:

A unas pocas horas de concluir el tortuoso camino que ha conducido a Anna González desde el mortal atropello a su marido en octubre de 2013 hasta la entrega en el Congreso de 200.000 firmas exigiendo un cambio en la legislación para que ésta proteja a ciclistas y familiares, hemos podido hablar con ella sobre esta larga y agotadora etapa que ahora concluye y sobre el futuro que le aguarda más allá de ese 2 de marzo que marca el final de su viaje.

¿Qué tal estás? ¿Cómo llevas estas últimas horas ya antes del final?

Bien, bueno, ya en el último kilómetro. Se me está haciendo largo, eso sí, esta semana está siendo eterna. Pero ya lo tenemos aquí.

Bueno, pues cuéntanos. Todos sabemos más o menos el origen de tu reivindicación pero ¿cómo surge? Cómo es esa etapa qué va desde que Óscar fallece hasta que pones en marcha tu iniciativa.

Pues a los pocos meses de fallecer Óscar vuelvo a mi tierra a vivir, a intentar rehacer nuestra vida. Pasan dos años hasta que todo empieza a normalizarse. Entonces me llama mi abogado y me comunica que la Juez de Instrucción lo ha considerado como un homicidio por imprudencia leve, que es una falta, gracias a la reforma que se había hecho del Código Penal en junio de 2015. Me dice que se archiva la causa y va por vía civil. En ese momento le dije que no quería seguir, que me estaba costando mucho sobrevivir. Todo el tema penal me estaba desgastando de una forma muy profunda. Él me insistió en que siguiese, me dijo que Óscar merecía que luchase. Necesité tres o cuatro días para tomar la decisión de recurrir y a la vez lanzar una carta en redes sociales explicando mis sentimientos. Fue una pasada y pensé que si eso realmente había impactado, era el momento de lanzar una petición para intentar cambiar esto.

Pero cuando lanzas la petición estás pensando en llegar hasta donde has llegado o te lo planteas más como una reivindicación personal, de tu caso concreto.

Cuando publiqué la carta lo hice pensando en dar a conocer no mi caso concreto sino la situación en la que estábamos a nivel legal en ese momento, que nadie la conocía. Un muerto no necesita socorro. Luego, para las firmas, me reuní con las hermanas de Óscar, con mis dos abogados, Beatriz Lorenzo y Francisco Parres; y Elena, mi amiga psicóloga y ahí fue cuando nos marcamos el objetivo, como si fuese un reto deportivo. Y ese era el Congreso.

Y por qué crees tú que no existe una alarma social al respecto. Porque si vamos a los datos de ciclistas muertos en accidente, estamos en cifras similares a las de otros problemas que causan mucha más alarma. Pero parece como si fuese algo que está integrado en nuestra vida cotidiana.

Es que tú mismo has usado la palabra “accidente”. Y desde el momento en que lo hacemos, no le estamos dando la importancia que tiene. Es que hablamos de “violencia vial”. Un tío que coge el coche borracho o drogado y en ese trayecto mata a alguien no es un accidente. Y si lo buscas en el diccionario, “accidente” es algo fortuito, inevitable, que ocurre sin querer. Y no es así. Es un asesinato, un homicidio.

Y qué crees que haría falta para cambiar esta situación ya desde los conceptos, que un “accidente” pase a ser un “asesinato” y que se genere esa alarma social que la situación requiere.

Hablamos de una sociedad insensible a estos temas y la educación debería ser desde el colegio, la seguridad vial, el respeto. Eso sería lo primero y luego, claro, un Código Penal mucho más exigente. Pero claro, si los propios políticos son los primeros que piensan que a ellos también les puede pasar, que se ponen en lugar del verdugo… así que es muy difícil que este país cambie.

Y cuáles han sido los peores momentos desde que arrancó tu campaña, los obstáculos más grandes.

Los primeros meses fueron los peores. Yo estaba diciendo que me habían archivado el caso porque existía la omisión del deber de socorro si la víctima estaba muerta y a la gente le costaba creérselo. De muchas personas no recibí ni respuesta. Yo mandaba mensajes y tuits y mucha gente ni contestaba.

Y en qué momento empieza a cambiar, cuándo empieza a tener la repercusión que tú buscabas.

Fue cuando me reuní en el Congreso con los Diputados, cuando la gente empezó a ver que esto iba en serio, que me habían escuchado, que luego me reunía con el Ministro… estamos hablando de diciembre pasado, no hablamos de mucho más allá.

Y dentro de que no es una lucha agradable, cuáles han sido los mejores momentos, los más reconfortantes al menos.

Ha habido muchísimos momentos buenos, más que malos. Por ejemplo, he conocido un montón de gente. Ha habido un chico, que se llama Michel Madoz, que nos hemos hecho superamigos, y me ha ayudado un montón. Antes de empezar yo no conocía a nadie en el ciclismo y Michel me fue guiando. La muerte tiene una parte muy fea, lo pasas muy mal y sufres, pero si buscas bien, siempre encuentras esa parte bonita, esas personas que se quedan ahí, que te apoyan, que te ayudan.

Decías en una entrevista que confiabas en que la clase política esté a la altura de lo que se demanda y mi pregunta, desde el escepticismo es: ¿de verdad confías en la clase política?

Sí, puedo confiar en ellos. Porque he hablado con ellos, incluso mantengo conversaciones telefónicas con ellos. Que esto se termine, me refiero a mi actividad en redes sociales, a la reivindicación, no quiere decir que yo no mantenga contacto con estos políticos, tengo sus teléfonos, hablamos muy a menudo.

¿Y del mundo del ciclismo? ¿Te fías? Porque este problema no nace con el atropello de Óscar, es muy viejo. Sin embargo nadie había hecho lo que tú, nadie ha llevado su reivindicación tan lejos.

Buff, ahí no sé ya que decirte. Yo sé que desde la Mesa de la Bicicleta se está reivindicando esto. Sé que trabajan, conozco a Alfonso Treviño, que forma parte de la Mesa de la Bicicleta y es un hombre que trabaja, que se esfuerza y que lucha un montón. Este trabajo ha abierto una brecha que si la saben aprovechar bien, sacarán jugo, sacarán reformas. Espero que lo hagan.

¿Y qué sería para ti una “Ley justa”? Porque como reivindicación ha funcionado de maravilla pero ahora toca aterrizarlo. ¿Cuál hubiese sido para ti, por ejemplo, una condena justa en tu caso?

Ya no se trata de condenas o venganzas. Se trata de que cuando ocurra algo así, la víctima esté protegida por el Estado. Porque es la víctima. Y en este caso es al contrario. El primero que está protegido es el conductor. Es detenido y ya le están leyendo sus derechos. A mí cuando me comunican la muerte de Óscar no me explican nada, no me dicen que tengo derecho a un psicólogo para que le pueda explicar a sus hijos lo que ha ocurrido. Eso para mí sería una Ley Justa. Y de hecho ya existe pero no se está aplicando. Es el Estatuto de la Víctima. No se trata de cuantos años le tienen que caer. Se trata de proteger a la víctima, de que tú estés en el hospital y estás solo. Te están diciendo que tu pareja ha fallecido. ¿Y qué? ¿Ahora qué hago? ¿Qué tengo que hacer? Eso sería una Ley justa. Independientemente de la responsabilidad del conductor que debería ser mucho mayor de lo que es.

Y ya para acabar: el jueves se pone punto final a tu viaje. ¿Tienes ganas de pasar página y empezar una nueva etapa o te da vértigo lo que viene después?

Pues muchos amigos están superpreocupados por mí, porque dicen que cuando te preparas un objetivo así, cuando pasa, te da “bajón. Y todos están superpendientes de mí, yo creo que voy a recibir más llamadas cuando pase esto que las que estoy recibiendo ahora. Yo no, yo tengo ganas de paz, de tranquilidad, de tomarme la vida de otra manera, intentar rehacerme… pero la verdad es que no me lo había planteado, sólo pensaba que tenía ganas de terminar, de dejar el móvil, de apagar Twitter, de desconectar un poco de todo…

Pues que así sea. Nos despedimos de Anna hasta el jueves, que estaremos en el Congreso dándole el apoyo que con tanto esfuerzo se ha ganado y deseándole que ese “día después” y todos los que han de venir sean todo lo felices que merece después de tanta lucha. Una lucha que no le devolverá a su marido pero que le ha hecho ganarse el cariño y la admiración de miles de cicloturistas (y de sus familiares) y que puede impedir que otra persona se vea en su misma situación. A partir del jueves ella descansará y nos tocará a los demás evitar que tanto esfuerzo caiga en saco roto.

No olvides seguir este tema en Twitter bajo el hastag #porunaleyjusta.

Esperamos que, poco a poco, el respeto a los ciclistas por parte de los conductores sea mayor para que en el futuro no tengamos que lamentar nuevas tragedias como la de Óscar, Anna y la de todos sus familiares.

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