A la tercera va la vencida: Entrevista a Fernando Grijalba

“En teoría era la etapa más llana, pero Edgar [Nohales] me había avisado que los últimos 50km eran pestosos, con mucha curva, contracurva, repechos para arriba y para abajo… bastante duro. Cuando entramos en esa zona atacaron Lebas y Ben Hill, que iba segundo en la general. Procuré tener calma esperando que trabajara el equipo del sprinter que había ganado el día anterior, y sabía que el propio líder se iba a poner a tirar, porque iba dando exhibiciones día a día y lo iba a acabar pagando. Esperé un poco. Hablé con Edgar y me dijo de atacar, pero a mí me parecía aún muy pronto, así que atacó él solo, y llegó hasta ellos. Yo esperé a falta de 30Km, y vi que venían un UKYO, que no habían metido a nadie delante, y un Bridgestone marcándome. Me dejé caer un poco y salté en un repecho llevándome a cuatro o cinco conmigo. Caminamos fuerte y en 3km cogimos a Hill, Lebas y Edgar. Nos pusimos todos a relevos porque éramos los que íbamos bien en la general, a excepción del líder, y a falta de 15km cazamos a la fuga de once que iba delante. Todos menos yo llevaban compañeros en la fuga, así que se pusieron a tirar, y yo también tuve que pasar a algún relevo porque me iban tocando las narices al haber bonificado el día anterior y estar delante en la general. A falta de 7km decidí no relevar más y esperar al sprint. Es lo que más he estado trabajando este invierno, el recuperar la punta de velocidad que había perdido al pasar a pros, por centrarme en subir mejor. Al final ni subía ni esprintaba, así que este año me he vuelto a decantar por coger algo de peso, y lo he notado mucho en la punta de velocidad, que es lo que me caracterizaba y lo que me hacía ganar antes en grupos pequeños”.

Fernando Grijalba nos cuenta con pelos y señales cómo transcurrió la tercera etapa del pasado Tour de Filipinas. En Daet, “Nano” levantaba los brazos casi cuatro años después de imponerse en la Copa de España amateur. El ciclismo es una fábrica de crear y romper sueños, y el corredor del Kuwait-Cartucho conoce bien esa paradójica magia de este deporte. Acostumbrado a las victorias en sus años sub23, se dio de bruces con la realidad del profesionalismo. En Caja Rural no encontró su sitio, y sufrió algo así como una crisis de fe: “Cuando debuté en profesionales hice algunos buenos puestos, metiéndome en el top y siendo 7º en Amorebieta. Pero luego me tocó empezar a trabajar para los líderes, y descubrí lo desagradecido que puede llegar a ser el mundo del ciclismo. Es muy desagradecido. Estuve a punto de colgar la bicicleta“.

El año 2015 podría haber sido el último de una corta carrera profesional, pero apareció el proyecto dominicano del conjunto Inteja, para dar a Grijalba una nueva oportunidad. “Una llamada de Diego Milán, al que estoy muy agradecido, hizo que volviera a engancharme a esto y volver a sentirme ciclista. Disfruté muchísimo en cada carrera. Estuve en España en fuga en casi todas las pruebas, y volví a disfrutar todo lo que no había disfrutado anteriormente. Te sientes bien viéndote ahí delante dando guerra. Disfruté y me encontré en un grupo de gente increíble. Se lo agradeceré siempre, por el ambiente y el buen calendario que nos dieron“. En la familia del conjunto caribeño se reencontró con aquello que le hacía amar el deporte del pedal: “Con Keku Sobrino, Israel Nuño y Rafa Márquez vivimos dos meses en República Dominicana e hicimos un grupo increíble. Yo creo que eso a mí me dio la vida. Soy una persona que siente mucho el ambiente, al que le gusta entenderse con todos, necesitaba volver a sentirme así“.

A pesar de un jet lag galopante después de casi 30 horas de viaje para volver de Filipinas, Grijalba no pierde el sentido del humor en nuestra charla, incluso cuando nos cuenta su momento más duro del año con el equipo dominicano: “La pena fue que, cuando estaba en mi mejor momento, en Canadá, salió todo al revés… Me monté en el avión y pillé gastroenteritis, cinco días sin comer ni entrenar… Así que no cogí la bici hasta el día de la carrera. El primer día, 160Km, nos cayó una granizada, a 3 grados en el mes de junio… Conseguí acabar la etapa, aunque se bajaron 30 corredores. Pero al día siguiente tenía una hipoteca… A los 3Km bajé al coche a preguntar si iba a por la escapada. Me dijo el director: “¿a por qué escapada?” y yo contesté: “sí, a esos 180 que van delante, que no puedo con ellos”.

La temporada había sido mejor, al menos quedaba el regusto dulce de haber vuelto a sentirse ciclista, de sentirse bien sobre la bicicleta. A pesar de ello, de nuevo el fantasma de la retirada volvía a sobrevolar. Inteja decidía no renovar el contrato del vallisoletano, y él se empezó a mentalizar para buscar nuevos caminos profesionales y deportivos. Pero el destino no quería dejar al ciclismo español sin el espíritu combativo y el buen humor de nuestro protagonista, y nuevamente aparecía una voz motivadora para reengancharle a su pasión: “Cuando Inteja no me renovó, tampoco estuve buscando mucho. Tenía pensado correr mtb en un proyecto profesional de un amigo. Estaba más o menos comprometido en eso y en estudiar para policía nacional. Me surge la oportunidad porque me llama Rafa Simón, de la empresa Gorama y me anima diciéndome que, con el año que había hecho, no lo podía dejar y que él pensaba que yo llevaba un buen ciclista dentro. Me ofreció correr con este equipo de Kuwait y no me lo pensé, no iba a desaprovechar una oportunidad tan buena. Al principio iba a tomármelo un poco en segundo plano, pero por casualidades de la vida di con el entrenador con el que estoy ahora y me lo acabé tomando mucho más en serio de lo que pensaba y me ha salido bien la apuesta”.

Kuwait-Cartucho supone un nuevo reto para el bravo ciclista castellanoleonés. Un proyecto ambicioso que combina juventud, múltiples nacionalidades y veteranos de la talla del alemán Schumacher o el eterno italiano Davide Rebellin. Los primeros contactos con el equipo no pueden ser mejores: “No tengo problema con el inglés, hablo bastante fluido y entiendo italiano y francés. Estoy en un equipo con gente de muchos países, pero al final todos hacemos lo mismo, que es pedalear, y el ambiente es muy bueno. Yo he hecho mucha amistad con el australiano Matt Boys, con el que pasamos muchas horas y que me ha ayudado bastante en Filipinas. Pocos equipos continentales tienen el siete ideal nuestro; te diría incluso que varios Pro Continentales no lo tienen. Además, tenemos la gran labor de Magro y Cartucho en el equipo sub23, que son un equipo de gente muy maja y muy humilde, pero que van muy bien. Con ese espíritu de familia creo que vamos a evolucionar muy bien”.

Nuevo equipo, nuevos retos y primeras alegrías. 2017 se presenta como una temporada importante para recuperar a aquel Fernando Grijalba que sobresalía en el pelotón amateur español. Motivación y compromiso no faltan: “Estoy muy contento. Me esperaba empezar bien, porque este año entro en la temporada mucho mejor que otros años, y eso que no he bajado a Alicante a entrenar. Me he quedado en casa más tranquilo, más centrado, sin cambiar mucho la rutina, y la verdad que lo he notado para bien, aunque no estoy a tope todavía. Este año me noto muy fuerte. He cambiado de entrenador y de mentalidad. No encontraba mi sitio, porque venía de ganar todos los años en amateur, y he perdido un poco mi esencia. Me ha tocado trabajar para los líderes y no he sentido que se me agradeciera ese trabajo, así que sentía fuera de sitio e iba perdiendo la confianza. Tengo que agradecer a mi preparador que me haya ayudado a recuperar la motivación. Me ha hecho entrenar muy duro, pero al final ha tenido recompensa. También en el equipo me han dado más libertad, y creo que he demostrado en la carretera que puedo ser ciclista”.

Volvemos al punto de partida de esta charla. El Tour de Filipinas es una carrera que suena exótica y lejana, y queremos saber más sobre ese otro ciclismo que se escapa de los focos de atención mediática. ¿Cómo afronta un corredor una carrera de estas características?: “A Filipinas fui con margen. Como está allí Edgar Nohales, hablé con el equipo, porque ya sabía que me iban a mandar a hacer esa carrera y fui el día 8 de febrero, más de una semana antes de que empezara la carrera. Fue un lujo para poder entrenar y acostumbrarme un poco al clima.

Es una carrera que está muy bien. Me daba un poco de miedo a la hora de llegar al país, porque el año pasado estuve en República Dominicana dos meses viviendo y el tema de la comida era un poco delicado; pero la verdad que allí me sorprendió muy gratamente: se come muy sano, muy limpio, la comida es de calidad. Hay que tener cuidado con el agua, pero la comida y los hoteles de la organización estaban muy bien. En cuanto a la carrera en sí, había que tener cuidado porque el tráfico estaba abierto, había muchos perros, muchos niños…. Pero como somos un poco cowboys estamos acostumbrados. El ambiente espectacular, mucha gente siempre.

En cuanto a la competición se notaba los que venían con un punto más de ritmo del calendario australiano. Edgar venía de hacer Sun Tour con los Froome, Chaves y compañía. La verdad que el primer día iba bien pero un poco “atufao”, hasta que quité la carbonilla… A partir del segundo día ya empezamos a ir mejor. Pensaba que notaría más el llevar sin competir desde el verano pasado, pero he entrenado muy duro y se ha notado”.

El dúo de profesionales de Valladolid que se juntó en las rutas filipinas estuvo a punto de redondear la semana conquistando la general, aunque ambos se quedaron a las puertas: “El último día yo pensaba que la fuga no llegaría a ningún lado. 200km y mucho calor y solo cinco o séis relevando, porque mi compañero Matt Boys no estaba entrando. Pero esto es ciclismo, no matemáticas, y nos fallaron las cuentas a todos. En el puerto nos fuimos por delante los de la general, porque subimos a tope. Cuando llegamos abajo vi que teníamos tres minutos. El equipo del líder trabajó muy mal y no supo liderar la vuelta. Whitehouse se ponía nervioso y se ponía a tirar él mismo, reventaba a sus compañeros… Ahí ya sabía que no los cogíamos, y Edgar era líder virtual de la carrera. Yo pensé que, de ser segundo a tercero, si no era ganar la general, me daba un poco igual, así que empecé a racanear. Pasaba “de peseta” para que no me dijeran nada. Cuando quedaba 1km o así veo a Edgar reventado y fue una desilusión. Habría sido muy grande que él, en un equipo filipino, ganara la carrera de casa, habría sido héroe nacional. Fue una pena, porque reventó a 5Km de meta. Intentó la machada, pero se quedó a las puertas. Además, Matt Boys solo pudo ser segundo en la etapa, el coreano era muy rápido. Jai Crawford nos comió la tostada a todos en la general”.

Antes de terminar nuestra animada conversación telefónica, no nos resistimos por pulsar la opinión de Grijalba respecto al ciclismo español. El de Kuwait-Cartucho sabe de lo que habla y no se muerde la lengua: “El ciclismo español está que da pena. Las carreras amateur hacen un flaco favor a la evolución de los corredores. No puede haber carreras amateur de 90-100Km, porque luego vas a correr con profesionales y te tiemblan hasta las pestañas. Habría que mirar el modelo de Francia o Bélgica, que son todas .2. Que puedan correr los continentales, que no se limite la edad… El que es bueno va a seguir siendo bueno corriendo con élites, como se ha hecho toda la vida. Correr con gente mayor o entre profesionales es lo que da nivel a la categoría. Creo que se están cargando el ciclismo amateur. Que no pueda correr gente mayor de 26 años en la categoría es un error. Equipos como el Murias, el Burgos, nosotros o el Inteja deberíamos hacer la Copa de España como se ha hecho toda la vida y como se hace en otros países. En España no hay más que restricciones para todo. Entre eso y que no hay equipos… fatal”.

A pesar de lo negro del panorama de nuestro ciclismo, su tierra sigue dando corredores al pelotón profesional español, y las perspectivas son optimistas: “Tenemos cuatro profesionales en Valladolid. Hoy he estado entrenando con un chaval del Escribano Sports Team, Vicente Hernáiz, que corría en la academia de Samuel Sánchez. Ese chaval tiene madera, es de primer año y creo que de ahí vamos a sacar algo. Poco a poco va viniendo gente. Cada vez los chavales vienen más pasotas, pero este viene con ganas y cojones. Además, es muy buen chaval y está estudiando también. También está Jesús Arozamena, que está con Aldro este año y va haciendo cositas, así que ya no es poco”.

Nos despedimos de Fernando Grijalba dándole las gracias por su disponibilidad. A pesar del cansancio tras el viaje, nos ha ofrecido una entrevista muy interesante, en la que hemos podido ver el ciclismo desde otra perspectiva. Dicen que a la tercera va la vencida, y esta vez tiene que ser su año. La Classic Loire Atlantique y la Settimana Coppi e Bartali serán las próximas carreras en las que veremos al corredor vallisoletano. Ojalá siga disfrutando y haciéndonos disfrutar como lo ha hecho en Filipinas.

Entrevistado:
@nanogrijalba

Escrito por:
@VictorGavito

Fotos:
@cyclingkuwait

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