Entrevista Raúl Alarcón

Estadio do Dragão, campo de fútbol del FC Porto, el equipo bicampeón de Europa y dominador de la Liga en Portugal. Un hombre levanta al aire el trofeo y la afición enloquece. Pero esta vez, no es una Champions League, ni una Taça de Portugal. El protagonista no da toques al balón, da pedales. Raúl Alarcón celebra con sus compañeros el triunfo en una Volta a Portugal histórica, vencida con una superioridad apabullante por un equipo que está marcando una época en el ciclismo luso.

Días después, aún en una vorágines de actos y entrevistas, el ciclista español atiende la llamada de Road&Mud: “Después de la Volta me he tenido que quedar en Portugal, muchos compromisos, entrevistas… Tengo ganas de ver ya a la familia y a los amigos, que me están esperando después de mucho tiempo lejos de casa”. Pero para Raúl, la temporada no ha acabado, no vale la relajación, y aunque su calendario con el equipo ha casi terminado, aún queda un sueño a la vista: “Puede que haga algunos circuitos aquí en Portugal y estoy a la espera de si me dicen algo del Mundial. Sigo entrenando con esa esperanza, para estar bien. Creo que sería la recompensa de todo lo que llevo trabajando este año y los anteriores”.

Bajo la nieve del Acebo. Pulso con Nairo Quintana en Vuelta Asturias. Foto: @daniapphoto

Razones hay para soñar con la citación mundialista, pues su temporada ha sido para enmarcar: etapa y general en Vuelta Asturias, etapa y segundo en Vuelta Madrid. etapa en Beiras y dos etapas y la general de Volta a Portugal. Un balance que puede sorprender a muchos, pero no a él mismo, que lleva tiempo trabajando para llegar a tener un año tan redondo: “Muchas veces solo se miran los resultados y no saben todo lo que sufrimos para lograr nuestro sueño, sobre todo en esos momentos en los que te ves más fuera que dentro. En los últimos años era un corredor que buscaba más los triunfos en etapas o en clasificaciones secundarias, porque era lo que me marcaban en el equipo. Yo siempre hago lo que me dicen, trabajando para los que tengo como líderes. Ahora me están dando más confianza y estoy intentado aprovecharlo al máximo”. Esa entrega y pundonor del ciclista alicantino es reconocida por sus compañeros y rivales: “Siempre me he debido a mis líderes. No he sido nunca un corredor egoísta y lo he dado todo por mis compañeros, hasta que ahora ha llegado mi oportunidad y la tengo que aprovechar. Luego cuando llegan los resultados notas que muchos compañeros y rivales se alegran por ti, porque saben que has trabajado mucho para esto y que nunca te has guardado nada para ti”.

Desde que llegara a Portugal hace ya seis años, en busca de recobrar su sueño de ser profesional del ciclismo tras haber tenido que recalificarse como amateur en 2009, ha vivido la evolución del ciclismo portugués. Integrante de Barbot-Efapel en 2011 y 2012, Louletano en 2013 y 2014, llega a la estructura de W52 en 2015, lo cual supone un punto de inflexión en su carrera: “Estoy muy contento en el W52. Es un equipo que te da mucha confianza, y sobre todo estabilidad, tanto deportiva como profesional. Te dan espacio para entrenar, hacer tus concentraciones en altitud… siempre están pendientes y te hacen sentirte importante. Ahora tenemos una estructura muy profesional, con más medios. Estar bien en todos los sentidos te motiva mucho más y  eso se refleja en el rendimiento y los resultados.  Aquí somos como un grupo de amigos, y todos sabemos cuál es el trabajo que nos corresponde”.

Raúl Alarcón se ha convertido en todo un conocedor del ciclismo luso, donde ya es un referente, y es consciente del crecimiento del panorama de pedal en Portugal en el último lustro: “Desde que llegué a Portugal en 2011, el ciclismo aquí ha mejorado muchísimo. La inversión de los equipos de fútbol y patrocinadores se ve ya desde fuera, camiones, autobuses, nivel de las carreras… Y para el año que viene quieren seguir creciendo. Hay pruebas como Algarve o Alentejo que se están consolidando en un buen nivel internacional. Todo eso hace que todo el mundo se motive más y se enganche más a las carreras. Además, el ambiente del ciclismo en Portugal hoy en día es impresionante, más aún con los equipos de fútbol. Viene muchísima gente a apoyarnos, con las camisetas y las banderas del equipo. Los aficionados te tratan de forma muy cercana. Imagínate que en España corrieran el Barcelona, el Madrid o el Atlético, el impacto mediático y de afición sería brutal”.

Esa profesionalización creciente, no debe descuidar otro de los secretos de la evolución de este ciclismo, como es el hecho de permitir a los equipos más modestos medirse codo con codo con los grandes: “Es muy importante también contar con carreras como la Taça de Portugal, que permiten a los equipos amateur medirse con profesionales. Es algo que ayuda mucho a los equipos de cara a los jóvenes talentos, e incluso hay equipos españoles que vienen, principalmente los gallegos, como Cortizo, Froiz, Rias Baixas… Eso estaría muy bien que existiera en España, porque te da un nivel más en la formación”. Una situación que no existe ahora mismo en nuestro país, y que el corredor de Sax vivió en propias carnes hace siete años, cuando no encontró acomodo en ningún equipo profesional: “Cuando te tienes que recalificar a amateur es algo muy difícil. Gané muchas carreras, Copa de España, ranking nacional, Vuelta a Segovia… pero aún así no encuentras hueco y es muy duro. Si los amateurs pudieran medirse con profesionales en algunas carreras, quizás sería más fácil dejarse ver y encontrar equipo al año siguiente. Aunque con tan pocos equipos arriba, pasan un poco desapercibidos los resultados de los corredores amateur en España”.

Antes de recalificarse, Alarcón probó suerte en profesionales en Saunier Duval, con quienes llegó a disputar, y terminar, nada menos que dos Paris-Roubaix. Un encuentro con el Infierno del Norte que no se olvida: “Con 21 años recién cumplidos llegué por primera vez al velódromo de Roubaix. Es ago inolvidable, en un lugar mítico, rodeado de los mejores corredores del mundo. El segundo año iba bien, con ganas de estar delante, pero me caí. En un pavés que estaba húmedo, empezaron a frenar, hubo una caída, y ahí en cuanto tocas un poco el freno te vas al suelo, es muy resbaladizo. Paris-Roubaix es una de mis carreras favoritas, y ojalá pueda volver a rodar por ahí algún día”.

Foto: @daniapphoto

Volvemos hasta 2017 para hacer balance del mejor año de su carrera, que arrancaba con una fantástica victoria en la general de la Vuelta a Asturias. Tras aguantar a Nairo Quintana en el Acebo, remataba la exhibición venciendo en Oviedo vestido de líder: “Aproveché las oportunidades que se me presentaron, y en El Violeo tuve la oportunidad de ir a por la etapa. Ya conocía la subida y el descenso de años anteriores, y sé lo que es rendir bien en la ronda asturiana. En 2011 ya fui con Barbot, pero mi misión era trabajar para Santi Pérez. Aun así, terminé 11º en la general de aquel año, demostrando que con más libertad podría haberme metido delante”.

Pero el gran objetivo de la temporada, era sin duda la Volta a Portugal. Una carrera en la que el W52 Porto partía como gran favorito, con una nómina de corredores imponente y con el bagaje del dominio mostrado en la edición anterior: “Los años anteriores me tocó trabajar y tirar del carro. En Volta 2015, trabajando para Veloso y para Delio, hice top15; y el año pasado igual, trabajando para Rui Vinhas y Veloso terminé cuarto. Así que este año he tenido la oportunidad de estar ahí en la pelea, y la verdad que me ha salido una carrera espectacular, aguantando cada día y disfrutando del momento”.

No tardó Alarcón en vestirse la camisola amarela, lográndolo en la primera etapa en línea, en la que el francés Damien Gaudin debía defender el liderato logrado en el prólogo: “Sabíamos que algún equipo iba a endurecer en Arrabida y teníamos que estar atentos. Efapel subió el ritmo y a mí en mi equipo me mandaron atacar buscando el contraataque. Arranqué y me vi solo y me dije: ahora a muerte hasta donde llegue, y salió bien, entré solo en Setúbal y me llevé la etapa y el amarillo”.

En el final en alto de Senhora da Graça llegaría la segunda victoria parcial, demostrando ser el más fuerte en la montaña junto a su compañero Amaro Antunes. Pero las ventajas con los rivales no eran grandes, y nadie quería jugarse la carrera en la crono final en Viséu. Por eso, en la etapa de Guarda, con el paso por el duro Alto da Torre, habían marcado el momento de dar el golpe definitivo: “Después de la subida a Senhora de Graça veíamos que el Sporting, con Marque y Nocentini muy delante, eran muy peligrosos para la general. Nuno Ribeiro diseñó la estrategia para buscar sentenciar la carrera en el Alto de Torre. Metimos tres corredores en la escapada (Ricardo Mestre, Rui Vinhas y Joaquim Silva), con la idea de tener compañeros delante que pudieran hacer de puente. Cuando arrancó Amaro, Vinhas tiró de él, y cuando él llegó delante y vimos que Gustavo estaba cediendo, me dijeron de arrancar a mí. Enganché en el grupo de delante, donde teníamos también con nosotros a Mestre, un corredor con experiencia y que sabe lo que es ganar la Volta, así que nos pusimos los tres a tirar a tope. Detrás cada uno tenía sus intereses, y no es lo mismo tres ciclistas con un mismo objetivo que el grupo de detrás en el que se marcaban entre sí y querían salvar sus puestos. Nos salió perfecto porque en los 35-40km de llano posteriores a la subida pudimos seguir ampliando la ventaja”. Ahí sentenciaron una carrera que acabaría con el dúo Raúl Alarcón – Amaro Antunes coronando el pódium final, con una estrategia ultraofensiva a la que los aficionados estamos cada vez menos acostumbrados: “Fue muy bonito porque además mostramos el ciclismo que más engancha a espectadores y aficionados, el ciclismo de ataque en el que solo vale ir a por la victoria y no conservar lo que ya se tiene”.

Foto: @daniapphoto

Con el sueño del Mundial en la cabeza, es tiempo para Raúl Alarcón de disfrutar de lo cosechado en esta temporada, pero también de pensar en lo que está por venir: “Me están llegando ofertas, y de momento termino contrato con mi equipo, pero quiero hablar primero con ellos aquí, porque tengo que valorar muchas cosas y decidirme por lo que sea mejor para mí. Todavía es muy pronto y pueden pasar muchas cosas. Estoy tranquilo porque sé que tendré contrato el año que viene. Mi trabajo ya lo he hecho, así que ahora es momento de disfrutar”.

Después de su gran rendimiento este año, los ojos de muchos estarán puestos en el corredor alicantino. Esperemos que en 2018 confirme esa madurez ciclista que ha demostrado a lo largo de esta temporada. En Road&Mud estaremos, como siempre, preparados para contároslo.

Escrito por:
@VictorGavito

Fotos:
@daniapphoto

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